Norte oscuro - Capitulo 45 : Refuerzos.
–Eres algo fuerte, diviérteme un rato, quieres?–
Con una expresión fea en el rostro, Ethan trata de liberarse del agarre del demonio. Golpea su abdomen y su rostro, pero el demonio era como una montaña inamovible. Hay que tener en cuenta que, la fuerza de Ethan había aumentado varias veces. Actualmente, él puede mover un auto con facilidad solo usando las manos.
Pero ahora, el demonio solo necesito una mano para parar su espada.
«¡Mierda!´´ Antes de que Ethan pudiera reaccionar, su cuerpo es levantado por el demonio, y al momento siguiente, fue mandado a volar.
Luego de varios metros de vuelo, Ethan aterrizo parado en el suelo. Mirando al imponente demonio que tenía enfrente, y a su espada prendida en fuego, toda la confianza que tenía desapareció. Se sentía como aquella vez, cuando se enfrentó a Dantalian.
Esa sensación de impotencia…
Mirando hacia atrás, y viendo a los sobrevivientes envueltos en una feroz batalla, Ethan apretó los dientes con ira en su corazón. Eran demasiados enemigos, simplemente no había manera de sobrevivir. Como si el mundo hubiera decidido que no merecían vivir.
«Si así están las cosas, entonces todo da igual´´ De repente, la mirada de Ethan cambio a determinación.
Ya que no había forma de vivir, ¿por qué no darlo todo al final?
Conteniendo la respiración, Ethan salió disparado hacia el demonio. En un instante, llego frente al demonio como la última vez. Con el desdén escrito en el rostro, el demonio extendió su mano como la última vez. Entonces, la misma situación parecía volver a repetirse, si Ethan continuaba su ataque, su mano seria sostenida por el demonio una vez.
Solo unos segundos más, y esa sería la realidad inmutable…
Pero eso no iba a ser así…
Con un movimiento inesperado, Ethan retrajo su espada, y esquivo a un lado a una velocidad invisible al ojo humano. Al mismo tiempo, la pupila del demonio se volvió afilada.
Al final, Ethan creo una situación imposible.
Con la espada de fuego extendida sobre el brazo del demonio, Ethan la deslizo hasta su hombro, amenazando con cortarle la cabeza. Con una mirada determinada, Ethan barrió su espada con toda su fuerza.
Una llamarada en forma de corte se extendió más allá de ellos…
Pero al momento siguiente, Ethan retrajo su espada con una mirada de preocupación…
Él era el más consciente de lo que sucedió, luego de haber atacado al demonio con toda su fuerza, en realidad, el demonio parecía desvanecerse en el aire.
De repente, Ethan pudo escuchar una voz grave a su espalda –Eso fue inteligente, es una lástima que yo sea tu oponente– Con un escalofrió, Ethan se dio la vuelta y bloqueo con su espada, Entonces el puño del demonio impacto con una fuerza desastrosa.
¡Explosión!
Al instante, Ethan salió disparado en una dirección.
Volando a una velocidad impresionante, Ethan chocó contra un edificio, haciendo que los cimientos de este temblaran. No fue hasta después de unos momentos que Ethan logro levantarse, lleno de polvo de los pies a la cabeza, y la sangre goteando de su frente.
Con pasos temblorosos, Ethan se alejó del edificio en ruinas. No camino demasiado antes de caer al suelo sin poder hacer nada más. Con la vista borrosa, Ethan pudo ver la silueta roja del demonio, acercándose con una mirada sombría.
Arrodillándose en el suelo, Ethan intento apretar la espada en su mano, pero al mirarla, noto que estaba totalmente rota. El golpe anterior debió hacerla pedazos.
–Al parecer, ya no puedes seguir peleando. Que irritante, pensé que había encontrado un buen entretenimiento, resulta que se rompió al primer golpe– Con esas palabras llenas de burlas el demonio miro a Ethan con indiferencia. De repente, una Hacha apareció en su mano, y mirando al cuerpo de Ethan a sus pies, levanto el hacha, antes de dejarla caer sobre su cuello.
Al sentir la ráfaga de viento que soplaba contra su cuello, Ethan cerró los ojos, sabía que la hora había llegado.
¡Clank!
Pero en lugar de la oscuridad que estaba esperando, el sonido del metal chocando sobre su cabeza pudo ser escuchado. Abriendo los ojos algo aturdido, Ethan vio la figura oscura en la que no había pensado en tanto tiempo.
Klaus por fin había hecho su movida…
. . .
Mirando la espada en forma de cruz que había detenido su ataque, la mirada sombría en el rostro se convirtió en una cruel sonrisa de locura. Pero antes de que pudiera reaccionar, un golpe de enorme poder impacto contra su cuerpo, haciéndolo retroceder.
Luego de retroceder, El demonio levanta su hacha para bloquear, justo a tiempo para recibir el golpe de espada de Klaus. Con un tintineo atronador, el demonio es mandado a volar.
Klaus no pierde el tiempo. Abriendo sus alas negras, vuela hacia la posición del demonio con un poder todavía mayor. Pero esta vez el demonio estaba preparado, levantando su hacha en el horizonte, la deja caer con todo su poder.
Las armas de ambos monstruos chocaron en el aire…
Cuando sus armas volvieron a chocar, una explosión de aire tuvo lugar…
Ante tanta presión, Klaus y el demonio son obligados a retroceder. Frunciendo el ceño profundamente, Klaus contemplo la figura dominante del demonio. En este punto ya se había dado cuenta de que se trataba de una Legión, y no una Legión cualquiera.
Si comparabas a la primera Legión que vio, con esa chica después, los dos tendrían casi el mismo poder. Pero este demonio de aquí era más fuerte que ellos, y por mucho.
Viendo la sonrisa sangrienta del demonio, un escalofrió recorrió a Klaus…
Al segundo siguiente, Legión desapareció…
¡¡BAAM!!
Klaus logro bloquear con su espada a tiempo, pero el poder detrás de ese golpe fue tan grande que sintió como su mano se entumecía. Para disolver la fuerza del ataque, Klaus salió volando por sí mismo antes de detenerse sobre un edificio.
Pero antes de que Klaus pudiera reaccionar, el loco ataque del demonio volvió a llegar…
. . .
«¡¡BAM!!´´ Escuchando las fuertes explosiones de la batalla de Klaus, una sensación de irrealidad asalto a Ethan. Prácticamente dio su vida en esa batalla contra el demonio, pero Klaus pudo igualarlo sin ningún problema, esto era, simplemente demasiado increíble.
Soltando el pedazo roto de espada que lo había acompañado todo este tiempo, Ethan busca en su anterior campo de batalla, viendo el hacha del demonio que le había dado tantos problemas anteriormente, Ethan la levanta sin problemas. Cerrando los ojos, Ethan se concentra en ella, entonces, las llamas envuelven el hacha.
Efectivamente, ya había descubierto cómo funcionaba ese poder…
Al momento siguiente, Ethan camina hacia el complejo de apartamentos, donde se llevaba a cabo la batalla más grande de la ciudad de Nueva York.
. . .
–¡Por aquí! ¡Esta aquí!– Cuando el demonio dijo esas palabras, una lanza atravesó su cabeza. Sacando el arma rápidamente, Alexa se teleporta a un lugar alejado de los demonios, pero cuando lo hace, un dolor agudo penetro su cabeza. Con un fuerte mareo, esta no puede evitar sostenerse la cabeza.
Frente a ella, el techo del complejo estaba lleno de cadáveres de demonios. Había perdido la cuenta de cuantos había matado, pero los demonios eran como moscas, nunca terminaban. Al final, Alexa volvió a sentir ese fuerte dolor que la había asaltado en ese entonces.
Pero no había tiempo para descansar, los demonios siguieron apareciendo. Alexa se forzó a teleportarse de nuevo.
Matando a un demonio descuidado, Alexa dispara la lanza hacia otro demonio, empalándolo. Teleportandose de nuevo, atraviesa el corazón de un demonio, antes de correr hacia otro lado.
En su dirección, había un demonio solitario. Alexa no lo pensó mucho cuando lo corto descuidadamente. Pero al momento siguiente, una sensación incomoda la invadió, tanto que olvido el dolor de cabeza.
Los demonios, habían abandonado la azotea.
Mirando a la distancia, Alexa pudo ver como las flechas avanzaban en su dirección. Quiso esquivar hacia un lado, pero también pudo ver flechas en ese lado. Trato de teletransportarse, pero el dolor agudo se lo impidió. Mirando a su alrededor, pudo ver como flechas avanzaban hacia ella de todas direcciones.
No había forma de escapar por sí misma, había caído en la trampa de los demonios.
De repente, una figura apareció frente a ella, Alexa solo pudo ver llamas rojas que crecían, y envolvían a ella y a esa figura en una esfera de fuego.
Rápidamente, la lluvia de flechas impactó contra las llamas.
El sonido de gotas de lluvia reverbero durante varios segundos antes de detenerse, mientras tanto, Alexa fijo su mirada en el chico que la había salvado.
Cabello castaño, y con una espalda repleta de músculos, al igual que de heridas. Resulto ser Ethan, con quien había tenido una conversación momentos antes.
Pero mirándolo de cerca, había una mirada diferente en sus ojos, era como…una determinación inquebrantable.
–Ve a ayudar a los otros, yo me encargo del techo– Con esas pocas palabras, Ethan corrió hacia los demonios.
Alexa estuvo aturdida por un momento antes de correr a las escaleras, tenía la sensación de que, con el aquí, la situación estaba bajo control.
. . .
Mirando a su alrededor, Alexa solo podía ver destrucción, y los sonidos de pelea podían ser escuchados en todas partes.
De repente, un demonio había salido de un apartamento. Mirando a su alrededor, el demonio encontró a Alexa, con un gruñido bajo, corrió hacia ella con su arma.
Sin darle demasiada importancia, Alexa apuñalo al demonio fácilmente. Aunque no puede seguir usando su poder, eso no significaba que estuviera indefensa. Con su habilidad, bien podría luchar contra un demonio mayor de frente.
Siguiendo el sonido de los gritos, Alexa descendió por el edificio.
. . .
–¡¡VAMOS!! ¡¡AVANCEN!!– Con ojos rojos, el sargento grito a todo pulmón a los cinco soldados junto a él, antes de lanzarse hacia adelante mientras disparaba.
En esta batalla, su pelotón fue casi completamente exterminado. Y los pocos que quedaban casi no tenían fuerzas para pelear. Pero el sargento era diferente, en su mente, solo existía el deseo de matar a todos los malditos demonios.
Mirando a su alrededor, podía ver a los demonios sentados en los techos en decenas, mirándolo como si fuera un espectáculo. Mientras que un poderoso demonio mayor se acercaba a ellos desde el cielo.
Desde que esta guerra había comenzado, había perdido a casi todos sus camaradas. Y los pocos que sobrevivieron a la primera batalla, lentamente, fueron sepultados bajo las sombras de la muerte. Ante todo esto, solo había una cosa que el sargento podía hacer.
«¡¡¡MATAR, MATAR, MATAR!!!´´ Y así, con la ira hirviendo en su sangre, el sargento disparo contra el demonio en el cielo con todo lo que tenía hasta derrumbarlo. Pero eso no fue suficiente para pararlo.
Con una mirada venenosa en su rostro, el demonio mayor cargo hacia el sargento.
Este trato de disparar, pero descubrió que su arma estaba vacía, ya no le quedaban municiones. Decididamente, el sargento soltó el rifle de asalto, y saco su cuchillo militar. Al momento siguiente, el sargento corrió hacia el demonio.
«¡¡HEEEAAAAHHH!!´´ Desechando todo deseo de vivir, el sargento choco con el demonio mayor, quien lo derribo en el suelo al instante.
Entonces, el demonio levanto su espada para matar al sargento, quien ya no podía moverse.
Sabiendo que iba a morir, el sargento cerro los ojos…
Y la espada descendió…
¡¡Bam!!
Pero justo en ese instante, la cabeza del demonio mayor exploto, salpicando la cara del sargento de sangre. Aturdido, el sargento miro a su alrededor buscando respuesta. Entonces los vio, un escuadrón de ocho hombres.
Vestían una especie de armadura de metal negra muy sofisticada, y las armas en sus manos, ni quiera podía identificarlas. Mirándolo atreves de un visor de calor, el hombre que parecía ser el líder se le acerco silenciosamente, Extendiéndole la mano pregunto.
–¿Se encuentra bien, sargento?–
–¿Tu qué crees? ¿Y quiénes son ustedes?– Pregunto el sargento con desconfianza.
Mirándolo a los ojos, el soldado dijo. –Refuerzos–
Escuchando sus palabras, el sargento volteo bruscamente para mirar a su alrededor, y lo que vio, lo dejo atónito.
Los demonios…los demonios que tantos problemas le habían causado, ahora estaban huyendo. Los que eran muy lentos para escapar, eran fusilados por los compañeros de este soldado que, el sargento estaba seguro de que pertenecía a una unidad especial.
Pero lo que lo dejo atónito, fue la facilidad con la que morían los demonios.
Un demonio mayor logro colarse y golpear a un soldado con su hacha, pero este se cubrió con las manos, y rodo por el suelo completamente ileso después de eso. Mientras que el demonio, murió de un disparo a la cabeza.
¡Un disparo a la cabeza! Había que saber que los demonios mayores, podían resistir los impactos de rifles de asalto. Pero solo basto una bala para acabar con él.
Esos rifles no son cosa fácil…
Luego de un momento de aturdimiento, el soldado levanto su rifle del suelo y tomo varios cargadores de sus hombres caídos. Entonces, mirando a los que aun Vivian, y a los nuevos aliados, el sargento grito.
–¡¡Hora de contraatacar!!–