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El señor de los Vikingos - Capítulo 27

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Capítulo 27

“Sigo sin creer que hayas hecho un escándalo al verme golpeaba. ¿De verdad pensabas que me hicieron algo?”

“Ya te dije varias veces que sí, pensé que te habían hecho algo malo. ¿Cuántas veces debo decírtelo Freyr? Es de noche y es hora de dormir por favor”

“Las suficientes hasta que me canse, que va a ser nunca”

Hace varios días que había ocurrido tal hecho y hasta el presente, Freyr no paraba de preguntarle acerca de ello y entre más lo preguntaba, más incordiaba a Aren. La idea de que algo malo le pase a ella y este se desesperara a tal punto de ignorar su propia vida, era el sueño de toda mujer y este sueño no era ajeno a lo que creía.

Tampoco necesitaba ayuda para defenderse, sabía pelear y gracias a él. Pero, en su mente, no descartaba la idea de ponerse en peligro apropósito con tal de verlo en acción.

“Puedes seguir mañana, es hora de dormir querida” A pesar de estar algo molesto con su pregunta, ambos estaban acurrucados el uno con el otro, manteniéndose calientes en los días en donde el clima empezaba a cambiar poco a poco. De día y tarde siempre estaba cálido, de noche, el frío acechaba a todos. Él miró la hermosa cara suave que ella tenía y más sus preciosos ojos que parecían indicarle algo, algo que era obvio lo que quería. “Te lo digo ahora, no voy a moverme para nada y menos con la herida que llevo en el hombro”

Freyr se rió con esto y le tomó de la mejilla y se la estiró un poco como solía hacerlo él. “Tranquilo, no voy a hacer nada que haga que te dañe más… “Dicho eso, ella apoyó nuevamente su cabeza en su pecho y cerró los ojos para dormir sin decir nada más.

Había que destacar que después de tal suceso, sin saber la razón, Harald les ofreció a ambos una casa en donde nadie había estado usando, siendo perfecto para ambos.

Como toda casa esperada, no era ancha del todo, era una casa larga. Las palabras para describirla no eran muchas y tampoco había forma alguna de hacerlo (ni tampoco el escritor de la novela). Tenía una pequeña hoguera en un costado en donde salía el humo del fuego que hiciesen; obviamente refiriéndose a una chimenea que esta tenía.

Curiosamente hablando, la casa tenía varias cosas más: muebles, mesas, sillas, un escritorio y una cama. Aparte de ello, tenían platos, copas, ollas, un montón de cosas útiles del día a día. Con estas cosas, Aren y sobretodo Freyr pensaron que dicho hogar era perteneciente a una persona con prestigio ya que, si bien Freyr aseguraba que todas las personas contenían todas las cosas que la casa presentaba, habían algunas cosas que no y esto le atraía bastante.

Pensando en aquellas y otras cosas de lo que había pasado en estos días, Aren cerró los ojos y se acomodó mejor, queriendo simplemente dormir y esperar a ver que le deparaba el día de mañana.

———

Al siguiente día, Aren se llevó la sorpresa de ver que su esposa Freyr, ya estaba levantada y no solo eso, estaba también haciendo el desayuno, una escena que nunca esperaba ver.

Aunque era pescado seco con algunas verduras juntas, formando irónicamente una ensalada, era suficiente para él. Nunca había experimentado tal sentimiento desde su anterior vida al levantarse y que la persona que amaba le preparara un desayuno… si es lo que tenía frente a él se lo podía llamar de esa manera.

Unas pequeñas lágrimas no podían evitar salir de sus ojos lo cual Freyr pudo ver y preguntar si le estaba pasando algo malo. Él negó y dijo que después de tanto tiempo, era la primera vez que alguien más que amaba le cocinaba lo cual la emoción lo superó.

Ella pensaba que hablaba de su madre o alguien más por lo que no dijo nada y le acarició la mejilla y le dio un beso en la frente para sentarse junto a él y “desayunar” el “desayuno” como Aren le había dicho que era.

Más tarde, pese a la herida que tenía en el hombro era algo profunda, Aren tuvo que presentarse ante el jarl ahora con un nuevo conjunto de ropa. Aparte de ahora llevar camisa de tela roja oscura y unos pantalones oscuros, las botas seguían siendo las mismas al igual que el brazalete que llevaba, muy importante para él. Pero ahora llevaba consigo un cinto, que anteriormente llevaba, junto con un hacha al costado y portar un escudo de franjas rojas y negras.

¿Qué era lo que debía hacer primeramente como guardia? Patrullar. Una tarea muy simple y fácil. Según palabras de Harald, sería fácil para él ya que no es conocido por nadie o mejor dicho, como era conocido por todos por su fuerza, sería sencillo no meterse con él o eso le daba a entender cuando hablaba.

Mientras él patrullaba en el pueblo, observaba todo a su alrededor. Los hogares, los artesanos, los mercaderes que venían de vez en cuando tanto en tierra como en mar, siendo lo segundo algo que siempre le estaba atrayendo para conocer de dónde venían, y de lejos miraba a su mujer trabajando no como guardia como él ya que su idea fue rechazada.

Trabajaba como herrera, algo que al herrero del pueblo hizo que se sobresaltara al escuchar su petición de trabajar allí.

Más se sobresaltaron los transeúntes que miraban a una hermosa joven trabajar con el hierro, sudando a cántaros y ayudando al herrero con la creación de algunas herramientas así como algunas espadas.

El herrero se sorprendió y los demás que miraban a la joven trabajar con mucha dedicación y tenacidad. Aunque sudada y agotada, la imagen que daba seguía siendo muy llamativa y todos se preguntaban de quién era la hija o si ella, amablemente preguntando, estaba casada.

Aren sentía alegría en ver que ella estaba haciendo algo que parecía gustarle. Las otras tareas que harías las mujeres… Pues era conocedor de que ella no le gustaba pese a haberlo hecho en su momento. En cambio, ser herrera era algo que realmente viendo su cara, parecía su vocación.

Como no había peligro alguno en su alrededor pese a las múltiples preguntas que recibía, siguió patrullando las calles del pueblo mirando todo a su alrededor.

Como ocurrencia repentina, había dejado de lado la patrulla para salir a buscar una presa para comer, carne fresca. Pero esa idea la borró completamente al saber que era vigilado por alguien a lo lejos. Volviendo al mercado nuevamente y teniendo una enorme suerte, una de las personas del mercado era justamente el carnicero, persona que había ayudado hace días con los animales y como regalo o pago, le dio trozos de cerdo.

Estaba mal decir que Aren estaba mal por ello, al contrario, tal regalo era sencillamente genial y le agradeció al carnicero.

Tuvo que esperar hasta un poco más tarde, más al anochecer para poder volver a su hogar para cocinar las carnes.

Ya al anochecer, pudo librarse de patrullar el pueblo y que, según un mensaje del jarl, Aren debía prepararse para mañana porque debía hacer una tarea importante según escuchó.

Volvió a su hogar, notó que todavía Freyr no había vuelto por lo que se puso a cocinar las carnes ya que se echarían a perder si se mantenía más tiempo al aire libre.

Estuvo entre hacer una especie de caldo con las carnes pero al final, simplemente eligió solamente comer carne de cerdo y aprovechar las pocas verduras que quedaban. Otro pensamiento era de tener una granja propia para criar a los animales y de ser posible, tener una pequeña huerta.

Momentos después, con las cosas que había ya de antes, pudo terminar de asar las carnes, siendo para la vista un deleite y para el paladar una vez que cortó un pedazo con las manos, un gusto exquisito. La crianza de tal cerdo para obtener tal carne era sencillamente, excelente.

“Mm… ¿Qué es ese olor?” Aunque reconoció la voz de su mujer, el hecho de que hablara de la nada, hizo que se asustara y casi se le cayera. “¿Te asusté? Jajaja”

“No te escuché entrar para nada por lo que sí, me asustaste… Con respecto a lo que huele, es carne de cerdo, un regalo del carnicero” Freyr poco lo oía ya que ya estaba con la carne en mano y masticándola mientras era vista por él, sorprendido al ver que la carne que tenía en mano desapareció. “También puedes tomar la carne de mis manos, tampoco me importaba de todas formas”

Charlaron un poco mientras comían. Freyr compartía su día de herrera y dijo que realmente estaba contenta. Aren asentía escuchando lo emocionada que sonaba. Si supiera que se la pasaba todo el día viéndola, no le iba a creer.

Al terminar, como era de esperar, limpiaron y luego se fueron a la cama a dormir juntos para luego unirse nuevamente en una noche caliente y fogosa para ambos.

———

Aun con la herida en su hombro poco a poco mejorando de una manera milagrosa incluso para Aren. La tarea que se le encomendó como guardia era explorar la zona a los alrededores del pueblo, ya que se escuchó algunos rumores de ataques a los viajeros.

Sólo no iría a hacer esto. Más personas le acompañarían a esta tarea que eran básicamente algunos guardias más junto con unos hombres libres del pueblo.

¿Cuál era el propósito de esto también? Harald buscaría ponerlo a prueba para saber su fortaleza combatiendo contra lo que fuese esto y por eso mandaban a unos 4 guardias más. Sumando a los hombres libres que venían con ellos que al parecer, se ofrecieron para participar, cosa que a Aren le estaba llamando la atención los sucesos que estaban pasando.

Al estar explorando las enormes tierras verdes que había en los alrededores, estaban viendo que en uno de los caminos había algunas personas tiradas en el suelo, personas muertas.

La escena sorprendió a todos porque había miembros arrancados y cabezas partidas a la mitad. Para Aren, que estaba acostumbrado a ver tales cosas, fue la primera vez que sintió algo de asco por lo que vio.

“Las marcas y heridas de los cuerpos… no corresponden o son hechas por personas” Dijo uno de los hombres que estaban con ellos, inspeccionando los cuerpos mientras los demás hacían lo mismo.

“¿Por qué pueden ser entonces?” Alguien preguntó.

“Hay heridas de garras y mordiscos de bestia. Las únicas bestias que hay por la zona son lobos y osos” Tal suposición dicha por el anterior hombre era lógica. Pero había algo que llenaba de intriga a Aren. ¿Qué lobo o que oso puede morder una cabeza humana dejando sólo la mandíbula en ella? Debía ser una enorme bestia.

“¿Qué bestia conocen que pueda comerse una cabeza completa?” La voz de Aren atrajo la atención de todos y lo miraron confundidos. Suspiró y luego habló: “Quiero decir, las heridas que has dicho fueron hechas por bestias, lobos quizás ya que es muy probable que una manada ronde por aquí pero, nunca antes he visto a un lobo o siquiera un oso que pueda arrancar una cabeza de esta manera” Aren cortó la pequeña porción de cabeza que quedaba de uno de los muertos y lo levantaba con las manos. Había que decir que su cara por el olor que emanaba era fuerte. “¿Ven? Esto no lo hace un animal pequeño”

“Entonces, dices que hay implicado un animal grande”

“Exacto. Creo que no nos enfrentamos a unos pequeños animales, tal vez sí. Pero, estoy seguro que nos vamos a enfrentar a una bestia”

Lo dicho por él empezó a tener sentido cuando señalaba a otro cuerpo que había por la zona ya que, en el camino había unos cuantos pero más allá de la zona, llegando a un pequeño rio que había cerca, notaron otros cuerpos que iban directo a un bosque que al igual que Aren había mostrado, estos le faltaban enormes pedazos de carne, siendo visto con miradas de aprobación para el joven.

Todos ellos ahora tenía una mejor idea a lo que se enfrentaban: a una enorme bestia.

 

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