Tu NovelasLigera
  • Inicio
  • Login
  • Biblioteca
    • Mujer como protagonista
  • Novelas Originales
  • Subir capitulos
    • Editar Capitulos
  • Mi panel
    • Marcadores
    • Subir Novela
    • Como subir novela
    • Panel y Crear Novela
    • Mis Novelas Guardadas
    • Editar Perfil
    • Logout
Buscar
  • Inicio
  • Login
  • Registrar Cuenta
  • Mis Marcadores
  • Biblioteca
  • Salir
Prev
Next

EN OTRO MUNDO - Capítulo 54 – Amigos III

  1. Home
  2. Novelas
  3. EN OTRO MUNDO
  4. Capítulo 54 – Amigos III
Prev
Next

Amigos…nunca había entendido el significado de esa palabra pues siempre había vivido considerando a todos como enemigos y a mis aliados como sirvientes pero nunca como “amigos”.

Durante mi corta vida mi única preocupación siempre fue el curarme del veneno que habían dejado en mí cuando era un lactante, gastando mi valioso tiempo entrenando para ser más fuerte.

Muchos habían muerto solo para que yo lograra mantenerme un día más con vida así que no me encariñaba con las personas ni las consideraba cercanas pero por un momento los ojos claros de aquella niña que se veía un tanto ingenua me hicieron dudar.

Si no fuera por ella yo probablemente…, sí seguramente ya estaría muerto y toda esa sangre derramada habría sido en vano.

Era cierto, ella no sabía quién era así que no ganaba nada ayudándome, era solo que simplemente no podía confiar. Era un poco molesto nunca habría pensado tener que obedecer órdenes de un sirviente ni confiar mi vida a una niña pero dada mi situación no tenía otra opción.

….  ⊰❖⊱ ….

 

— “Niño, tu mocoso, oye mocoso” —lo llamaba un hombre mayor desde la distancia.

— Ya lo sabes anciano mi nombre es Diago, así que deja de llamarme así o no te haré caso —este viejo sí que era molesto, pensaba el pequeño jovencito.

— Está bien, está bien, joven “Diago” podrías por favor venir a cortar algo de leña —le pedía el anciano mientras se acercaba a él un pequeño niño y el viejo le daba un hacha.

— ¿Qué hacen? —preguntaba curiosa acercándome junto a Barton.  

— ¿Nadie la siguió? —me preguntaba Barton.

— No, tu técnica para esconderme es realmente buena —lo miraba mientras le alzaba contenta el pulgar.

— Oh mi señorita eso no es nada pronto le enseñare más cosas —respondía seguro—. Ahora solo estoy tratando que este mocoso corte un poco de leña —señalaba despreocupadamente a Diago.

— Barton apenas es un niño, es más bajito que yo así que no creo que tenga suficiente fuer… 

¡Pum! en un abrir y cerrar de ojos el pequeño comenzó a cortar varios trozos de madera bastante gruesos de manera demasiado tranquila. Era una vista extraña ¿cómo podía tener ese pequeño cuerpo tanta fuerza?

— Creo que la gema no solo lo curó señorita sino que también incremento un poco su vigor —decía Barton en tono burlón.

— ¿Es así?, increíble —esas gemas realmente eran algo, si fuera fácil acceder a una y no fueran tan peligrosas consumiría una sin dudarlo.  

El sólo nos observaba, en especial a Barton de una manera fría.

Cuando termino de hacer algunos de los quehaceres impuestos por Barton se veía algo cansado.

— Diago ¿quieres algunos emparedados? —le preguntaba haciéndole señas para que se acercara, él solo me miró y asintió secamente.

Así nos quedamos un largo tiempo comiendo no muy lejos de donde lo había encontrado, estábamos encima de una manta a cuadros junto a una canasta llena de aperitivos que habían preparado mis doncellas. Mientras comíamos él no había dicho una sola palabra siempre era así pero su silencio no era incomodo en absoluto.

Podía notar que el día era bastante tranquilo aunque ya se podía sentir más el frío, espero no atrapar un refriado.

— Qué no sabes que pronto llegará el invierno así que ¿por qué sigues viniendo a verme? —Diago me cuestionaba inesperadamente rompiendo el pacífico silencio.  

— Porque quiero que seamos amigos ¿tú no?,  además es demasiado aburrido estar en la mansión  —le respondía sin pensarlo mucho pues realmente era así como me sentía.

Y aunque era cierto que ya tenía varios días viniendo a verlo y no avanzaba en nada averiguando sobre él, él no era el único motivo pues también me sentía bien viniendo a este lugar que me daba una sensación de paz.

— Solo porque es aburrido eh… —murmuró silenciosamente pero aun así pude escucharlo.

— Igualmente también salgo a verte porque me preocupas y porque pienso que nos parecemos un poco.

El levanto las cejas un poco curioso.

— Creo que ambos nos sentimos solos…

Prev
Next

Comments for chapter "Capítulo 54 – Amigos III"

COMENTARIOS

  • DMCA
  • Politica de privacidad
  • Terminos de Servicio y Politica de privacidad
  • Login

© 2026 Tunovela All rights reserved