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The Loud House: New Lincoln - V1C34 - Sorprendente

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Capítulo 34 – Sorprendente

Mientras que Lincoln se encontraba relajado en su casa mirando al techo y pensando alguna que otra cosa jugando con algunos lápices en sus dedos, sus hermanas mayores y menores estaban en sus respectivas escuelas estudiando, algo contrario a lo que hacía el peliblanco.

Aunque este no era el momento de estar clases ya que la campana sonó y todos los alumnos de la secundaria salieron de sus respectivas clases para ir a otras.

“Entonces, ¿la situación en tu casa sigue igual?” Preguntó la mejor amiga de Luna, Sam, una chica rubia con un mechón de su cabello pintado de turquesa y usando unos jeans a cuadros rojo oscuro junto con una camiseta blanca y una chaqueta de jean, mientras cerraba su casillero y la veía curiosa de la situación. Como mejor amiga, claro está, escuchaba atentamente cuando ella le mencionaba las cosas que sucedían en su hogar, más teniendo que ver con su familia y más que nada sus hermanas. El simple hecho de escuchar que se estaban peleando por algo como un vestido, al igual que Lincoln, pensaba que era tonto.

“Viejo, la situación no parece que cambie para nada por unos días más” Luna negaba con la cabeza y también miraba a Sam apoyada contra los casilleros y con el estuche de su guitarra que se mantenía parada a un costado de ella. “Aunque a veces no esté de acuerdo con mi hermana mayor, escuchar lo que dijo, no lo sé Sam, creo que tenía razón” Recordaba la historia de cómo consiguió el vestido y, sorpresivamente estaba de acuerdo y aseguraba que ella lo había conseguido primera.

“Sigo creyendo que es algo tonto… Pero, mientras no pase nada malo, mejor” Hizo que Luna se riera sin darse cuenta que le miraba a la cara.

“Lincoln creo que piensa lo mismo o eso creo” La cara de su hermano al conocer el tema era para reírse. Pudo suponer que su mal rostro se debía a eso o tal vez a otra cosa pero conociendo a este nuevo Lincoln, algo así seguro le parecería tonto.

“Por cierto, ¿cómo se encuentra él? Hace tiempo que no lo veo desde la última vez que he ido a tu casa” La mención del peliblanco hizo que se acordara de él y como bien dijo, la última vez que fue a la casa de su mejor amiga, pudo conocerlo un breve momento antes de volver a salir.

Luna no dijo nada sobre el problema de su hermano con respecto a su memoria y se lo mantuvo para ella. Esto era algo que nadie debería saber ya que, al igual que Lynn, investigó sobre esto un poco, viendo que algunos recuerdos se podían llegar a modificar a tal punto de recordar cosas de una diferente manera.

Con eso último leído, le hizo pensar muchas cosas y que podría ser posible que su hermano si fuera influenciado de una mala manera, podría sufrir una distorsión de sus recuerdos, algo que obviamente no iba a dejar pasar.

“Mm… no lo sé. Con esto de la pelea, directamente no habla con nadie y tan sólo hace sus cosas aunque… Tampoco es que lo vea mucho en casa” Sí recordaba bien que Lincoln a veces que no estaba en la casa cuando ella volvía de la secundaria, preguntándose la razón de ello.

“¿Tal vez tenga una novia?” Preguntó Sam, logrando que Luna se riera de nuevo y mirándola negando con la cabeza ante esta razón. “¿Qué otra cosa puede ser que una novia? Sale sin decir nada a nadie. Quizás sí lo sea o algo que nadie más puede saber”

Las cosas que Sam le decía que Lincoln, pensando seriamente, podrían ser ciertas. Todo dependería si ella instigara a su hermano menor en contarle toda la verdad y sabía cómo hacerlo sin problema alguno.

Para cuando iba a decir algo, ella notó que su teléfono sonaba y lo sacó para ver, sorprendiéndose de que tenía un mensaje justamente de Lincoln.

[Luna, necesito que el sábado vengas conmigo a la escuela]

Alzó la ceja ante su pedido, pedido que pareciera orden, que le estuviera dando, respondiendo mientras le pedía unos minutos a su mejor amiga.

[¿Qué hiciste esta vez viejo? La última vez que fingí ser tu madre, nos pusieron detrás de las rejas por unas horas y tuvimos suerte de salir aquella vez]

[… Espera, ¿te pusiste una peluca rubia? JAJAJA…
Ahora lo recuerdo jajaja. Pero no era por eso, es por otra cosa y viendo el panorama de casa, sería mejor que te lo pida a ti en vez de a las otras]

[¿Hay alguna razón para que te tenga que acompañar?]

[Eso lo vas a ver cuando estemos allí querida hermana mayor. ¿Puedes? Puedo invitar a alguien más si dices que no…]

Aunque no era un buen recuerdo haber fingido ser la madre de Lincoln por aquellos días donde fueron encerrados por unas cuantas horas, al menos lo recordó y se puso feliz. Esa felicidad se fue cuando este le dijo que en caso de no poder, invitaría a alguien más lo cual respondió en seguida.

“¿Quién era?” Sam miraba la expresión de Luna y casi que estaba espiando para ver con quién hablaba, no pudiendo ver nada al final. Se dejó llevar con las caras que fueron pocas de hecho de ella, preguntando al final quién era.

“Una persona especial” Negaba con la cabeza y la alzó arriba al escuchar el sonido de la campana indicando que debían ir a sus respectivos salones de clases. “Vamos, nos espera nuestra clase” Dijo llevando su guitarra consigo, siempre y detrás de ella Sam que haciendo lo mismo, tenía la guitarra llevándola en la espalda.

———

Los días pasaron y llego el sábado como si nada.

Los problemas de la casa se solucionaron. Ya no había más discusión y todos volvieron a sus respectivos cuartos aunque, se podía notar un poco el ambiente tenso que había entre todas ellas.

Pero eso no quitaba el hecho de que al final se hubiese solucionado todos los problemas.

Lori y Leni arreglaron los días para usar dichoso vestido al igual que Luna y Luan se disculparon la una con la otra por la forma en la que se hablaron, dándose un fuerte abrazo entre hermanas. Lynn y Lucy, con algo de dificultad y con Lincoln de intermediario entre ambas, arreglaron todo aunque el peliblanco terminó con un ojo morado en el proceso por una “bala perdida” siendo una pequeña pelota de tenis golpeando en su ojo. Las gemelas, por orden de su hermano mayor, casi que no dijeron nada más cuando este se enteró de sus constantes peleas por algunas de las cosas que reclamaban ser de ellas ya que si no le hacían, aparte de darles un golpe, no les daría lo prometido por lo que hicieron caso al final.

Con los días que pasaban y llegando al sábado, el día anterior, Lincoln recibió la noticia del entrenador cuando estaba a punto de irse que podía participar en el juego de mañana ya que podía ocupar un cupo vacante de alguien que había dejado el equipo. No eran muchos los partidos que podía disputar, al menos 5 pero eran lo suficiente como para que el entrenador mismo dijera que podía destacar.

En la mañana se despertó del sábado con algo de energía, no muy animado pero de todas formas, no iba a faltar a su primer juego que le estaba poniendo algo ansioso durmiendo poco.

Como había arreglado, iba a irse con Luna para que le acompañara al juego. Sus padres no sabían que él tendría un partido ni menos sus hermanas, incluso Luna no sabía.

Ella pensaba que saldrían a caminar, ir a algún lado, una especie de cita. Entendiendo esto último, se arregló lo mejor que pudo para verse bien, bastante de hecho. Dejó de arreglarse cuando Lincoln le aclaró que estaba perfecta tal cual estaba y que no hacía falta hacerse tantas cosas en la cara. No dijo nada. Callada y algo sonrojada con lo dicho, utilizó la misma ropa de siempre y los mismos accesorios.

“¿Dónde es que iremos al final hermanito?” Ya habían salido, usando el pretexto de que iban a salir a caminar juntos un rato. Bueno, esta excusa la dio Lincoln una vez que su hermana Lynn se fuera porque curiosamente hablando, también tenía un partido el día de hoy. Una vez que ella se fuera junto con su padre, se fueron ellos.

“Sorpresa” Le dijo mientras le miraba con una sonrisa y con las manos en los bolsillos de su sudadera. Ella no le miró muy bien que digamos a lo que este tuvo que buscar alguna forma de decir algo que le convenza. “Bien… Tengo un partido hoy”

“¿Partido? ¿Partido de qué? ¿Acaso te anotaste a un equipo o algo?” No se lo tomó en serio y en el camino para ir a la escuela de él, ella se iba riendo y usando un tono sarcástico y también, burlándose. Notó la cara de su hermano, viendo que no había cambio y le daba una sonrisa. “Espera, ¿es cierto?”

“Lo es”

“¿Por qué no has dicho nada?” La cara de Luna dio un gran cambio, llevándose la sorpresa de su vida al saber que este había entrado a un equipo y más, escuchando que dijo que era de fútbol americano.

“Porque en el momento que entré en el equipo, ustedes estaban peleándose por una tontería y si quería decir algo, hubiese sido echado de donde estaba por pensar que iba a entrometerme entre ustedes así que hice silencio hasta el día de hoy”

Luna sintió algo de culpa y para cuando quiso decir algo, se dio cuenta que ya habían llegado a la escuela de Lincoln donde le indico que le siguiera para ir al campo donde se amasaba una buena cantidad de personas viendo directo al campo de juego y esperando que sus hijos jugaran.

“Espera” Ella le detuvo antes de seguir caminando e irse para el vestuario para vestirse. “¿Por qué me pediste a mí entonces para que venga contigo?”

Lincoln se puso a pensar en ese momento y se llevó la mano a la barbilla, tomando una pose como todo buen pensador. El entrenador de fondo le llamaba, dándose la vuelta y pidiendo algo de tiempo antes de ir. Miró a su hermana y le dio una enorme sonrisa. “¿Ibas a rechazarme si te pedía que salieras conmigo?” El balbuceo en su boca así como su cara sonrojada le daba la respuesta en seguida. “Aparte de querer mi primera fan, quería tenerte a mi lado. Debo irme. Nos vemos después”

Le dio un saludo rápido con sus dedos y se fue corriendo con el entrenador que seguía parado esperándolo.

Luna se quedó parada, parpadeando y sin habla alguna por las palabras de su hermano. “Quería tenerte a mi lado” repetía por debajo, soltando una risa pequeña y una sonrisa, una y otra vez sintiendo un leve ardor en su pecho así como en su rostro. Con tal expresión, se fue a las gradas de la cancha para esperar a su hermano para verle jugar.

———

Sentada en las gradas, se quedó mirando todo el ambiente por un largo rato.

Luna esperaba poder ver a su hermano jugar. Esperaba otra cosa cuando le invitó a que le acompañase y no pensaba que terminaría de esta forma, enterándose de que su hermano había ingresado a un equipo de la escuela sin siquiera decir algo. Pero que si se ponía a pensar, las peleas con sus hermanas hicieron que él casi ni hable con nadie dentro de la casa.

Entre más pensaba esto y algunas cosas más, la gente del público comenzó a aplaudir haciendo que Luna se percatara de donde estaba sentada a lo que involuntariamente aplaudió junto con ellos.

La razón era que el equipo estaba saliendo y entre todos los muchachos que conformaban al equipo local vestido con el uniforme rojo (que si mal no recuerdo, el equipo se llamaba Las Gallinas de Royal Wood) destacaba una cabellera blanca que parecía bastante desordenada con el número 20 en su uniforme.

Se volteó para ver al público, dando una sonrisa a todos los presentes y levantando la mano en señal de saludo. Las personas lo vieron y no reaccionaron ni de buena ni de mala manera, sólo saludaron al muchacho que les estaba saludando.

En realidad, Lincoln había buscado con la vista a su hermana, encontrándola y dándole un pequeño saludo el cual ella pudo notar y sonreía feliz.  Con ese saludo, se puso el casco y se fue corriendo al campo de juego, viendo que estaba rodeado por los demás a lo que parecía dar una charla emotiva para antes dar un fuerte grito y mirar al equipo rival que estaba haciendo lo mismo y tomando posiciones como ellos.

Luna era expectante de todo. No esperaba que su hermano pudiera hacer algo pero, viendo cómo se presentaban los hechos hasta el día de hoy, estaba dispuesta a aceptar alguna sorpresa que otra por parte de su hermano menor.

El equipo rival tendría que dar la patada inicial por lo que todo el equipo local tuvo que tomar posiciones casi cerca de la zona de anotación de su lado.

El juego comenzó con la patada inicial, siendo seguido por los largos gritos por parte de las familias así como las personas que vinieron a alentar al equipo de la escuela así como de la zona. El esferoide volaba y caía en dirección a uno de los jugadores del equipo local, atrapándolo y avanzando algunas yardas para dar un pase a otro.

Al final llegaron hasta la mitad del campo de juego luego de que el que llevaba el esferoide sufriera un fuerte tacle. El equipo rival celebraba entre ellos ante tal tacle que había dado. A duras penas se pudo levantar el chico que fue tacleado, admitiendo que había sido bastante duro pero que al menos lograron avanzar más que suficiente.

Ahora era el momento cuando la jugada que había planeado que se centraba en Lincoln diera sus frutos. No iría como un corredor pero sería un receptor, esperando el esferoide, avanzar lo más que pueda y luego, dar un pase o correr hasta la zona de anotación.

Todos se volvieron a posicionar. Una larga fila de 7 personas frente a otra fila de 7 personas mientras que los 4 restantes esperaban allí detrás de los demás, cambiando de zona de un lado a otro para confundir al rival.

El mariscal dio la señal y la jugada inicio. Lincoln esperaba a un lado del mariscal y miraba de reojo en todo momento lo que sucedía frente a él. Estaba desmarcado y los corredores, al contrario, no podían liberarse del marcaje de los defensores por lo que el mariscal le dio el esferoide a él.

Con él en manos, no dudo en salir corriendo sin perder tiempo alguno.

La zona central estaba congestionada por lo que fue corriendo por el costado del campo de juego, bien por la línea y pasando cerca por los jugadores de su equipo que estaban en la banca.

Por como venía corriendo, no muy lejos venía alguien en dirección a él que venía de un costado y lo interceptaría sin problemas si este continuaba de esa manera. La decisión más rápida que tomó fue no perder tiempo en dejar que este llegara a taclearlo antes y momentos antes de estar a varios pasos, el peliblanco, que iba hacia delante, cambió la dirección a un costado repentinamente para darle a su rival una carga que le tomó desprevenido, tumbándolo contra el suelo.

Continuó con la carrera, ya librándose de un defensa pero que quedaba al parecer dos más que uno ya lo estaba teniendo frente a él y el otro, detrás de este. Hizo una finta para ir a un lado a otro en cuestión de segundos, de lado a lado, confundiendo al rival y pasándolo y ganando en velocidad. Al segundo y último defensa para tener la vía libre a la zona de anotación, iba a realizar un giro sobre él y encarar por el medio a toda velocidad que sabía que podía superarlo pero allí, se encontraba otro defensa más. Como medida, al llegar frente a él y hacer una finta de un lado a otro, realizó un giro al lado derecho. El defensa interpretó lo que había pensado por unos segundos el peliblanco por lo que siguió el movimiento que acaba de realizar sólo percatándose de que hizo otro giro, ahora al lado contrario del que estaba haciendo y seguir corriendo por donde venía, superando nuevamente a otra defensa para llegar sin problema alguno a la zona de anotación que apoyó en ella y levantó los brazos de alegría.

Todos sus compañeros, sabiendo que el peliblanco era nuevo en el equipo y marcando una anotación bastante buena de hecho, fueron a felicitarlo y a golpear su casco en señal de aceptación.

Luna, que acababa de presenciar lo que hizo su hermano sin dejar de quitarle el ojo, quedó con la boca abierta y sorprendida a tal punto de casi no moverse o respirar.

No había palabras para describir lo que acababa de hacer. Si era Lynn, era muy seguro que esto lo podría hacer como si fuese respirar. Pero esto lo hizo su hermanito, algo que por más de verlo en persona, era algo increíble de ver.

Lo único que podía decir de esto era demasiado sorprendente.

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