The Loud House: New Lincoln - V1C1 - Nuevo Lincoln I
Capítulo 1 – Nuevo Lincoln I
“Oh, no los había visto. Dejen que me presente, soy Lincoln Loud. Si algunas vez se preguntaron lo que es vivir bajo el mismo techo de muchas personas, pues puedo decirles que están con el chico indicado” El joven peliblanco se bajó de su cama del cual se encontraba leyendo una historieta cómica. “Aunque no se lo crean, soy el único chico de esta casa aparte de mi padre. Luego, soy hermano de 10 hermanas, cada una de ellas especial… a su manera”
En su pequeño cuarto, Lincoln estiró un poco y antes de salir de su cuarto, mirando a la nada misma dijo: “Y no malentiendan, a pesar de vivir bajo el mismo techo que 10 hermanas, es algo que nunca cambiaría en mi vida ya que sin ellas, mi vida no sería la misma”
Al abrir la puerta, como día típico y por la mañana, una larga fila de mujeres se mostraba ante los ojos del peliblanco quién a pesar de haber dicho eso, suspiraba de frustración.
“Eso sí, a veces desearía poder ser primero en el baño” A pesar de la larga fila, mantenía una buena cara. Hoy era un buen día y uno especial para él.
Y allí estaban todas sus hermanas, haciendo la dichosa fila para poder usar el baño aunque sea unos minutos, segundos quizás.
“¿Cuánto tiempo más hay que esperar para que se desocupe el baño?” Dijo quejándose el peliblanco quién de todos, era el que más ganas tenía ahora de entrar.
“Está Leni en el baño, es seguro que tengamos que esperar al menos 20 minutos más hermano” Una de las tantas chicas que habló era una de sus 5 hermanas mayores, Luna. 15 años de edad, pelo corto castaño, ojos del mismo color que su cabello y unas cuantas pecas debajo de su ojo.
“Seguro tarda mucho más”
“Y que lo digas”
Las dos personas que hablaron, una siguiente a la otra, eran dos de sus hermanas menores, Lola y Lana. Ambas de la misma edad, 6 años. La primera era conocida por ser una pequeña egocéntrica pero conservando su amor por los demás. Claro, también era conocida por modelar en bastantes concursos de los que participaba. La segunda, era todo lo contrario de su hermana, era mucho menos femenina, era posible considerarle un chico que una chica. Los animales eran propensos a su compañía, haciéndola parecer también un animal que una persona. Eso sí, ambas a su edad, tenían los dientes delanteros caídos.
“¡Leni! ¿¡Cuánto tiempo más vas a tardar!?” La hermana mayor de todas, Lori, golpeaba la puerta fuertemente para apresurar a su hermana para que desocupe el baño. Más alta que todos, rubia, ojos verdes, una cara un poco redonda y gozaba con un buen cuerpo. Una actitud sarcástica y demasiado mandona, unas de las pocas características que tenía lo que le hacía la hermana mayor de toda familia normal… sí se lo podía llamar así.
La puerta se abrió repentinamente, mostrando a una Leni preocupaba y con algunas lágrimas en sus ojos que caían por todo su rostro. “¡No saldré hasta que sepa por qué mi cabello se está cayendo!” Un portazo sonó haciendo que los presentes se sobresaltaran con la violencia al cerrarla. Lincoln pensaba que su otra hermana mayor, Leni, era una tonta por preocuparse por tales cosas. Al igual que Lori, era alta, rubia y con un cabello largo pasando poco más de la espalda. Los ojos eran celestes claros, muy claros. Era una lástima que era una tonta pero pese a ello, era bastante buena con todos.
“Bueno… Se puede decir que es un problema descabellado jajaja, ¿entienden?” Otro de sus chistes pensaba Lincoln. Esta era otra de sus hermanas mayores, Luan. Un año menos que Luna. La misma altura que ella, cabello marrón y ojos del mismo color. Usaba frenillos y su risa era… ¿molesta a veces? No había segundo que no pasara haciendo chistes de este estilo o bromas. Pero entre esas dos opciones, él elegía los chistes.
“A todo esto, ¿dónde están las demás?” Lincoln preguntó por sus otras hermanas faltantes en la fila. Siempre todos estaban en la dichosa fila, salvo uno de ellos 11 que estaba dentro del baño haciendo sus cosas para otro día de escuela.
“Ni preguntes por ellas, al parecer, se levantaron antes que todos nosotros y ya usaron el baño” Lori respondió cruzándose de brazos mientras seguía esperando el baño.
¿Se despertaron antes?” Lynn, Lucy y Lisa, junto con Lily, eran las faltantes en la fila. La llena de energía de su hermana mayor Lynn era raro que se levantara primero que todos pese a la energía que esta llevaba. Era curioso pero raro. Si despertaba antes que todos, un juego importante tendría. Lynn, una deportista de arriba abajo y más fuerte que Lincoln que se lo hacía saber en cada momento. Mirando a ambos lados, no encontraba a Lucy que siempre era su “marca de agua” aparecer de la nada, asustando siempre a la familia por no ser notada por ellos. De Lisa y Lily, desconocía de estas dos el porqué de despertar antes que todos. Se tomaba la barbilla mientras se la frotaba, pensando que si Lisa se despertara antes, como la prodigio que era pese a su muy corta edad, haría experimentos. Pero no explica la razón que Lily despierte. Le parecía todo extraño pero no le importaba, ahora mismo después de un largo rato Leni había salido del baño con una cara triste por perder cabello.
Una puerta se abrió, pero no la del baño sino una de las tantas habitaciones que había en la parte superior de la casa, el segundo piso mejor dicho.
Un balón de soccer empezaba a rebotar por todo el pasillo haciendo que los presentes trataran de cubrirse de que no les impactara en el rostro. Una lástima que uno de ellos no pudiera reaccionar a tiempo por estar sumido en sus pensamientos, impactando de lleno en su rostro y haciendo que se tambaleara por tal golpe.
Lo último que pudo saber, para su mala suerte, era que mientras se tambaleaba, dio un paso en falso justamente en las escaleras, dando como resultado gracias a su marea que cayera y se diera al menos unos 10 golpes, cayendo al suelo y al final de las escaleras mareado y viendo las estrellas.
“Uh… ¿Estás bien hermano?” Precisamente hablando, la persona que preguntó esto era Lynn, una de las hermanas que no estaban presentes en la fila del baño. Todas se asomaron junto con ella, incluso Lisa, Lucy y Lily quien estaba en brazos, sin saber cómo, de Lori, viendo a un Lincoln en el suelo casi sin moverse.
No había quebradura alguna por suerte, sólo moretones y partes marcadas en su cara por la caída. Eso sí, al menos eso se lo llamaría suerte y de la buena.
Cuando iba a decir algo alzando uno de sus dedos, Lincoln no pudo mantener un poco de fuerza y cayó inconsciente mientras sus hermanas se abalanzaron preocupadas ante la no respuesta de su hermano.
———
“¿Dónde estoy?” Una infinita oscuridad rodeaba a Lincoln quien se frotaba las manos y caminaba lentamente con bastante miedo en dicha oscuridad. Sólo se podía ver así mismo pero no había nada a su alrededor, nada de nada. Simplemente, el entorno era todo negro.
El miedo se transformaba en terror, negándose a dar algunos pasos más desde que estaba escuchando ruidos extraños que lograban perturbar al pequeño peliblanco haciendo que este temblara y se sentara para tratar de calmarse.
Él, sin darse cuenta y fuera de ese entorno oscuro, la imagen que les estaba dando a todas sus hermanas que en un principio se preparaban para un día normal, ahora estaban todas preocupadas por su hermano quien se mostraba temblando y con sudor en todo su rostro mientras su cara no era la mejor de todas.
En ese momento, ninguna iría a otro lugar por más que las obliguen. Su hermano estaba sufriendo y claramente, más preocupados por él, sentían una pizca de odio a su hermana Lynn quien buscaba explicar que en ningún momento hizo esto apropósito.
Volviendo a Lincoln, luego de un rato, empezó a sentir un dolor extraño en su cabeza que poco a poco se iba propagando por todo su cuerpo hasta comenzar a sentir un dolor un poco más fuerte que antes, haciendo que grite cada vez más y más fuerte.
Al menos sus hermanas no podían presenciar lo que estaba viviendo. Ellas y ahora con la aparición de sus padres que al recibir el llamado de Lori, dejaron sus cosas y volaron a la casa sólo para ver a su hijo retorcerse en su cama.
La opción, la mejor de todas era mandarlo al hospital con su estado actual. Los moretones y golpes que sufrió no eran la gran cosa y con el desmayo estaban seguras que despertaría en unas horas y por eso estaban en casa. Los síntomas que presentaba ahora, al verlo, hacía que tuvieran ganas de enviarlo al hospital ahora mismo.
Segundos después de que todos finalmente habían decidido en llevar a Lincoln al hospital, su estado volvió a ser normal. Ya no se retorcía ni sudaba. Calló dormido profundamente mientras roncaba como todo un bebé aliviando a sus hermanas y padres que, al saber la situación completa, no dudaron en regañar a su hija Lynn por tal accidente, persona que seguía pidiendo disculpas.
Al notar que su hermano e hijo dormía ahora, se relajaron por un momento y se retiraron de allí sin hacer mucho más ruido del que estaba haciendo.
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Cuando menos se lo esperaba, el peliblanco por fin despertó abriendo los ojos como dos platos enormes y sorprendido, se sentó rápidamente en donde se encontraba.
Miró a ambos lados y a todos lados para asegurarse que la enorme oscuridad no estaba presente allí. Suspiraba al ver que realmente estaba en un lugar donde no estaba la oscuridad. Es más, mientras más miraba, recuerdos empezaban a aparecer en su cabeza, llegando a recordar que este lugar era su habitación ya que reconocía la gran mayoría de las cosas presentes.
“Mi cuarto…” Dijo en voz baja. Intentó levantarse pero tenía algo que le impedía: alguien estaba apoyando su cabeza en una parte de lo que era su cama.
Viendo más a fondo, un cabello castaño un poco oscuro reposaba allí, con sus brazos apoyados en él y su cabeza puesta encima de sus brazos mientras unos pequeños ronquidos salían de su boca. La vestimenta que llevaba era una camiseta de mangas roja y el torso blanco con un número en el centro de color también rojo. Más recuerdos le llegaban a la cabeza al peliblanco que se rascaba.
“Oye, ¿estás despierta?” Con recuerdo y todo, el nombre no pasaba por su cerebro por lo que sólo atinó a preguntar si estaba despierta. Pincharle el rostro fue lo que hizo. Poco a poco ella empezaba a despertar y para sorpresa de Lincoln, esta al verle despierto se alejó como si viera un fantasma y abrió la puerta, corriendo como si no hubiese un mañana.
“¡Lincoln ha despertado!” Gritó. Él escuchando esto casi hacía que se le saliera el corazón. Ella gritó extremadamente fuerte y casi hizo que se orinara encima.
Como una enorme manada, una docena de personas entraron al pequeño cuarto del peliblanco quien estaba callado sin decir nada al verlos a todos.
“¡Lincoln!” Todos gritaron y se lanzaron contra él para abrazarlo, estrujándole a un punto que sus ojos estarían por salirse de sus cuencas. Al cabo de un rato y casi sin aire fue liberado de los brazos de todos a quién él mirada con los ojos abiertos y lleno de dudas.
“¿Te encuentras bien hijo?” Él miró nuevamente a la persona que habló. Una mujer grande, rubia como las otras chicas que con un poco de memoria y lógica, eran sus hijas.
Todas estaban sonriendo al ver a su hermano despierto luego de tal hecho pero, su respuesta haría que esas sonrisas desaparecieran y sus ojos se abrieran al igual que su boca del shock.
“¿Quiénes son todos ustedes?”