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Alma rota - Capitulo 3: Cuando todo se va al carajo.

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  4. Capitulo 3: Cuando todo se va al carajo.
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–¡Que abras la maldita puerta!–Los gritos del chico llegaron a todos los que estaban dentro del club.
Todas las chicas estaban completamente aterrorizadas por lo que estaba sucediendo, no tenía idea de que estaba pasando, pero los maestros no llegaban a detener a ese psicópata.
¡Tump! ¡Tump!
Al no recibir respuesta de adentro, el Muchacho se impacientó. Empezó a golpear la puerta esperando derribarla, lo que hizo que las chicas ya aterradas, empezarán a llorar.
–Que alguien haga algo–
–Vamos a morir aquí–
–Todo es tu culpa, tú les abriste la puerta, ahora vamos a morir todos– En ese momento tan desesperante, Katia no perdió la oportunidad de echarle la culpa a Aria.
Aria tampoco tenía manera de refutarla, incluso se había arrepentido un poco de abrirles la puerta, por qué tenía que hacerse el héroe justo ahora.
¡Tump! ¡Tump!
Pero ese no era el momento para la autocrítica, tenía que hacer algo, y tenía que hacerlo rápido. La puerta de madera ya había empezado a agrietarse, no le faltaba mucho para romperse.
Rápidamente miro a su alrededor y encontró una trapeador, no era precisamente el arma ideal, pero servirá para defenderse.
–Archer, cuando te lo diga, abre la puerta–Dijo Aria, parándose junto a la puerta mientras sostenía el trapeador en alto.
Archer parecía entender su idea cuando se puso junto a la puerta con la mano en la perilla. En el momento en que Aria asintió con la cabeza, Archer abrió la puerta.
Ese muchacho no parecía notar nada cuando entro con la pistola apuntando a todos. Cuando su brazo sobresalió del marco de la puerta, Aria lo golpeó con el trapeador en la muñeca, haciéndole soltar la pistola.
¡Argh!
Luego de hacerlo soltar el arma, Aria lo golpeó de nuevo en la cabeza, haciéndolo retroceder, cuando lo hizo, terminó tropezando y cayendo al suelo.
Cuando uno de los chicos que había entrado más tarde vio esto, se lanzó sobre el muchacho como una fiera, y lo golpeó repetidamente en la cara, como si lo odiara terriblemente
–Con que eras tú, eh? ¡Pedazo de mierda! ¿Querías vengarte de mí? ¿Es eso? ¿Eso querías?–Mientras el chico hablaba, no se olvidó de golpear la cara de la persona que estaba debajo de él. La misma persona que siempre había humillado, golpeado y menospreciado desde que eran pequeños, incluso cuando crecieron siguió haciéndolo.
Pero sus bromas se habían hecho cada vez más pesadas, hasta el punto de empujarlo a la depresión. A base de eso, un pensamiento maligno se había aferrado a la mente del muchacho.
Un pensamiento retorcido…
¡¡JAJAJAJAJA!!
De repente, el muchacho estalló en carcajadas, aun cuando sabía que su plan había fallado, no parecía molestó en absoluto.
El chico que lo golpeaba una y otra vez se detuvo, no tenía la capacidad de comprender una acción tan ridícula de su parte. Nadie en su sano juicio se reiría mientras lo golpeaban.
Justo en ese momento, el muchacho que anteriormente estaba siendo dominado por él, alcanzó su cabeza con las manos y hundió sus dedos en sus ojos. Los hundió tan profundos que sus dedos se enterraron dentro de las cuencas de los ojos del chico.
¡¡AAHH!!
Con un terrible grito de dolor, el chico se echó hacia atrás para escapar de sus manos. Pero el muchacho no tenía planes de soltarlo, en su lugar, se aferró a él con fuerza y lo mordió en la cara.
–¡SUELTAME! ¡AAHH! ¡QUITENMELO DE ENCIMA!–
Los gritos del chico se volvieron aún más desesperados…
Aria ya no pudo seguir viendo esto, levantó el trapeador y golpeó la cabeza del muchacho, con tanta fuerza que terminó rompiéndose.
El muchacho termino cayendo de espalda, mientras que el chico al que le habían desfigurado la cara, se revolcaba en el suelo gritando de dolor.
Al momento siguiente, el muchacho se levantó del suelo con el rostro cambiado, su piel era muy pálida, y sus pupilas se habían dilatado. Miro a Aria con un brillo de odió en sus ojos.
–¡Tú! ¿Quieres protegerlo? ¿Te meterás en mi camino? ¿Te vas a meter en mi camino?–Mientras hablaba, la voz que salía de su boca empezaba a cambiar. Ya no parecía la voz de un humano.
Parecía la voz de un Demonio…
–¡¡No sabes con quién te estás metiendo!!–
Con una mueca horrible en el rostro, el muchacho se lanzó sobre Aria, quien estaba muy aterrorizada. Ella no se movió para esquivar, solo se quedó ahí, paralizada.
Paso a paso, el poseído se acercaba más y más a Aria, hasta que estuvo justo frente a ella. Pero ella todavía no reacciono.
¡Bang! ¡Bang! ¡Bang!
Justo antes de que el poseído le arrebatará la vida, se escucharon tres disparos antes de que el cayera desplomado.
No se volvió a mover después de eso…
Atónita, Aria volteo la cabeza hacia atrás, solo para ver qué, la persona que mató al muchacho, y le salvó la vida, era Archer. Sus manos sostenían el arma que el muchacho había usado previamente.
Las manos de Archer temblaban, y su rostro se veía increíblemente nervioso. Claramente no era un asesino a sangre fría.
–Yo…yo solo…–
¡¡AAAOOOH!!
Mientras Archer tartamudeaba, Se escuchó un grito aterrador desde el pasillo. Todos voltearon la mirada al mismo lugar, y entonces lo vieron, esa criatura aterradora.
Caminaba a cuatro patas por las paredes como una araña, y sus ojos eran negros como la brea. Las personas huían frente a él con una mirada llena de angustia y desesperación.
La mente paralizada de Aria solo reacciono en este momento, no pensó en nada, tampoco pensó en nadie, solo corrió, corrió por su vida sin importarle nada más.
Los demás también reaccionaron en ese momento…
Mientras corría, Aria solo podía mirar hacia el frente, y todo lo que veía hacia que el terror dentro de ella aumentará.
Personas que antes eran amigos ahora se mataban entre sí…
Chicos enloquecidos que solo quieren destruir todo a su alrededor…
Todas estas cosas solo hicieron que las ganas de Aria de salir de este lugar infernal aumentarán.
En un instante y sin previo aviso, una silla voló en su dirección, Aria la esquivó de pasada y siguió corriendo. Dos personas se derrumbaron peleando frente a ella, Aria tuvo que saltar para esquivarlos.
Mientras tanto, los que estaban detrás de ella no lo lograron, uno tropezó y cayó encima de ellos, el segundo lo siguió y rápidamente se convirtió en una montaña de personas.
Aria siguió corriendo, paso por los pasillos y las salas, hasta lograr divisar la salida. Cuando la vio, el corazón de Aria se llenó de alegría y alivió.
Antes de sumirse en la desesperación…
Ella había tropezado, y ya había visto el destino de los que tropezaba. si tenían buena suerte, solo terminarían con un montón de personas encima y algunas heridas menores. Pero si tenían mala suerte, podrían terminar con el cuello roto.
Todos esos pensamientos pasaban por la mente de Aria mientras caía…
Lentamente…
Pero en ese mismo instante, alguien la tomó del brazo, evitando que cayera, le tomo varios segundos darse cuenta de que no había caído antes de que pudiera levantarse.
Entonces lo vio el chico que le había salvado la vida…
Era muy guapo, pero Aria no tuvo tiempo de observarlo con cuidado, quitó su brazo y siguió corriendo, ya estaba tan cerca de la salida, no podía fallar ahora.
«Suspiro»
Cuando por fin había salido del instituto, un suspiro de alivio salió de la boca de Aria, había estado en una explosión de adrenalina mientras escapaba, ahora que estaba a salvo, una sensación de cansancio la atacó.
Pero luego miro hacia el frente, y vio nubes de humo elevándose al cielo. vió autos volcados y a la gente corriendo de un lado para otro, parecía el fin de los días.
Viendo todo esto, solo un pensamiento llegó a la mente de Aria en estos momentos.
Su hermana…
. . . . . . . . . . . . . .
Si se tuviera que elegir el lugar más tranquilo del pueblo, entonces sería el hospital, y una parte muy pacifica de este, era la habitación de Maya.
Las ventanas estaban cerradas, las cortinas corridas, y las luces del hospital, las cuales deberían estar encendidas, ahora estaban apagadas.
Encima de la cama, yacía débilmente el cuerpo de Maya, aún después de que todo comenzó, ella no había despertado. Se veía tan pacífica en este momento, como si todo lo demás perdiera importancia.
Ella, que hace un momento dormía, abrió lentamente los ojos, había confusión durante unos segundos, antes de convertirse en tristeza.
Lo primero que le había llegado a la mente, fue lo que sucedió con Chris. Desde niños, él siempre fue su mejor amigo, el que la hacía sentir mejor cada vez que se ponía triste, o que se sentía desanimada.
El hacía que…por un momento, ella olvidará que iba a morir…
No sabía cuándo, pero se habían alejado. Ella sabía que tenía parte de la culpa, pero no podía evitar pensar en ese momento, cuando el la miro con frialdad antes de alejarse, sintió que había perdido algo precioso.
Suspirando, Maya miro a su alrededor, las luces estaban apagadas, y las cortinas junto a la cama de hospital estaban corridas.
Tampoco había un solo sonido en el lugar…
Todo era muy extraño, al menos eso pensaba ella…
Maya se levantó de la cama, quitándose la aguja del suero en su brazo, y el Holter del pecho. Sorprendentemente, no se sentía cansada, ni fatigada, lo que es más, sentía que estaba llena de energía.
Parecía como si la enfermedad que tenía fuera solo un sueño…
¡Sollozo! ¡Sollozo!
De pronto, Maya pudo escuchar a alguien sollozar en una parte de la habitación, pero no podía verlo gracias a las cortinas.
Escuchándolo, Maya se puso muy ansiosa, el hospital no podía ser considerado un lugar ruidoso, pero no era como ahora.
Carente de cualquier clase de sonido…
Era tan, pero tan silencioso, que si se concentraba, incluso podía escuchar los latidos de su corazón. Y en medio de este frío silencio, ese sollozo era lo único que podía escuchar.
–Hola, hay alguien ahí?–Pregunto Maya, pero no consiguió respuesta alguna, solo el sonido de los gritos de esa persona.
Algo nerviosa, Maya levantó su mano para correr la cortina, el sonido de la cortina corriéndose ahogó el sonido de los sollozos.
Los sollozos habían cesado…
Al mirar a su alrededor, maya no logro ver a nadie, era como si solo lo estuviera imaginando.
Fue entonces cuando comenzaron a sonar los sollozos de nuevo…
Mirando a la dirección donde provenían los sollozos, Maya pudo notar, que en esa esquina de la habitación, había una silueta agachada en el piso, mirando a la pared. Por el atuendo que llevaba, debería ser una enfermera.
–Oiga, se encuentra usted bien?–Pregunto maya a la enfermera.
–El… el me obligó–dijo la enfermera con una voz ahogada.
Maya ya se había sentado, y ahora se había levantado, empezó a caminar, paso a paso, hacia la enfermera, mientras preguntaba confundida.
–No lo entiendo, ¿Quién te obligo a qué?–
–El me obligó a cuidarte, que nadie te tocará, hasta que él llegue– Respondió la enfermera.
–¿Quien…Quién es?–Pregunta maya nerviosamente, Ella no pudo evitar entrar en pánico, ya no le gustaba por donde iba esto.
La enfermera entonces se levantó, y poco a poco, se dió la vuelta, lentamente, como si tardará una eternidad.
Entonces Maya logró ver su rostro, y quedo aterrorizada por lo que vio…
Su rostro era normal a excepción de un pequeño detalle, sus ojos…
Y ese es el asunto, que no los tenía…
Había poca iluminación en la habitación, pero Maya aún podía ver cómo sus cuencas sobresalían notablemente, como si la fuera a tragar en cualquier momento.
Entonces, la enfermera abrió su boca, y respondió a la pregunta que maya le había hecho, la cual ella misma había olvidado.
–Él es el diablo–

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