Generación Z: El despertar - Capitulo 25
El cáliz de la última cena (parte 4)
– Ella es la primera.- Me decía una voz en la oscuridad.
– ¿Qué es lo que quieres?- Le volví a preguntar como la primera vez que la escuche.
– Aún no es momento de que lo sepas, no podrás aceptarlo.-
– Al menos dame un indicio de lo que quieres, realmente no te entiendo, me ayudas, lo sé. Yo sé lo que quiero, lo que nosotros queremos, pero que ganas tú con todo esto.-
– No te lo puedo decir…-
– ¡Entonces para con todo esto!-
– Te puedo asegurar que tú serás el más beneficiado si me haces caso.-
– Si no puedes decirme nada, no vale la pena.-
Lo que sea que fuese, guardo silencio.
– Suficiente, supongo que no tienes nada útil que decir.-
– ¿Recuerdas el nombre de tu madre?-
– ¿Qué? ¡¿Qué quieres decir?!-
– ¿Supongo que recuerdas su rostro?-
– ¡Si, lo recuerdo, dime que pasa!-
– Intenta recordar bien… Mañana hablaremos.-
Luego de eso desperté de golpe, estaba sudando frio.
Quien sea que fuese, sabía algo de mí y más importante, sabía algo de mi mamá.
No creo que debe seguir tomándolo a la ligera.
Pero ¿Por qué el rostro de mi mamá?
Eso es algo que recuerdo muy bien…
O eso creía…
Ahora que lo pienso bien, no recuerdo ni siquiera el color de sus ojos… ¿Por qué será?
¿Tiene que ver con la persona de mis sueños?
Muchas preguntas comenzaron a surgir en mi cabeza, esta atónito pensando en cualquier posibilidad de haberme encontrado antes con la persona de mis sueños, pero lo más importante era lo que me había dicho.
Mi mamá, sabía quién era ella pero si hurgo en mis recuerdos no puedo ver claramente su cara.
Intente levantarme de la cama pero me faltaban fuerzas. ¿Habrá sido demasiado ese sueño?
Mire mi reloj y aún era temprano, cerca de las seis am pero como ya no tenía sueño me levante.
Fue a comer algo al lugar que llamábamos cocina, cuando voy llegando puedo ver a Ágata entrenando.
– Hola, ¿Cómo estas Ágata?-
– Bien.- Me dijo mientras sudaba con sus cuchillos en las manos, moviéndolos como si faenara un cadáver de vaca. – ¿Se te antoja un poco de entrenamiento?-
– No, estoy bien así. Es más, te quería conversar sobre mis sueños…-
– ¿Qué paso, lo viste de nuevo?-
– No es como si pudiese verlo, solo hablamos, pero ahora me dijo algo sobre mi mamá.-
– Él o ella parecen saber bastante, puede que sea otro usuario de clarividencia ¿No crees?-
– No se siente como una persona, es como si no tuviera un género establecido.-
– ¿Y qué te dijo exactamente?-
– Me pregunto por si recordaba su apariencia… Es raro, ahora que lo pienso, después de muchos años, la imagen de mi mamá no es clara, se siente como falsa.-
– Quizás tenga un significado oculto, él ya nos ayudó a encontrar aun despertado, no creo que busque perjudicarnos.-
– Tampoco lo creo así, pero encuentro todo esto muy conveniente, como es que ustedes buscaron por años y años a otras personas despertadas y justo ahora que llego yo empiezan a aumentar los números de manera rápida.-
– A qué quieres llegar con todo esto.-
– Él me dijo que quería la guerra, pero no me dijo que es lo que ganara de todo esto.-
– Guerra eh…-
– Aunque me dijo que yo sería el más beneficiado al ayudarlo.-
-Creo que solo deberíamos ayudarlo, ya solo a tener tres despertados extras aparte de Ariel y yo es demasiado bueno, si podemos reunir más podríamos formar una bomba nuclear pequeña.-
Bueno supongo que así piensa Ágata, tiene un fin en mente desde hace quince años, no hay que hacer.
Lo que más me intrigaba era lo que me había dicho la persona de mis sueños, no podía recordar con claridad la cara de mi mamá, y no es que por fuese haces más de 10 años desde que murió, si no que en mis recuerdos su cara estaba borrosa.
Terminando de comer, me puse a estirar los músculos y fui a entrenar un momento con Ágata para despejar mi cabeza de todos los pensamientos.
Sea lo que fuese, me lo diría esta noche.
֎֎֎
Cerca de las nueve de la mañana, la mujer que había traído se despertó, estaba abrazada de su hijo, su cara se veía tan feliz, como si hace mucho tiempo no hubiese tenido un momento para dormir de la forma que corresponde.
Viendo que se estaban levantando, Gabriel salió disparado a preparar un desayuno para ellos.
Era como si tuviese un chip de madre insertado.
Puso una mesa y les sirvió un desayuno con varios comestibles, entre ellos frutas, pan, y galletas envasadas de supermercado.
– Gracias… Enserio no sé cómo agradecerles por dejarme quedarme aquí anoche. Pensaba que iba a morir.-
– No te preocupes por eso, tenemos cosas más importantes de las que conversar, te contamos todo anoche, es cosa tuya si nos crees, pero ahora que has evolucionado ellos te buscaran y arrasaran con todo a su paso, incluido el pequeño.-
– Tenía el presentimiento de que eso pasaría.-
– Nosotros no podemos cargar con un niño a cuestas espero que comprendas, la única manera de mantenerte a ti y a él ha salvo es dejándolo al cuidado de otra persona. ¿Hay alguien a quien puedas dejárselo?-
– Solo mi madre, ella vive lejos de donde vivía.-
– ¿Tienes alguna objeción al respecto?-
– No, con todo lo que me contaron ayer, no puedo pensar que todo esto es mera coincidencia, si me quedo sola con él, ellos eventualmente me encontraran y mataran… Pero tengo una duda ¿Esto será así por toda la vida, ósea estar huyendo?-
– No estamos huyendo, estamos preparándonos para la guerra.-
Pasaron unos momentos en silencio, ella miraba a su hijo como una madre amorosa lo haría, la ternura y pena que brotaba de su mirada me hacía estremecer el corazón, pero bueno este es el lado de la moneda en el que nos tocó vivir.
– Solo déjame unos días con él, no creo poder estar nunca lista para dejarlo ir, pero al menos déjenme quedarme con él lo máximo posible.-
– Está bien, tendrás solo hasta que Gabriel complete su entrenamiento básico. ¿Ariel, cuanto tiempo seria eso?-
– Alrededor de cinco a siete días.-
Luego mire a Jazmín y le dije.
– Tienes una semana, prepara tu despedida y asegúrate de llevar con él una carta, definitivamente volverás a verlo, te lo prometo.-
(En ese momento fui descuidado prometiendo cosas, no sabía aun lo que me esperaba en el futuro).
֎֎֎