¡Mi consorte se ha vuelto loca! - cap 134
Capítulo 134- Ser Esposo y Esposa
Y ahí estaba el. De espaldas a ella, mirando el extenso lago azul.
Yu Mei había estado tratando nerviosamente de decirle sobre todo sobre estos últimos días, pero nada, no podía hablar. Incluso si hubiera pensado en palabras, verlo en persona la dejaba sin palabras.
Yu Mei solo pudo seguir mirándolo desde la distancia.
[¡Simplemente hazlo! Puedes hacerlo] ella trato de levantarse el ánimo. Sus pies se levantaron lentamente del duelo. Ella lo iba a hacer.
“Señora, ya has estado mirando a su alteza por tanto tiempo. Solo vete. Te estoy animando”
Alguien susurro espeluznantemente detrás de su oreja.
¡Ahhhh! Ella salto.
Era un joven soldado de no más de 17 años, con un uniforme marrón. El sonrió. “¿Asumo que tu eres la razón por la que su alteza ha estado de mal humor desde que llego aquí?”
“¿Yo? No hice nada” ella fingió no saber nada.
A juzgar por su expresión, el podía decir que ella estaba mintiendo. Luego, al azar, agarro su mano en un gesto amistoso. “Por favor, bella dama, sálvanos a todos y recupera a su alteza. No quiero pasar por ese tortuoso entrenamiento nuevamente. Si lo tomas, te adorare por el resto de mi vida” el suplico.
“Vete de aquí bicho raro”, ella lo aparto y se volvió hacia Pei Nan. ¿Los escucho?
El la estaba mirando fijamente.
Giro la cabeza para mirar al joven soldado, pero el ya no estaba. Ella lo maldijo por dentro.
Paso a paso, lentamente se dirigió a la orilla del lago.
Los dos estaban incómodos de pie uno al lado del otro mirando la vista del lago.
“¿Por qué no me dijiste nada?” esas fueron sus primeras palabras
“Mis cargas son mías. Me niego a dejar que otra persona cargue con el peso por mi”
“Si me hubieras dicho que alguien quería destronar a tu padre, lo habría entendido. Si me hubieras contado sobre la traición del primer ministro Ning, también habría entendido tus acciones. En cambio, me mantuviste todo este tiempo a oscuras. ¿Nunca pensaste por una vez que si lo supiera, habría podido disminuir tu carga?” la ira se mostro a través de sus ojos mientras hablaba. Las cosas podrían haber sido diferentes si él hubiera confiado el ella desde el principio. Si fuera honesto con la verdadera cosort Pan, tal vez ella todavía estaría viva.
“Soy el príncipe heredero Lin Pei Nan, el futuro emperador. Es mi deber proteger a mi gente. No al revés. Si permitiera que mi gente cargara con mis cargas, entonces no merezco el trono” el pauso, “Yu Mei, no lo entiendes ya que nunca te has puesto en mi lugar”
Esas palabras detonaron la bomba en ella.
Ella se giro para mirarlo. Con furia y dolor en sus ojos. Este hombre era claramente tan terco y sin sentido como recordaba.
“Entonces escúchame. Su alteza, solo eres un humano, no una deidad. ¿Por qué debes guardarlo todo para ti? Creo que si hubieras dicho algunas verdades a consort Pan, y no siempre ocultando todo, ella aun estaría aquí. Tal vez incluso seria ella la que este parada frente tuyo ahora mismo. No quiero que cometas el mismo erro conmigo. Ya te he entendido mal una vez, no dejes que vuelva a suceder. Porque no estaré aquí por segunda vez”
Incluso mientras ella hablaba, el no parecía comprende una sola palabra.
Tenía la mente puesta en la forma que siempre le habían ensenado. Nunca confíes en nadie.
“Las cosas que hiciste a consort Pan, las vi a través de ella. Sé que has hecho todo lo posible, pero si le hubieras dicho tus sentimientos sobre Fei Ning, tal vez ella hubiera podido soportar todo” termino Yu Mei.
Pei Nan cerró los ojos, “Sabia hasta cierto punto que estaba favoreciendo demasiado a Fei Ning, pero no sabía que esa mujer le había lavado el cerebro a Consort Pan. No puedo culpar a nadie más que a mí mismo por su muerte. Debería haber prestado mas atención, ser considerado con sus sentimientos y protegerla”
“Pei Nan, no es tu culpa. No había forma de que pudieras haber predicho tales eventos” ella trato de consolarlo, pero él se negó a creerla.
Luego hizo lo que más odiaba. El la empujo lejos.
“Deberías irte”
Esta vez, Yu Mei enojada dio un paso delante y lo empujo con todas sus fuerzas, “¡Pei Nan! ¿Por qué deberías culparte por todo lo que sale mal? No me importa si no quieres compartir tus problemas con los demás, pero debes estar seguro de que a mí no me lo ocultaras, ¿Acaso no sabes? ¿No sabes lo que significa ser marido y mujer?” ella toco su pecho con enojo, “Convertirse en uno. La carga del marido es la de su esposa. Su dolor es su dolor así también el dolor de la otra parte es su dolor” ella volvió a tocar su pecho, “¿Entiendes?” ella quería golpearlo una vez más, pero el tomo sus manos.
“Eso duele” se quejo en voz baja.
A ella no le importaba, solo puso sus ojos en blanco, “Entonces no deberías hacerme enojar. ¿Exactamente qué tan terco vas a ser? ¿Por qué no volviste por mi?”
Como si algo se hubiera prendido en su cerebro, el la miro a los ojos, “¿No sabía que me querías a tu lado?”
“Por supuesto que si, ¿Eres un imbécil? ¿Qué hombre solo al tener una pelea se marcha como tú?”
“Yo… yo… he hecho tantos errores y aun así me quieres a tu lado, ¿Por qué?”, el la miro sorprendido. ¿Estaba loca esta mujer?, pensó. Nunca fue un buen hombre para ella, pero ella lo esperaba y lo busco. Sabía que no tenía derecho para ser feliz, pero no pudo evitar serlo, en el fondo de su corazón gritaba de alegría.
“¿Por qué más seria?, Es porque eres Lin Pei Nan. El hombre más mezquino del mundo. Y el único hombre que puede tolerarme” ella sollozo.
Extendió su mano para limpiar las lágrimas de su mejilla, “Estas equivocada Ju Ming”
Ella levanto la vista mara mirarlo a los ojos.
“No es que te tolere, es porque me gusta todo lo que haces”
Ella cruelmente golpeo su pecho una vez más. “¿Cómo puedes mentirme en la cara?”
Pei Nan la abrazo, ella se dejo envolver por su cálida presencia, “¿Sabes lo asustado que estaba cuando pensé que te había perdido?”, le dijo a ella.
Ella asintió con la cabeza.
“¿De verdad no te arrepientes de volver a casarte conmigo?” su voz estaba llena de diversión contenida.
“Mientras prometas nunca escóndeme nada, seguiré estando a tu lado. Pero no habrá más segundas oportunidades”, ella le advirtió.
Pei Nan apretó la mandíbula mientras pensaba mucho en su petición.
“¡Bien! Comenzare con esto entonces” dudo por un segundo, “Durante la última semana, solo comí sopa de albóndigas porque me recordaba a ti, y solo estoy aquí en la frontera para tratar de olvidarte, también quiero ir a casa”
Ella retrocedió y lo miro.
“¿A casa? ¿No premetio su alteza ayudar al príncipe Shao a establecerse? No puede romper su promesa”.
Pei Nan no dijo nada mientras tomaba sus manos.
“Una confesión mas. He estado entrenando bastante a los soldados desde la mañana. Estoy seguro que ya me odian. Probablemente sea mejor que los dos nos vayamos a casa. Estoy seguro que todos ya están esperando a que me vaya. Gu Shao lo entenderá”
“Hombre mezquino”, ella lo regaño.
“Lo sé…” el la miro con sus ojos color marrones oscuros, “Es la bendición de este mezquino tener una esposa tan traviesa como tú”
Y así, los dos caminaron juntos de la mano.
¡FIN!