EN OTRO MUNDO - Capítulo 68 – Adam II
— Adam deja de llorar por favor, vamos salgamos de aquí antes de que las bestias se acerquen —hablaba Maxin sosteniéndome con sus manos temblorosas.
Yo simplemente estaba en blanco, mi hermana, ella ¿había muerto? ella realmente…, no ella prometió que siempre estaríamos juntos tengo que ayudarla.
Salí corriendo dejando atrás a Maxin, solo quería encontrar a mi padre, él tenía que ayudarme, no podía pensar en otra cosa que salvar a mi hermana.
— ¡Padre! —abrí desesperadamente la puerta.
— “Maldito” ¿dónde has estado?, ¡yo aquí muriéndome de frío, mientras tú de seguro has estado perdiendo el tiempo junto a la inútil de tu hermana! —gritaba iracundo mientras me empujaba al suelo con dureza.
— ¡Padre, alguien se ha llevado a Pía!
— “¿Qué dijiste?”
— Padre, en el bosque, ella, su cue…
— ¡Cállate!, de seguro esa maldita se fue por su propia voluntad como su maldita madre, hija y madre son iguales.
— Padre, eso no es verdad ¡escúchame ella está en peligro!
— Tonterías quién querría llevarse a esa mocosa, lo más seguro es que se haya ido a buscar a su madre.
— ¡Padre por favor escúchame!
— Respondiéndole así a tu padre maldito, te enseñare a respetar a tus mayores —decía mientras me golpeaba con fuerza.
— Tenemos que ir por ella, por favor padre… —yo estaba casi sin aliento, él no me creía, mis palabras no tenían valor.
De pronto solo sentí como había sido empujado abruptamente con mucha intensidad hacia una pequeña mesa que se encontraba cerca.
En un momento todo se oscureció, mi visión se comenzó a nublar, sentía como un fluido escurría sobre mi mejilla, era la sangre que se derramaba de mi ojo derecho, el filo de una de las esquinas de la mesa lo había perforado.
— Y sobre lo de tu hermana, ella ya debe estar demasiado lejos si es que alguien “se la llevo”, eso ya no es de mi incumbencia, aunque ahora tu tendrás que cocinar en vez de ella —exclamaba en tono burlón mientras se marchaba para ir a beber—. “Oh” y ni te atrevas a irte o te ira peor, así que vete olvidando de tu hermana estúpido mocoso.
El dolor fue tan insoportable que perdí la conciencia, el solo se fue dejándome tirado, cuando desperté mi padre ya había curado la herida, pero la visión en ese ojo jamás volvería.
…. ⊰❖⊱ ….
El tiempo pasaba, no volví a mencionar a Pía y solo salía por momentos a comprar algo de alimentos con el poco dinero que ahora dejaba mi padre.
— Mira madre ese niño es extraño.
— No lo mires cariño, que niño tan sucio.
Siempre era igual y aunque me cubría con harapos que tapaban mi cara la mirada de las personas siempre era la misma, de asco, todos sabían que no tenía un ojo y a las personas como yo las excluían aún más.
— ¡Hey fenómeno!, ¿es cierto que tu hermana se fue porque no tienes un ojo? — se burlaban de mí un grupo de niños.
— ¡Fenómeno! ¡fenómeno!, ¡fenom…!
Yo simplemente no quería problemas así que solo ignoraba los comentarios.
— He llegado padre.
—Y qué esperas tengo hambre apresúrate.
— Si padre —simplemente ya no tenía voluntad—.Toma — le pasaba un plato de sopa caliente.
— Es bueno…—me miraba algo sorprendido.
Por supuesto que estaba bueno gradualmente fui mejorando hasta que lo platos fueran comestibles aunque al principio no sabía nada y cada vez que me equivocaba el me golpeaba hasta caer inconsciente así que tuve que aprender a hacerlo mejor.
— Me marcho y espero que estés aquí para cuando regrese.
— Si padre.
No era por gusto que yo permanecía aun aquí, yo solo tenía miedo. Todavía despertaba con los pantalones mojados al recordar aquel día en el que ese hombre le quemaba el rostro a mi hermana, y por lo menos creía que aquí estaría más seguro que afuera, más sabiendo que para los demás yo solo era un “fenómeno”.
— ¡Hey niño!, ¿no podrías darme un poco de tu comida?, veras muero de hambre, no he cazado nada en días y la gente no me da dinero porque no me veo como un mendigo, por favor te lo suplico —hablaba un joven desde fuera de la ventana.
—“…”
— Niño respóndeme, eso, eso que comes se ve delicioso ¿qué es?
— Sopa…
— Podrías, por favor darme —me observaba suplicante.
— Yo…
— Anda no te haré daño, solo tengo hambre, haré cualquier cosa si me das ¡¿sí?!
— Está bien, pero yo te lo pasare no entres por la ventana —respondí algo tembloroso.
— Gracias niño.
Era un joven raro, pero comía con mucho gusto, pensé.
— Es delicioso niño, tu madre debe ser una excelente cocinera.
— Gra…gracias pero yo lo he cocinado.
— Ohhh eres realmente bueno para ser tan joven —pareces ser de la misma edad que mi joven amo tendría ahora susurraba—. Por cierto ¿por qué estas todo tapado? ¿qué acaso no tienes calor?
— Esto yo… — en mi mente solo sonaba la palabra “fenómeno”, así que comencé a temblar.
— Cálmate niño, no me interesa de todos modos, toma tu plato gracias por la sopa, así que dime ¿qué quieres a cambio?
— Adam olvide mí dinero… “¿quién es este tipo?” —gritaba enojado mi padre al ver al joven recargado sobre la ventana.
—“Mi padre ha vuelto…” —me encogía de miedo.
— Oh bueno niño parece ser que tu padre ha llegado, luego pasare por aquí así que dime después si necesitas algo, me voy —se había marchado.
— Maldito mocoso alimentando a desconocidos, ¿desde cuándo lo has estado haciendo? — se acercaba violentamente.
…. ⊰❖⊱ ….
“Oh mi estómago está tan lleno”, ese jefe mío sí que es cruel él no tiene la necesidad de buscar comestibles encerrado en aquella celda, aunque ahora que lo pienso bien, que chico tan extraño pero gracias a él pude alimentarme por hoy —caminaba alejándome lentamente de aquella casa donde le habían dado comida.
— ¡Ayuda! por favor ayúdenme…
Se podían escuchar fuertes sonidos de golpes.
— ¡Qué demonios! ¿no es la casa de ese niño extraño?, Hey niño ¿te encuentras bien? —me asomaba nuevamente por la ventana del joven niño.
— Por favor ayúdame… — aquel niño extraño solo estiró su mano suplicando por ayuda.
— ¿Está bien si entro?
El niño solo asintió.
— Hey señor ¿qué usted no era su padre? ¿estoy confundido? niño ¡¿es este hombre un bandido?! — hablaba confundido mientras rápidamente sostenía al hombre que se encontraba golpeando al niño.
— ¡Suéltame bastardo, suéltame, no te metas en como educo a mi hijo!
El joven parecía ser bastante fuerte, si era él, tal vez… —pensaba el niño.
— “¿Niño él es tu padre?”, que escoria…
Casi no podía sostenerme de pie, mi estómago, mi cuerpo dolía, pero mirando a mi padre en ese momento, él parecía bastante débil…
Pía y yo siempre creímos que era así porque mamá nos había abandonado pero ya era así desde el principio, éramos demasiado pequeños antes para darnos cuenta que por los intensos golpes que le daba a nuestra madre ella se había marchado.
No justificaba a mi madre ni tampoco la perdonaba porque ella nos había dejado sin siquiera mirarnos, pero la entendía, mi padre no era un ser humano, era un animal.
Y si no fuera por ellos, principalmente por él, Pía aun seguiría conmigo, viva, no quería admitirlo antes, pero ella no podría haber sobrevivido, lágrimas empezaban a caer y mis uñas se encajaban en las palmas de mis manos.
— Él no es mi padre —respondía mientras me quitaba todos los harapos de la cara.
— Niño tu ojo… —me miraba desconcertado el joven muchacho.
— ¡Qué estás diciendo tú maldito, quién más que yo es tu padre!
— Ya no más —interrumpía con calma mientras lo miraba a los ojos.
— Entiendo, entonces ¿qué quieres que haga con él niño? —me preguntaba el joven bastante seguro.
Silencio.
— Por el plato de sopa que te di antes tú prometiste darme algo a cambio ¿no es así?, ¿no importa que sea?
— Es correcto, no importa lo que quieras ¿ya sabes que necesitas?
— Quiero ser libre…, quiero irme de este lugar —sinceramente solo quería escapar.
— Bueno niño eso es fácil, pero ¿no sería mejor que este sujeto se marche?
— No, quiero irme.
— Comprendo niño te ayudaré pero ahora tengo una condición, necesito tu casa a cambio, tengo cosas que hacer en este lugar y requiero de un lugar en donde pueda alojarme gratis, igualmente si quieres puedes quedarte conmigo ¿qué te parece eso?
— Tú…, estúpido ¿estás vendiendo a tu padre por un maldito plato de sopa?
— Cállate idiota por lo que veo vales menos que ese delicioso plato de sopa —hablaba él joven mientras amordazaba al hombre con un trozo de tela. — Piénsalo niño, yo no sé cocinar tu sí y con eso me serias de utilidad además este tipo ya no estará aquí y el exterior no es algo seguro para un pequeño niño con tu condición.
— ¿Estás bien con alguien como yo? —a él parecía no importarle como me veía.
— Por supuesto niño ¿por qué razón no te aceptaría? —respondía incrédulo.
— Acepto —contestaba un poco inseguro—. Puedes por favor… —le susurre algo al joven sujeto sin que mi padre lograra escuchar.
— Muy bien niño trato hecho —comentaba mientras se marchaba con aquel hombre.
…. ⊰❖⊱ ….
— ¿Así que este es el bosque oscuro eh…? bueno señor debiste de haber sido un mejor padre, ese niño parece que te guarda demasiado rencor, tal vez no hubieras acabado así — le hablaba mientras lo ataba a un árbol y le hacía una cortada en uno de sus muslos para que sangrara—. “Oh por cierto” se me olvidaba tu hijo dijo…
“Esto es por Pía y espero que las bestias te devoren pronto”—le susurraba cruelmente en el oído a aquel individuo que mostró por primera vez el miedo en sus ojos estando completamente solo e indefenso.