Generación Z: El despertar - Capitulo 23
El cáliz de la última cena (parte 2)
El lugar donde perdí todo…
Solo se me ocurre un lugar, y es donde murió mi mamá.
De ese día en adelante mi vida cambio completamente, la relación con mi padre se rompió, quede en la calle.
Lo único que puedo rescatar de todo eso, es a Erick y su papá, ellos me acogieron y educaron, gracias al papá de Erick fui capaz de aprender lo básico del mundo, lenguaje, matemáticas, ciencias y otras cosas más triviales.
De vuelta a la capital…
La plaza donde ocurrió todo.
Realmente no sabía a quién buscar, solo le dije a Gabriel que abriera un portal hacia acá y le mostré una foto por internet.
Supongo que ellos esperaran a que yo me contacte.
Mientras caminaba por el mismo lugar del accidente, los recuerdos venían a mi mente, pero algo era diferente, no sabría cómo decirlo, recordar lo que paso aquí me da una sensación extraña.
Mire a mi alrededor y todo seguía como en ese entonces, algunas tiendas cambiaron de nombre pero nada más.
Quizás no debería haber venido aquí solo… Por lo menos si hubiera estado con Ágata podría haber tratado de avanzar en algo.
El mundo está podrido realmente.
No sé cómo dure tanto vivo, quizás el destino quería que yo conocía a Ágata y lograra lo que ella me pide.
Mientras pensaba en todo de repente se hizo tarde.
Había muchas parejas coqueteando por aquí y por allá, el mundo sigue sin saber lo que se máquina tras el telón, a veces me gustaría estar de ese lado, soñar que mi mamá nunca murió y solo tener una vida normal.
Tenía mucho sueño, ya eran cerca de las nueve de la noche cuando me quede dormido por unos minutos.
– Despierta.-
– Eres tú… ¿Qué quieres?, ya estoy aquí, no ha pasado nada.-
– Ella te necesita, está en problemas.-
– ¿Quién?-
– La mujer que es igual a ti.-
Después de escuchar su voz desperté, como si ella me hubiese obligado, se supone que los sueños no deben ser tan claros.
Me levante y puse atención a mi alrededor, mire mi reloj, eran las once de la noche, al parecer dormí dos horas.
Podía ver muchas parejas que quedaban todavía en esta plaza, diferentes edades, pero una destacaba.
Estaban en un lugar oscuro, en una zona donde los postes de luz no iluminaban y estaban peleando.
Ella parecía asustada y el agresivo.
Eso no era lo peor de todo, ese hombre la estaba golpeando mientras tenía a su hijo de unos dos o tres años.
No podía ver esta escena por más tiempo, estaba listo para cortarle la cabeza al tipo en el momento en que golpeara nuevamente a la mujer.
– ¡Detente!-
Una voz sonó en mi cabeza y no pude moverme, era como si mi energía estuviera siendo detenida, no podía fluir por mi cuerpo.
Era la voz de mis sueños, al parecer me estaba dando a entender que tenía que observar lo que pasara con esta pareja de ahora en adelante.
El gritaba como si estuviera tratando con un perro, levantaba sus manos a cada momento para amenazar a la mujer.
Pude ver en cámara lenta como el hombre levanto su mano y le dio un puñetazo en la cara a la mujer.
Ahora podía ver, ella había despertado.
Quizás el miedo que le provoco este tipo la llevo a despertar.
Su cara se deformo como agua y se esparció en el piso.
La mujer que con la mitad de su cara destrozada pero no estaba herida, es como si su rostro se hubiese esparcido por el piso.
Ella podía sentir su rostro desfigurado y se empezó a desesperar, sostenía a su hijo con mayor fuerza y mientras más lo abrazada, su cuerpo más se derretía.
Tanto que dejo caer al niño al suelo.
Acelere a una velocidad donde pudiese agarrar al niño y no dañarlo y lo deje en el suelo suavemente.
En el piso estaba la mitad de la cara de su mamá aun llorando y medio gritando de desesperación por lo que estaba pasando.
En frente de ellos estaba el hombre que hasta unos minutos la estaba golpeando.
Ella un imbécil, probablemente un delincuente de alguna población cercana.
Lo mire de frente advirtiéndole que si se acercaba lo mataría.
Al parecer no me escucho muy bien, porque apenas termine de hablar, levanto sus puños y tomo una postura de combate horrible.
Pero este tipo no tenía algo en cuenta, yo no soy una persona que duda en matar, no tengo escrúpulos en hacerlo, menos si se lo merecen con creces.
Ni siquiera tuve que activar mi poder, solo reforcé mi cuerpo con energía y avance rápidamente.
Me puse a su espalda y tome su cabeza con una mano, lo agarre con brutalidad, casi revente su cráneo, juro haber escuchado algún hueso crujir.
Con velocidad corro hacia el lado de un árbol y estampo su cabeza con esté.
Sus sesos quedaron esparcidos por todo el lugar.
Su hijo lloraba y lloraba, supongo que es una escena demasiado impactante para un niño, pero tiene la suerte de que no recordara esto.
Como imagine, su madre ya había vuelto a su forma original, al parecer era capaz de deformar su cuerpo, agoto toda su energía y volvió a la normalidad.
Tome a cada uno en uno de mis brazos y partí a donde los demás estaban.
– ¿Y ellos quiénes son?- Pregunto Gabriel.
– Una despertada y su hijo.-
– Mierda, que haremos con un niño tan pequeño.-
– Tienes razón Gabriel.- Dijo Ariel. – No me parece muy prudente que hayas traído un niño tan pequeño al grupo.-
– No se preocupen, debido a la situación debí traerlos a ambos. Ya veremos que hacer.-
– …-
– ¿Y cuál es su habilidad?- Pregunto Ágata
– Al parecer puede manipular la forma de su cuerpo.-
– Genial, que sexy habilidad.- Dijo Gabriel.
Ariel lo miro con la típica cara que acostumbro a mirar a Gabriel, ya acostumbrado a escuchar las estupideces que este decía.
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