EN OTRO MUNDO - Capítulo 66 – Encuentra al joven amo II
Dos años después.
— ¡Hey Adam! ¿dónde has guardado el pan?
— Está en el fondo de la alacena —gritaba un pequeño niño con un parche que cubría su ojo derecho.
— Oh ya lo encontré, gracias —se acercaba al jovencito—. Por cierto el jefe está muy interesado en ti, al principio casi me asesina cuando se enteró de que te había recogido pero tu ayuda fue suficiente para poder instalarme en esta ciudad.
— No, es gracias a ti Milo que aun puedo vivir.
— Oh pequeño, eres como un hermanito —hablaba mientras rascaba su cabeza alborotando su cabello—. Bueno te dejo, atranca la puerta.
— ¡Suerte!, espero que hoy lo encuentres.
— Espero lo mismo pequeño Adam —se despedía el joven muchacho alegremente.
…. ⊰❖⊱ ….
Ya han pasado dos años y aún no he podido obtener información de mi joven amo, el jefe ya debe de estar cansado de esperar en esa sucia celda, cada vez que voy a visitarlo está peor. Estaba bien cuando se ponía furioso al verme pero ahora tanta tranquilidad de su parte es terrorífica.
— Bueno… ¿en qué me quede? —suspiraba mientras sostenía a un sujeto apuntándole con una daga sobre su cuello.
— Ya te lo dije muchas veces muchacho, no, no conozco a ningún niño con el cabello rojizo, hace años dejamos de traficar niños, además alguien con ese color de cabello es demasiado extraño.
— Oh bueno… tendré que averiguarlo por mi mismo ¿te parece si le doy un pequeño vistazo a tu negocio viejo?—ni siquiera lo dejo hablar y simplemente clavo su daga en lo más profundo de su garganta—. Ese vejestorio tenía razón él no está en este lugar —buscaba apresurado en los alrededores y pronto escuchó algunos ruidos provenientes de un pequeño cuarto.
Eran niños…
— Hey niños, ¿alguien de aquí ha visto a un pequeño niño de cabello rojizo?
Todos negaron.
— ¿Están seguros?, este hermano mayor no tolera las mentiras.
Los pequeños niños solo seguían negándolo completamente asustados.
— Agh… Está bien pueden irse niños, siempre es lo mismo en este tipo de lugares y ese maldito decía que no tenían niños también —desataba las cadenas de todos con lástima—. Aunque no fue difícil acabar con esas escorias e interrogarlas es otro día infructuoso, maldición ni si quiera una pista. Ahora solo me queda ir a cazar algo para la cena.
…. ⊰❖⊱ ….
De regreso a casa, Adam cocinó la cena con un pequeño animal que había casado en los bosques pues aparte de mi misión de encontrar a mi joven maestro también tenía que subsistir, por lo menos el jefe no tenía que preocuparse por la comida en la prisión pues ahí lo alimentaban o simplemente salía de la celda a robar en la cocina del palacio pero yo tenía que trabajar más para tener algo para alimentarme.
— Esta delicioso Adam —aunque realmente la comida de este niño merecía la pena el cansancio.
— ¿Hallaste alguna pista?
— No.
— Mhm… no te preocupes mañana será mejor.
— “Qué optimista” —masticaba contento un trozo de pierna de algún animal.
— ¿Milo?
— Dime… —contestaba con la boca llena de comida.
— Cuando encuentres a tu joven amo ¿puedes llevarme contigo?
Silencio.
— Sabes que así lo haré, prometí salvarte pequeño hermanito Adam.
— Gracias, tendrás siempre mi gratitud —casi derramaba lágrimas de la emoción el joven niño.
— No tienes por qué agradecerme puesto que vivirás un infierno junto al jefe además nos serás de ayuda en el camino pues eres el único que puede cocinar algo comestible —respondía con sinceridad mientras recordaba las comidas asquerosas que había estado consumiendo antes.