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The Loud House: New Lincoln - V1C41 - Castigo y trabajo

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Capítulo 41 – Castigo y trabajo

Las chicas si bien hicieron parte de caso de lo que dijo su padre, se quedaron en las escaleras de la casa mientras espiaban a sus padres y hermanos que estaban a punto de ser castigados de una manera magistral debido a lo que parecía un enorme problema que cometieron ambos.

“¿¡Tienen idea alguna de lo que acaban de hacer!?” Hablaba con un tono furioso y elevando la voz pero no gritando. Bueno, estaba por gritar en cualquier momento. “¿¡Saben lo difícil que va a hacer pagar una multa de esta cantidad!?”

Las chicas sacaban entre ellas un monto en específico ya que no pudieron ver el papel de la multa que recibieron. Si su padre reaccionaba de tal manera, estimaron que más de 500 dólares sería la multa.

“¿Cómo se supone que pague 1000 dólares con tantos hijos y cosas que pagar?” Al final, eran 1000 dólares, preguntándose todas, ¿qué cosas rompieron para que tengan que pagar tanto? “¿Son conscientes de esto verdad chicos?”

Pero no oyeron hablar ni a Lynn ni a Lincoln. Estaban en silencio y si pudieran ver la cara que llevaban, se sorprenderían que evitaran la mirada de sus padres así como una cara de poca importancia de los hechos.

“Veo que no parece que entiendan. Muy bien. Lynn, sin deportes por 3 meses y Lincoln, se te prohíbe cualquier cosa que hagas fuera de casa por el mismo tiempo”

“¿¡Qué!?” Los dos gritaron alarmados por lo que su padre había dicho. Mejor dicho, por el castigo que les estaba dando a los dos.

“Y sin peros. Ahora, ¡a su cuarto sin cenar!” Le señaló el segundo piso para que se vayan a sus respectivos cuartos teniendo una muy mala cara y cómo no, mirándose de una mala manera después de esto.

Las demás, viendo que escuchaban pasos acercándose hasta donde estaban ellas, se fueron rápidamente a sus cuartos para esconderse y ver si estos dos seguían discutiendo, cosa que no decepcionaron a las espectadoras.

“Eres un imbécil Lincoln” Se quejó de él mientras subían las escaleras.

“¿De quién fue la brillante idea de llevar pelea dentro de la escuela?” Protestó ante el insulto de su hermana.

“Seguro del mismo que tomaba las guitarras para golpear su hermana”

“Oye, de no ser por las guitarras, me hubieras partido varios violines en la cabeza”

Ambos se echaban la culpa de lo sucedido y ninguno parecía querer ser cargo de lo que acababa de pasar.

Lo que empezó como una pequeña riña de hermanos, una pequeña pelea de práctica como lo estaba llamando Lynn en ese momento, terminó en lo que literalmente era una pelea seria y usando todo su entorno como escenario de pelea.

Empezaron en el campo de juego normal pero luego, Lincoln empezó a correr para buscar un ambiente más cerrado a lo que él estaba más acostumbrado a pelear y eso lo demostró cuando habían entrado al vestuario del equipo.

Lynn no tenía para nada memoria de su hermano peleando de tal modo. Es más, aseguraba que nunca le había visto pelear salvo ahora y antes a la mañana, llevándose sorpresas y más sorpresas.

Ella corrió momentáneamente de allí, haciendo que le persiguiera hasta que, por un enorme impulso y sin pensar en otra cosa que darle una tremenda paliza a su hermano, lo tomó de su sudadera y lo lanzó contra una ventada de su escuela, rompiéndola y dañando varios instrumentos con su caída.

La destrucción de tales instrumentos fueron causados por el uso violento de ambos hermanos para golpearse entre ellos sin fin, destrozando una buena cantidad haciendo que la suma de todos ellos sean de 1000 dólares casi exactos.

Ahora estaban en sus casas, luego de que la policía le descubrieran allí y les detuviera y no pudiendo hacer más debido a su corta edad. Simplemente, les dio una multa por todos los instrumentos luego de hacer unos llamados a la escuela.

“Hay que hacer algo para pagar esa multa. No pienso perderme 3 meses por la culpa de un anciano” Obvio que con anciano se refería a él por su pelo extremadamente blanco que tenía, cosa que ese pequeño insultó a él no le agradaba para nada.

“Tienes razón. Debes hacer algo para pagar la multa” Lynn asintió y estaba por irse a su cuarto hasta que comprendió lo que su hermano dijo y le tomó del brazo, sabiendo que este lo tenía vendado por los pedazos de vidrio que tuvo incrustados. “¡Duele!”

“¡TÚ vas a ayudar!” Trato de usar un tono autoritario. No sirvió mucho porque apartó su brazo quejándose un poco por el dolor. Se alejó unos cuantos pasos antes de ir a su cuarto y mirándole a la cara, aceptando al final que ayudaría a buscar una forma de pagar la multa o más que nada, pagarle a su padre.

———

¿Qué significaba el castigo para ambos? Ninguno de los dos tenía opción de hacer algo luego de clases. Mejor hablando, Lincoln tenía la oportunidad de ir a entrenar y jugar pero con su estado, poco podría hacer por lo que nuevamente se perdería la chance de participar en otro partido mientras que Lynn no podía hacer nada relacionado con ningún deporte, volviendo el viernes directamente de la escuela sin poder hacer algo.

Pero ambos buscaban querer ayudar a su padre con la multa que era mucho dinero para toda la casa y más para sus padres.

La mejor solución para ambos era, aunque Lynn estaba negándose rotundamente, trabajar para su padre que mantenía un restaurante y que llevaba bastante bien. Idea por parte de Lincoln y que era lo mejor que ambos podían hacer porque otra cosa y más teniendo que buscar rebuscadamente un trabajo que pague lo suficiente para la multa.

Al final Lynn aceptó porque ya por la tarde del viernes y casi a la noche, estaba tensa y nerviosa por no poder hacer nada. Su energía debía ser gastada en lo que sea e incluso sus padres no le dejaron salir a correr como mínimo.

“Sé cómo recuperar el dinero de la multa padre” Lincoln habló en la cena frente a todas, estando muy serio y casi sin tocar su comida. Su padre abrió los ojos sorprendido cuando este habló preguntando esto. “Quiero trabajar en tu restaurante”

“¿Qué?” Su padre escuchó que su hijo quería trabajar con él así como asegurando que este podía conseguir el dinero según él, muy fácil. “¿Saber cocinar o algo por el estilo?” Todas se voltearon a ver al peliblanco, esperando su respuesta.

“Lo sé y bastante. Por eso te pregunto si puedo hacerlo… junto a Lynn claro” Su hermana en cuestión estaba a su lado y le dio un pequeño codazo, también diciendo que quería ser partícipe de esto.

Tras unos momentos, su padre aceptó ya que también le vendría bien más personal para su restaurante y viendo que dos de sus hijos querían realmente pagar lo que habían hecho. No sabía el daño que ocasionaron pero viendo la multa, estaba seguro que fue cosas serias.

“No te vas a arrepentir padre” Respondió Lincoln muy serio y levantándose de la mesa repentinamente para dejar su plato para lavar. Es más, hizo una leve reverencia y al darse cuenta de esto y las miradas confusas de sus hermanas, se fue corriendo de allí a su cuarto.

Se miraron unas a las otras, confundidas por la reverencia de su hermano no comprendiendo la razón de ello y más cuando este se fue corriendo. Pese a eso, siguieron cenando hasta que cada una de ellas terminó y levantaron y limpiaron la mesa para luego ir a su cuarto para esperar el nuevo día de mañana.

Al siguiente día, Lincoln tuvo la buena noticia de su padre, cosa que le tomó por sorpresa de que iba a dejarle jugar el partido del día de hoy. Tuvo que preguntarle varias veces si lo que estaba diciéndole era una broma o era de verdad ya que le había castigado no hace más de dos días.

Era de verdad lo que le acababa de decir, el tema era que le había pedido de verdad muchas cosas si él asistía al partido en cuestión. Gran parte de esas cosas sabía que las podía cumplir pero tenía dudas por el cambio repentino.

Pensó en su hermana mayor por unos segundos. No tenía problema alguno en no hacer nada, ya lo estaba haciendo desde siempre pero Lynn, justamente ella que no podía hacer nada de nada en su casa, estaba que en cualquier momento iba a explotar por lo que simplemente, no aceptó lo que su padre le ofrecía dejándolo con la boca abierta y pensando la razón de ello.

Los castigaron a ambos y si él simplemente aceptaba, pese a que quería jugar realmente, se sentiría mal por dejar sola en el castigo a su hermana.

———

Tanto él como su hermana ahora estaban en el restaurante de su padre, esperando a recibir alguna indicación de lo que tenían que hacer para compensar el dinero que tuvo que gastar su padre al final.

¿De dónde consiguió el dinero? Era el de las vacaciones de la familia, sintiéndose un poco mal ambos con esto al saber que no tendrían vacaciones hasta que consiguieran todo el dinero. Esto en cierta parte le hacía dudar nuevamente a Lincoln pensando: ¿cómo no tendremos vacaciones si nuestro padre tiene un restaurante? A lo que la respuesta seguro vendría de que ellos tendrían que recuperar dicho dinero por ellos mismos.

Ahora entendía mejor a lo que se refería con castigo. Si bien le prohibió todo a él y a Lynn, también debían ganarse el dinero perdido por culpa de ambos y esta solución que había pensado, era lo mejor.

“Veamos…” Su padre veía a Lincoln y a Lynn que estaban esperando a que su padre les dijera algo para hacer. “Lincoln, me ayudarás en la cocina y tú Lynn, quiero que seas la mesera y atiendas con mucho detalle a los clientes” Tras pensarlo un poco, Lynn padre le dio a los dos sus pequeños trabajos, se fue a su área de trabajo esperando a su hijo.

“¿Trajiste los patines?” Preguntó Lincoln sentado en una de las mesas del restaurante a lo que Lynn con una sonrisa en su rostro los levantó. “Lo puedes usar mientras atiendes a los clientes y llevas los platos para no perder tiempo”

“Debo decir que a veces me sorprendes con lo listo que puedes ser” Replicó su hermana. La idea que le dio con el tema de los patines, después de pensarlo, era buena y más sabiendo que ella quería hacer algo, lo que sea. Ya estaba en cualquier momento a punto de romper algo y esta idea fue simplemente, genial.

“Si me comparas contigo, sí, soy la persona más lista del mundo” Soltó una carcajada a lo que su hermana le dio un golpe en la cabeza a modo de queja sobre lo que dijo, siguiendo con su carcajada y preparándose para ir a la cocina mientras ella, se ponía los patines y se preparaba para ser la nueva mesera.

Se puso un delantal y una red en la cabeza para evitar que varios cabellos cayeran. El aroma que desprendía la cocina del lugar le daba un aire de familiaridad enorme poniendo una sonrisa en su rostro. Tal familiaridad le sentó enorme cuando tomó un cuchillo y frente a él tenía varias cantidades de papas para pelar. Lo mismo le ocurrió con varios productos, sintiendo que había vuelto a casa nuevamente.

“Escucha Lincoln. Todavía es temprano y de momento estaremos sirviendo desayunos y más tarde empezaremos con los almuerzos. De momento, necesito que peles las papas así como que me ayudes a preparar algunos pasteles para acompañar las bebidas…”

Escuchaba atentamente las cosas que su padre le decía. Toda y cada una de ellas, las entendió a la perfección. Sabía lo que tenía que hacer y lo que no. No habría problema alguno.

Por otro lado, Lynn, su trabajo era simplemente atender a todo aquel que entrara y ofrecerle una mesa así como llevar todo lo que pidieran una vez que su padre y su hermano cocinasen. Estaba ya todo planeado y listo para empezar el día con un poco de trabajo familiar.

Lo que sorprendió a Lynn padre fue el hecho de ver cómo su hijo Lincoln hacía todo lo que le pidió con una naturalidad enorme, tanto que parecía que era un cocinero profesional. No solo eso, la actitud que había tomado y por cómo se lo estaba tomando, hacía que sus ojos se abrieran un poco.

Ahora creía realmente a su hijo cuando le había dicho que no habría ningún problema con todo esto y que era muy capaz de hacer todo sin ayuda. Claramente no le había mentido. Mientras él hacía las cosas que le ordenó, tranquilamente haría las suyas y así complementar el gran trabajo que Lincoln hacía.

Lo mismo se podía decir de Lynn que con ayuda de los patines que tenía, haría todo mucho más rápido en cuestión de llevar los pedidos de los clientes. Aparte, la sonrisa que llevaba en su rostro ayudaba bastante.

La razón de su brillante sonrisa con los clientes que venían apareciendo conforme pasaban las horas era porque estaba haciendo algo. Usar los patines, aunque sin un fin deportivo como los solía usar, le daban esa energía que necesitaba liberar y se sentía extremadamente feliz por ello.

Ahora entendía cuando su hermano le dijo de traer los patines. Aparte de ser mejor para la atención al cliente, también era para ella misma, asintiendo y guardando este momento de preocupación de su hermano en su corazón. Sumemos también y por cierto, el hecho que la apariencia alegre que contenía pese a todas las pequeñas heridas que llevaba le daban otro aire diferente a Lynn.

Las horas pasaron y ya era pasado del mediodía.

Ahora estarían en un horario bastante apretado ya que la gente, justamente un sábado, entraban y salían como si no hubiese un mañana. Aun así, no fue un impedimento para que el personal del restaurante que actuó con bastante profesionalidad y más para Lincoln y Lynn para ser menores y su primera vez.

———

“Hijo, debo ser sincero contigo. Nunca pensé que eras capaz de cocinar como lo has hecho hoy. Ni hablar de ti Lynn que me has sorprendido bastante”

Lynn padre alababa a sus hijos quienes estaban en la van familiar sentados detrás de su padre que, viendo por el espejo dentro del auto, los vio chocar los puños con una sonrisa mientras escuchaban las palabras de su padre.

“Si siguen de esta manera, es posible que puedan pagarme lo que tuve que pagar de la multa por culpa de ustedes” Con una sonrisa en su rostro, Lynn padre sentía que si ellos dos seguían de esta manera trabajando con esos ánimos, no le tomaría mucho más de una semana en recuperar dicho dinero. Él tenía dinero y suficiente para vacaciones de momento. De todas formas, a forma de pago y para que se den cuenta de lo que hicieron, les dio la oportunidad de trabajar con él y ahora no había dudas. Fue una excelente decisión.

Volvió a ver por el espejo, notando que su hija estaba con los ojos cerrados supuestamente dormida. Mientras, Lincoln, estaba apoyado contra una de las puertas de la van con Lynn encima de él, rodeándole con los brazos casi inseparables.

Él negaba con la cabeza y se enfocaba de nuevo en la carretera con una sonrisa. Los días que vendrían serían muy largos y deberían acostumbrarse a ellos.

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