Emperador de los Cielos - Emperador de los cielos - Capitulo 10 - ¿Tomalo o dejalo?
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Emperador de los cielos CAPITULO 10 -¿Tómalo o Déjalo?
Media hora entes, por las ajetreadas calles de la ciudad, se podían ver dos figuras un anciano y otra una joven, el anciano parecía estar sufriendo al caminar, pues cada vez que daba un paso hacia adelante se podía ver una expresión de sufrimiento en su rostro.
- Abuelo, por que te esfuerzas, podremos llamar a un conductor dijo la figura de la mujer
- Chica tonta, dijo el abuelo con un tono de dulzura: este viejo, quiere salir a recorrer las calles de la ciudad, ya que aun puedo caminar.
- Pero debes tomar reposo abuelo, dijo la figura de la mujer: los dotores dicen que, si tomas reposo, te puedes curar.
- Jummp: dijo el anciano, esos viejos no saben más que decir, solo me miran por el dinero.
- Pero … dijo la figura de mujer.
- ¡Basta! Dijo el abuelo: no te preocupes por mí, sigamos recorriendo las calles de la ciudad, tal vez sea la ultima vez que pueda salir, dijo el anciano melancólico
Después de varios minutos, el anciano vio una pancarta, frunció las cejas no pudo evitar penar que era ridículos, las palabras escritas en esa pancarta pues las palabras ¨ CURACIONES LOS CIELOS ¨ eran muy fuertes para un simple consultorio deteriorado, encontró que era interesante este pequeño consultorio por estar abierto, en una era llena de tecnología y de muchas maneras de detectar y tratar enfermedades.
Siendo tentado a entrar, el anciano decidido entro en el pequeño consultorio, entrando noto que esta muy bien limpio y organizado a pesar de tener una estructura un poco deteriorado, sin embargo, al entrar el anciano no noto que la figura de la mujer. Estaba disgustada con su abuelo, pues creía que era una perdida de tiempo, y era una estafa.
Al entrar aquellas dos figuras, vieron un joven con los ojos cerrados, en estado de meditación, no pudieron mostrar rastros de decepción en sus rostros, no pensaron que este joven fuera de mucha ayuda para ellos
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- ¡DEJA DE DECIR TONTERÍAS! Dijo la mujer enojada
- ABUELO, SOLO ESTA DICE TONTERÍAS, NO LE CREAS… grito enojada la mujer
- BASTA, NO HABLES MAS… grito anciano, dándole una mirada de disculpa al joven le dijo: … joven ¿cuán costoso es?
- 000 dólares… dijo Dylan inexpresivo
- ¡QUEEE!, exclamo el anciano asombrado, pues bien, para el no era mucho dinero, tampoco era pequeña la suma del dinero
- No crees que te estas jactando chico, dijo el anciano
- Puedes tomarlo o dejarlo, Pero por favor no interrumpas en mi local… Dijo Dylan dándole la idea de que si no quería el tratamiento podría irse en cualquier momento
- Jummp exclamo el anciano, disgustado por las palabras del joven
- Bien, bien, nos volveremos a ver, dijo el anciano un poco furioso y marchándose con su nieta
la mujer simplemente le dio una mirada de desde a este joven, ella creía que este joven común no podría ser muy sobresaliente. Dylan simplemente ignoro a el anciano ya su nieta, creía que no tendría que gastar fuerzas con este par de figuras.
*********
Después de estar toda la mañana esperando pacientes, Dylan no recibió a ningún paciente, sin desanimarse por lo poco que podría hacer, siguió diligente en estabilizar su cultivo.
Al medio dio día, Dylan salió del consultorio, fue a buscar que comprar para comer, pues ya era hora del almuerzo, después de salir, Dylan que vio que el jefe de la tienda estaba ocupado atendiendo a los clientes en su tienda. Tomando una decisión Dylan que quería comer un poco de pasta, y también podría cumplir la promesa hecha en la mañana al jefe de la tienda.
Buscando un lugar para sentarse, y pedir un tazón con pasta, Dylan le dijo al jefe:
- Jefe un tazón con pasta
- Bien, grito el jefe
Después de diez minutos el jefe trajo el tazón con pasta, acompañado de algunas verduras y palillos, cuando llego donde le habían pedido el tazón se dio cuenta que era el joven que le había dado la receta, cuando dejo el tazón no pudo preguntar
- Chico te acuerdas de la promesa que hiciste esta mañana
- Si, dijo Dylan
- La vas a ¿cumplir? Dijo el jefe
- Si, dijo Dylan cogiendo un puñado de pasta y poniendolo en la boca
- Bien, ya tengo las hierbas medicinales que pediste
- Bien, cuando acabe te daré tratamiento, dijo Dylan inexpresivo
Lo que Dylan no sabia era que en la mañana, cuando el salió de la tienda, el jefe se quedó contemplando si debería creer en este joven, a su parecer no debería saber mucho sobre medicina, pero de repente se acordó, de aquella mujer que salió del local el día anterior, viendo que aquella mujer llevada una expresión de felicidad, y de relajación en su cuerpo, contemplo que este joven podría tener razón sobre tratar su enfermedad.
Sin querer perder más tiempo pensando en lo visto por el día anterior, el jefe se fue a comprar todas las hierbas escritas en la receta.
Al terminar su comida. Dylan dejo escapar un suspiro de alivio y de satisfacción, pues a pesar de no ser una comida muy lujosa, Dylan creía que era muy gratificante una comida cacera, al terminar se dio cuenta que el pequeño restaurante, no tenia a nadie ya. Todos ya habían acabado y habían devuelto a sus trabajos.
Sin querer perder más tiempo Dylan se levanto de donde esta comiendo y se dirigió a buscar el jefe de la tienda, después divisar al jefe en la parte trasera de la tienda. Dylan le dijo:
- Bien, vamos al consultorio y te daré tratamiento
- Ohh, si casi me olvido, toma el dinero por el tazón de pasta… dándole algunos yenes
- Ohh, no, no, no… tómalo como un pago por el tratamiento, aun si no funciona… dijo el jefe de la tienda
- Simplemente asintiendo Dylan salió de la tienda, junto con el jefe hacia su pequeño local.
Al llegar a el pequeño local, Dylan preparo unas cuentas cosas, para el tratamiento, después de quince minutos se preparación dijo:
- Quítate la playera, y acuéstate boca abajo
- Mm, dudando un poco el jefe simplemente asintió
- bien, comenzare. Dijo Dylan
al instante el jefe sintió un pinchazo, en su espalda, pero después de un momento, no pudo volver a sentir nada de dolor, al contrario, se sentía muy refrescaste. No pudo evitar pensar: ¨Ehh, que me hizo este joven, ¿porque no siento nada? ¨ queriendo darse la vuela para mirar que estaba haciendo el joven, escucho que le dijeron:
- no te muevas, selle algunos puntos de acupuntura, para evitar que sientas dolor.
Siendo detenido por el joven, no pudo evitar sentirse preocupado, creía que este joven le había dañado la sensibilidad que tenía en la espalda.