The Loud House: New Lincoln - V1C22 - Paseo y pequeño recuerdo
Capítulo 22 – Paseo y pequeño recuerdo
“¿Un paseo? ¿A estas horas?” Lincoln cuestionó a su hermana mayor que le había propuesto tal cosa a estas horas, más de noche, queriendo evitar peligros innecesarios.
En eso, ella sacó unas llaves de quién sabe dónde, jugando con ellas dándole vueltas y vueltas con una enorme sonrisa en su rostro, una sonrisa de orgullo.
“Creo que con esto podemos estar bastante bien para salir a pasear hermanito, ¿no crees?” Hizo énfasis en las llaves, intercambiando miradas con su hermano hasta que él entendió.
“¿Las llaves de la camioneta familiar? ¿Sabes manejar?”
“Bueno… no es para presumir pero… mejor que Lori puede ser” Era para presumir al final. La idea de que su hermano le alabe como antes le hacía, todo es válido ahora mismo que él no tenía muchos recuerdos de nadie o poco.
“Robar es malo” Pero las alabanzas que ella esperaba no vinieron en ningún momento. Es más, Lincoln le estaba regañando por haber tomado prestado las llaves del auto. Empezó a balbucear diciendo alguna que otra cosa, pero no teniendo éxito alguno a lo que él, quiso evitar reírse al verla justificar su acción. “Piénsalo detenidamente mientras paseamos” Tras eso, estaba buscando su ropa para ponerse mientras Luna miraba a su hermana confundida por lo que dijo. “¿Qué? ¿El paseo al final era mentira? ¿Mi hermana mayor es mentirosa?”
“¡Claro que no!” A lo que Lincoln dijo eso, no fue capaz de aguantar la risa por la reacción de ella. Obvio que captó en seguida lo que estaba haciendo, recibiendo un leve golpe en la cabeza por ello. “Te esperaré abajo, no tardes”
Al cabo de unos minutos, ambos ya estaban vestidos y en la puerta de la casa, ambos llevando un buen abrigo porque a pesar de todo, la lluvia seguía estando presente.
“¿Vamos?” Preguntó Luna
“¿A dónde vamos a ir a pasear?” La curiosidad de Lincoln era enorme. ¿Por qué? Porque no sabía a donde iban a ir.
“A dónde nos lleve el viento”
“O la lluvia…” Trataron de no hacer mayor ruido posible y salieron de la casa, subiendo a la camioneta familiar. Lincoln pudo ver que sí, que su hermana podía manejar, pensando que ella no debería hacerlo pero extrañamente, la familiaridad que estaba teniendo con el carro era enorme.
Dudada en serio que supiera manejar pero minutos después de encender el coche, quitar el freno de mano y cambiar la marcha, daba indicios y buenos de que Luna ya había usado el auto antes o, aprendió de otro, haciendo que sospechara un poco de su hermana mayor. Aun así, relajado en su asiento, miraba el entorno oscuro y lluvioso que le estaba dando Royal Wood.
———
“¿Hace cuánto tiempo que sabes manejar, hermana?” Preguntó Lincoln sin dejar de mirar a través de la ventana de su asiento.
“Papá me ha estado enseñando” Luna era consciente que su hermano no tenía memoria alguna de muchas cosas, ésta era seguro una de ellas por lo que no escatimó en mentirle. Además, era mejor que no supiera muchas cosas, esta era una de ellas.
“¿De verdad papá te ha enseñado?” Volvió a preguntar a lo que Luna volvió a confirmar esto nuevamente. Dudó pero al final, terminó por aceptar tal respuesta. “Por cierto, necesito saber algo”
“¿Eso es?” Para ese momento, a pesar de que era de noche y una hora bastante tarde, los semáforos todavía funcionaban por lo que pararon en uno por estar en rojo. Había que esperar un pequeño rato hasta que se pusiera verde.
“Doy por hecho que sabes bastante de mí, más que las demás, ¿verdad?” Ella empezó a preguntarse lo que iba a preguntarle. Le dijo que sí, todavía pensando en su pregunta. “En ese caso, ¿por qué mis hermanas mayores fueron malas conmigo?”
El semáforo ya se había puesto en verde, pero Luna seguía quieta y mirando fijo a su hermano menor que, con su pregunta, hizo que esta se quedara congelada, procesando una respuesta para que él entendiera. Miró al frente para ver el semáforo en verde, puso primera y arrancaron con el paseo nuevamente aunque luego de unas manzanas, ella estacionó, escuchando que su hermano volvía a preguntar sobre esto.
“Mira Lincoln, es mejor que algunas cosas no las sepas. Esta es una de esas cosas que no debes recordar” Fue determinante y esta vez, dejó de lado el coche y miraba a su hermano muy seriamente. Los recuerdos de su hermano sufriendo aquellos momentos de niño y en los que estaba creciendo, eran algo que nunca quisiera que volvieran a pasar.
“Pero Luna…”
“¡Dije que no! ¿¡Acaso eres idiota que no escuchas!?” Lincoln tragó saliva, asustado que de la nada su hermana le gritara de tal forma. Pero su miedo erradicaba en su cuerpo que no pudo evitar temblar por ello. Sus ojos, sus ojos por otro lado eran agudos, mirando a través de ella, sintiendo también ella misma un pequeño temor por la forma, además de ello, que le había respondido. Negó con la cabeza y dijo: “Mira. Como te dije antes, es mejor que esas cosas no las recuerdes para nada. Me lo agradecerás en el futuro”
Tras un silencio entre ellos dos, el peliblanco habló. “Quería saber porque al parecer siempre has estado para mí en todo momento, algo que puedo recordar y puedo decir que me hace feliz pero… ¿por qué no quieres decirme esto?”
“Porque si te lo digo, temo que pases por lo mismo otra vez…” El peliblanco miraba a su hermana que las lágrimas salían de sus ojos, bajando por sus mejillas para limpiarse en seguida dichas lágrimas y tomar a su hermano de ambos hombros. “¡Entiéndelo, es mejor que no lo recuerdes!” Alterada era la palabra para describirla en este momento a lo que Lincoln, un poco nervioso y sorprendido de los cambios de actitud de su hermana mayor, asintió sin lugar a dudas. “Gracias” Se separó y empezó a respirar normalmente para calmarse. Con ello, volvió a arrancar el coche y continuar con su paseo.
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El silencio entre ambos aumentó.
No había nada de qué hablar, aunque lo llegase a haber, ninguno de los dos demostraba dar el primer paso.
Luna estaba concentrada manejando además de recordar aquellos tiempos en donde Lincoln claramente estaba sufriendo por muchos problemas, problemas que en su edad ella nunca había sufrido. Aparte de ella, Lynn fue la que siempre estuvo para él en su momento, dejando de lado a ella y viendo como estos dos pasaban tiempo juntos, dándose cuenta que él por un momento mostraba más indicios de estar con Lynn en vez de ella. Sentía celos de su hermana menor, celos que borró en seguida. Miró a su costado y vio a Lincoln durmiendo contra la ventana.
Cabe decir que Lincoln, estaba mirando a través de la ventana, admirando el paisaje anaranjado que daba el cielo con la lluvia junto con las casas todas apagadas así como algunos edificios que pertenecían al rublo de comercio, obviamente, cerrados por la noche. Tal imagen en su cabeza se quedaría grabada, agradeciendo a su hermana por el paseo que estaba dando. Por momentos, el sueño se apoderaba en él, cerrando los ojos cada segundo hasta que no pudo aguantar mucho más y se quedó dormido con una leve sonrisa que pronto desapareció para empezar a roncar.
Para en ese entonces, Luna, continuó manejando a su destino, que tuvo que cambiar de planes ya que su hermano se había quedado dormido en el auto.
Luego de una hora de manejo, ambos estaban llegando ya a casa, aparcando el coche lentamente y tratando de no hacer ruido alguno.
Ella estaba segura, pensando y afirmando, que sus padres estarían preguntándose por el dichoso ruido de su auto encendiéndose así como desapareciendo. Pero aun así, no podía quejarse. Había salido con su hermano a pasear y aunque no salió como esperaba, algo era algo.
Antes de bajar, el seguía dormido. Bajó de su asiento y dio la vuelta para abrir la puerta, cargar a su hermano, cerrar la puerta y poner la alarma.
Con pasos suaves y seguros, Luna cargando a Lincoln, entró a la casa. No había nadie esperando. No había nadie despierto a lo que ella celebró con su puño.
Celebró también que su hermano no pesara tanto, haciendo más fácil todo el proceso.
Subió las escaleras y fue directo al cuarto de su hermano. Abrió la puerta, la cerró con su pie y encendió la luz. Apoyó a su hermano en su cama mientras buscaba el pijama que tenía guardado.
Cuando había encontrado el pijama, de reojo pudo notar algo, unos papeles que estaban encima del mueble de su hermano junto con otras cosas, haciendo que se olvide de cambiarlo.
“¿Qué es eso?” Miró de cerca los papeles. Algunos de estos papeles había algunas cosas escritas, algunas cosas que Lisa podía escribir. Otras, tenían cosas que no podía entender ya que era otro idioma. “Otro idioma… ¿Sabe hablar otro idioma?” Miró a su hermano dormido muy plácidamente mientras ella miraba de nuevo las hojas escritas. La letra encima de todo, era distinta a la que él usualmente tenía. Aparte, estas cosas escritas en ellas poco comprendía, ni hablar de otro idioma. “¿Qué otras cosas sabrás hermanito?” Se acercó hasta él, arrodillándose a su lado y acercando su cara a la suya. No pudo evitar acariciar dicha cara de su hermano menor. “Mientras sigas siendo mi hermanito, no me importaría que tan diferente seas…”
Con algo de dudas en ella, hizo lo que había hecho antes: se acercó hasta el rostro de Lincoln, más cerca que antes, yendo directo a sus labios con el pretexto que ella misma se estaba dando y le daría a su hermano en caso de que se despertase que vendría a hacer un beso de buenas noches antes de irse a su cuarto.
Como tal, se acercaba lentamente con algo de temor, temor a que su hermano se despierte de pronto.
De esperarse, sus labios se tocaron uno al otro, dándole Luna a su hermano un pequeño beso. Un pequeño beso que no contaba que Lincoln al sentir una respiración muy cerca de él así como sentir algo en sus labios, abriera los ojos para darse cuenta que su hermana, su hermana mayor, le estaría dando un leve beso.
Llevaba los ojos cerrados por lo que no pudo ver que él estaba con los ojos abiertos viendo lo que estaba pasando. Tuvo que cerrar los ojos rápidamente para fingir de nuevo que estaba dormido mientras sentía que ella se separaba de él.
“Descansa bien” Y simplemente se fue de allí. Al escuchar la puerta abrirse y cerrarse, abrió los ojos, mirándose a sí mismo, viendo que vestí ahora su pijama para luego pasar su mano en su labio una y otra vez.
“Ella… ¿me acaba de besar?” Se tocaba los labios sin parar, sin poder sacarse por un largo rato de la cabeza aquel beso que, por extraño que pareciera, le hacía recordar a aquel momento que presencio cuando ella le había cantado aquella hermosa canción que ahora tampoco se lo podía sacar de la cabeza.
En este momento, mientras seguía tocándose su labio así como recostado y tapándose con su manta, imploraba que este momento sólo fuera un mal sueño