The Loud House: New Lincoln - V1C21 - Recuerdos
Capítulo 21 – Recuerdos
El libro en sus manos resultaba ser un libro de recuerdos, precisamente un álbum de fotos que contenía fotos justamente de él junto con otra persona, al parecer era su hermana a su lado.
Las fotos eran todas de él de bebé así como algunas otras en la que se mostraba creciendo, siempre en brazos de su hermana o a su lado con una enorme sonrisa en su rostro.
“Estas fotos… Soy yo… Pero, pero… Esta niña, ¿eres tú?” Su duda venía por el simple hecho de que ella había dicho que estas fotos eran de él y ella juntos de niños pero, viendo que la niña en cuestión tenía un cabello largo así como otro estilo de ropa que usaba, la miraba señalando las fotos.
“¿Sorprendente verdad? Esa niña soy yo” Luna le indicaba la foto que este señalaba así como otras que este señalaba confundido de lo que estaba viendo. Además, había fotos de ella junto con él y sus hermanas mayores, diciendo quienes eran cada una.
Sin darse cuenta, Lincoln, mientras miraba una y otra vez las fotos, un mar de recuerdos inundaba todo su cerebro, sintiendo un dolor de cabeza demasiado fuerte.
Se quejó bastante del dolor pero cuando miró a su alrededor, no estaba su hermana ni estaba en su cuarto sino que se encontraba en la sala de estar. Miró a su alrededor nuevamente y miró lo que traía puesto, siendo la nueva ropa que se había comprado.
Confundido, no entendió cuando había bajado o cuando se había cambiado de ropa. Tenía su pijama y con Luna, viendo un álbum de fotos de él y ella.
“¿Cuánto tiempo tardará mamá y papá abuelo?” La voz hizo que Lincoln se sorprendiera de lo joven que sonaba. Se dio cuenta que no estaba solo en la sala sino que, se encontraban 5 niñas sentadas en el sofá mientras que un señor adulto, como bien dijo la niña, un abuelo, caminando de un lado a otro, viéndose algo nervioso.
“¿Este es mi abuelo?” Dijo viéndolo. Tenía el cabello blanco, cabello que no era por cuestión de edad sino por el color que tenía. Era fuerte, su pelo se notaba sedoso y muy colorido para su edad. De ahí, él mismo se tocaba el cabello pensando que posiblemente haya heredado ese color por él. De todas formas, miró a las niñas, casi en shock.
Todas sus hermanas mayores, Lori, Leni, Luna, Luan y Lynn estaban sentadas allí sin moverse, todas ellas eran unas niñas. Sorpresa que tenía era que Lori y Leni seguían teniendo esa misma apariencia de grandes que tienen ahora. Luan y Luna sólo parecían ser diferentes. La primera era pequeña, vistiendo la misma ropa que de grande y su cabello tenía dos coletas hechas. Por otro lado, Luna, su querida hermana Luna, se veía perfecta con su apariencia de niña buena.
“No lo sé querida. Avisaron que estaban viniendo” Se podía notar por sus pasos y su forma de caminar que su abuelo se encontraba muy nervioso. Otro nieto, mejor dicho, otra nieta, seguro pensaba.
“¿Ustedes creen que tendremos otra hermanita?” Lori, la pequeña lLori miró a sus hermanas menores quienes la miraron unos segundos y también empezaron a especular.
“De seguro es otra hermanita. ¡Míranos! No creo que otra haga daño” Lincoln miraba a la pequeña Leni que dijo eso, pensando en lo que dijo. Ya eran 5 y si venía otra más, usaban las cosas que las demás dejaron de usar al crecer. No había forma alguna de fomentar más gastos de lo que uno podía gastar.
“Pero… ¿qué pasa si es un niño?” La pregunta de Luan también dejó pensando a Lincoln mientras se sentaba en el suelo viendo lo que hablaban. Cabe destacar que nadie podía verlo ya que lo intentó caminando por delante y queriendo tocar a las niñas pero su mano las traspasaba.
En eso, el sonido de un coche, más siendo certeros, el sonido de una puerta cerrándose se escuchó al oído de todas queriéndose asomar por la ventana y viendo a sus padres que cargaban a alguien en sus brazos.
Entraron y el abuelo y sus 5 hermanas mayores esperaron ansiosos frente a ellos, esperando alguna buena noticia de que tendrían una nueva hermanita.
“Familia, les presentamos a Lincoln Loud…” Su madre se acercó hasta sus hijas que vieron de cerca al bebé.
“¿Lincoln? Que nombre raro para una niña” Dijo Leni al escuchar el nombre.
“No Leni querida, no es una niña, es un niño” Todas se sorprendieron, incluso la muy pequeña Lynn, sabiendo que sus padres tuvieron un niño de hijo y más viendo que ahora tendrían un hermano menor.
Todas entonces vieron de cerca que el niño de los brazos de su madre tenía pelo blanco. Era algo llamativo pero tampoco les importó. Lincoln incluso se había levantado de donde estaba sentando, viéndose a sí mismo. Le parecía raro ver realmente a alguien de pelo blanco y se tocaba el cabello conforme se miraba a sí mismo.
“¿Podemos cargarlo?” Insistieron todas en seguida a lo que sus padres se sentaron en el sofá teniendo a su lado a sus 5 hijas que esperaban poder cargar a su nuevo hermano como hicieron en su momento con sus hermanas menores, hablando de las dos mayores claro y más precisamente Lori.
“Claro pero, tengan mucho cuidado. Recién se ha dormido” Su madre le pasaba al bebé Lincoln a sus hijas, cargándolo por un breve momento mientras estas admiraban la cara del niño durmiendo muy plácidamente.
Cuando llegó el turno de Luna, Lincoln (el bebé) había abierto sus ojos para encontrarse con los ojos de ella. El bebé parecía muy contento a la persona que estaba viendo, sonriendo y estirando sus diminutos brazos para agarrar la cara de Luna quien al verlo sonreír de esa manera, su mirada era muy afectiva y muy cariñosa.
El Lincoln grande, que miraba la escena sin decir nada, miró y miró hasta que luego de un momento, volvió a ver nuevamente oscuridad que lo rodeaba.
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Minutos después de eso, ahora estaba en el patio de su casa.
Miró nuevamente para todos lados, viendo que en uno de los árboles del patio de la casa había un pequeño niño jugando encima de él, ignorando los peligros que este pudiera tener.
“¿Lincoln?” La voz de alguien atrajo la atención de dicho niño que era él mismo con tan sólo dos años al parecer, perdiendo rápidamente el equilibrio de donde estaba parado y cayendo junto con la rama del árbol al suelo, golpeándose fuertemente contra el suelo. “¡Lincoln!”
Una niña apareció. Era Luna que conservaba su misma apariencia sólo que su cabello ahora era un poco más largo que antes. Se la veía muy preocupada al escuchar cómo su hermano menos estaba llorando desconsoladamente mientras no sabía dónde tomarse por el dolor.
“¿¡Lincoln!? ¿¡Estás bien!?” Luna lo alzó, viendo antes de alzarlo que este no tuviera nada malo en sí. Sólo sufrió un fuerte golpe por lo que no tenía nada malo. Tal vez una secuela de lo sucedido pero nada en cuestión, solamente un dolor muy fuerte. Lo empezó a abrazar fuertemente y notó acercándose que le decía algunas palabras leves al oído haciendo que este se calmara su llanto y su dolor, aunque proseguía, dejaba de llorar. “Bien, bien, relájate hermanito, estarás bien” Le dio un beso en la frente a lo que el Lincoln niño se calmó, abrazando a su hermana fuertemente mientas hundía su rostro en ella.
Con él en brazos y acariciándolo, se fue dentro de la casa.
Por otro lado, él estaba mirando la escena en silencio, pensando bastante o tratando de pensar cómo hace un niño de dos años para subirse en un árbol. La mera pregunta le hizo pensar bastante pero también dicho recuerdo de su hermana le pareció, en cierta manera, tierno.
Se acercó hasta el árbol sólo para sentir una leve sensación de temor al verlo tan cerca. Se volvió a acercar nuevamente tratando de escalarlo pero tampoco lo podía tocar. Lo atravesaba nuevamente.
“Pensar que siendo niño me subí a un árbol a tan corta edad…” Y nuevamente fue envuelto en una oscuridad, esperando ahora algún otro recuerdo
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Lo siguiente que vio al abrir los ojos era que estaba en su cuarto pero había una diferencia en lo que veía.
Había menos cosas de las que tenía en su cuarto, habiendo su cama junto con el mueble donde y el armario así como algunas que otras pequeñas cosas más. Aunque, había algunas cosas en la pared pegada en la pared, cosas que seguía teniendo al día de hoy.
“¿Estás bien Lincoln?” Se dio la vuelta para ver nuevamente a Luna que, esta vez, tenía el cabello corto pero conservando la ropa que llevaba antes de niña y no la ropa que tenía actualmente. A un costado de ella estaba un violín pero estaba más concentrada en su hermano, en su hermanito que estaba con algunas lágrimas.
“No… No puedo… no puedo dormir” Cruzado de brazos, se miraba a sí mismo. El niño no podía dormir, aparentemente, habrá tenido una pesadilla. Ahora parecía que era un poco mayor que antes al igual que su hermana. Si adivinaba la hora, seguro era de noche, algo que no justificaba el hecho de que Luna estuviese vistiendo su ropa de día a día.
“No te preocupes por ello. Tu hermana tiene algo para ti, espera un segundo” En eso, salió corriendo de allí, atravesándolo pensando que cuando estaba por hacerlo, que sentiría algo pero al final, no sentía nada.
Minutos después, apareció ella con su equipo de música, justamente, su guitarra, la guitarra que tanto la caracterizaba. Conectó todo y estaba mirando a su hermano que parecía cambiar su cara de temor y miedo a una leve sonrisa.
“¿Vas a tocarme una canción?” Dijo a lo que Luna sonreía.
“Así es… Pero esta vez, es algo que he escrito especialmente para ti hermanito” Acarició todo su rostro, viendo que el peliblanco mostraba una enorme sonrisa al leve contacto de su hermana Luna. “Espero que esto te guste”
Ella empezó a tocar su guitarra una leve melodía, calmada que luego pasaba a ser muy cálida para el corazón. Además, la letra de la canción lograba calmarlo lo suficiente para que este empezara a dormirse. Ella viendo que este se había dormido, paró con la canción, desconecto todo y antes de irse, le dio un leve beso cuidadosamente antes de irse corriendo de allí.
Cuando el otro Lincoln vio esto, se quedó en silencio, viendo como esta corría así como él mismo durmiendo en su cama. Sus ojos estaban algo húmedos con la canción, entendiendo esto como un bello momento que tuvo de su infancia siendo una canción bastante emotiva para él. Fue una buena suerte poder recordar esto.
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Ahora parpadeó varias veces para darse cuenta que estaba de nuevo en su cuarto junto con la actual Luna que le estaba enseñando varias de las fotos que esta tenía de él y ella juntos.
Cuando volvió en sí, miró fijamente a Luna quien estaba concentrada en mostrarle y contarle sobre el trasfondo de las mismas hasta que notó la mirada de él.
“¿Qué sucede Lincoln?” Preguntó alzando ambas cejas por lo fijo que este le estaba mirando. En un momento a otro, este le dio un fuerte abrazo, sonriendo, dejando de lado el pequeño álbum de Luna. “Eh… ¿Lincoln?” Ella empezó a temblar un poco ante el abrazo repentino de su hermano que parecía no soltarla hasta que se separó, notando Lincoln que su hermana presentaba una cara avergonzada.
“Me gustaría volver a verte con el cabello largo, eras hermosa cuando te veía de niño” Su comentario hizo que ella se sonrojara un poco pero, escuchando bien lo que había dicho, tomo de la cabeza a Lincoln y empezó a apretujarla un poco.
“¿A qué te refieres con qué era hermosa?” Fingiendo molestia, tenía a su hermano con su cabeza agarrada con uno de sus brazos y el otro pasando el puño por su cabello blanco.
“Bueno, bueno… Sigues siendo hermosa pero, ¡suéltame!” Tras eso, Luna soltó a Lincoln que estaba tomándose la cabeza por el dolor que le había generado que le tomase de esa manera.
“Pero… ¿te parecía hermosa?” Por alguna extraña forma, no podía decir que había presenciado tales hechos en fotos simples, aunque, las fotos eran de momentos únicos, él siempre en sus brazos o ambos juntos donde sus padres sacaban fotos de sus momentos juntos pero, lo que él vio eran recuerdos en concreto, recuerdos que ahora podía entender. Pero, había algunas cosas que no podía recordar por más que lo intentase.
“Te veías bastante… hermosa” Dudo en decirlo pero, al final lo dijo, teniendo como recompensa un pequeño beso en la frente por parte de su hermana mayor que, no parecía querer soltarlo para nada. “Ahm… ¿Me vas a soltar?” Segundos después, ella lo soltó, pidiendo disculpas si esta le había hecho mal de alguna forma u otra.
Segundos después, ello dejó su pequeño álbum para darse la vuelta y mirar a su hermano con la misma sonrisa de siempre.
“Oye, ¿quieres salir a dar un paseo?”