The Loud House: New Lincoln - V1C3 - Nuevo Lincoln III
Capítulo 3 – Nuevo Lincoln III
La confesión que había hecho dejó perpleja a las hermanas quienes miraban al peliblanco con algo de confusión.
Hasta donde recordaban de él, sabían que la última cosa que llegaría a hacer su hermano era admitir la culpa. Haría muchas cosas con tal de que no le echaran la culpa y se escondería por ello pero ahora, apareció frente a ellas y dijo que fue el que se comió el postre.
“Lincoln, literalmente, es imposible que te hayas comido mi postre” Dijo Lori no creyendo etas palabras y se volteó a ver a Luna y a Lynn quienes eran las culpables o una de ellas en comérselo. “Estoy segura que una de ellas fue”
“Ya oíste a Lincoln, Lori. ¿Por qué insistir en que nosotras no las comimos?”
“Además, es imposible que nosotros comamos tu postre sabiendo que luego no nos dejarás subir a camionzilla”
Luna y Lynn expresaron sus quejas. Luna sabía, mejor dicho, confiaba en lo que había dicho su hermano fuera cierto, librándose de toda culpa. Lynn, por otro lado, si comía algo de su hermana mayor, la dejaría fuera de la camioneta y caminara todo el día. Aunque no le molestaba, tampoco le agradaba la idea de ir caminando.
“Ya les dije que es imposible que él se coma mi postre, por eso…”
“Pero fui yo, hermana. Yo me comí tu postre. No sabía de quien era y fue lo único que vi a mi alcance para comer, lo siento” Miró a sus dos otras hermanas fijamente, siguiendo sin poder recordar del todo quienes eran. Su vista luego se centró en Lori. “Como dije, fui yo, no ellas. Dime algo a mí y no a ellas”
“Huh… Perfecto. Pueden irse” Dijo desganada y ahora tomando la palabra de Lincoln quien estaba parado firme y sin dejar de mirarla.
“Gracias hermano”
“¡Gracias Lincoln!”
Ambas agradecieron a su hermano quien apareció para defenderlas y luego se fueron de la cocina, dejando a los dos solos quienes se miraban fijamente a los ojos.
“¿Por qué te comiste MI postre Lincoln Loud?” Preguntó algo enojada una Lori que olvidaba que su hermano tenía amnesia.
“Tenía hambre, mamá y papá no estaban en casa y no tenía ganas de cocinarme. El postre era lo mejor que había para comer. Te compraré otro, no te preocupes y tampoco te enojes hermana” Las palabras que usó surtieron efecto en Lori al escuchar que le iba a comprar uno.
“Más te vale que me compres uno” Se fue de allí dando pasos fuertes y alargados. Lincoln pudo notar que estaba realmente enojada. Pero, si decía que iba a comprarle uno a ella como compensación, entonces, se iría sin hacer mayor escándalo.
Sin darse cuenta, lo que hizo había sido visto por las demás quienes tenían la boca abierta por cómo logró convencer a Lori tan fácilmente intercambiando miradas de asombro. Lincoln en este momento, parecía otra persona.
———
La actitud y en la forma que Lincoln actuaba había sorprendido a todas aún más al pasar varios días desde que se despertó.
Cuando sus hermanas menores, Lola y Lana aparecieron frente a él para preguntarle si quería ayudarlas con sus cosas que tenían. La primera quería ayuda con algunas cosas con el tema de modelar y los concursos y la segunda buscaba ayuda con sus animales y arreglar algunas cosas de la casa.
Para sorpresa de ambas, no esperaban que él accediera a ayudarlas y encima de todo, sonriera en cada momento y no se quejase cuando buscaban complicarle un poco la vida con las tareas pesadas que le daban. Sonreía mucho más que antes y se sentía feliz.
Se sentían mal por querer forzarlo a recordar cuanto él a veces se molestaba con ellas por lo que dejaron de lado tales pensamientos y se divertían con él un poco hasta que debía retirarse para hacer sus propias cosas.
Incluso Lucy, la siguiente detrás de él de piel blanca y cabello negro que tapaba sus ojos, se sorprendía cuando los demás no le notaban y este aparecía detrás de él como ella hacía, sorprendiéndola un poco.
Definitivamente dicho suceso había cambiado por completo a Lincoln lo que lo convertía en una nueva persona, una persona que estaba tratando de recordar cada cosa sobre sus hermanas pero obtenía vagos recuerdos de ellas y por eso, en estos días, pasaba un poco de tiempo con ellas para conocerlas un poco mejor.
Lincoln en sí, sabía que poseía hermanas pero, seguía sintiendo que era raro que no las recordara luego de pasar un poco de tiempo con cada una de ellas.
Sólo reconocía a la mayor lo que le generaba todavía más dudas sobre esto.
Según le contaron, estaba esperando en la fila para entrar al baño, como toda una mañana típica la casa que pudo vivir por experiencia propia. Luego, mientras hablaban y esperaban a que Leni, la segunda hermana mayor que era tonta con todas las letras pero con un gran corazón, saliera del baño. De pronto, un balón de soccer salió de la habitación de Lynn y Lucy que rebotaba por las paredes del pasillo e impactó en su rostro, incapaz de esquivarlo logrando que se mareara y cayera por las escaleras lo que ocasiono que se desmayase.
“Eso explicaría en parte del por qué tengo amnesia pero, ¿de verdad fue una coincidencia?” Entre más lo pensaba, más creía que no podía haber tal coincidencia en este mundo. Un recuerdo que estaba seguro que no le pertenecía mostraba a alguien que se estaba cayendo de un árbol, luego, no pudo ver nada más. “Este recuerdo… No es mío en absoluto, es seguro de esa sombra que se reflejaba en el espejo”
Volvió al baño esa noche mientras todos dormían. Para ser una casa ruidosa, literalmente de noche, había un silencio mortal.
Al entrar al baño y asegurarse de que nadie le escuchase mientras caminaba, se miró al espejo nuevamente. Tenía su pijama que claramente le parecía hasta ahora algo infantil pero, a nada era lo mejor. El reflejo de aquella persona que había visto días atrás apareció nuevamente.
Esta vez empezó a mover su cabeza de un lado a otro, sus manos las daba vuelta y luego se rascaba la cara mientras cambiaba su expresión a cada segundo. El reflejo que veía de dicha persona hacía exactamente los mismos movimientos y expresiones.
“¿Por qué…?” Pero no terminó de hablar, entre más se movía, más el reflejo que se mostraba encima de él se movía. Poco a poco el reflejo empezaba a desaparecer y se podía notar que ahora la expresión de dicho reflejo era de sorpresa pero, ante la sorpresa mostraba una enorme sonrisa.
Pronto, el reflejo de esa persona empezaba a entrar dentro de él generando un pequeño dolor punzante en su pecho y pronto en su cabeza, un dolor que era complicado y dolía de a poco más y más.
“Ugh… Este dolor… Por… ¿por qué diablos duele tanto?” Empezaba a tomarse el pecho y trató de regular la respiración debido a la agitación que estaba teniendo. Se sentó en el suelo y se recostó luego de un rato.
No sabe cuánto tiempo había pasado pero tras un largo rato, se había logrado calmar todo dolor que estaba teniendo mientras seguía recostado en el sueño del baño, estirado y mirando al techo como si no hubiera otra cosa mejor. Realmente no había nada que podía que ver.
Como pudo, se levantó del suelo y lo primero que hizo fue verse al espejo nuevamente.
Su sorpresa fue enorme porque al verse, en su rostro, tenía una leve que cruzaba su ojo pero, era pequeña. Aun así, podía notarla. Allí se preguntaba que había hecho o si se había hecho así mismo en cuestión de segundos. Se sentía raro, se podía ver al espejo normalmente y al verse el cuerpo, notó que el pijama le quedaba un poco corto. Apenas su camisa le llegaba a la muñeca y su pantalón le llegaba a los tobillos. Creció al menos unos 10 centímetros, quizás poco menos pero era suficiente para ser más alto que su hermana Lynn.
“Soy más alto… Que genial y perturbador a la vez es” Tal hecho era, bueno y raro, genial y extraño, todo lo bueno y todo lo malo.
¿Cómo le hizo para crecer? Ni idea. Pensaba en recostarse nuevamente a ver si podía crecer nuevamente. Quizás, sería más alto que su padre lo cual le daba risa.
Entre risas, debía volver a la cama porque no quería que nadie se diera cuenta de que no estaba en su cuarto porque podía sentir a sus hermanas que de vez en cuando abrían su puerta para ver cómo se encontraba. Sus sentidos eran un poco mejor que antes y podía escuchar cosas que otros no siendo molesto a veces.
Miraba para ambos lados y nadie se encontraba a la vista. Un error que había cometido era dejar su puerta abierta a lo que podría alguien asomarse en este momento y empezar a preocuparse llamando a todos para buscarlo. Generar más problemas con su amnesia era suficiente por lo que veía y por eso, no quería mucho más.
No salía nadie de su habitación, es más, seguía todo tan callado como antes, ventaja para Lincoln que iba de puntas de pie para no hacer ruido.
Tuvo que tener mucho cuidado porque ahora en el camino había un gato y con lo poco que se veía, si lo pisaba, este gritaría del dolor y alertaría a todos. Hasta el momento, sabía de los animales que Lana poseía pero no recordaba un gato. Ahora, viendo al gato, recordó su nombre. Tenía de nombre Cliff el gato negro. De un salto pudo esquivarlo y sin hacer mucho ruido, cerró la puerta de su habitación lentamente y se recostó en su cama, cubriéndose con la sábana que tenía.
Antes de cerrar los ojos, trató de recordar algunas cosas y sorpresivamente, ahora recordaba un montón de cosas que antes estaba seguro que no. Ahora recordaba a todas sus hermanas, amigos, familiares.
Lo que no esperaba era esto y aparte, el peliblanco tampoco tenía idea de cómo hizo recordar todo tan de golpe, recordando en todo momento su vida antes y después del pequeño accidente. Ahora recordaba que hace unos días era especial porque una chica le había dicho que luego de la escuela, esperara a ella porque tenía algo muy importante que decirle. Lástima que tuvo ese accidente sino, podría saber la respuesta.
Pero, por otro lado, un sentimiento de felicidad apareció no por ello sino porque al final no tuvo que presentarse ante ella. Su mente era un enorme lio y su cerebro generaba innumerables sentimientos recordando eso lo cual Lincoln se estaba mareando al darse cuenta que tales pensamientos no eran los que él usualmente contenía.
“Aquí Clyde, amigo, ¿me escuchas?” Una voz interrumpió sus muchos pensamientos así como su debate mental que tenía consigo mismo. Al escuchar la voz y buscar el lugar de donde venía, era un walkie talkie morado oscuro. “Lincoln, ¿estás allí?” Cuando lo tomó y antes de presionar el botón para responder, levantó su cabeza al ver que eran las 5 de la mañana. Al parecer, no estuvo un pequeño rato ya que cuando se levantó para ir al baño, eran a penas las 11 de la noche.
“Aquí Lincoln” Fue lo que dijo. Luego de tanto tiempo, escuchar la voz de su mejor amigo le ponía muy feliz. Lamentablemente, no podía transmitir esa felicidad su voz ya que sonaba tranquilo.
“¡Por fin respondes! Me tenías muy preocupado Lincoln, ¿qué te sucedió?”
“Un pequeño accidente que involucra escaleras. Tuve que hacer reposo para recuperarme pero estoy bien”
“¿Eso significa que volverás a la escuela mañana?”
“Quizás, quizás no. Tal vez aproveche estos días para relajarme un poco más de la cuenta” Con esto no mentía. Podía aprovechar su amnesia para descansar otros días más pero, no. Su pensamiento principal ahora era, luego de unos días, era querer volver a la escuela.
Al fin y al cabo, ahora, quería ver a sus amigos más que nada y con algo de suerte, hablar con esa chica.