Tu NovelasLigera
  • Inicio
  • Login
  • Biblioteca
    • Mujer como protagonista
  • Novelas Originales
  • Subir capitulos
    • Editar Capitulos
  • Mi panel
    • Marcadores
    • Subir Novela
    • Como subir novela
    • Panel y Crear Novela
    • Mis Novelas Guardadas
    • Editar Perfil
    • Logout
Buscar
  • Inicio
  • Login
  • Registrar Cuenta
  • Mis Marcadores
  • Biblioteca
  • Salir
Next

Generación Z: El despertar - Capitulo 1

  1. Home
  2. Novelas
  3. Generación Z: El despertar
  4. Capitulo 1
Next

Prólogos: Perros callejeros

 

– Sabes que te amo ¿Cierto?- Dijo mi madre mientras me acariciaba la cabeza.

– Si, y yo más a ti- Le conteste felizmente, como lo haría cualquier niño.

 

Estaban ambos jugando en una plaza cerca de donde solía vivir, con atractivos juegos infantiles, donde un niño podría perderse jugando por horas sin darse cuenta del tiempo, el sol brillaba como nunca, despreocupado igual que yo.

 

– Te parece si vamos por un helado, me dio un poco de hambre – Me dijo mi madre con tono un poco ansioso.

– Claro, mamá vamos – Dije acalorado, cansado de tanto jugar y correr.

 

Sin notar el tono nervioso de su madre. Fue una sincronización casi perfecta, o eso fue lo que sentí cuando todo ocurrió. Si no, como podía ser tan cruel el destino, que sin piedad alguna se podía llevar lo más precioso para mí.

Aunque mis recuerdos eran vagos, siempre pude recordar con claridad la sensación que tuve esa vez, casi como si el tiempo se detuviera, pero no lo suficiente como para que el pudiera hacer algo.

Al mismo tiempo, como puede un conductor, sin fijarse en las demás personas, y sin cuidado por la vida ajena, manejar con su teléfono en la mano.

Cómo puede un peatón pasar tan apurado mirando hacia abajo sin darse cuenta de lo que sucede alrededor.

Como un ciclista pasar tan furioso que aplastaría a cualquiera a su paso, pasar sin ningún cuidado.

Todo fue tan perfectamente coordinado.

Tan perfectamente dispuesto sobre un escenario en que yo pudiese verlo todo en cámara lenta.

Mi madre fue asesinada por personas comunes y corrientes, preocupadas de sí mismas, sin el más mínimo respeto por la vida ajena.

 

Tiempo después me entere de que salieron libre, sin culpabilidad ni nada, incluso el conductor con obvia culpabilidad, no fue arrestado ni siquiera por un día.

Han pasado diez años desde que paso eso.

 

֎֎֎

 

 

Una mirada fría cruzo en mi dirección, el pavimento resbaladizo bajo mis pies, un frio penetrante pasaba por mis huesos.

Es difícil ser un perro callejero, todos velan por su propia seguridad y no tienen el más mínimo interés por los demás, caminar por las calles de esa fría acera me hacía reflexionar sobre mi vida, como yo, solo un niño de 17 años había tenido tanta mala suerte.

Edificios mal heridos a mi alrededor, algunos destruidos, habitados por la gente de la calle, algunas fogatas.

Era de verdad una vida de mierda, tuve que acostumbrarme a sobrevivir.

Después de la vida de mi madre fue tomada por el destino, tener un padre alcohólico en la casa no era mucho mejor.

Primero lloro, luego me culpo, a mí… un niño de 7 años en aquel entonces por la muerte de su amada.

“Sera alguna clase de estúpido, un ser tan insignificante para el mundo que hasta el que se hacía llamar mi padre, me abandono como si nada” –  Pensaba.

Como puede alguien culpar a un niño de 7 años, sin pretender causar alguna clase de daño a su quebrantable mentalidad.

Después de llorar, él comenzó a culparme, luego a golpearme, al principio solo eran golpes de desahogo, luego brutales palizas que no merecía un niño, muchas veces termine en el hospital, con fracturas en mis costillas o brazos.

En retrospectiva, el sistema judicial de éste país, es una mierda con todas sus letras.

Nunca arrestaron o me alejaron de ese abusador.

Tan pronto como salí de esa vida de mierda me encontré con una realidad mucho peor.

El mundo no es tan amigable como parece, mucho menos con alguien que no tiene nada que contribuir a él.

Pero entre toda esta basura, puedo rescatar algunos perros, perros callejeros igual que yo.

Un padre y su hijo que perdieron todo luego del abandono de su madre y la quiebra de su empresa, él es un hombre bueno y su hijo es un claro reflejo de eso.

Mario y Erick podían pasar horas conversando sobre las cosas antes de su trágico cambio de vida, de cómo solían sentarse a ver películas y a disfrutar de la vida.

Ellos me ayudaron mucho cuando llegue acá, pero ser bueno no es algo correspondido por la calle, todos tienen una cuota de maldad, ya sea grande o pequeña, y por supuesto yo no soy la excepción.

 

– ¡Hola Dan! – Dijo Erick sin dudarlo al verme. – ¿Saldremos a cazar hoy nuevamente?

 

֎֎֎

 

 

Por lo menos una vez al día era necesario hacer esto, y como nuestros cuerpos eran jóvenes, podíamos.

Para nosotros cazar significaba abastecernos de todo lo necesario para sobrevivir.

 

– Rápido Dan, parece que esta vez se enojaron – Dijo Erick mientras corría a una velocidad que parecía una gacela corriendo de su depredador.

– Vamos por los techos – Le dije al chico mientras escalaba una pandereta cercana.

 

Robar a cualquier persona, fueran pandilleros o abuelas recién cobrando su jubilación, era parte de nuestro día a día, no existe la moral, el bien o el mal, todo lo decide el mañana.

Si haciendo lo que hago puedo comer y dormir sin ninguna preocupación de morir de hambre, entonces sin dudarlo lo hare.

 

– “Chico de mierda, ¡Es rápido!” – pensaba mientras saltaba por lo techos de esas poblaciones de baja calidad de vida.

– No te quedes atrás Dan, si te caes yo me iré – Exclamo con un tono burlón.

Tan pronto como dijo eso, como si alguien de arriba hubiese escuchado, una puta tabla de un techo, sin soportes ni clavos, cedió ante mi peso y caí.

Al menos el chico pudo escapar, yo no corrí con la misma suerte.

Caí en una casa con personas “amigables”, traficantes de una droga muy conocida, la llamada pasta base, capaz de entorpecer y hacer olvidar a las personas de sus problemas por un corto periodo de tiempo, pero con unas repercusiones tremendas.

No les intereso que no tuviera nada que ver con su negocio, solo me sacaron al callejón y comenzaron a golpearme.

Cuando tenía miedo, siempre podía ver todo a un ritmo diferente, como si el tiempo se estuviese parando, no duraba mucho pero lo sentía. Pero a pesar de ese sentimiento, los golpes no se detendrían hasta que estos “humanos” lo decidieran.

 

– “Se parecen más a monos” –  pensé mientras una tras otra patada rompía mi piel y algún que otro hueso antes fractura.

 

Era el precio a pagar por robar, no solo dinero, sino también teléfonos y en este caso simplemente tener la mala suerte de caer en una casa de drogas.

Yo no consumo, no va en mí desconectarme del mundo sin saber nada.

Pero estos tipos no estarán satisfechos hasta que yo este medio muerto. Pensé en cerrar los ojos y aceptar su decisión si seguir o no con vida, me tiraron a la calle mientras me seguían dando golpes, pero antes de que me diera cuenta, una cabeza rodaba por el suelo, al mismo tiempo, un viento, capaz de volar un techo a su paso, congelo mis huesos, combinado con el frio ambiente invernal.

 

– Oye, levántate – Se escuchó una voz femenina.

 

Apenas pude levantar un poco la cabeza, pero su silueta destacaba, una piel blanca cubierta por un pelo negro con rasgos de tinte morado.

 

 

֎֎֎

Next

Comments for chapter "Capitulo 1"

COMENTARIOS

  • DMCA
  • Politica de privacidad
  • Terminos de Servicio y Politica de privacidad
  • Login

© 2026 Tunovela All rights reserved