The Loud House: New Lincoln - V1C13 - Reconocido II
Capítulo 13 – Reconocido II
Lincoln se encontraba con las manos en la cara, sentado y con ganas de irse ya de la escuela debido a la “fama” que obtuvo gracias a ese vídeo que alguien le había grabado, sintiéndose acosado y rodeado de gente en todo segundo.
Sólo en este momento y algo molesto, apartó a toda persona aquella que no fuera de su grupo de amigos mientras estaban todos ellos juntos sentados en la cafetería almorzando, bueno, él seguía pasando sus manos por todo su rostro.
“Oye hermano, ¿te sientes bien?” A lo que negó con la cabeza mientras Clyde le preguntaba cómo se encontraba. “¿Es por toda esa multitud de hace rato verdad?”
“Sí… Nunca pensé que hacer eso haría que la gente se pusiera de tal manera”
“Bueno, piensa que un chico de nuestra edad no haría eso que has hecho” Comentó Zach mientras comía su almuerzo. “Además, los chicos con los que te has peleado tenían 3 años más que ti”
“Hubiese dejado que me quitaran el dinero si supiera que por defenderme tendría gente detrás de mí… Incluso las noticias hablaron de eso” La molestia de Lincoln cada vez era más grande. “Creo que voy a tener que cambiarme el rostro”
“A decir verdad viejo, tu cara ya es distinta a de ese día” Rusty miraba al peliblanco más detenidamente comparando con el peliblanco que salía defendiéndose en el vídeo. “No lo sé, quizás es una sensación mía” Clyde y Zach, incluso Liam que tuvo que verlo por no estar allí ese día, llegaron a pensar casi lo mismo que el pelinaranja.
“Tu cara, su rostro se siente más apagado, como si estuvieras despierto por varios días”
“¿No mencioné que me molesta tener gente, TANTA gente detrás?” Pero Lincoln ya no podía decir nada más a ellos. Parecían que quería dicha atención pero él, lo que menos quería era eso. Quería poder estar relajado, tratando de afrontar ya de por sí su falta de recuerdos y memoria. Esto era otra carga con la que debía lidiar.
“Deberías al menos tratar de relajarte y comer algo Lincoln, eso te ayudara bastante mientras no pienses en ello” Lincoln aceptó el consejo de su mejor amigo y empezó a comer un poco de su almuerzo hasta que por de reojo pudo ver a una chica de tez algo morena acercarse a la mesa de ellos, suspirando y tomando algo de aire al verle.
“Hola chicos y hola Lincoln” Ronnie Anne se sentó a su lado con una sonrisa. Los demás, como si vieran a una vieja amiga, le saludaron con mucha amabilidad mientras que esta tenía su mirada puesta en el peliblanco que le ignoraba y trataba de no pensar en nada más salvo comer.
Ella había notado que el peliblanco le ignoraba por su comida por lo que le dio un pequeño codazo en el estómago para que respondiera pero no hubo respuesta alguna. Volvió a darle otros dos codazos más a lo que este tragó su comida con algo de fuerza.
“¿No ves que estoy comiendo mujer?” Protestó Lincoln ante sus golpes. Miró a sus amigos unos segundos y se levantó de su lugar. “Perdonen si me retiro nuevamente para hablar con mi “novia” un momento” Tomó de la mano a Ronnie para salir de allí, diciendo tal comentario un poco en voz alta para que las personas a su alrededor no molestaran en su pequeña charla ya que sabía el peliblanco que estaban al acecho contra él.
Fuera de la cafetería, en el pasillo de la escuela, no había muchas almas recorriendo dicho pasillo pero si había algunas personas, las pocas y justas para poder charlar con ella.
“No recuerdo que sea tu novia” Dijo ella viendo que nadie más estaba cerca de ellos y quitando su muñeca de la mano del peliblanco a lo que este se dio la vuelta y se apoyó contra una de los casilleros.
“Tampoco recuerdo que seamos amigos así que seré directo, ¿qué quieres?”
“¿Qué quiero? Una respuesta de ti” Le apoyó el dedo en el pecho mientras él miraba dicho dedo. “Tú no pudiste haber hecho aquello del sábado por lo que estoy seguro que algo te habrá pasado… ¿Tienes amnesia?”
Seguía sin mostrar algún cambio en su rostro pero internamente estaba sorprendido por la deducción que había sacado. Su rostro hizo que ella al decir eso sonriera retirando su dedo y ponerse cara a cara, frente a frente, a unos cortos pasos.
“Tengo razón… Y también parece que no recuerdas mucho ¿no?”
“Lo hago, sólo algunas cosas no recuerdo, por ejemplo, que tan cercanos somos para que estés a nada de querer besarme…” Se alejó un paso y continuó. “Aparte, no creo que seas consiente de la situación en la que estamos”
Ella se dio la vuelta para darse cuenta que había ya chicos allí mirando a la pequeña parejita hablando entre ellos y unos pocos con un teléfono queriendo sacar fotos.
Se escuchaba la risa de alguien detrás de Ronnie Anne alejándose poco a poco mientras le saludaba y deseando las mejores de las suertes en su vida ahora.
Ella, por otro lado , miró amenazadoramente a aquellos que tenían teléfonos y lo guardaron enseguida para evitar que esta les hiciera algo y se retiraron de allí sin decir nada. Puso sus manos en sus bolsillos y se fue en una dirección opuesta al peliblanco que escuchando el sonido de la campana, iba a sus respectivas clases.
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Luego de que terminara el horario de comer, a Lincoln le tocaba ahora ciencias, una materia que al igual que las otras que tenía, tenía un cierto conocimiento por dichas cosas que en su cabeza aparecía.
Más que nada hablando, la clase era de química. Entre esos recuerdos y las innumerables cosas que tenía su hermana menor Lisa con respecto a ello, ahora la materia no debería ser ningún problema alguno.
No sabía que problema había con la maestra que ya con su mera presencia parecía estar obsesionada con los exámenes sorpresas y este era uno de esos días en lo que parecía tocar.
Al ver todo, era química de lo más simple que pudo a ver visto en su vida. ¿Por qué últimamente las cosas que ha estado viendo resultaban ser más fácil de lo normal? Pensaba. Sus hermanas le decían, un breve comentario sobre él, que no era el mejor estudiante de todos y tenía sus altibajos muy seguidos. Pero, eso no explicaba que en sus ojos sea fácil esto.
Nombrar las propiedades de algunos elementos junto con la explicación de otros, así como nombrar algunas reacciones que se daban entre el los reactivos y nombrar los productos.
“Todo esto es muy fácil” Murmuraba mientras hacía todo. No había dudas que para la maestra que miraba a Lincoln hacer el examen muy rápidamente, ya tenía preparado otra tanta de exámenes en caso de entregarlo antes.
Estaba muy preparado para cuando la maestra le dio los otros exámenes los cuales los hizo muy fácilmente como el primero, sorprendiendo cada día a la maestra y a sus compañeros que miraban al peliblanco con asombro y claro, más del que contenían de antes por su hazaña en el salón de juegos.
Tenía que esperar ahora a que la campana sonara para poder irse a su próxima clase, que odiaba que fuese otra vez educación física.
¿Por qué el odio a esa clase? Simplemente porque lo que menos buscaba hacer era tener actividad física, aparte de ser rodeado nuevamente por sus compañeros. Sólo quería poder disfrutar una tarde tranquilo, sin nada que hacer.
Conforme el tiempo avanzaba para los demás para terminar sus exámenes, el peliblanco se las ingenió para pensar algún que otro plan para poder irse de allí temprano, un plan que pensando en cómo ejecutarlo, unos vagos recuerdos entraban en esos pensamientos cuando antes ideaba planes para evitar la responsabilidad. Ver esto le hizo ver lo irresponsable que era antes y que siempre trataría de dar la cara… cuando fuera posible claro.
Cuando las clases habían terminado y se debían dirigir a su siguiente clase, Lincoln saludó a Clyde diciendo que tenía algo importante que hacer y que, el junto con sus amigos, no le esperaran para nada, yéndose al lado contrario de sus amigos, corriendo y saludándoles mientras evitaba a las masas que querían hablar con él.
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Pudo salir sin ningún problemas de la escuela, importando poco si luego afectaba en cierta manera su nivel académico. Sólo el día de hoy no estaba con ganas de hacer nada de actividad física por lo que, simplemente, se fue de allí.
Mientras caminaba para ir a su casa, pudo notar que las personas, los transeúntes propiamente dichos, le miraban con los ojos abiertos cuando pasaban por su lado o le miraban desde la distancia, murmurando principalmente las cosas que había hecho en el salón de juegos.
Molesto y con las manos en sus bolsillos de la sudadera nueva que tenía, se puso la capucha con la que venía esta y de allí en adelante esperaba no tener que seguir escuchando tales comentarios de la gente. Era tedioso tener que aclarar o “posar” para una foto como antes querían hacer sus compañeras.
Al llegar a su casa, no había casi nadie. Entró sin hacer ruidos y tampoco pudo ver quien había llegado antes que él.
Pero pudo estar seguro que el olor a tabaco, el olor a cigarro se hacía presente nuevamente. No le gustaba para nada dicho olor y entre más olfateaba y subía las escaleras, el olor se intensificaba cada vez más.
Hay que destacar que sus padres no podían ser, ellos no tenían apariencia de fumar y tampoco esperaba que estuvieran aquí. Ambos tendrían que estar trabajando. Sus hermanas seguramente saldrían más tarde de lo que podía él estar ahora aquí.
Fue allí cuando fue a ver a su cuarto la hora que era, siendo poco más de las 2 de la tarde. Sus hermanas tienen el horario de llegar a la casa una hora después. Los horarios que usaban cada uno de ellos a veces le era confuso por lo que agitó su cabeza un poco para dejar de pensar en ello.
Entonces, dejando eso de lado, empezó a olfatear un poco más el olor que se hacía fuerte conforme olía como si fuese un perro. Los animales de la casa también podían sentir dicho olor y se iban de allí mientras que él caminaba llegando hasta la habitación, teniendo que mirar las demás para saber de quién era, de sus hermanas mayores Luan y Luna.
“El olor a cigarro viene de aquí… Luan no debe ser entonces… ¿Luna?” La cara llena de duda y deformada por el olor a cigarro y por comprender que una de sus hermanas fumaba se podía ver en su cara.
No hubo respuesta.
De pronto, el sonido de una batería sonando se empezaba a escuchar del otro lado de la habitación, ocasionando un fuerte ruido que comparado con el leve golpe que dio este en la puerta, no iba a escucharse jamás.
“¿Luna?” Tocó la puerta más fuerte pero todavía no había respuesta alguna. La batería parecía escucharse más fuerte que antes y sin dudarlo, ahora, probaría con abrir la puerta que estaba abierta después de todo.
Lo primero que hizo al abrir la puerta y entrar lentamente a la habitación fue recibir con la boca abierta una cantidad enorme de humo que no pudo evitar y empezar a toser del asco.
“Esto…cough cough esto me pasa cough cough… me pasa por abrir la boca…” Dijo tosiendo en el medio de sus palabras mientras con sus manos agitaba el humo para que se disipara más rápido. Al levantar la cabeza luego de estar tosiendo por un pequeño rato, su mirada se cruzó con la de Luna, hermana que parecía que estaba viendo a un fantasma por la cara de horror que tenía en ella.
Fue tanto su reacción al verle que se levantó en seguida del asiento de la batería y se alejó de allí mientras el cigarro que tenía en mano fue contra la ventana de su cuarto y lo lanzó de allí junto con el cenicero dándose vuelta no sin antes de cerrar la ventana y dándole una pequeña sonrisa.
“Hola hermanito” Lincoln pudo reconocer que la sonrisa era de nervios. Parecía que había descubierto algo que no debía. Más allá de eso, se recompuso y se paró erguido nuevamente mientras miraba a su hermana en la otra punta de la habitación. La veía nerviosa y su cuerpo parecía temblar un poco si miraba bastante bien, dejando ver que realmente estaba preocupada por lo que vio.
“Creo que descubrí un secreto…”