The Loud House: New Lincoln - V1C2 - Nuevo Lincoln II
Capítulo 2 – Nuevo Lincoln II
“¿Quiénes son todos ustedes?”
Como un balde de agua fría, tales palabras cayeron de manera drástica para todas sus hermanas y padres los cuales, al igual que todas las chicas, estaban con la boca abierta mirándose unas a las otras, intercambiando miradas de preocupación.
“Eh… Lincoln, somos tus hermanas, ¿recuerdas?” Pese a escuchar esa pregunta de su hermano, Lori, la mayor de todas, sentía que él estaba bromeando al igual que cada una.
“¿Mis hermanas?” El peliblanco miró a todas las presentes y se puso a pensar y a rascar su barbilla un poco hasta que habló luego de unos segundos. “Mis padres entonces no han perdido tiempo si tengo tantas hermanas” Fue un comentario que, solamente los mayores pudieron entender y así lo fue. Los padres de él estaban ruborizados al igual que las chicas salvo las menores que poco entendieron. Se rascó un poco la cabeza y miró a la rubia que habló antes. “¿Eres Lori cierto?”
Al final, no era broma de que Lincoln no recordaba nada, era en serio. Lori estaba preocupada, Leni estaba preocupada, Luna estaba preocupada, todos estaban preocupados.
“Oye, ¿te encuentras bien?” La que habló entre el silencio fue Lynn. Al ver que su hermano perdía su memoria, le hacía sentir más culpable de la situación. Él respondió que sí, que estaba bien aunque le dolía un poco la cabeza y que esperaba que se pasara si descansaba un poco. A esto, todos miraron enojados a Lynn quién empezaba a sudar un poco. “¡Ya les dije que fue un accidente! ¡Nunca pensé que llegaría a pasar esto!” Ante su excusa, el peliblanco tosía un poco atrayendo la atención de todos.
“Bueno, un accidente es un accidente ¿no? No creo que tenga intenciones malas así que… ¿no pueden ser un poco más buenas con ella?”
Tras las palabras de su hermano, todas se callaron y no dijeron nada más. Lynn sonrió y pidió disculpas de todas formas ante su error. Era bueno, mejor dicho, ella pensaba que era bueno que él dijera eso para calmar a sus hermanas un poco.
“Hijo, ¿quieres descansar?” El mayor de todos, al que Lincoln veía y reconoció instantáneamente como su padre y la mujer a su lado era claramente su madre, asintió. “Muy bien. Todas, afuera. Dejemos que su hermano descanse un poco más”
Arrastró a todas afuera y cerró la puerta no sin antes desearle que descanse bien.
Se desplomó nuevamente en la cama, mirando al techo y pasando sus manos por toda su cabeza hasta tapar con ellas sus ojos, confundido y extrañado con lo que le estaba pasando.
“¿Por qué mis recuerdos están borrosos y apenas puedo recordar a mi familia?” El peliblanco estaba asustado por el hecho de que, las personas frente a él declararon ser sus hermanas pero sólo pudo reconocer a la mayor de todas. Del resto, nada. Incluso a sus padres recordó mejor que nadie al verlos, pero nada de sus otras hermanas. “¿Qué me está pasando?” Luego, se relajó y sus ojos empezaban a cerrarse poco a poco hasta quedar dormido nuevamente.
———
Todas las hermanas estaban ahora en la sala de estar que se encontraba ni bien bajaban las escaleras, discutiendo acerca de lo que le había pasado a su hermano.
“¿Cómo puede ser que se haya olvidado de todas nosotras?” Lori miraba a sus demás hermanas mientras caminaba de lado a lado preguntándose la razón de ello.
“Pero, ¿no te reconoció a ti al menos? ¿Por qué a las demás no?” Las gemelas preguntaron una luego de la otra, siendo Lola la que dijo esto y luego Lana confirmó justamente esto.
“Hermanas, no creo que pueda olvidar los gritos de Lori aunque quisiera así que no me sorprende que la recuerde” Lori sabía que lo que dijo Luna era cierto pero de todas formas se molestó con ella debido a la situación en que lo dijo. Todos asintieron diciendo que era justamente por ello que la recordaba.
Entre más discusiones que se generaban, una de las menores, Lisa, se levantó del sofá acomodando sus anteojos y se dirigió a todas sus hermanas. “Creo que conozco el problema de esta situación” Las demás se callaron y prestaron atención a Lisa quién todas conocían por ser extremadamente inteligente. “Es muy posible que nuestro hermano Lincoln sufra de una pequeña amnesia temporal y si mis cálculos no me fallan, es posible que sus recuerdos poco a poco reaparecerán. Eso sí, no tengo ningún estimado de tiempo”
“¿Quieres decir que el tiempo lo dirá todo?” Luan no estaba ahora con ganas de hacer su repertorio de chistes malos, al contrario, todas estaban serias ante la situación de que su hermano tenga amnesia. “¿Ya no se acordará de todas nosotras?” Volvió a preguntar.
“Ustedes vieron que recordó a nuestros progenitores pero a la vez pudo reconocer a Lori con tal sólo unas pocas palabras. Dudo si fue por tales palabras que dijo ella pudiera recordarla. Pero estoy segura de que si mencionados o le recordamos algunas cosas a él, es posible que poco a poco nos recuerde”
Ante las palabras de Lisa, todas se animaron rápidamente y buscarían a Lincoln para poder recordarle las cosas que habían hecho en el pasado, simplemente para recuperar a su hermano nuevamente.
Lamentablemente se hizo de noche y no pudieron entrar al cuarto de su hermano al ver a su padre y madre decir que este estaba descansando plácidamente y que no se debería molestarlo para nada.
Todas se fueron a dormir, esperando al día de mañana para recordarle todo.
Al siguiente día, sus padres le obligaron a cada una de ellas en ir a sus respectivas escuelas para continuar con sus estudios. Ellos se encargarían a llevar a su hijo a un hospital para corroborar si lo que dijo Lisa era cierto. Sabían que era cierto pero no perdían mucho en llevarlo a un pequeño chequeo.
A las horas de haber llevado a su hijo al hospital, volvieron sólo para reconocer que su hijo, tras unos estudios, presentaba una amnesia pero no era del todo severa y que tarde o temprano este recuperaría todos sus recuerdos con el paso del tiempo. Podía usar una vía menos ortodoxa pero era algo que sólo los bárbaros harían: darle otro golpe en la cabeza para que recupere su memoria. Como habían dicho, los bárbaros lo harían.
Lincoln luego de ser llevado al hospital, fue directo al baño. Había aguantado un largo rato y si no entraba, se haría encima.
No había nadie salvo él, sus padres y su hermana pequeña quién sus padres decían que era Lily. Le parecía demasiado tierna pese a que en el viaje se había hecho encima varias veces. Incluso para sorpresa de sus padres él la cambió una vez y casi sin quejarse.
Al entrar al baño y mirarlo de cerca, su vista se centró en el espejo que se detuvo para mirarse detenidamente por un largo rato. Cuando se veía, por el reflejo y detrás de él, se veía a otra persona que claramente era mayor que él, alta, cabello castaño y corto con unas gafas pequeñas pero cuadradas y ojos del mismo color que él, mirando con la misma expresión que tenía el peliblanco: sorpresa y asombro. Se dio vuelta sólo para encontrar que dicha persona no estaba allí. Se refregaba los ojos creyendo que estaba viendo un fantasma. Miró de nuevo al espejo y mientras se volvía a mirar, pestañeaba varias veces y la figura que había visto antes ahora era él pero mientras más pestañeaba, dicha figura desaparecía.
“Debo empezar a alucinar cosas” Abrió el grifo y con el agua que salía, juntaba ambas manos para juntar un poco de agua y lanzársela en la cara. Seguro estaba cansado mentalmente y necesitaba descansar más.
El dolor que había sentido aquella vez en ese lugar oscuro en su cabeza se había presentado de a ratos, ocasionándole una pequeña dificultad para moverse. Por la amnesia, era un poco normal que los dolores de cabeza se presente pero a esto no le podía llamar simplemente dolor.
“También sería bueno que comiera algo” Notó que su estómago empezaba a hacer ruido. Dolor no era, era hambre simplemente. Terminó de usar el baño y fue directo a la cocina en busca de comida.
Sus padres, curiosamente no estaban allí. No los encontraba. Al parecer habían salido y no dijeron nada o posiblemente él no escuchó nada. Que padres, dijo Lincoln mientras buscaba dentro del refrigerador algo.
Lo único que divisó al abrirlo, fue un postre de chocolate. Vagos recuerdos llegaban a su mente en donde este postre era ya de alguien y comerlo sería problemático.
Eso pensaba mientras comía de dicho postre de chocolate tranquilamente cerca del fregadero de la cocina sin expresión alguna pero alabando dicho postre. No había probado algo así de rico hace tiempo, pensamiento que al Lincoln sintió que algo no andaba demasiado bien. Igual, seguía comiéndolo con una sonrisa que aparecía en su rostro luego de haberlo terminado.
“Bastante delicioso, debería un día de estos conseguir más” Como no había nadie en su casa, Lincoln entonces fue a ver toda la casa que, por donde la recordaba, era toda la misma, no había ningún cambio en ella. “Todo entonces es como lo recuerdo, no hay duda de ello. ¿Por qué tengo estos pensamientos?” Hizo una pausa mientras miraba todo. Sus pensamientos cambiaban dentro de su mente, pensamientos y recuerdos que antes él había jurado no haber vivido o pensado antes en su vida. Algunos de esos pensamientos y recuerdos eran oscuros, cosas que no debería ver un joven de 11 años como él por lo que al verlos, era inevitable no asustarse por ellos.
Se tomó la cabeza y se sacudió un poco, olvidando un poco tales recuerdos y pensamientos que le daban muy mala vibra. Ahora, pensaba en recostarse un rato y como para variar un poco, leer una historieta para aliviar un poco el alma.
Horas después, las chicas iban apareciendo una por una a la casa Loud quienes una vez al entrar, sus padres, confirmaron lo que Lisa había supuesto y explicado detalladamente luego.
Su hijo tenía amnesia. No había que obligarlo a recordar todo por la fuerza, que vaya recordando todo con el paso del tiempo sería lo más ideal. Aparte de ello, por el momento, sería mejor no enviarlo a la escuela por si se ve afectado académicamente.
Las chicas pronto descubrieron que cuando fueron ver a su hermano, este estaba durmiendo con una revista en su rostro roncando como si no hubiese un mañana. Todas entonces se fueron y cerraron la puerta dejando al peliblanco dormir.
Lincoln fingía dormir. Cuando se fueron, este reanudo la lectura mientras se divertía con ello. No quería que estos momentos de paz que tenía fueran arruinados.
En ese momento, él recordó cosas como que la paz en esta casa era difícil de conseguir y ahora, lo tenía todo. Silencio, armonía, tranquilidad, suspiró relajado y con una sonrisa mientras pasaba página hasta que un grito hizo que se cayera tal revista.
“¿¡Quién se comió mi postre de chocolate!?”
Ese grito fue de una de sus hermanas, suponiendo y recordando el tono de voz, era la mayor, Lori. No reconocerla por la voz y sus gritos típicos que siempre daba, sería un insulto.
Por lo que escuchó, gritó por algo de chocolate, tal vez el postre. ¿Él que me comí entonces era de ella? Pensó. Si fuese así, el debería dar la cara y evitar dar problemas a sus hermanas quienes Lori inculpará en vez de a él.
Salió de su habitación no sin antes ver si estaba vestido. Seguía teniendo puesta su camisa mangas cortas color naranja y sus pantalones azules. Estaba sin calzar pero, no creía que fuera a ensuciarse dentro de la casa.
Dio dos pasos y pisó algo marrón, esperando que no fuese excremento. Por suerte, era barro y aunque suspiraba de alivio, debía luego cambiarse sus calcetines.
Bajó corriendo, viendo de reojo a algunas de sus hermanas que parecían no notarle y cuando se dirigió a la cocina, encontró una situación en donde sus hermanas mayores casi estaban por empezar a pelear hasta que él apareció.
Cuando estas frenaron y estaban a punto de hablar, Lincoln habló apoyando una mano en su pecho.
“Yo fui quién se comió el postre de chocolate así que, si te vas a desquitar con alguien, que sea yo entonces”