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The Loud House: New Lincoln - V1C49 - Flashback II

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Capítulo 49 – Flashback II

Aunque era la primera vez que Luan actuaba en ese nuevo restaurante que abrió hace poco más de dos meses, se puede decir que al público le encantó toda su rutina así como sus chistes y su pequeño show con su viejo amigo el Sr.Coco que  a día de hoy, todavía se podía usar. Mostraba algunas señas de estar dañado pero a pesar de ello, con su gran técnica de ventrílocua, hacía que el pequeño sea muy optimista y muy animado pese a su estado.

El público le adoró y cuando se fue, se fue muy aplaudida mientras a todos ellos los despedía con una hermosa sonrisa mientras saludaba a cada uno de ellos.

Volviendo detrás del escenario, en lo que se podía llamar los camarotes, allí estaban parte de sus cosas y las cuales recogería y luego se quedaría para comer algo y se iría para su casa para preparar y escribir varias rutinas más.

“Parece que la gente acabó amando tu actuación hermana” Una niña de 13 años alababa a Luan mientras jugaba con su teléfono sin darle mucha atención pero escuchando de fondo la gente aplaudiendo y eso era obvio por ella. Un cabello rubio atado con una cola de caballo y gozando de una enorme belleza. Llevaba un vestido al igual que Luan pero era completamente rosa así como sus zapatos.

“Lola, ¿acaso esperabas menos de mí?” Replicó diciendo que esto era muy común. La gente parecía amarla cuando esta subía al escenario y con el tiempo que pasaba, entre más presentaciones que hacía en este tipo de lugares, tarde o temprano iría por todo el país a llenar de alegría. “Por cierto, ¿te gustó mi actuación?”

“Estuvo bien. Pudiste haber posado un poco más y usar ese cuerpo que tienes. Puede que incluso si lo supieras aprovechar, tendrías muchos más seguidores de lo normal”

“Quisiera saber si entiendes que quiero ser artista, no modelo ¿no?” Sabía que Lola le estaba aconsejando que utilice más su cuerpo porque según ella, tenía un buen cuerpo y admiraba y deseaba tenerlo algún día. Tenía casi 13 años y mientras ella siga creciendo, seguro iba a tener un buen cuerpo o incluso mejor. Luego miró el teléfono de su hermana que tenía una foto. “¿Qué estás viendo?”

“Oh, al parecer, alguien sacó una foto a Tabby con lo que parece ser un nuevo novio” Lola le mostró su teléfono en donde había una publicación en donde salía la recién mencionada con un tipo alto y de una muy buena apariencia. El pequeño artículo dice que se vieron juntos en una cafetería mientras tomaban algo teniendo ella una sonrisa y la otra persona se encontraba seria.

La gente que comentaba esta noticia estaban todas eufóricas y la razón era por la apariencia que tenía el supuesto nuevo novio de Tabby, haciendo que muchas chicas sintieran que vieron a un ídolo juvenil y buscando quién era él para stalkearlo.

“Vaya, no me sorprende para nada que tenga otro novio” Dijo Luan con un tono despectivo mientras negaba con la cabeza.

“¿Adivina qué? Ese hombre de allí también estaba presente. Parece que vino a verla porque apenas ella terminó de tocar su canción, fue directo con él” Agregó Lola. “Debo admitir que realmente era hermoso…” La voz de ella y el mero recuerdo de ver a ese hombre hizo que se derritiera porque a diferencia de esa noticia, lo notó más arreglado que antes.

“Sí, claro…” Negó con la cabeza al ver lo fácil que ella admiraba a aquellos que simplemente eran hermosos. No se podía dejar engañar y se lo repetía una y otra vez. “Recuerda de no olvidarte nada Lola”

“Claro, no te preocupes… ¿Tabby?” Lola estaba por tomar su bolso con sus cosas hasta que vio a la persona de la cual mencionaron hace unos momentos, haciendo que Luan se diera vuelta para verla a ella, cambiando su expresión a uno de asco.

“Hola chicas… cuanto tiempo que no las veo, ¿no?” Se reía nerviosamente sabiendo que la situación en la que ambas se encontraban era muy mala. Pero todo era por el pequeño favor que le pidieron por esto.

“Y eso se debe a una buena razón, lo sabes ¿no?” Luan no se contuvo y estaba mirando disgustada y con mucho enojo a Tabby. Recordaba que parte de las cosas que a su hermano mayor le había pasado era en cierta parte, su culpa. Él la perdonó pero ella todavía no. “¿Qué quieres?”

“Bueno… verás… un amigo mío quiere conocerte…”

“Cualquier persona que venga de tu parte no puede ser buena…” Tabby ahora estaba aguantando las ganas de golpear a Luan por ser tan agresiva con ella. No importaba cuanto se disculpara por el pasado, no parecía y no había forma de hacer que le tratase bien. Era una amiga de la familia y una cercana pero, eso ya no importaba para nada al parecer. Incluso cuando miraba a Lola y le daba una sonrisa, esta se escudaba con Luan también con una mala cara. “Y si no tienes nada bueno que decir, por favor, hazte a un lado para que podamos salir”

Tabby estaba parada allí y por unos momentos estaba queriendo golpearla con todas sus fuerzas por el trato. Pero si lo hacía, luego debía aguantar la furia del peliblanco y ella era conocedora de esto si alguien se metía con sus hermanas menores.

“En serio necesito decirte esto Luan. Tampoco me agradas pero, esto es serio” Intentó una vez más querer decir que “un amigo” quería conocerle pero fue ignorada. “Bien… Lo intenté viejo, yo me largo de aquí” Antes que las dos chicas Loud se fueran al igual que Tabby, un hombre peliblanco que contenía algunas partes del mismo color marrón entró detrás de la chica que recién salió con una expresión bastante seria.

Ambas se asustaron con la presencia de él, retrocediendo y pensando que algo malo les pasaría.

Lola le reconoció porque era el hombre que salía en fotos con ella antes y además de que estaba en el público. De cerca, realmente ella pensaba que era muy guapo pero, con esa expresión, daba mucho miedo por lo que se puso detrás de Luan, que tenía miedo pero tenía un odio en sus ojos así como furia por saber que esta persona era el supuesto “amigo” de ella.

“No lo diré dos veces, ¡aléjate de nosotras!” Entre más retrocedían, la persona frente a ellos avanzaba lentamente con un rostro bastante serio. Se quitó las gafas que llevaba puesta y apoyándolo en una pequeña mesa que había allí.

La persona que había entrado era justamente Lincoln. Escuchó un poco la conversación de estas antes y se podía notar a simple vista y con sólo escuchar que la relación de ambas era muy inestable, casi inexistente. Se notaba que estuvo mucho tiempo fuera porque cuando él estaba, la relación que Tabby tenía con sus hermanas era buena. Aunque sólo Luan se mostraba muy agresiva con ella, no podía pensar que las demás fueran amables con ella.

Estaba algo nervioso, por no decir que mucho cuando escuchaba su pequeña charla y cuando Tabby dijo de que no podía aguantar más, decidió entrar.

Estaba serio por fuera pero estaba sin palabras y casi con ganas de quebrar en llanto. No sólo de cerca Luan se veía increíble sino que, la pequeña niña rubia que estaba detrás de ella no le fue imposible decir que era Lola. Cuando se fue tenía 8 años y ahora tenía casi 13 años, sufriendo un crecimiento terrible y literalmente, era demasiado hermosa.

Luan notó la mirada de él sobre ella y la apartó un poco más, poniéndose delante de ella y acercándose a él con un palo que había recogido del camarote. “Te acercas a ella y créeme que te voy a matar”

Lincoln se frenó, manteniendo distancia con ambas. Su nariz empezó a olfatear la fragancia de un perfume que entre más lo hacía, más lo reconocía.

Luan miraba que este cerró los ojos y su nariz se empezaba a mover, dejándola confundida al igual que Lola que estaba callada.

“¿Esa fragancia es de un perfume francés?” La voz de este era algo gruesa. Se notaba en había algo de duda en ella. Ambas se miraron al escuchar esa pregunta y más Lola, pensando que realmente él pudo adivinar de dónde era el perfume que estaba usando.

“¿Cómo lo sabes?” Salió detrás de Luan para acercarse a Lincoln, ambas no sabiendo esto, y poniéndose delante de ella con asombro. Aparte de ser guapo y de que podía intimidar a los demás, parecía saber sobre perfumes. “¿Acaso sabes sobre perfumes y moda?” La felicidad de Lola así como una extraña familiaridad con él crecía. Tanto que casi se lanzaba encima de él.

Luan no podía hacer nada salvo esperar y rezar que nada malo pasase.

Lincoln se sobrecargó en una de sus piernas mientras se arrodillaba con la otra y rompiendo con su rostro serio, daba una leve sonrisa mientras le veía. “¿Qué clase de hombre sería si no supiera sobre mi pequeña reina?”

Lola se quedó callada unos momentos con lo que dijo. La única persona que siempre le llamaba reina a pesar de que ella misma se proclamaba una princesa era su hermano mayor y realmente la trataba como una. La imagen de él con la de la persona frente a ella empezó a mezclarse y pestañeaba varias veces, sintiendo sus ojos algo húmedos.

“¿Lincoln…?” Preguntó sin darse cuenta Lola que, realmente la única persona que le llamaba de esa manera era justamente él. Aun con dudas, dijo el nombre de él a lo que de respuesta, recibió una enorme sonrisa y los brazos abiertos de este viendo los dientes más blancos que su cabello.

“He vuelto mi querida reina” Él tampoco pudo aguantar mucho y empezó a sudar un poco por los ojos a lo que Lola, sin capaz de aguantarse y haciendo algo de fuerza, empezó a llorar sin parar y saltaba a los brazos de él.

“¡Hermano!” Gritó y lo abrazó fuerte, siendo correspondida por Lincoln que se paró y giraba sobre sí mismo mientras ambos tenían una enorme sonrisa. No se daban cuenta que mientras ellos estaban en su mundo, Luan que estaba con un palo en mano y a punto de estallar, de pronto, el palo de sus manos cayó cuando Lola preguntó y luego gritó con todas sus fuerzas que era Lincoln, su hermano mayor que se había ido por casi 5 años.

El shock en su rostro era enorme y su boca estaba algo abierta mientras no se movía de allí. Ver a su hermano mayor luego de tanto, una persona que admiraba demasiado, rompió en llanto allí mismo.

Lincoln y Lola pararon con su abrazo, bajando a la que llamaba su pequeña reina  y se acercaba a Luan que estaba sin creer lo que sus ojos veían, llorando y llorando. Él pasó uno de sus dedos por sus ojos para limpiar un poco su cara.

“¿Eres tú? ¿Esto no es un sueño?” Preguntó cómo pudo mientras se dejaba secar algunas lágrimas por él.

“Soy de verdad y sí, soy yo Luan” Ella no pudo aguantar mucho más y como Lola, se lanzó contra el pecho de su hermano mayor mientras enterraba su cabeza allí y lo abrazaba muy fuerte, sintiendo nuevamente el afecto de este que tanto anhelaba con el paso del tiempo que se fue, incapaz de separarse por nada del mundo. También Lola con una sonrisa se unió al abrazo, haciendo que Lincoln abrazara a ambas y no pudiera evitar soltar algunas lágrimas en el proceso.

———

Tras una pequeña y larga reunión entre los tres, Lincoln hizo que ambas recogieran sus cosas y que, era mejor buscar algo de comer a la pasada mientras las llevaría al lugar en donde se estaba hospedando. Aceptaron lo que dijo su hermano mayor, limpiándose las lágrimas todavía de sus rostros porque seguían sin creer que Lincoln hubiera vuelto. Su hermano mayor había vuelto de quién sabe dónde. Ya lo demás no importaba.

Las sorpresas para ambos no terminaron porque vieron que Lincoln tenía un hermoso carro. Uno que parecía ser bastante caro así como lujoso. Ese auto era el sueño de él desde siempre, un BMW M3 de color negro. Era como un hijo para él. Luan y Lola se subieron y viajaron primero a un lugar para pedir comida. Decidieron comer al final pizza y comprar unas bebidas.

Observar el ambiente de la ciudad mientras su hermano conducía un auto lujoso y eran embriagados por el aroma de la pizza, fue lo mejor. Quitando el auto que llevaba, lo demás eran cosas que en el pasado hacían con él. No paraban de sonreír.

Llegaron al departamento donde Lincoln se quedaba. El edifico era uno de buena reputación en la ciudad y en donde a veces, algunos famosos se hospedaban. Su hermano realmente tenía dinero pensaban ambas

Su habitación estaba en el quinto piso. Entraron y vieron un departamento muy bien cuidado y hermoso. Tenía todo en su respectivo lugar y nada le faltaba.

Comieron, charló un poco con ellas, siendo Lincoln el interrogado pero respondiendo un poco ante sus preguntas y luego cambiando los roles, recibiendo una ola de cosas contadas de lo que fue su vida en estos casi 5 años que no estuvo. Pese a los malos momentos de su ausencia, aun siguieron adelante y llegaron a donde llegaron hasta ahora.

Lola siguió participando en los concursos de belleza y llegando a ganar una vez un certamen de belleza de niñas a nivel nacional, obteniendo una reconocida fama. Aunque ganó una vez, la gente todavía podía reconocerle pese a que dejó de participar en aquello.

Luan, siempre con sus actuaciones así como la comedia, empezó a tener apariciones en varios lugares, obteniendo una buena cantidad de prestigio así como de fama, subiendo las cosas que hacía a internet y obteniendo más seguidores. Le faltaba poco para llegar al millón.

Pasaron más cosas de entre medio que apenas hicieron mención de estas. No les iba a exigir nada.

Tiempo más tarde, la primera en caer dormida fue Lola que quería quedarse despierta para pasar más rato con su hermano mayor pero no aguantó. Él la cargó y la llevó hasta su cuarto en donde la recostó y la arropó, dándole un beso en la frente y dejándola allí mientras volvía a la sala en donde Luan esperaba con una sonrisa también.

“¿Ahora sí podemos hablar?” Le preguntó mientras este se sentaba a su lado y sacaba un cigarro para fumar pero, al final decidiendo que no lo haría ahora.

“¿Planeas quedarte a dormir?” Ella antes de poder decir algo, asintió. “En mi cuarto, evita despertar a Lola, hay una camiseta así como un pantalón para dormir. Puedes usarlos” Notó la cara de ella que iba a decir algo nuevamente cuando le ofreció dicha ropa. “No te preocupes, puedes usarla” Luan se levantó del sofá y fue a su cuarto a ponerse dicha ropa.

Él se levantó de allí y fue al balcón del departamento. Corrió la puerta y salió fuera, notando que el clima de esta noche no podía ser mejor.

———

Miró su reloj. Pasó casi 30 minutos desde que le ofreció algo de su ropa para que usara para dormir.

“Seguro se puso la ropa y se durmió” Se dijo a sí mismo mientras encendía ahora su cigarro y contemplaba la noche. Empezó justo ahora a llover y tuvo suerte de instalar un pequeño techo para el balcón para casos como este. Había un sofá que se podía convertir en una cama cuando quisiese descansar con la brisa del aire en su rostro pero no hacía falta. Más suerte era que la lluvia no iba en dirección contraria a donde estaba él sino para delante. Fumaba su cigarro y soplaba mientras el humo se dispersaba de a poco con el aire.

La puerta del balcón sonó. Se abrió y de allí salió al final Luan que llevaba su camiseta y su pantalón de pijama para dormir. Aunque un poco grande le quedaba, le hacía ver más bella de lo que ya era. Su figura era de una mujer, una modelo si quería. Él sonrió. Su hermana menor había crecido a tal punto de convertirse en una belleza.

“Pensé que te habías dormido” Dijo riéndose un poco mientras miraba nuevamente la noche y el cielo anaranjado. Sintió cómo Luan se acercó hasta él y se sentó a su lado. Segundos después, ella apoyó su cabeza en su pecho mientras se recostaba en el sofá. “Oye…”

“Déjame estar así por un rato Lincoln, por favor” La voz melancólica de Luan resonaba en su cabeza cuando la escuchó. Inconscientemente, acariciaba la cabeza de ella así como jugar con su largo cabello suelto desparramado por todo su torso. “Recuerdo que me hacías esto cuando tenía 13 años…” Lo que estaban haciendo ahora era lo mismo que hace 6 años atrás. Ella se desparramaba encima de él en el sofá mientras se encontraban en casa viendo la tele y le acariciaba la cabeza, relajándola por completo.

“Lo recuerdo… Más cuando alguien buscaba que la defendiera de Lori por jugarle bromas” Se echó una carcajada al igual que ella. Si bien eso la calmaba, también era porque sabía muy bien que Lori no haría nada si se encontraba con su hermano mayor. Lincoln sin darse cuenta, mencionó a otra de sus hermanas, llenando de duda su cabeza. “Por cierto Luan… ¿las demás…?”

“Las demás están bien si eso piensas… Aunque, no sé cómo reaccionaran una vez que te vean que has vuelto de nuevo a la ciudad…” Hubo silencio por un momento hasta que Luan apretó con algo de fuerza su puño y su labio. “Pero, ¿viniste a verla verdad…?” Lincoln sabía a quién se estaba refiriendo con esa pregunta por lo que pensó bien su respuesta antes de responder.

Dejó de acariciar su cabeza y pasó su brazo detrás de ella y la tomó del hombro mientras la abrazaba un poco. “Vine para ver a todas Luan” Y en cierta parte, era la verdad. ¿La otra? Bueno, eso era cuestión de arreglos personales. La escuchó suspirar, no sabiendo si era de alivio o de otra cosa. “¿Acaso estás celosa?” Le preguntó pinchando un poco su mejilla y en un tono de burla, cosa que ella no pareció tomárselo del todo bien porque se molestó un poco apartando su mano que le pinchaba la cara. Él se rió. Ella también se rió por esto. “Todavía no me has respondido ¿sabes?”

“Lo estaré si no me dedicas la misma atención” Luan miró a su hermano mayor que también correspondió la mirada con una enorme sonrisa. Por un momento, su corazón se le paralizaba cuando veía esta sonrisa que tanto extrañaba y llegaba a sentirse cálida tanto en su rostro así como su cuerpo entero. Volvió a ocultar su cara algo roja en su pecho mientras volvía a apretar con un abrazo fuertemente. “No te vuelvas a ir hermano…”

“Ya te dije que n–“ Pero no pudo terminar porque Luan se sentó ahora encima de él, tomando con sus manos con mucha fuerza su camisa y sacudiéndolo un poco y miraba con lágrimas nuevamente como hace ya algunas horas.

“¡No! ¡Debes prometerlo!” La desesperación en su rostro y su voz eran por una razón lógica. Antes de que se vaya, él prometió ayudarla con todas sus cosas y cuando se menos se lo esperaba, se enteró por Lori que él se había ido de la casa, del estado, del país, imposible para localizarlo así como contactarlo. Ese momento fue desgarrador para ella y para sus hermanas. Por eso, ahora teniéndolo cara a cara luego de tanto, debía prometerlo. “¡Debes prometerme que no te volverás a ir como lo has hecho!”

Lincoln la tomó de la cara, dejando de lado su cigarro en el cenicero y mirando seriamente a su hermana que no paraba de sacudirle y tomar con fuerza su camisa favorita. “Te prometo que no me iré a ningún lado. Por favor, relájate, ¿sí querida?” Ella dejó de llorar. Lincoln limpiaba sus lágrimas con sus pulgares mientras acariciaba su rostro. Estando tan cerca, podía sentir su respiración agitada mientras la desesperación desaparecía de ella y sonreía tan puramente como lo solía hacer.

“Gracias hermano… por prometerlo…” Notó en la posición que ambos se encontraban, muy cerca de cada uno. Ella no sabía que pensaba su hermano mayor pero, ella se sentía cálida en todo los sentidos. Pero eran hermanos y no se atrevía a romper esa línea por lo que se recostó nuevamente encima mientras se acurrucaba en su pecho y lo abrazaba. “Quiero quedarme así esta noche… ¿puedo?” Lincoln le dio un fuerte abrazo mientras pasaba sus manos por su espalda y le besaba la cabeza.

“Puedes hacerlo todo el tiempo que quieras” Comentó mientras la escuchaba agradecer. “Te mostraste muy violenta con Tabby antes, ¿qué pasó?” Agregó. Ahora que posiblemente estaba calmada, quería saber aquello. “Creo recordar que te dije alguna vez de respetar a tus mayores si no eran de la familia”

“Un año después de que te fuiste, ella apareció en casa. Lo último que imaginábamos era que nos iba a insultar y a tratarnos mal porque pensó que por nuestra culpa te habías ido” Lincoln sentía las manos de Luan en su espalda. Las uñas de ella se clavaban y le hacía sentir una leve punzada, lo suficiente para quejarse. “Aparte de ello, también intentó querer hacernos daños por ello pero, al final, dejó de hacer tales cosas porque tus amigos por suerte pudieron intervenir antes de que las cosas se fueran al diablo”

“Así que ella intentó hacer eso…” Una intensión asesina brotaba de él. Ella sabía muy bien que pasaba con aquellos que intentaban lastimar a sus hermanas menores. Ahora sabiendo esto, trataría de buscar respuestas por parte de ella. Luan sintió esas ganas que tenía de matar por lo que se separó un momento para ver que tenía una expresión muy enojada lo que hizo que se asustara bastante.

“Lincoln…” Ella apoyó ambas manos en el rostro de él, haciendo que la mirara. “Ya ella contigo aquí no hará nada, no hace falta que pongas esos ojos…” Sus ojos se ponían sin vida cuando la palabra “algo malo” y “hermana” iban en la misma oración. Por eso intentó que se calmara, teniendo éxito. Lo que pudo ver ahora fue que cuando recuperó la noción, al verla así con la cara que ella tenía, se sonrojó levemente. “Sí que estás caliente, ¿entiendes? Jeje” Como en los viejos tiempos, soltó un pequeño chiste que hizo que también se riera.

Luan se dio la media vuelta mientras seguía encima de Lincoln y le daba la espalda para que este le abrazara apoyando sus manos en su estómago, cosa que hizo y ella puso sus manos encima de las de él.

Miraron cómo la lluvia seguía y seguía y resonaba en el techo encima de ellos mientras el ruido de la ciudad hacía eco en sus oídos. Era la imagen perfecta y era el clima que más le encantaba a Lincoln porque le relajaba y le calmaba bastante.

“Es una noche hermosa” Agregó Luan sabiendo que este le gustaba esto. Él apretó su abrazo un poco más y bajaba un poco sus manos porque sentía que ella las estaba levantando apropósito.

“Lo es… es ideal para muchas cosas esta noche…” Fue un comentario simple pero que contenía varios significados en él. De esos varios, Luan captó todos ellos, sonrojándose y poniéndose como un tomate. Él notó esto y se rió de su reacción. “¿Acaso pensaste en algo que no debías? Es normal, tienes edad para esas cosas jajaja”

Recibió un codazo como respuesta y castigo por burlarse de ella. Aunque no le hizo mucho, fue de improvisto y le hizo soltar un poco de aire.

Cayó acostado en el sofá con ella encima. Estaba de espaldas contra él pero no la soltaba para nada. Se dio la vuelta para estar cara a cara. Sentía sus pechos encima de él. Su figura tampoco le ayudaba a pensar con claridad y miro para otro lado, avergonzado por tener tales pensamientos sobre su hermana menor. Es más, ni debería estar en una situación como la que estaba ahora pero, cosas del destino estaba en una situación así. Ella notó su reacción además de sentir algo que crecía más y más que tocaba y levantaba su pierna un poco. Se sonrojó bastante. Para ambos no había vuelta atrás por lo que estaban a punto de hacer.

«Oye…” Lincoln miró a Luan que le había llamado. Lo siguiente que pudo ver fue que la tenía pegada literalmente contra él. Fue entonces que se dio cuenta que sus labios se unieron en lo que fue un beso largo. Ella tenía los ojos cerrados por lo que pudo ver mientras que él los mantenía abiertos por el impacto de lo que estaba pasando. Se separó para ver que este tenía muchas dudas en su rostro por lo que acababa de pasar. “Acabas de prometerme que no te volverías a ir pero… no quiero arriesgarme a que te vayas de nuevo… por eso… Hermano, no, Lincoln, por favor, quiero que me hagas tuya…” La carga emocional de liberar aquel deseo y amor que tenía por su hermano mayor fue liberada, pero la carga y la pesadez de saber que ahora había dicho cosas embarazosas así como esperar la respuesta, siendo que iba a ser rechazada, aunque lo aceptaría, no podría volver a verlo de la misma manera que antes. Haría lo que fuera necesario ahora para evitar que se vaya de nuevo y si tenía que revelar el secreto de su amor por él, que así sea.

“Luan, yo…” No supo que decirle, no ahora. Lo que dijo fue, para él, muy fuerte. No esperaba nada de esto al volver. No pensaba que su hermana menor Luan tuviera tales sentimientos hacia él, dejándolo incapaz de decir algo. “Yo… yo…” Pero cuando miró de nuevo a Luan, esta cayó dormida casi parecida a Lola. Suspiraba muy aliviado porque se había dormido.

La cargó y la llevó al sofá de la sala. Fue bueno que fuera uno grande ya que cabría ella sin problema y si era de moverse mucho, también era bueno. Fue a su cuarto para buscar una manta y ponerla encima de ella mientras se recostaba a su lado. Como Lola ocupaba su cama y como el otro cuarto no lo había preparado para nada, al final, como en los viejos tiempos, se recostó a su lado quitándose tanto la camisa como el pantalón, poniéndose unos shorts para dormir y usando una camiseta de color negra.

Al recostarse, ya como por instinto Luan apoyó su cabeza encima de su pecho mientras le abrazaba y se acurrucaba encima de él. No dijo nada y tan sólo la dejo ser por un rato.

La volvió a mirar y le dio un leve abrazo. Sus ojos empezaron a cerrarse hasta dormirse en una noche de lluvia, sintiéndose ahora en el mismísimo paraíso.

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