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The Loud House: New Lincoln - V1C19 - Cuidando a Lincoln III

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Capítulo 19 – Cuidando a Lincoln III

“Deberías estar preparado mañana…”

Lincoln se repetía las palabras que su oscura hermana menor Lucy le había dicho momentos antes de traerle algo para tomar. Esas palabras le habían quitado el sueño en su totalidad y miraba el techo de su cuarto con las manos detrás de la nuca.

Había olfateado un feo olor justo ahora, sintiendo que venía de él mismo. Una expresión de asco estaba en su rostro, sintiendo que realmente olía mal, tanto como aseguraba Lucy sobre su compañera de cuarto Lynn, riéndose un poco de ella pero luego, quedarse callados porque no era bueno hablar a espaldas de otros.

Por ende, sabiendo que Lucy no podría cargarlo, quería que le pidiera que Lynn viniera y lo llevase por su fuerza.

Vino a su cuarto, entró, lo miró y le dijo “Vete al diablo” y se fue cerrando la puerta fuertemente. Lincoln quedó en silencio. No esperaba que su hermana le dijera tal cosa.

Se levantó en ese entonces, ya en la noche, para ir al baño. Buscó algo de ropa para ponerse luego de ducharse y sentirse renovado, ya viendo a futuro cómo iba a sentirse.

Sus piernas, para su sorpresa, se sentían mejor que antes, bastante de hecho. Podía caminar bien. Eso sí, intentó levantar una pierna más allá de su capacidad y casi que gritaba con todas sus ganas.

Eran las 11 de la noche. Se salteó la comida porque no tenía hambre. No quería comer nada de lo que le ofrecieron. Compartió toda la tarde y un poco más de la noche con Lucy, hablando sobre la vida y la muerte, así como ayudándole a en sus poemas… O más que nada, escuchando los poemas viejos que esta tenía.

En ese lapso también, la fiebre que tenía ya no estaba. Se sentía mejor, realmente mejor. Pero, teniendo vía libre para faltar algún que otro día más a clases, haciendo que estos se olviden de él y su fama de “peleador”, todo es bienvenido.

Caminó lentamente, esquivando al gato que estaba en el medio del pasillo, abrió la puerta del baño lentamente y la cerró como tal. Ya sabía que encender la ducha haría un cierto ruido que podría despertar a alguien. Lamentablemente, si alguien se despertaba por culpa de él, se podía ir al diablo.

La ducha se abrió, dejando correr una hermosa lluvia que levantaba vapor al chocar contra la bañera de ellos. Se puso debajo quitándose toda su ropa sucia, sintiendo el contacto del agua en su piel. No había mejor sensación que la que estaba sintiendo ahora mismo, queriéndose quedar un rato largo allí. Respiraba también de placer, sintiendo que había un aroma bastante extraño en el aire que le rodeaba.

Abrió los ojos, luego de sentir tal aroma. “Espera, este aroma…” Su nariz se movía como la de un perro hasta sentir el extraño aroma. “…sangre” Se miró las piernas. Aunque el olor a sangre que desprendía sus piernas era poca, no era del mismo aroma que estaba sintiendo. Este era más fuerte que la suya.

La puerta del baño se abrió, haciendo que se asustara mientras se recostaba en la bañera y asomaba la cabeza por encima de esta, sólo para presenciar que una de sus hermanas, más precisamente a Luan que estaba con su pijama y con algo entre manos que, lastimosamente, ambos cruzaron miradas.

La incomodidad de ambos fue en ese momento era enorme.

———

Ya para la tarde, Lincoln estuvo en todo momento encerrado en su cuarto, en su cama, tapado, sentado, leyendo un libro pegado en su cara para que nadie le vea y nadie tampoco le moleste.

No desayuno ni nada por el estilo. Aunque sea, bajó a la cocina para comer unos cuantos dulces que había encontrado en la cocina, desconociendo de quien era pero ya poco importaba, estaban en su estómago.

Fue al baño luego de eso para verse la cara, teniendo el ojo morado.

Su hermana le había golpeado supuestamente por haberla visto lo que estaba haciendo, más porque él estaba desnudo. En sí, eso ya pasó pero le sorprendió que su hermana haya golpeado tan duro.

“Nunca pensé que Luan tuviera una mano de piedra…” Se tocaba el ojo, doliendo un poco. Lo pudo esquivar pero no lo hizo. Estaba en la bañera, bañándose, rejalado, pero su paz fue perturbada y su hermana, con olor a sangre fresca en ella, no sabe qué pasó para que de la nada fuera golpeado. “Huh… Que hermanas que tengo…”

Se fue a su cuarto. Vio la hora, pasado del mediodía, faltaba poco para que sus hermanas vinieran.

Aprovechando su buen estado, miró por encima de la estantería, donde sentía esa leve sensación de ser visto. La sorpresa en su rostro se mostró. Había una cámara en su cuarto que tenía apuntando a su cama.

“Estoy siendo vigilado…” Entonces si era vigilado, se puede ver todo lo que hace por las noches, dándole algo de escalofrío pensando en aquello.

Miró a la cámara ahora, pensando en algo para hacer, una broma, una broma para la persona que le estuviera viendo. Su idea en sí involucraba algo serio. Bueno, algo serio para la persona que le estuviera viendo pero siendo risas para él mismo.

“Sólo necesito a alguien para que me ayude para hacer esto… Aunque Lynn no parece que me quiera ver para nada… Ay hermana, lo siento…”

Ella sí que iba a querer participar en lo que pensaba. Había un problema, ella estaba que ni quería verle para nada. La regañan a ella pero no a él sin importar que tanto explicara a los otros que era su culpa de que esta reaccione, no importaba, era su culpa.

Bajó de allí. Como tenía un pijama, se lo sacó y se puso su nueva ropa, pensando en comprarse un poco más para tener algo más de variedad.  Quería ver un rato de televisión pero además, sabiendo que su padre estaba junto con Lily, quería pasar tiempo con su hermanita.

Su padre, viendo que su hijo se encontraba mejor, no escatimó en elogios por su pronta recuperación así como preguntarle sobre su estado recibiendo como respuesta la muestra de una mortal de su hijo, sorprendiéndolo y aplaudiendo junto con Lily que estaba allí también.

Le dijo que si quería, que iba a cuidar a Lily sin problema alguno y que este se podía retirar a trabajar sin ningún problema, cosa que aceptó, le dio un beso en la frente a ambos y se fue corriendo a su trabajo, dejando a los dos solos.

“¿Qué quieres hacer Lily?” Ella le señaló la televisión. Estaban viendo un programa para niños a lo que se sentó en el sofá, mirando un poco dicho canal. Al sentarse, miró a su hermana que le alzaba los brazos. “¿Oh? ¿Quieres que te cargue verdad?” La cargó y la sentó en sus piernas mientras esta aplaudía mientras veía el programa.

Era lindo ser un bebé y más hermoso era cuando se tenía una hermana tan hermosa como lo era Lily.

Sin darse cuenta alguna, sus ojos se le cerraban, quedándose dormido con su hermanita en brazos.

———

La hora de que todas sus hermanas llegaran, por fin había llegado.

Entraron en la casa, algunas listas para ya lanzarse al sofá una vez que dejaran sus cosas de sus escuelas para mirar la televisión sólo para ver que su hermano y hermana menor (en caso de las menores, hermano mayor y hermana menos) durmiendo en el sofá, siendo la última en brazos del peliblanco.

Leni se había acercado hasta él, mirando su rostro y notando algo malo en él. “¿Por qué tiene el ojo morado?”

Lori también se acercó viendo esto, opinando lo mismo y viendo a sus hermanas. “¿Alguien sabe cómo se hizo esto?” Todas negaron pero Luan, inconscientemente dejó escapar una risa nerviosa, atrayendo la atención de la hermana mayor. “Luan, ¿tienes algo que decirnos?” Dijo cruzada de brazos.

“Verás… Puede que ayer lo haya confundido con alguien más por la noche y haya terminado con el ojo de esa manera…” No había otra cosa que decir. Ella pensó por un momento que la persona en la ducha, más precisamente en la bañera, era otra persona y no su hermano. Se dio cuenta de esto luego de haberlo golpeado, dejándole el ojo de esa manera que para sorpresa de todas, nadie lo había visto.

“Literalmente chicas, hacen que cuidar de Lincoln sea una tarea realmente difícil” Se apretaba la parte superior de su nariz mientras negaba con la cabeza. Suspiró y miró a todas. “Lo cuidaré yo a partir de ahora” Sus palabras contenían un alto nivel de autoridad, dejando a nadie que dijera algo más. “Ahora, váyanse”

Todas se fueron, mostrando una recia actitud a la de su hermana mayor que estaba enojada con todas. Miró a Lincoln, primero volteándose viendo que este tenía ya los ojos abiertos y le miraba sólo con sus ojos moviéndose.

“Eso fue rudo” Fue lo que dijo Lincoln. Miró a Lily que estaba en sus brazos y seguía tan plácidamente dormida abrazando el brazo de su hermano que no quería despegarse para nada. Él acarició levemente la mejilla de esta.

“Lincoln, empeoras más de lo que deberías mejorar. Necesitas que te cuide alguien que te preste atención en todo momento”

“¿Esa eres tú?” Sonrió. No uso un tono de voz burlesco o sarcástico, pregunto con mera curiosidad. Su hermana lamentablemente no lo tomó de una buena manera.

“¿Prefieres mejorar o terminar de nuevo cayendo de las escaleras o golpeado? Tú eliges” Se sentó a un costado de él, cruzada de brazos y mirándolo enojadamente cómo este trataba  de pensar.

“Mm… Bueno, no pierdo nada con que me cuides. Seguro lo has hecho antes cuando era niño ¿no?”

Lori no dijo nada con esto último. Directamente guardó silencio ante su comentario. Dicho comentario le había hecho tener un leve escalofrío que recorría todo su cuerpo. Tan sólo lo tomó del brazo, no sin antes tomar a Lily, y lo llevó a su cuarto para que este reposara nuevamente.

De más estaba decir que Lincoln presentaba ya buenas condiciones para no tener que depender de nadie ya mismo pero Lori insistió en querer cuidarlo para que nadie le molestara o para que no terminara lastimado como usualmente terminaba.

Dejó a Lily en su cuarto con Lisa que estaba haciendo experimentos y que salió rápidamente para evitar ser tomada como sujeto de pruebas, obligando y ordenando que no tomara a Lily para hacerle pruebas porque rompería, literalmente, todas sus cosas.

Luego metió dentro a Lincoln, dentro de su cuarto y lo obligó a recostarse por el resto del día mientras ella estaba con su teléfono mandando varios mensajes a sus amigos y amigas mientras Lincoln estaba notando la mala cara de su hermana mayor quien no parecía dedicarle alguna mirada si este tenía algo malo.

Tuvo que suspirar no una, no dos, sino 5 veces para que su hermana viera si este le pasaba algo.

“Oye, no tienes que forzarte para cuidarme, ya me siento mejor” Quiso levantarse pero su hermana de nuevo lo hizo quedarse en su cama.

“Lincoln, te he dicho que te quedarás aquí, no hay otra opción”

“Está bien”

Se volvió a sentar en su cama, cruzado de piernas y brazos mientras tomaba otro libro de los tantos que Lisa le había dado, instruyéndose más y más a lo que su hermana, de a ratos, dejaba su teléfono para ver lo que hacía.

Solamente leía un libro extremadamente grande, alzando su ceja. ¿De verdad está leyendo todo eso? Preguntaba en su cabeza. Su hermano ya no era el que era antes y quería hacer que volviera pero, si lo hacía, estaba segura que las demás dirían algo con respecto a esto. Había que intentarlo.

“Oye Lincoln” Quiso probar un poco las aguas antes de meterse por completo. Llamó a su hermano de una manera tan sutil, una forma en la que años atrás, solía llamarlo.

“¿Qué quieres?” Preguntó sin darle alguna mirada.

“¿Te gustaría ir a algún lado? Puedo llevarte sin problema alguno…” Una sonrisa que él no podía ver estaba en el rostro de Lori que, no parecía tener muy buenas intenciones.

Lincoln bajó su libro, mirando a su hermana con una cara seria. “¿Cualquier lugar?” Trajo consigo su interés cuando dijo que le llevaría a cualquier lugar donde quisiera.

“Donde tú quieras hermanito” Le revolvió el cabello un poco a lo que este soltó varias quejas.

“Muy bien… Quiero ir a… No sé” Sonrió porque no tenía ganas de salir a ningún lado. “No tengo un lugar a donde quiero ir salvo quedarme aquí, en casa, con mis adorables hermanas”

Su respuesta hizo que mordiera su labio levemente, esperando que dijera otra cosa para tener un favor. Al final, no obtuvo nada. De repente, se le ocurrió otra cosa.

“Bueno, en ese caso, si quieres, puedo dejar que salgas de aquí y pases tiempo con tus adorables hermanas, contándome a mí claro”

Como lo de llevarlo a algún lado no funcionó, entonces, le dijo esto, haciendo que cierre su libro y saltara de su cama al suelo dirigiéndose a la puerta.

“¿De verdad?” Preguntó antes de irse, dándose la vuelta y mirando la sonriente cara de su hermana mayor.

“Así es… Eso sí…” Se acercó hasta su oído para continuar hablando, ahora en voz baja “…cuando diga que tienes que hacer algo para mí, lo harás sin quejarte…” Se separó y le dio otra sonrisa hermosa que ella tenía. “Diviértete”

Lori se levantó de la silla que había traído para quedarse allí viendo a su hermano, dejando a un peliblanco confundido con tal pedido que le había hecho.

Más allá de eso que le parecía raro, se fue a buscar a Lynn.

¿Por qué?

Porque quería arreglar las cosas que había entre ellos dos.

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