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The Loud House: New Lincoln - V1C42 - Favorita I

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Capítulo 42 – Favorita I

“Muchachos, arriba. Hemos llegado a casa”

Lincoln escuchó muy por encima aquello que dijo su padre, abriendo los ojos y tratando de poder ver en dónde estaban. Se dio cuenta enseguida que habían llegado a casa y su padre les estaba despertando a él y a su hermana que, al bajar la vista un momento, la tenía en sus brazos mientras ella tenía apoyada toda su espalda en su pecho , rodeándole con sus brazos.

“Ahora bajamos” Su padre asintió y fue bajando dejando las llaves a Lincoln para que luego pusiera la alarma. Su padre sabía mucho más de lo que él podría recordar sobre Lynn y su sueño algo pesado (aunque esto de pesado, a veces sucedía). Como la tenía en sus brazos, sin mucho más que pensar, empezó a besar la nuca de Lynn que empezaba a moverse un poco y a reaccionar ante los besos que le estaba dando.

“Lincoln… por favor…” Dormida parecía hablar. Aunque no sabía si se lo decía a él o lo que estuviera soñando. De todas formas, lo hizo unas cuantas veces más hasta que paró y se acercó hasta su oreja.

“Lynn… quiero hacerte mía…” Susurraba y mordisqueaba su oreja un poco, ahora sintiendo de lleno el movimiento de su hermana que reaccionaba incluso más fuerte que antes, encontrando una pequeña debilidad de su hermana mayor.

“Por favor… hazlo” Lincoln tenía una sonrisa en su rostro pero se fue completamente cuando su hermana dijo eso, se dio la vuelta y tenía una enorme sonrisa en su rostro y los ojos abiertos junto con un sonrojo notorio en su rostro. “¿Pensabas que estaba dormida? Por algo soy la mejor” Le hizo creer que estaba dormida y al parecer, al parecer cayó completamente dejándolo con los ojos bien abiertos. Ya no estaba tirada encima de él, ahora estaba encima de sus piernas y le tomaba de las mejillas. “¿Esta es tu respuesta al final?” Recordando lo que había pasado en la habitación tiempo atrás, ahora parecía que su hermano le estaba dando una respuesta.

“Heh… Sí, me tomaste por sorpresa pensando que estabas dormida…” Hizo lo mismo que ella y le tomó de las mejillas, acariciando su rostro lastimado al igual que él. Sus brazos también estaban vendados como los de él. Estaban en igualdad de condiciones. “Pero todavía no eres la mejor de la casa” Abrió la puerta de la van, no sin antes darle a su hermana Lynn un pequeño beso en la mejilla, no separándose por completo. “¿Entiendes?” Esto último lo dijo con una risilla a lo Luan, bajándola de encima de él y yéndose directo para la casa. “Toma las llaves, pon la alarma luego”

Lincoln se fue de allí, dejando a Lynn pensando unos momentos a lo que él se refirió con que no era la mejor para saber a qué se refería.

———

“Bien. Parece que en unos días más y las heridas de mis brazos se van a cicatrizar” Lincoln ya en su cuarto se veía las heridas de sus brazos, quitando los vendajes de sus brazos y notando que sus heridas de a poco iban cicatrizándose. “Ya no duele tanto como antes tampoco por lo que parece que mi cuerpo es algo especial” También se fijó las otras partes de su cuerpo que tenía lastimado, notando que lo mismo que pasaba con sus brazos le pasaba al resto.

Ante de irse a dormir, luego de reponerse las vendas, realizó toda la tarea que dejó pasar toda la semana, siendo bastante lo que se había acumulado y lo que sus padres habían traído para él, no dejando otra opción que hacer todo.

No le tomó mucho tiempo de todas formas. Con una hora fue más que suficiente para terminar todo y estar sin preocupación alguna de tareas. En el inicio de la semana, debería mandar todo a la escuela para una evaluación y tal vez, explicar la razón de no participar en casi ningún partido.

———

Domingo a la mañana.

Lincoln se despertó por insistencia de su padre para que volviera a trabajar con él. Aunque era domingo y quería descansar, su padre le llevó de la fuerza al restaurante junto con Lynn, ambos estando casi dormidos yendo con su padre a trabajar.

No podían quejarse ninguno de los dos. Lo que tenían que hacer era ganar dinero y aunque dormidos y algo somnolientos, lo tenían que hacer igual.

El domingo pasó rápidamente y el dinero que ambos juntaban de a poco se llenaba.

En todo el día ambos mantenían un leve contacto por lo sucedido la noche anterior, más Lynn que evitaba a su hermano y le trataba con falta de respeto, todavía recordando que él había dicho que no era la mejor de la casa, comprendiendo que no era la favorita de alguna forma. Por ende, la comunicación de ambos era muy poca aunque eso no influyó en su trabajo.

Por la noche, al volver, no ocurrió lo mismo del día anterior para nada. Esta vez, ambos venían sentados separados y dormidos aunque, como miraba su padre por el espejo, separados y ocupando cierto lugar del asiento.

Al siguiente día, ya siendo lunes, Lincoln tomó todas las cosas que había hecho de la escuela y fue directo a la misma para presentar todo lo que había hecho.

Obvio que hubo quejas por parte del entrenador y el director mismo debido a que no se presentaba a entrenar o a jugar pero viendo el estado que tenía, era entendible. Aparte, también el director supo que los daños ocasionados a la escuela fueron por culpa de él y aunque la multa se había pagado, no dudó en llamarle la atención diciendo que la próxima vez, lo expulsaría de la escuela sin importar qué.

Pasó el resto del día en la escuela para encontrarse con sus amigos nuevamente, personas que estaban contentas al volver a ver al peliblanco. No se reservaron para nada en preguntar sobre su estado actual. Dijo la verdad con respecto al salón de música, siendo el responsable de tal destrozo y admitiendo la culpa de todo.

En vez de enojarse porque había hecho que la clase de música se perdiera por su culpa, le dijeron que no importaba y que estaban agradecidos por ahorrarle las molestias de tener que tocar cosas obligados. Estos eran los amigos que Lincoln recordaba bastante y estaba muy feliz de volver a reunirse con ellos.

Tuvo un pequeño encuentro también con una vieja amiga que, lo primero que hizo al verle, fue darle un golpe al hombro y darle una sonrisa a la que correspondió sin dudarlo.

Charlaron por un buen rato hasta que Lincoln decidió irse de allí ya que no tenía otras cosas que hacer y no veía la necesidad de quedarse en la escuela. Se despidió de todos sus amigos y amigas que empezaba a recordar a cada uno de ellos y se fue directo para su casa.

———

Los siguientes días lo pasaba entre el estudio desde el hogar y el trabajo en el restaurante de su padre que ocasionalmente este hacía presencia en él debido a otras cosas que le surgía de por medio.

Había contratado personal suficiente para suplir su baja en cualquier momento. Simplemente tendría que observar a sus empleados pero como cocinar era un arte y otra vida para él, a veces trabajaba allí junto con los demás.

Él y Lynn todavía tenían que seguir trabajando allí.

Lynn por supuesto que tenía una enorme ventaja sobre él en cuestiones de obtener el dinero. Las propinas que recibía eran generosas y más sumando el dichoso salario que su padre le daba tanto a ella como a él, hizo que llegara al precio de la multa.

Incluso se burló cuando le contó que no había conseguido el dicho dinero antes que ella, siendo llamado perdedor y una basura, comentario que le pareció un poco agresivo.

Ella no sabía que lo había conseguido antes. Su cocina era incluso mejor que la de su padre y viendo esto, estaba feliz y casi a las lágrimas al ver que su hijo, alguien totalmente diferente y siendo consciente de ello, heredó las artes culinarias de él. Por eso, le había un pequeño aumento y recalcó que era mejor que continuara con esto ya que su futuro en la cocina sería increíble y le estaría apoyando en todo momento.

La semana se pasó volando y llegó el fin de semana.

Como recompensa por el arduo trabajo de ambos así como la paciencia de Lynn en aguantar todo este tiempo en no hacer deporte, levantó el castigo siempre y cuando no volviera a pasar esto nuevamente y que si había una próxima, nunca esperasen que sea tan benevolente como lo fue hace días.

Siendo sábado, ambos tenían un juego. La familia no supo a quién ir a ver pero, al parecer, Lynn les dijo a todos que vayan a ver a su hermano que sería mejor que verla a ella. Esto no fue porque quería ser amable con él. En realidad, ella ya sabía que iba a ganar su juego y dudaba enormemente de su hermano menor a lo que sería mejor que la familia le apoyara a él para que tenga buena suerte. Si Luna le contara a Lynn sobre lo bueno que era, dudaría de su pensamiento.

Por ende, la familia completa fue a ver a Lincoln jugar su partido luego de tanto tiempo estar esquivando los partidos.

———

Como aquella vez que Luna había visto jugar a su hermano por primera vez, la familia completa había quedado con la boca abierta luego de ver como su hermano se desempeñaba en el fútbol americano.

Aparte de hacer dos conversiones, mostró ser un excelente jugador y tener una tremenda agilidad capaz de esquivar a los rivales saltando por encima de ellos o haciendo fintas que lograban marearlos y poder seguir avanzando. Pero tampoco era alguien perfecto. Incluso siendo muy ágil, se llevaba consigo unos cuantos tacles así como algunos golpes de más que recibió en todo el partido.

Era una bestia en palabras de Lana que no podía admirar más a su hermano mayor. Quitando las conversiones que hizo, vivía tirándose al piso para taclear a los jugadores rivales y terminando completamente sucio, cosa que ella quería hacer lo mismo.

Una vez terminado el partido, Lincoln fue con su familia que todavía seguían sorprendidos por lo que vieron de este. Su mirada sobre él recayó y simplemente les dio una leve sonrisa algo avergonzado por cómo le miraban y que por favor pararan ya que le harían sentirse avergonzado.

El camino a casa fue bastante activo. Todas estaban todavía impresionadas por lo que Lincoln había hecho y le preguntaban del cómo lo hizo.

“Mi hermana favorita me estuvo viendo en todo momento y alentando. Por eso jugué hoy mucho mejor que la primera vez”

Al decir esto, dio una sonrisa mientras miraba su teléfono unos momentos, sin darse cuenta o mejor dicho, sabiendo lo que había dicho, tratando de ignorar el ambiente que se había generado ahora mismo.

“¿Hermana favorita?” Todas se vieron unas a las otras y en su mente empezaron a especular quién era la hermana favorita de su hermano, pensando si eran ellas o si era alguien de las demás.

Al llegar a casa, Lynn esperaba en las escaleras de fuera de la misma. Esperaba a que los demás viniera y cuando vio que el resto llegó, se apresuró a la van familiar para preguntar sobre el resultado de su hermano.

“Ganamos y por una buena diferencia” Lincoln supo en el momento que vio esa sonrisa altanera que ella tenía que preguntaría sobre el juego. “Y sí, fui el mejor del partido” Su tono serio cambió a uno de burla de su hermana que por la cara que llevaba, en su partido del día de hoy, quizás a ella no le fue bien pero al equipo sí. Tenía una cara seria cuando llegó con toda la familia.

“Pff, seguro fue suerte” Replicó Lynn.

“¿Suerte? Creo que Lincoln incluso es mejor que tú” El breve comentario de Luna hizo que Lynn le mirase cruzada de brazos y alzando una ceja. ¿Él mejor que  yo? ¡Que chiste!

“¡Tuviste que verlo! ¡Parecía que volaba!” Lana siempre parecía alabar a su hermano mayor a lo que este le quitó la gorra y le frotaba la cabeza despeinándola más de lo que podía estar poniéndole la gorra nuevamente luego de ello.

Las demás siguieron comentado algo parecido, cambiando la expresión de Lynn poco a poco. Lo que empezó con querer burlarse del resultado de su hermano terminó en quedar algo avergonzada y humillada por todas las cosas que sus hermanas dijeron de él.

———

Por la noche ya, Lincoln se encerró en su cuarto ni bien terminó de ducharse.

Su cuerpo dolía un poco y lo mejor que podía hacer ahora mismo era acostarse y dormir hasta el lunes si fuera posible. Al diablo con tener que ayudar a su padre a trabajar en el restaurante, iba a dormirse la vida ahora mismo.

Se tiró en su cama y aprovechó un breve momento antes de taparse y usó su teléfono un rato, checando sus redes sociales y viendo si tenía mensajes. Varios de ellos provenían de sus amigos así como también de sus amigas, respondiendo con una sonrisa en su rostro.

No se había dado cuenta que mientras estaba respondiendo mensajes y viendo los seguidores que tenía en su red social, alguien entró en su cuarto lentamente sin hacer ruido alguno y quedando en silencio unos momentos mientras observaba a Lincoln pegado en su teléfono.

“¿Qué pasa?” Preguntó sin despegar la vista de lo que estaba viendo. Alguien le estaba mirando y era consciente de ello. Por eso, al final y viendo que la persona que entró no hablaba.

“¿Crees que podemos hablar un momento?” Apartó la vista de su teléfono un momento para ver que era Luna, vistiendo su típico atuendo para dormir. El reloj ya casi marcaba las 10 de la noche y todo el mundo a estas horas estaría durmiendo. Bueno, salvo ellos dos, los demás estarían en sueño profundo.

“¿Es por lo que dije hoy en la van?” Ella dijo que sí y con una sonrisa le respondió: “Es Lana”

Luna al escuchar que la favorita de su hermano no era ella sino Lana, dentro de ella se podía escuchar romperse algo. Después de tantas cosas que había hecho por él en toda su vida, desde que nació hasta ahora, al final, no era su favorita. Apretaba con algo de fuerza su puño con esto.

“¿De verdad no soy la favorita?” El tono de su voz cambió, su expresión de sorpresa y tristeza momentánea cambió. Ahora, su voz sonaba algo suave pero notando una intención rara haciendo que Lincoln sintiera una extraña sensación. Su expresión era una leve sonrisa. “Bueno… Entonces…” Se acercó hasta su hermano y lo miró a la cara. Ahora mismo, al tenerlo frente a él y con esa cara que por más cosas que le pasasen le seguía pareciendo la misma cara inocente de siempre, ya no había forma alguna de poder aguantar más.

“¿Entonces…?” Preguntó mirando lo cerca que se ponía su hermana de él, sintiendo su respiración y su cabeza que le daba de a poco unas vueltas.

“Entonces me convertiré en tú favorita…”

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