EN OTRO MUNDO - Capítulo 55 – Amigos IV
Era una niña extraña pero demasiado amable, por cómo me miraba sus ojos no reflejaban hostilidad o algún interés oculto, solo conocía a dos personas cercanas a mí que me habían mostrado esa misma mirada, una era mi padre y el otro mi protector, mi maestro.
Me sorprendió un poco su respuesta pero no tanto como para no haberme dado cuenta pues aunque su mirada era sincera a veces mostraba rastros de soledad.
— ¿Qué te hace pensar que me siento solo?
— Un niño a punto de morir, del que nadie se ha preocupado por buscar ¿no crees que eso es bastante lamentable y solitario?
No pude refutar a sus palabras, ni siquiera sabía si mi maestro que era todo lo que me quedaba seguía vivo, tenía tanta presión por mantenerme con vida que había esquivado la situación tan solitaria en la que me encontraba.
— ¿Cómo es que tú te podrías sentir sola si por lo que se ve eres hija de una buena familia? —ya me había dado una idea, a su familia no parecía importarle ella pero aun así pregunte…
— No parece que te hayas percatado o prestado suficiente atención puesto que solo eres un niño pero las apariencias no lo son todo, no tendría por qué esconderte si mi familia fuera tan buena como crees, podré tener a Barton y a mis doncellas pero nada más.
— ¿Y tus padres? —creo que me había interesado un poco que empecé a hablar demás.
— Mi padre…, preferiría no hablar sobre él, en cuanto a mi madre ella falleció hace mucho tiempo.
— Ya veo…lo lamento —respondí, no esperaba que realmente tuviéramos algo como eso en común.
— ¿Qué hay de los tuyos? ¿tú familia? —me preguntaba aquella niña mientras su mirada reflejaba curiosidad.
Silencio.
— ¿Cómo es que resultaste envenenado? —se notaba preocupada.
Deje pasar unos cuantos segundos más de silencio.
— Ellos fallecieron hace mucho tiempo —aclare sin más.
— Oh ya veo, igualmente lo lamento —me miraba triste.
Ya no deseaba hablar más así que solo permanecí en silencio una vez más.
— Ya es tarde debo marcharme, estos días no podré venir a verte estaré algo ocupada —comentaba mientras acariciaba amablemente mi cabeza.
Solo pude asentir un poco sorprendido ante tal acto que siempre hacia. Suponía que no era tan malo hablar con esta persona pero aún me era difícil abrirme con ella después de todo…
…. ⊰❖⊱ ….
Llevaba días viniendo a verme que cuando dejo de venir y aunque ya me había mencionado que estaría ocupada no sé por qué pero me sentí solitario, un poco más de lo normal.
Casi terminaba las tareas que me había impuesto Barton cuando…
— ¡Eres solo una estúpida niña, tanto extrañas esta vieja casa de tu asquerosa madre que has venido tanto a visitarla, por qué no solo regresas y vuelves a vivir aquí!
A lo lejos podía escuchar la voz enojada de una mujer y no pude evitar esconderme detrás de un pilar rodeado de arbustos, Odelisse me había dicho que no podía dejar que me notaran así que no salí.
¡Puf! escuché un fuerte sonido como de bofetada y el duro golpe me hizo mirar inconscientemente por un agujero de entre las densas hierbas.
En el piso yacía esa extraña niña que me había estado cuidando, cuando la mire tirada y débil un enojo fuerte recorrió todo mi cuerpo y me preparaba para salir cuando de repente Barton me tomo por los hombros e impidió que siquiera pudiera ponerme de pie.