EN OTRO MUNDO - Capítulo 48 – Un pequeño extraño II
Ese pequeño… ¿quién rayos era y cómo había llegado hasta ahí?, si ya era realmente difícil salir de los territorios de nuestra casa era aún más complicado traspasarlos sin ser descubierto en el camino, puesto que todo tenía un estricto control de entrada y salida.
Eso significaba que no era alguien común o tal vez era el hijo de alguna sirvienta que se había perdido, aunque los hijos de estas no solían estar por los alrededores, así que era muy extraño haberlo encontrado en ese lugar, pensaba mientras me derrotaba el cansancio.
A la mañana siguiente mis pequeñas vacaciones sin lecciones de etiqueta también habían llegado a su fin así que tuve que reanudarlas.
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— “¡Buenos días querida!”. Parece que todo salió correctamente y estuviste bastante presentable en el banquete. Ahora que ya se ha anunciado aunque parcialmente tu compromiso con el joven príncipe Eiden nos queda mucho más en lo que trabajar y pulir así que necesito que se concentre más que nunca, bueno igualmente si le interesa tener buenas comidas en la hora del descanso tendrá que hacerlo excelente —decía muy enérgica la señora Monic.
Parecía demasiado animada mucho más que antes, tal vez era porque se sentía más segura al confirmarse que sería la institutriz de la futura reina y eso solo le subía más el ego, yo mientras tanto solo podía pensar en el niño que había encontrado, a ella ya me había hecho a la idea de soportarla así que no le tome mucha importancia.
Habían pasado ya unos cuantos días y entre las clases de Monic y las lecciones de Barton no había tenido oportunidad de visitar al pequeñín que mantenía escondido en mi vieja casa, además de que no podía salir a visitarlo tan fácil puesto que si me descubrían lo pondría en peligro a él y a mí, aunque por supuesto siempre preguntaba por su estado.
— Señorita, estas plantas son comestibles y estás son venenosas… —me explicaba Barton mientras me mostraba una docena de hojas y plantas con mucho cuidado—. ¿Hay algo que no entienda?
— No, no es eso —negué ligeramente—. ¿Cómo ha estado el niño Barton? —al parecer esa era la única pregunta que hacía en estos días.
Barton me miraba con una mirada complicada, tal vez pensaba que solo pensaba en el pequeño y no prestaba suficiente atención.
— Ya han sanado la mayor parte de sus heridas mi señorita y en ese sentido esta mejor, aunque solo ha despertado débilmente para beber algo de agua y medicina. Pero algo extraño con él, no se lo había dicho porque solo eran sospechas, pero al parecer ha sido envenenado es por eso que no se ha recuperado por completo.
Mis ojos se abrieron ante las noticias ¿quién podría haberlo envenenarlo?…
— ¿Aún sigue el veneno en su organismo? —pregunte preocupada.
—Sí, pero no morirá por ahora.
— ¿Cómo que no morirá por ahora?, ¿no se puede sacar el veneno?
— El veneno que corre por su cuerpo es letal pero parece ser que ha sido plantado en él desde hace mucho así que ha estado viviendo con él por bastantes años.
— Debió de ser envenenado desde que era un bebé…—murmuré—. ¿Quieres decir que se ha acostumbrado a vivir con el veneno?
— No, no del todo. Si bien es un milagro que haya sobrevivido con el veneno durante tanto, llevaba ya varios días sin alimento y agua, eso combinado con su débil estado solo complicaron más las cosas e hizo que el veneno se propagara aún más rápido por partes de su cuerpo que todavía no estaban contaminadas por las toxinas.
Silencio.
Si no lo hubiera encontrado seguro ya habría muerto. El habría fallecido ahí sin que nadie se hubiera dado cuenta, entonces salve a alguien que debió de haber muerto…me decía a mí misma un tanto triste mientras me frotaba las sienes.
— ¿Hay alguna cura?
— Señorita si me lo permite, es solo un niño que acaba de conocer el ya debería de estar lo suficientemente agradecido porque lo haya salvado de morir solo, así que le pido por favor que no se involucre más.
Él tenía razón yo no tenía por qué salvarlo no era de mi incumbencia pero no podía dejarlo morir otra vez si estaba en mis posibilidades ayudarlo, yo no era de ese tipo de persona que dejaría morir a alguien inocente, además el me recordaba mucho a mi pequeño hermano, pensaba tratando de justificarme.
— No podemos arriesgarnos por él, siempre debo de ver primero por su seguridad —me declaraba seriamente Barton.
— ¿Quieres decir que debo dejarlo morir para no correr riesgo? ¿tendré siempre que dejar morir a las personas si significan un peligro para que yo siga con vida?
El solo asintió pesadamente.
— Lo siento mi señorita pero no podemos ayudarlo.
No pude soportarlo y rompí mi imagen de tranquilidad.
— No puedo hacer lo que me pides Barton —decía mientras lo miraba con una cara de decepción combinada con enojo.
— Yo solo estoy para ayudarla a usted —me respondía secamente.
—“¡Vete!” —le grite enojada, más con migo que con él por ser tan débil.
Al parecer Barton no podía creer lo que había escuchado y su cara se tornó cenicienta.
— Comprendo, entonces me dejará este asunto a mí —se despidió y se fue.