EN OTRO MUNDO - Capítulo 65 – Frustración
—Ahora ¿en dónde se supone que comenzare a buscar?, si tan solo el jefe no se hubiera dejado llevar por la ira y hubiera interrogado detenidamente a Han me sería más fácil saber en qué lugar perdió al joven amo… Aunque pensándolo bien, ¡¿cómo es que el jefe se enteró de que él era un traidor?! Brrr…el jefe sí que es demasiado aterrador, juro que no are nada que lo ponga en mi contra —se le erizaba la piel de tan solo pensar en eso— .Tsk…este maldito reino gigantesco —reclamaba desesperado el joven adolescente de cabello verde olivo mientras arrojaba sin ninguna emoción el cadáver del traidor a un canal profundo.
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Las fiestas de invierno habían llegado a su fin hacía varias semanas y sorpresivamente sin algún suceso interesante.
Definitivamente la dueña de este cuerpo era una completa inútil con la magia pues podía sentir como este no estaba acostumbrado a manejarla muy bien pero igualmente no era como si yo también pudiera presumir de algo como para sentirme mejor puesto que tampoco avanzaba ni un gramo desde que Barton había empezado con las lecciones de magia en vez de defensa personal a petición mía pues quería mejorar primero mi fuerza mental. Eso me hacía sentir mucho peor porque no progresaba como lo esperaba.
Y mirando hacia un lado ahí estaba él, Diago, con un talento natural haciendo pequeñas bolas de fuego con facilidad y arrojándolas una por una a lo lejos, yo por otro lado ni siquiera podía sentir ni una pizca de poder de algún elemento para comenzar, me sentía aun más frustrada de ver lo bueno que era ese pequeño.
Observándolo recordé cuando Barton había iniciado las lecciones de control de energía conmigo y Diago había pedido que también quería aprender así que se lo permití aunque Barton como siempre estuvo reacio en aceptar al final termino cediendo.
El brillo de la nieve a nuestro alrededor brillaba intensamente y se derretía cada vez que él arrojaba una de aquellas bolas y que combinado con el largo cabello rojizo que poseía lo hacían ver un poco imponente.
¿Cómo es posible que él ya maneje así de bien un elemento si comenzamos casi al mismo tiempo? Se ve demasiado cómodo es como si ya supiera lo que hace, si no fuera porque en la novela no hacen mención de su nombre con tan solo ver su magnífica figura y aspecto pensaría que él tenía potencial como un personaje por lo menos de un secundario notable, que gran desperdicio ¿qué rayos pensaba el escritor al asesinarlo?
Pronto notó que lo observaba y dejo de lanzar fuego.
— Mocoso, eres demasiado bueno y aprendes rápido, eso quiere decir que soy un buen instructor —le decía orgulloso Barton, él por otro lado solo lo había ignorado—. Este mocoso malagradecido…, señorita usted también lo ha hecho bien, sé que no hemos visto mejoras pero confió en que pronto lo lograra.
— Gracias Barton —también deseaba eso.
Así continuamos por algunos días más, solo que sin mejoras para mí por supuesto, pero para desestresarme de todo y escapar un poco de mi realidad en los pequeños ratos libres me gustaba pintar aunque también hacia lo mismo en mi mundo para poder escapar a mi pequeña fantasía de arte era aún más frecuente en este tipo de situaciones donde no alcanzaba lo que deseaba. Con cada trazada que daba me olvida de todo y debía de admitir que el estuche de pinturas que me había obsequiado Barton era simplemente hermoso eso hacía desaparecer lentamente la frustración que cargaba.
Era un rato agradable pues aunque todo alrededor seguía congelado yo me encontraba sentada confortablemente en la silla colgante que había querido colocar y que lo había hecho ya no hacía mucho con la ayuda de Barton sobre el árbol torcido cerca de donde había encontrado a Diago.
A lo lejos podía observar a Barton y Diago practicar activamente, creo que después de todo se estaban acostumbrando el uno al otro a convivir, solté una ligera sonrisa era una sensación de tranquilidad cálida que surgía cuando me encontraba inspirada, creo que hoy los pintaré a los dos.