Generación Z: El despertar - Capitulo 5
Prólogos: Historias paralelas
Por donde debería empezar…
Han pasado muchas cosas, ya no sé cómo explicar esto, no sé si es mala suerte o alguien nos odia desde el fondo de su corazón.
Escucho ratas caminar, en este oscuro lugar… no sé dónde estoy, ni que hacer.
Talvez en otra vida le hice algo malo a alguien…
Lo único que podía hacer en esta celda podrida era esperar a aquel sujeto que me había estado torturando constantemente, con la incertidumbre de no saber qué era lo siguiente que haría para causarme dolor. Había cortado y sacado las uñas de mi mano izquierda, cortado con un cuchillo la planta de mis pies, había estado tirando de mi cabeza mechón por mechón de pelo, me había golpeado hasta tal punto que no sabía si estaban rotos mis huesos o mis órganos estaban muertos por dentro.
Escuche unos pasos caminando por el único pasillo que tenía a la vista.
– Hola chico, ¿Cómo te ha ido? – dijo de manera grotesca.
Era un hombre verdaderamente asqueroso, de pelo corto y negro, su cara tenía mucha suciedad y se notaba que no se había bañado en más de un mes.
Ante su pregunta no respondí nada, ya estaba quedando sin energías y no iba a desperdiciarlas en hablar con la persona que me había estado torturando.
– Acaso te comieron la lengua los ratones, traje un regalo para ti, espero que te guste.
Vi que llevaba un bolso, cuando lo dejo caer al suelo se escuchó un sonido metálico, luego se agacho y saco de su bolso unos fierros, lo que parecía ser una batería y unos cables… ya sabía lo que me esperaba, pero no estaba seguro de por qué me estaban haciendo esto a mí.
– Bueno mi estimado, creo que ahora viene lo bueno. – dijo mientras ponía todo en su lugar y conectaba los aparatos.
Comenzó el primer choque eléctrico, el dolor fue tan desgarrador que ponía sentir la primera capa de mi piel desprendiéndose.
– AAAAAaaaahh! – No pude resistir más y grite.
– Ha, veo que por fin sacas tu voz. –
– ¿Por qué haces esto?… ¿Qué te he hecho? –
– Nada realmente, solo calificaste como candidato –
– ¿Candidato a qué? –
– Pronto lo sabrás… –
Y así pase los siguientes días, siguiendo una dieta nutritiva en golpes y tortura, obligado a comer lo que me daba ese hombre, ya no sabía por qué estaba viviendo, había muerto por dentro y por fuera, pero aun así no podía rendirme.
Para pasar el tiempo sin perderme en mi mente, pensaba en los momentos felices que pase con mi familia, pensaba en el calor de mi casa, en mi madre, y en mi padre, la persona que más me apoyo.
Nuevamente escuche los pasos, pero ahora no eran solo unos pasos, sentía que arrastraban a otra persona mientras se lamentaba con gemidos horribles, luego de un momento pude ver como arrastraba el cuerpo de un hombre, todo estaba medio oscuro, solo pude reconocer a la persona cuando este gordo de mierda la sentó frente a mí.
Mis ojos se llenaron de sangre por la rabia que me daba ver esa horrenda escena.
Era mi padre, estaba golpeado, le faltaban trozos de piel en la cara y en los brazos, tenía moretones por todos lados, se notaba el esfuerzo que había puesto para seguir con vida.
– Hola mi pequeño amigo, ¿Cómo has estado?-
– ¡PAPÁ! –
– Hijo… lo has hecho bien. – Dijo a duras penas – Todo terminara pronto, solo resiste. –
– Pero que dices papá, como va a terminar esto, ni siquiera sé quién es este hombre o porque nos hace esto. – Dije a duras penas.
No sabía que pasaba, ni porque mi papá estaba en esta condición, no sabía quién era ese hombre o que era lo que quería.
– Bueno bueno, ¿terminamos con el reencuentro? –
– ¡Hijo de puta! – Grite con todas las fuerzas que me quedaban, a la espera de lo que iba a suceder.
– Ya que nos reunimos, es mejor que comencemos pronto. –
El hombre que nos había estado torturando, estaba preparando de nuevo sus herramientas eléctricas para torturarnos.
– Esta vez traje un regalo especial para tu padre. –
– ¿Qué vas a hacer? –
– Ya lo veras mi amigo. –
– Hijo no importa lo que pase, no debes perder tus valores, no importa si muero y tú vives, no lleves ningún odio en tu corazón. –
– ¿Por qué dices eso papá?, ambos saldremos de esto, yo te sacare. –
– Y como lo hará pequeño, o acaso puede siquiera ponerte en pie. –
– No me interrumpas por favor, hijo, esto es lo último que te diré, te amo, te quiero con todo mi corazón, tienes que vivir sin odio, no busques venganza, y por favor vive con todo de aquí en adelante… Adiós Erick. –
En cuanto mi padre dejo de hablar, el hombre que nos había estado torturando, clavo unas estacas metalizas en las piernas de mi papá y las conecto a las baterías que tenía.
Un shock eléctrico pasó por el cuerpo de mi papá, su cuerpo empezó a retorcerse de formas que el cuerpo humano no debería, mientras yo jadea de ira y movía mi cuerpo para intentar salir de esas cadenas.
Estaba viendo la muerte de mi padre frente a mis ojos y no podía hacer nada para detenerlo.
Y justo cuando pensaba que era el final, casi como se detuviera el tiempo, escuche una voz tan clara como el agua.
– ¿Quieres que esto pare? – Me dijo
– Si, por favor haz algo. –
– Yo no puedo hacer nada, todo depende de ti. –
֎֎֎