EN OTRO MUNDO - Capítulo 73 – Escape
— ¡Malditos inútiles! ¿cómo es que se hacen llamar guardias reales si dejan escapar tan fácilmente a ese loco bastardo? —gritaba furiosamente el capitán a cargo de los calabozos reales.
— ¡Capitán lo sentimos! reconocemos nuestro error, pero ¿cómo vigilar a ese loco todo el tiempo? pensamos que era innecesario.
— “¡Estos idiotas!”, ¡tan innecesario que se les escapó a simple vista!, ahora explíquenme ¿cómo un simple “loco” tendría el ingenio para destrozar sus esposas y partir en dos los barrotes de su celda?
Silencio…
— Ahora ¿cómo le explicaré esto a su majestad? —hablaba cansado el capitán mientras se masajeaba la cabeza.
— No es necesario que pienses en una excusa —se acercaba solemnemente el rey acompañado de sus escoltas.
— “Gracia a la luz del imperio” —se inclinaron todos.
— Así que ese mercenario de Occidente se escapó, que pena, ahora tengo curiosidad ¿qué van a decirme?
— Su majestad déjenos explicarle —hablaban titubeantes los guardias.
— Insolentes, guarden silencio —les respondía un lacayo.
— Su majestad, me disculpo por la insolencia de mis soldados, vera lo que sucedió fue…
— Jo jo jo ¿Qué más podrías decirme que no conozca ya? —interrumpía—. Esto es más que evidente, dejaron que ese inmundo se hiciera el loco y ni siquiera obtuvieron más información de él, ni de cómo es que pudo ingresar al reino.
— Lo lamentamos su majestad estos subordinados tienen la culpa —se arrodillaban temerosos los guardias y el capitán.
— Oh mis queridos súbditos es verdad que tienen la culpa, pero no más que yo al olvidarme de que existía esa rata y permitir que viviera durante todo este tiempo —hablaba amablemente el Rey con una tranquila sonrisa y todos suspiraron de alivio al ver que su majestad se preparaba para irse.
— Capitán.
— Dígame su majestad.
— Sera remplazado.
— “…”
Toda la tranquilidad que había sentido minutos antes desapareció en un instante.
Pronto un grupo de escoltas escondidos se abrieron paso hasta donde se encontraban los guardias y el capitán sujetándolos y arrojándolos con fuerza al suelo.
— Inútiles inservibles, si no pueden manejar un simple calabozo no me sirven para nada —declaraba fríamente.
— Su majestad ¿qué quiere que hagamos con ellos? —preguntaba uno de los escoltas.
— Asesínalos… y que nadie se entere de esto. Sobre lo del prisionero ya no tiene caso perseguirlo no creo que se quede en Austend seguramente ya escapo hacia Vork solo espero que ellos lo vean de su lado y se encarguen de él. Asegúrense de que haya mucha más vigilancia en la frontera, ya no toleraré más errores —agregaba con una expresión tranquilamente fría mientras se alejaba.
…. ⊰❖⊱ ….
— Mi lord, me temo que no he podido conseguir más información relevante en todo este tiempo buscando en la biblioteca real, realmente han sido años que no se tienen registros actuales de los ciudadanos con el nivel de poder del asesino —hablaba lamentable un apuesto adulto.
— Esta bien Bennet, desde un principio sabía que no era una buena idea, pero era una esperanza. Amelia no ha sospechado nada aun ¿cierto?
— No, he sido muy meticuloso para que no se dé cuenta que hemos estado investigando en los archivos reales.
— Eso es perfecto, le prometí que me encargaría de esto pero se molestará si dudo de las capacidades de su alteza.
— Entonces, ¿desea que continúe buscando?
— No, ya fue suficiente, si seguimos indagando por mucho más tiempo empezaran a sospechar que no confiamos en el noble consejo y por ende en su majestad para resolver el crimen, recuerda que aún sigue abierto el expediente del asesinato de mi hija hasta que no encuentren al culpable.
— Comprendo, entonces si me permite me retiro.
—Mhm…
Maldita sea, Bennet ya investigo a los otros tres posibles culpables que poseen este tipo de magia en todo el reino y parece ser que están limpios, así que mis sospechas de que no fue alguien de Austend son ciertas.
Solo alguien de Ezel o Vork podrían haber sido, pero la pregunta es ¿por qué Giselle?, ¿es tal vez porque soy alguien importante para la fortaleza del reino y ella era mi preciada hija?, como sea debo de hallarlo no descansare hasta que su cabeza ruede.