Emperador de los Cielos - Emperador de los cielos - Capitulo 12 - Debiste escucharme
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Emperador de los cielos – CAPITULO 12 – Debiste Escucharme
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(Nota autor
Pido disculpas si alguno ya estaba leyendo la historia hasta este capítulo, y que se estaba acostumbrando a los nombres antiguos de la ciudad y las provincias, hice un pequeño cambio con los nombres de provincias reales junto con los nombres de sus ciudades capitales reales
los nombres de los distritos, como de las nuevas ciudades dentro del distrito serán ficticias, también cambie el dinero inicial de la historia por el dinero verdadero de china, a claro ,el país que se menciona en la historia de ahora en adelante será china, me gusta mucho esa cultura asiática por eso la base de la historia es en ese país, pido disculpas si las costumbres y la forma de hablar no es igual que en otras historias o en el mismo país, pero intento dar lo mejor en cada línea escrita. También cambie la menda inicial de la historia por que los valores del dinero en el que se inició la historia se complicaba en cambio de moneda por eso tome la decisión de cambiar a las monedas reales de cada país, me ayudara a tener incluidas todas las ideas que tengo en mente de distintos países en toda la historia)
Pido disculpas por las molestias, espero les guste mis ideas.
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Acostado en la cama, el anciano no pudo evitar preocuparse, pues este joven le iba a dar tratamiento, no sabia si se iba a recuperar o iba quedar peor, pero no tenia de otra pues su esposa lo estaba viendo actuar. Resentido por la actitud de su esposa, el anciano no pudo evitar dar un suspiro y esperar lo que le tenían preparados los cielos.
La anciana viendo que el joven cogió unas agujas, no pudo preocuparse un poco, con un tono de angustia dijo:
- Todo va ¿estar bien?
- Si, dijo Dylan
- Ehh, necesitas que salgamos dijo la anciana ansiosa por lo que podría suceder
- No hay necesidad, solo necesito diez minutos y estará bien dijo Dylan
Sin esperar a que todos procesaran las palabras dichas por él, inserto las agujas en algunos puntos de acupuntura, empezando formalmente el tratamiento.
La anciana apenas recuperando su incredibilidad de las palabras dichas por este joven. Vio que su esposo tenía una expresión de relajación, como si no le estuvieran haciendo nada. Después de un momento desvió la mirada de su esposo hacia el joven y el tratamiento que estaba haciendo, no pudo evitar sorprenderse por los movimientos del joven, pues aparte de ver que su esposo tenía agujas clavadas por todo su cuerpo, no pudo identificar los movimientos que estaba haciendo aquel joven, absenta en los movimientos del joven, no pudo ver la emoción en la cara de todos los presentes en la habitación, pues todos tenían rastros de sorpresa en sus ojos.
Después de diez minutos Dylan, termino el tratamiento, cogió un pedazo de papel, escribiendo en él dijo:
- Esta es una receta de hierbas medicinales, tómelo según la receta y en cinco días ya estará bien.
Dándole la receta a la anciana, Dylan dejo el lugar temporalmente para bañarse las manos y poder volver con los presentes en la sala.
Cinco minutos después Dylan regreso con las manos limpias, pero al llegar al pequeño cuarto no pudo fruncir el ceño, pues todos aún estaban son caras de sorpresa en sus lugares. Parece que no se habían movido en lo más mínimo.
La anciana que estaba pensando, que había hecho ese joven que no se dio cuenta que el joven estaba viéndola, después de un momento la anciana recupero su conciencia y le dio una sonrisa aquel joven misterioso.
El anciano que se recupero de la conmoción y se paró, no pudo evitar sentirse eufórico pues ya no sentía por ningún lado ese malestar que lo tenía afligido muchos años atrás
Dudando la anciana quería decirle si podía tratar su enfermedad también, pero temía ofender este joven doctor
- Se que tienes en mente: dijo Dylan
- Quieres que trate su insuficiencia renal
La anciana en estado de show, pues no podría comprender cómo este, joven sabia sobre su enfermad, y mucho menos sobre lo que estaba pensando, con un poco de temor en sus ojos, dijo:
- Se que es mucho pedir doctor, pero me ha afligido esta enfermedad por muchos años ya, me gustaría solicitar su consulta.
- Puedo tratarte, pero te valdría diez mil yenes dijo Dylan
- No hay problema, dijo la anciana feliz.
- Trae diez mil yenes mas dijo la anciana en voz alta…
Cuando la anciana dijo esas palabras el secretario de la familia, junto con un hombre de traje negro se dirigieron a traer más dinero.
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Después de un tiempo, un gran grupo de personas salieron de un pequeño local, los ancianos acompañados por hombres con trajes de negro salieron con grandes sonrisas en sus rostros, pues por fin habían dejado de sufrir por sus enfermedades.
La anciana con una sonrisa de satisfacción, tenía un papel en las manos, se podría ver una luz cruzar por los ojos de la anciana viendo el papel que tenía en sus manos, como si fuera el mayor tesoro del mundo, pues escrito en él había una receta para aliviar la insuficiencia renal, que según el joven se curaría en una semana.
Dylan decidió salir un poco más temprano de lo habitual, pues creía que ya se merecía un descanso.
Al llegar a la parada del autobús, Dylan vio un gran numero de pasajeros esperando la llegada del autobús, como era temprano aun decidió que quería caminar por la ciudad, un rato más, sabía que estar un poco lejos de su hogar, aun así podría llegar a casa muy rápido con la velocidad de su cultivo.
Sintiéndose satisfecho por lo que estaba logrando a la poca, podría llegar a su meta un poco mas temprano de lo que había planeado, inmenso en sus pensamientos Dylan no se dio cuenta de había cruzado una intercepción, y se había precipitado a un callejon solitario y abandonado, con un mal olor, pues ese sector no tenía cámaras de seguridad.
Cuando se dio cuenta en donde estaba, Dylan simplemente no estaba muy preocupado en donde se estaba, pues nadie le podría hacer algo en este callejón, sin querer perder más tiempo se dio media vuelta y se fue hacia la salida.
Sin embargo, al darse vuelta noto seis figuras con intenciones maliciosas pitadas en sus rostros, se dirigían hacia el con unos palos y cuchillos.
Al llegar las figuras le dieron una mirada de burla, como si fueran encontrado su presa, después de un momento de burla y de risas maliciosas del grupo, vieron que Dylan llevada un maletín con él, por lo que parecía en la superficie del maletín, estaba hecho de muy buena calidad, con materiales finos y muy detallados, las expresiones de las figuras se iluminaron con gran felicidad, pues sabían que este maletín se utilizaba para el transporte de dinero.
Con gran confianza uno de ellos dijo:
- !Bastardo¡ … grito la figura
- Dame tu maletín
- Jajajaja… se escucharon risas de burlas de las otras figuras detrás del hombre que hablo
Dylan al ver que pretendían estos hombres, no pudo fruncir el ceño, pues desde que llego a este nuevo mundo no había tenido problemas de ningún tipo, no es que les tuvieran miedo si no que no quería volver hacer llamado demonio sediento de sangre.
Dylan creía que, en esta nueva vida, que le habían dado podría controlar un poco mas su se de sangre, el como ser de ese lugar no tenia miedo a la sangre y había masacrado millones y millones de vidas, todos creían que el era el ser mas demoníaco y macabro que existía, son el nombre les hacía sufrir un frió indescriptible que les recorría su cuerpo.
En plana contemplación si debería volver y ser aquel ser cruel y despiadado que una vez fue, o si debería cambiar un poco su actitud Dylan decidió dar una oportunidad a este nuevo mundo.
- No quiero ningún problema: dijo Dylan
- Jajaja … se escucharon risas locas de las figuras
- ¡Niño! Grito el líder del grupo… no vez que somos más que tú, deja de ser un idiota y entréganos el maletín
- ¡Idiota! dijo Dylan, pues se dio cuenta que en este mundo también rigen las leyes del mas fuerte es el que sobrevive.
- Me niego a entregarles lo que es mío dijo Dylan inexpresivo
- MALDITO IDIOTA … grito el hombre…
- Ataquen hermanos, podemos ir a disfrutar más tarde en la noche cuando este niño este en cama con su mami …
Cuando el grupo de personas escucharon la orden de su jefe inmediatamente se movieron hacia aquel joven, en ese momento se los demás vieron algo que les hacia parecer que tuvieron en una alucinación, aquel joven desapareció de donde estaba, como si jama hubiera estado en ese lugar en primer lugar.
- Debiste haberme escuchado, cuando dije que no quería problemas
Se escucho una voz desde atrás de las figuras, haciendo que todos sintieron un escalofrió les recorría todos sus cuerpos, sin querer darse la vuelta, por temor de ver un fantasma los hombres inmediatamente empezaron a correr
- Ya es muy tarde, se escucho una voz que se estaba desvaneciendo…
¡Bofetada! ¡Bofetada! ¡Bofetada!, ¡Bofetada!, ¡Bofetada!
Se escucharon unas bofetadas y unos cuerpos que caen al suelo, desmayados por el impacto de las bofetadas, las figuras solo sintieron una gran fuerza los presionaban sin saber que estaba pasando, cuando querían ver que estaba sucediendo, solo pudieron ver que su vista se estaba nublando cayendo en un sueño profundo…
El líder los hombres, no pudo reaccionar por las impactantes escenas que había presenciado, no sabia como ni cuando aquel joven se movió de su lugar y apareció detrás de ellos, mas aun no podría creer que sus hombres, no pudieron soportar ni un solo golpe de él y más una simple bofetada.
Vio que había provocado a la persona equivocada, el hombre sin querer ver a sus hombres caídos, tirados de una manera patética, empezó a correr por su vida, su vida era más importante que sus hombres creían él.
Pero por más que quería correr, no se movía de su lugar, de repente entendió por que no se podía mover, pues aquel joven tenía una mano sobre él, lo estaba sujetando por el hombro, sin querer rendirse siguió haciendo su mayor esfuerzo.
Dylan vio la expresión de horror que tenia este hombre, aquel hombre actuaba de manera valiente, no parecía más que un cachorro corriendo por miedo a un perro más grande.
¡PAH! Se escucho un golpe, pues el hombre había caído sobre sus nalgas, con una expresión de terror en su rostro, después de un momento de silencio escucho una voz diciendo ¨Debiste haberme escuchado¨ cayendo sobre su espalda desmayado.