EN OTRO MUNDO - Capítulo 14 – Ostentoso Funeral
Al terminar la ceremonia fúnebre en el templo, todos nos dirigimos hacia el cementerio especial de nuestro ducado, donde se enterraban solo a los integrantes de la familia Armendia, este era el mejor lugar ubicado en la cima de una gran colina.
Tan diferente de donde se había enterrado a Leo, pensé con desdén mientras observaba alrededor, pues aunque aún no pisaba el lugar donde se encontrada enterrada Eleonor ya me imaginaba como sería.
El ataúd donde llevaban el cuerpo de Giselle era de la mejor calidad, este estaba excesivamente decorado con joyas preciosas y la tierra había sido traída especialmente para sepultarla.
Todos llenaron de flores y regalos el lugar, y los que parecían que habían sido amigos suyos trajeron algunos chocolatines, peluches y cartas para dejarlas junto a su lapida. Se escuchaban lamentos y algunos lloraban entre la multitud durante el momento del sepulcro, la atmósfera era triste en sí, que aunque era una niña vil con la dueña de este cuerpo era muy joven para morir de esa manera tan cruel como para dejarla así de irreconocible.
Entre todo lo que sucedía yo solo estaba parada ahí mirando hacía el horizonte ya que no quería voltear a ver a nadie, no quería sentir esas frías miradas, mucho menos quería ver a ese príncipe, no quería saber ni como se veía.
Cuando terminaron de sepultarla, todos y cada uno de los asistentes se presentaron ante mi padre y Amelia para decirles algunas frases de consuelo, mientras yo me separaba lentamente de ellos fingiendo fisgonear las tumbas, entre más lejos permaneciera de esas personas mejor.
Pero mientras estaba alejada observando el sitio pude sentir como de repente se escuchaban pasos detrás mío, no quería voltear ni tampoco quería detenerme así que solo seguí caminando pero con mucha más prisa, hasta que me pararon de golpe deteniéndome por los hombros.
Podía percibir la respiración agitada de lo que parecía ser un jovencito, tal vez era como de mi edad por las pequeñas manos claras que sujetaban mis hombros, la sorpresa de esta repentina acción hizo que involuntariamente no tuviera otra alternativa más que echarme a correr sin siquiera mirar atrás puesto que solo pude sentirme nerviosa. Ni siquiera había logrado ver quien había sido, pero sospechaba que podría haberlo hecho el príncipe, supuse que solo quería empezar a pelear conmigo por considerarme la culpable de la muerte de Giselle, o eso era lo que me imaginaba.
Cuando al fin todos nos retiramos del cementerio, cada quien se fue a sus respectivos hogares, incluyendo la familia real, bueno no era como si pudieran estar mucho tiempo fuera del palacio de cualquier manera.
Al llegar a la mansión, Amelia se encerró rápidamente en su habitación, mi padre en su sala de trabajo, y yo, pues yo… solo quería explorar la casa.
No era que fuera insensible ante la muerte de ese personaje, pero no podría importarme menos, la verdadera yo ni siquiera la había conocido, además de que por los recuerdos de la verdadera dueña, Giselle era demasiado despreciable y no teníamos ningún vínculo aparte de tener al mismo padre. Así que mientras todos estuvieran de luto no me prestarían suficiente atención si saliera por un momento.