The Loud House: New Lincoln - V1C18 - Cuidando a Lincoln II
Capítulo 18 – Cuidando a Lincoln II
Recientes.
Esa palabra la empezó a repetir una y otra vez mientras le estaba esperando que volviera con las cosas que había dicho, tirado en su cama con sus piernas colgando fuera de ella y los brazos estirados.
Mis heridas son recientes pensaba. Entonces, ¿cómo se las pudo haber hecho entonces? No tenía idea para nada sobre esto. No se golpeó ni siquiera se haría eso a él mismo nunca en su vida. ¿Qué diablos le había pasado?
“Ya estoy aquí con todo” Lynn apareció con todas las cosas que había ido a buscar rápidamente. Levantó el pijama de su hermano para ver de nuevo las heridas que tenía mientras este estaba sentado, viéndola a ella ver su pierna. Tomó el algodón junto con el alcohol, lo mojó un poco y tomo algo de aire antes de mirar a su hermano. “Creo que vas a necesitar morder algo”
“¿Por qué…?” No pudo decir nada más ya que ella empezó a pasar el algodón mojado en alcohol en alguna de sus heridas, sintiendo un ardor extremadamente fuerte haciendo que quiera gritar pero mordía con todas sus fuerzas para evitar esto así como agarrar la manta con sus manos, temblando un poco por el ardor.
Lincoln ya no podía aguantar el ardor y el dolor, ya queriendo gritar pero si lo hacía, las demás vendrían, más Luna que aparecía corriendo o saldría de la nada.
“¡Listo!” Dijo Lynn ya pasado el algodón con alcohol y luego, pasar poner algunos vendajes así como gasas en las heridas. Se levantó para ver a Lincoln, desparramado en la cama, sudando y respirando con dificultad. “¿Estás bien?”
“La próxima vez creo que prefiero morir antes de pasarme alcohol en las heridas” Ardor, dolor, sufrimiento, todo junto en un mismo momento.
“¡Oh vamos! ¡Eso no es nada!” Replicó Lynn molesta al ver lo débil que estaba su hermano. Saltó encima de él y se acercó hasta su cara a la suya. “Eres débil hermanito” Se reía a lo que él, también se reía con ella.
“Al menos no me aprovecho de mi hermano que está enfermo… hermanita” Tiró de su nariz un poco mientras este se reía nuevamente de ella. Si alguien más entraba y miraba la situación, parecía que la deportista estaba asaltando al peliblanco pero estaban jugando.
Juego que poco a poco empezó a escalar, olvidando que él tenía una pierna vendada y ella que él estaba enfermo. Poco importaba entre dos hermanos que estaban jugando de una manera brusca, tal como lo hacían cuando eran tan sólo unos niños.
Eso fue un recuerdo que vino a la mente mientras jugaba con Lynn, mejor dicho, “jugaba”. El recuerdo de estar los dos, de pequeños, jugando entre ellos dos nada más era alegría.
“Acabo de recordar algo” Dijo parando un poco a lo que Lynn también se frenó y se quedó arrodillada en su cama, esperando algo bueno. “Acabo de recordar que eres una imbécil” Dijo, riéndose a carcajadas a lo que un golpe llegó a su rostro, respondiendo de la misma manera durante un rato hasta que fueron llamados para cenar.
———
Para ir a comer, tuvo que necesitar la ayuda de Lynn que le cargara porque no podía caminar literalmente ahora.
Se lo hizo en una pierna nada más la curación y luego ella se dio cuenta que la otra pierna no estaba en mejores condiciones, estaba en igual condición.
En consecuencia, tuvo que subir a la espalda de Lynn para que le ayudara a bajar, mostrando que no tenía problema alguno en cargarlo, es más, decía que se ponía cosas más pesadas en su espalda para ejercitarse siempre y que era como una pluma.
Antes de aparecer frente a todos, bajó de su espalda para que no pensaran nada malo, de que estaba lastimado.
¿Qué pasó cuando todos miraron a los dos? Ambos tenían la cara golpeada, haciendo que todos mirasen con algo de duda a Lynn por supuestamente decir que lo estaba cuidando. A pesar de su “pelea”, Lincoln aclaró en todo momento que fue el que empezó todo, molestando a tal punto que ella no pudo aguantar más.
Pero no importaba cuanto explicase la situación, seguían regañando a Lynn sin prestarle atención lo cual le dejaba un mal sabor por lo que ella estaba pasando por culpa de él.
Sólo podía liberar un poco de aire mientras comía, teniendo un mal aspecto por la pelea.
Todos terminaron de comer salvo él. Se quería quedar otro rato allí comiendo sólo por un rato como excusa ya que sus piernas no ardían por suerte, dolían nada más. Seguía pensando mientras cenaba una invención de su padre que rejunto varias comidas en una. Algo raro, algo que no tenía buena apariencia pero, el sabor era otra cosa.
10 minutos más tarde, terminó su comida y como pudo, se levantó y llevó su plato a la cocina para que sea lavado. No había nadie claramente y por ende, le tocó hacer esto a él y al darse cuenta de lo que estaba haciendo, también vio algunos otros platos más, siendo estos los de sus hermanas y padres.
“No pierdo nada de todas formas” Dijo y comenzó a lavar todos los platos. Era fácil hacer algunas cosas cuando vez a los demás hacerlo. También iba recordando que esto no era algo que él hiciera sino sus hermanas. Más allá de eso, lo hizo de todas formas.
Caminaba muy lento, tratando de dar pasos cortos y subir la escalera utilizando la barandilla de esta para hace fuerza para subir, tardando un buen rato en subirlas.
Ya estando en la habitación, seguía teniendo la sensación de que alguien le estaba observando. Miró esta vez mejor su cuarto aunque sólo con sus ojos, notando un pequeño destello en la estantería donde se encontraban libros. De momento dejaría fuese lo que eso fuese para otro día, un día que sus dos piernas no duelan.
Se lanzó a la cama y se desplomó allí.
———
Ya era miércoles.
La rutina seguía siendo la misma. Por la mañana, nadie le cuidaría salvo sus padres hasta que su madre se vaya. Luego, su padre le cuidaría por un rato y cuando vengan sus hermanas, ellas estarían al cuidado de su hermano mientras su padre, ya bien organizado, se iría a trabajar dejando a Lily con sus hermanas. Este tiempo le servía de todas formas para pasar un rato con su hijo, tratando de hacerle recordar algunas cosas que hacían cuando era un niño, cosa que Lincoln en ningún momento pudo recordar algo parecido.
Es más, sus recuerdos no tenían mucho la presencia de su padre. No era porque no recordaba quien era, realmente recordaba a sus padres y muy por encima de todo a su hermana mayor, pero no había nada de recuerdos de él y su padre juntos, sólo ocasiones muy concretas.
El clima seguía igual afuera, salvo que esta vez no llovía sino estaba nublado todavía. Días grises rodeaban a Royal Wood así como todo el estado. No había muchos cambios al igual que el estado de Lincoln que seguía un poco enfermo, pero mayormente capaz de no tener esa sensación de pesadez así como las pequeñas sensaciones de frío o calor. Sus piernas, aunque vendadas, mostraron un signo de mejoría porque intentó caminar de un lado a otro, sintiendo un leve dolor.
Si su vida depende de tener que ponerse alcohol nuevamente, elegiría morir sin duda alguna.
Mientras esperaba a que sus hermanas llegaran, tuvo que reposar en la cama hasta nuevo aviso, perdiendo el tiempo dibujando algo leyendo uno de los tantos libros que su hermana Lisa le había dado.
Ella continuaba haciéndole los estudios cuando nadie miraba, estudios que seguían arrojando los mismos datos y Lisa mostraba algo de impaciencia. Pero no se iba a rendir. Ella estaba decidida a ver algún progreso de su hermano y que recuperase su memoria, sólo y sin obligarlo claro.
Entre más leía las cosas que Lisa le daba, más sentía una extraña familiaridad con todas estas cosas. Biología, Historia, Matemáticas, incluso otros idiomas, sentía que todas estas cosas ya las sabía.
“¿Qué sucede Lincoln?” La mera voz de Lucy junto con su aparición al bajar el libro, hizo que se asustara y terminara lanzando el libro al aire, casi golpeándola. “Te asusté ¿verdad? Seguro no has notado mi presencia, es normal”
“Bueno… Sí, no esperaba que hablaras cuando bajé el libro” Añadió. La había notado pero no contaba que ella hablara de la nada. Estaba esperando mejor dicho que hablase mientras leía porque sentía otra sensación de ser mirado, muy fuertemente y suponiendo que era Lucy. No habló por lo que, seguiría con su libro, sorprendiéndose de todo lo que ya conocía y de allí, tenía la guardia baja. “¿Qué haces aquí de todas formas?”
“Yo voy a cuidarte el día de hoy, además de que necesito a alguien que me diga unas cuantas palabras que rimen con…” Sacó su cuadernillo que tenía a mano y empezó a buscar la palabra “…muerte”
“Hmm… Muerte, muerte, muerte… Puede ser suerte o tal vez… No, no se me ocurre otra palabra Lucy” Lincoln no tenía otra palabra que rimara con muerte. Mejor dicho, no se le ocurría nada en cuestión.
“Suerte… Servirá” Empezó a anotar unas cuantas frases para luego bajar su cuadernillo y mirar a su hermano con sus ojos, ojos que él no podía ver por el pelo que los tapaba. “Ya he escrito algo… Es corto pero resume lo que espero de mi vida.
Desde el día que he nacido hasta este momento
No paro de pensar en el día que llegué mi muerte
Pero ese día al final solamente llegará
Cuando por fin tenga un poco de suerte”
“Vaya… ¿Realmente piensas en morir?” Preguntó Lincoln luego de estar un rato con los ojos abiertos, escuchando que su hermana menor dijo que buscaba morir. ¿Acaso no tiene 3 años menos que yo? ¿Por qué busca morir?
“Suspiro… Cada día que pasa, día que sufro y siento miles de ganas de morir y reunirme con nuestros antepasados”
“Osea… Crees que una vez que mueras, se acabará tu sufrimiento… ¿Piensas que la muerte es vida?” Ella tras pensarlo un momento, asintió levemente. “Eso quiere decir que, en este momento, la vida es muerte. Si mueres, podrás realmente vivir, ¿no crees que suena un poco tonto? Te pido disculpas Lucy pero, debes pensar un poco mejor de la vida»
“¿Por qué debería pensar de otra manera? La vida no hace nada más que golpear las esperanzas de una persona hasta que éste al final decide terminar con ello”
¿Realmente era una niña de 8 años? Su mente trataba de recordar si realmente era su edad o tenía más y no lo sabía. Definitivamente ella tiene 8 años, de eso no hay duda. Que piense de esa manera… es sorprendente.
Luego de unos minutos, Lincoln acarició la cabeza de su hermana que seguía a su lado en vez de querer sentarse. “Lucy, a veces por las cosas que dices siento que eres mayor que yo” Dejo de acariciarle la cabeza y se cruzó de brazos. “Ante una vida tan negativa, algunos pueden encontrar algo que les haga reconsiderar su forma de ver. No digo que dejes de ser tú, pero al menos trata de no sentirte de esa manera” Posó su mano en su barbilla y chasqueo con sus dedos, teniendo una idea. “Mira Lucy, ¿qué hay aquí?” Estiró su brazo y cerró su puño, indicándole que adivinara que hay dentro.
“Dentro de tu puño no hay nada como en mi corazón” Negó con la cabeza sólo para abrirla, se pudo ver un pequeño trozo de papel con forma de corazón, cosa que sorprendió bastante a la pelinegra que miraba con asombro la mano de su hermano. “¿Cómo hiciste eso hermano?” Casi que se tiraba encima de él para saber tal cosa.
“Simplemente es magia, nada del otro mundo” Le respondió con una leve sonrisa. “Pero más que nada, esto es tu corazón, que si lo apretamos un poco y hacemos unos cuantos movimientos de manos…” Apretó su mano, encerrado en corazón de papel y movía la mano de un lado a otro encima de esta para luego tirar para arriba lo que salía de su mano que era brillo, brillo de color negro como le gustaba a Lucy “…podemos ver que tu corazón tiene brillo. Es oscuro, pero tienes tu propio brillo y eso te hace una existencia primordial en esta vida”
Tales palabras hicieron que Lucy se conmoviera, más por la procedencia de dichas palabras que salían de la boca de su hermano mayor. No pudo evitar sentir e idolatrar en este momento a Lincoln.
“Muchas gracias Lincoln, es lo más hermoso que alguien me ha dicho desde mi nacimiento” Mantenía una voz todavía muy seca, muy neutra pese a que se podía sentir su felicidad.
“Eres mi hermana menor, es obvio que siempre voy a decir tales cosas… Bueno, dependiendo si no me haces enojar” Largo una carcajada y, en eso, miró a su hermana nuevamente. “¿Puedo pedirte que me traigas algo para tomar?” Se aclaraba la garganta, sintiendo sed.
“Claro… Ah, por cierto…” Se estaba yendo hasta que se frenó allí en la puerta, volteando su cabeza y mirando a su hermano que alzó la ceja “…deberías empezar a prepararte para mañana” Con eso, salió de allí en busca de lo que su hermano había pedido.
Lincoln, por otro lado, quedó callado y pestañeando varias veces sin entender a lo que su hermana menor se había referido, lleno de dudas.