Generación Z: El despertar - Capitulo 15
El supuesto hijo de Dios (parte 4)
Estábamos esperando en silencio dentro de esa fábrica cuando de repente apareció, yo lo vi con mi poder activado, las líneas de espacio se abrieron y conectaron con otro punto del mundo, no sabría decir cual, pero paso todo frente a mis ojos.
Por su parte Ágata se movió de manera fugaz hacia el nuevo socio y Ariel se ocultó en las sombras a la espera que de cualquier indicio de peligro.
Del agujero de espacio distorsionado salió un chico de unos 15 años, de piel oscura y pelo corto, vestía unas prendas negras, pantalón y chaqueta, en su mano cargaba una bolsa con lo que parecía ser comida, tan pronto como se sentó a comer, Ágata se acercó a él.
– Hola, no te asustes, no te hare nada.
– Hola, ¿Y ese de atrás tuyo quién es? – Pregunto él.
Rápidamente salto de su silla y abrió un portal distorsionando el espacio, yo reaccione con mayor rapidez, como al parecer era el único capaz de ver las líneas de tiempo y espacio, sabia hacia donde se dirigía.
Avance activando mi despertar y fortaleciendo mi cuerpo, ocupe la misma cantidad de energía como para contar 600 segundos en un minuto.
De un solo impulso tome su talón ya que su cuerpo estaba entrando al portal y lo jale hacia atrás.
Pude notar como las líneas de espacio eran forzadas a retroceder.
– ¡¿Cómo hiciste eso?! – Me pregunto exaltado.
– Cálmate hombre, somos como tú. –
– Mentiras, me quieren matar, no lo hagan por favor, hare lo que quieran. –
Mientras seguía temblando Ágata se acercó y le dio una cachetada y nuestro amigo se calmó.
– ¿Cómo te llamas? – Pregunto Ágata con su fría mirada.
– Gabriel… –
– Muy bien, yo soy Ágata y este de aquí es Daniel, somos evolucionados, como tú, tengo curiosidad de cómo has sobrevivido todo este tiempo. –
– ¿Saben de ellos?, de los ángeles y demonios. –
– Si, hemos podido huir de ellos, cuéntame tu historia por favor, necesito saber si eres de confianza. –
– Bueno, que puedo decir, supongo que me vieron… Me puedo tele trasportar. –
– No te estoy preguntado eso, quiero decir, cuenta tu historia, desde que notaste tu poder hasta hoy. –
…
Pasaron unos minutos mientras Gabriel nos contaba su historia.
Él es un niño huérfano que fue criado en las dependencias de los criaderos públicos, en este caso en particular del SENAME, una institución que supuestamente ampara a los desprotegidos, pero Gabriel descubrió que era un criadero de marcados, por suerte para él, su vida en ese recinto fue una mierda, por lo cual sabía que si algún día le tocaba el despertar el huiría.
Ariel cree que el despertar se representa muchas veces como un anhelo del ser humano, por eso quizás Gabriel que buscaba huir, tuvo ese despertar.
Luego de haber pasado sus primeros años bajo maltratos, la muerte de su mejor amigo, fue la raíz de su despertar ahí.
Su deseo de no estar ahí lo llevo a tele transportarse a un parque que el recordaba de niño, luego de eso se dio cuenta de que había recibido su despertar.
Él ya tenía conocimiento previo de las acciones de los ángeles, fueron instruidos desde pequeños que ellos serían ganado para los ángeles y demonios.
Luego de haber descubierto su despertar, paso vagando y recorriendo lugares del mundo, pero se estableció aquí en esta fábrica, ya no tenía necesidad de trabajar ni nada, solo se escabullía en negocios y almacenes que no tuvieran cámaras de seguridad y robaba su alimento, su vida hasta el momento era esta.
Pasamos unos minutos conversando y contando nuestras historias, Ariel se presentó luego de un tiempo, ya cuando dejo de desconfiar en Gabriel.
– Necesitamos tu ayuda.- Dijo Ágata.
– ¿Para qué necesitan mi ayuda?- Dijo Gabriel.
– Queremos derrotar a los ángeles y demonios y necesitamos juntar tantas personas como un ejército. –
– Jajajajajaja… ¿Y quieren que yo les ayude? ¡Están locos!-
– ¿Por qué te ríes?-
– Haz visto como pelean ellos, sé que son muy fuertes, tanto que ningún humano puede vencerlos.-
– Yo soy clarividente, yo vi a Daniel en mis sueños, matando a un ángel con sus propias manos.-
– No te creo, además ¿qué pinta Ariel en todo esto?-
Ariel respondió.
– Yo soy un demonio superior, tome conciencia hace más de 15 años, yo soy el único que puedo pelear y ganar contra ellos, pero no puedo matarlos.- Dijo Ariel.
– Si, está bien, supongamos que eres un demonio, que por supuesto aun no creo, que pasaría si llegan dos, tres o más ángeles al mismo tiempo, no creo que tú seas suficiente. Y para más remate tampoco tienes el apoyo de los demonios, ustedes tres están locos, pretenden enfrentar a los dos bandos y eso me dice que solo habrá muertes.
– ¿Piensas huir para siempre?- Le pregunte de manera directa.
– Por supuesto, esa era mi idea de todas maneras, mi poder me permite huir donde quiera…-
– Hasta el momento haz huido donde quieres, pero nosotros te encontramos gracias a Ágata, ¿Qué pasa si entre los marcados hay un clarividente?, puedes decir lo que quieras que no puedes huir de mí.-
– Tienes un punto, aun así no estoy seguro de acompañarlos, aparte son súper sospechosos, tu amiga se parece a la de matrix.-
Cuando dijo eso, Ágata lo miro con unos ojos penetrantes, note como le recorría un escalofrió a Gabriel, era difícil acostumbrarse a lo fría que era Ágata.
– Bueno, los puedo acompañar por el momento, pero si se llega a presentar cualquier problema yo huiré y los dejare, aún no he disfrutado todo lo que puede entregar la vida, sé que nosotros somos un tema aparte en la sociedad, pero quiero aprovechar mis poderes como me dé la gana.- Dijo Gabriel.
– Está bien.- Le respondí. – Pero tienes que entrenar junto con nosotros, tú ya tienes tus poderes pero de seguro eres muy malo para pelear.-
– Mmm bueno, realmente no tengo problema, pero no me molesten mucho por mi estilo de vida, me gusta robar como vez y no me avergüenzo en admitirlo.-
– No te preocupes, nuestra vida personal no interfiere en nuestro objetivo.-
– ¿Y cuál es su objetivo?-
– Libertad…-
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