EN OTRO MUNDO - Capítulo 41 – Recuerdos de un pasado lejano III
— ¿Por qué tardaste tanto?
— Oh, lo siento amo no fue mi intención, aquí está el alma que me pidió —el pequeño ser respondía nerviosamente mientras empujaba hacia el frente a la tranquila chica.
— ¡Oh bienvenida querida! —hablaba alegre el pequeño niño.
— Mmm… gracias, pero ¿puedo saber quién eres tú?
— ¡Insolente! él es su excelencia Dios del inframundo, agradece que…
— ¡Guarda silencio Nero! —lo miraba irritado.
— Si, perdón amo —respondía mientras solo se quedaba quieto observando.
— Lo siento por mi sirviente. Yo soy Arion dios encargado de supervisar el inframundo ¿y tú debes ser Odelisse correcto?, es un placer conocerle —le hablaba con una hermosa sonrisa.
— Oh sí, es cierto soy Odelisse…, igualmente es un honor conocerle.
— Bueno creo que te estarás preguntando ¿el por qué estás aquí cierto?
— Si, un poco.
— “Oh ¿solo un poco?” —le preguntaba mientras entrecerraba sus ojos.
— ¡Oh no, eso no es lo que quise decir!, es decir, es solo que ya que estoy muerta y usted es el dios del inframundo supuse que esto es lo que llaman el juicio final ¿no es así?
— Es algo parecido, aunque pensé que preguntarías por tu hijo.
— No tengo ese derecho, no lo protegí como debía — respondía con tono decaído.
— “Oh”, solo pensé que como suplicaste por él…
— ¿Escucho mis plegarias? ¿él está bien? —interrumpió agitada.
— Por supuesto que él se encuentra bien, por suerte le dieron el regalo de renacer, aunque no sé cómo será su próxima vida tal vez sea mucho mejor de lo que fue esta. Y esta vez nacerá en un mundo llamado Tierra.
— Muchas gracias dios, muchas gracias —lloraba de alegría mientras se arrodillaba agradecida.
— En realidad no me tienes que agradecer nada porque no hice absolutamente nada, son los de arriba los que deciden que harán con las almas recogidas —le hablaba algo sarcástico.
— De todos modos gracias porque ahora sé que tendrá una nueva oportunidad de vivir.
— Bueno levántate ahora hablemos de ti.
— Claro ya estoy dispuesta para morir en paz, no importa a donde vaya mi alma.
— Oh querida, ese es el problema, no puedo juzgar tú alma ni siquiera los de arriba pueden, porque técnicamente nunca exististe.
— ¿Eso qué quiere decir?, mi alma está aquí ahora, viví una vida, tuve familia, morí, ¿cómo puedes decir que nunca existí? —su voz se escuchaba temblorosa.
— Lo que trato de decir es que “solo eres un pequeño fragmento de un alma que nunca se debió de haber roto”, es complicado pero no eres la única, aunque las almas fragmentadas son extremadamente inexistentes a veces se da el caso de que existan como tú. Es por eso que también tu vida fue tan complicada y sin ninguna esperanza porque desde el principio no exististe siquiera para los dioses de arriba, así que ellos no pudieron bendecirte y solo fluiste con y para las demás existencias.
— ¿Quiere decir que soy algo roto que nunca debió de haber existido?, ¿entonces si es así de que sirvió mi vida?, ¿para que nací de esta manera? —estaba completamente en shock.
— Odelisse hay una manera de arreglarlo todo, pero ¿estarás dispuesta a hacer lo que sea?, tal vez y hasta también te encuentres con la reencarnación de tu amado hijo.
— Yo…
— No dudes querida no es demasiado complicado aceptar. Bueno o también puedes quedarte atrapada para siempre en el limbo pero nunca serás juzgada —agregaba mientras jugaba con un mechón de su largo cabello blanco.
Odelisse se quedó pensado asustada por un momento, hasta que finalmente acepto.
— ¿Qué es lo que tengo que hacer?
— Mezclarte con la otra parte de tu alma.