The Loud House: New Lincoln - V1C52 - Flashback V
Capítulo 52 – Flashback V
Ambos terminaron cargando el uno contra el otro. Lynn al estar a una distancia considerable al cargar, lanzó una patada alta para que impactara en su rostro. Con eso, acabaría todo en seguida. No pudo pelear usando los pies en lo que venía practicando con el resto por lo que ahora, aprovecharía esto.
Pero no hubo impacto al final. El peliblanco pudo leer su movimiento corporal y antes de ser golpeado con la patada, se deslizó con las rodillas pasando por debajo de la patada, apenas esquivando el golpe y llevando consigo una enorme sonrisa.
Lynn se dio la vuelta rápidamente, viéndolo que estaba arrodillado y se levantaba del suelo del ring lentamente y se daba la vuelta, teniendo una sonrisa en su rostro luego de esquivar su ataque y tomaba postura nuevamente. Ella se paró firme y caminaba alrededor de él mientras que él hacía lo mismo. Ninguno de los dos parecía querer acercarse.
Segundos después, ella hizo el primer movimiento. Largó una combinación de golpes, derechazos e izquierdazos, alternando entre el estómago y la cara. Cada golpe que largaba él los paraba sin ningún problema hasta que en uno de ellos, atrapó su puño y tratando de quitar su puño de su agarre, no podía. Tiró de su puño hacía él y recibió un fuerte rodillazo. Rodeo con su brazo su cuello y empezó a girarla para lanzarla contra una de las esquinas.
Impactó con una de ellas con la espalda y cayó sentada. Le terminó doliendo porque no pensaba que alguien que con la apariencia que tenía, alguien que parecía de su edad más o menos, tuviera más fuerza que ella.
“¿Eso es todo lo que tienes?” Dijo en modo de burla. La gente debajo del ring parecía no agradarle la actitud del peliblanco por burlarse de la chica que consideraba la campeona. Entre unos cuantos abucheos, él miró a todos y se callaron. La mirada que tenía era tenebrosa y daba algo de miedo, aparte de dar muy mala vibra. Todos podían sentir que era una persona fuerte y sabía pelear y sólo aquellos que eran luchadores retirados (que habían unos cuantos), podían deducir lo bueno que era.
En ese preciso momento que él bajó la guardia para mirar a la gente que les estaban viendo, ella se lanzó contra él nuevamente pero esta vez lanzando un puño contra su rostro.
Antes de que pudiera conectar el golpe, se detuvo completamente. Sin poder aguantar un poco, terminó escupiendo saliva y un poco de sangre. Bajó la mirada para darse cuenta que el brazo de él y su puño estaba apoyado en su estómago. Por lo impredecible que fue el golpe, no pudo moverse por unos segundos a lo que antes de poder hacer algo, le dio dos fuertes golpes de nuevo en el estómago y la tomó del hombro con una mano y la otra casi de la entrepierna y el trasero y la lanzó de nuevo contra una de las esquinas del ring que estaba detrás de él, impactando nuevamente contra este y cayendo de cabeza al suelo aunque esto último, no fue nada a comparación de lo anterior.
Se incorporaba un poco, tomándose el estómago por los golpes recibidos. Fueron golpes realmente duros y fuertes. Sentía que sus manos eran dos piedras. Tuvo una sensación de vomitar por unos momentos pero pronto se fueron esas ganas. Lo que sí empezó a generarse dentro de ella era una furia terrible. No iba a perder para nada y menos contra alguien que nunca había jurado ver en su vida. Conocía a la gran mayoría de personas que venían y salían y más las personas que entrenaban con ella. Este peliblanco no sabe de dónde salió pero, era hora de ponerse serios.
“Todavía no estoy peleando en serio” Dijo limpiándose un poco la sangre que tenía en su boca. Él sólo se rio con lo que dijo. “¿Qué te divierte de lo que dije?” Preguntó visiblemente enojada.
“Yo tampoco” Lo siguiente que hizo fue dar dos pasos largos y saltar contra ella con los dos pies de frente a lo que esquivó rodando a un costado y evitando el golpe. Pudo jurar un momento cuando la patada que hizo lanzándose por completo al hacer contacto con la esquina del ring, lo hizo abollar un poco. Había que tener una buena cantidad de fuerza para hacer esto y ese alguien estaba peleando contra él. “Que suerte, lo esquivaste” Había caído al suelo boca abajo. Apoyó las manos en el suelo y con fuerza, se levantó parándose de manos y luego dando un giro en el aire para caer con los pies.
Lynn se recompuso nuevamente y pensaba una forma de poder hacerle algo porque no parecía poder encontrarle una abertura en su defensa y en su forma de pararse. Pensó una forma de derribarlo ahora.
Volvieron a caminar en círculos los dos, mirándose nuevamente a la cara. Por extraño que llegase a parecerle, ella sentía muy familiarizada con la persona en frente. No tenía alguna forma de explicarlo por lo que cada vez que sus ojos se cruzaban con los de él para verlo, se sentía bastante incómoda.
“¿No puedes encontrar una forma de avanzar?” Le dijo el peliblanco haciendo que reaccionara por estar pensando demasiado. “Si piensas en otra cosa en medio de una pelea, puede acabar siendo la última cosa que pienses” Sonrió levemente. No quería pensar en otra cosa que no sea lo que estaba pasando ahora mismo pero lo que dijo, empezó a repercutir dentro de su cabeza. Pero volvió a concentrarse en la pelea. “Bien. No pierdas la concentración”
“¡No necesito que me aconsejes!” El peliblanco no pudo decir nada más. Estaba tratando de ayudarle pero como respondía de tal manera, entonces no iba a darle ningún consejo. Le hacía recordar cuando tenía su edad. Como respondió enojada, avanzó contra él. Esperaba algún golpe al torso o a la cara sea puño o patada. Pero lo que no esperaba era que ella se tirara al suelo, deslizándose por él y pateando sus piernas.
Su rostro impactó con el suelo. Eso fue algo que no esperaba, para nada. Debía felicitarle por ser impredecible ahora mismo. Cuando iba a levantarse, sintió algo que iba contra él y rodó a un costado evitando lo que era una fuerte pisada que iba directo a su cabeza. Abrió los ojos sorprendido al ver eso. Se lo estaba tomando bastante normal la pelea pero ella se lo tomó MUY en serio.
No sólo intentó pisarle la cabeza sino que intentó pisar todo su cuerpo saltando una y otra vez por todo el ring mientras él evadía rodando y rodando como un tronco hasta que cuando ella aterrizó cerca de su cabeza nuevamente, usando sus brazos para apoyarse en el suelo, empezando a girar desde el suelo como si fuese un bailarín de breakdancer, golpeando con mucha fuerza las piernas de ella para barrerla como le hizo hace unos momentos.
Incluso habiéndola derribado, seguía girando sobre su cuerpo como literalmente, un bailarín para terminar haciendo una pose con sus manos apoyadas en el suelo así como su cabeza, estirando una de sus piernas mientras la otra estaba doblada. Los demás vieron estos movimientos del peliblanco y sí, algunos de ellos pensaban que incluso era de verdad alguien que bailaba porque esos movimientos eran de alguien solían bailar en la plaza del centro.
Ambos se recompusieron del suelo, siendo Lynn mirando al peliblanco el movimiento que acababa de hacer. Incluso si ella quería hacerlo, no podía. Esa forma de moverse era algo que buscaba hacer para poder tener un mayor repertorio de movimientos.
Lynn mirada el rostro del peliblanco que tenía una sonrisa en un rostro muy serio mirándola a la cara. Extendió sus brazos y dijo, “¿Qué? ¿Eso es todo lo que puede ofrecer la campeona de este lugar?” Con un tono de burla. Se estaba burlando de ella. Esto hizo que ella se enojara más y empezara a lanzar una cantidad considerable de golpes contra el peliblanco que no escatimaba en ellos.
No importa que tanto tratara de golpearlo, él seguía defendiéndose una y otra vez. Si lanzaba una patada alta, se agachaba. Si lanzaba una patada baja para barrer sus piernas, daba un pequeño salto para evitarlos. Se cubría una y otra vez. De no esquivarlos, apartaba su brazo haciendo que pasara de largo y quedara de espaldas a él. No había forma de golpearlo. Se estaba impacientando más y más.
“Trata de no perder la compostura” Le dijo tomando su puño nuevamente y tirándola atrás nuevamente. Le daba consejos en medio de la pelea. ¿Por qué lo hace? Este fue el consejo al cual le hizo caso. Se estaba descontrolando por lo que trataba de respirar profundo y luego liberar todo. “Bien… Es hora de terminar esto ¿no te parece?” Se acercó a ella, dándole un derechazo a la rodilla derecha y lo mismo con la izquierda. Escaló hasta su estómago dando dos golpes de nuevo y para terminar, desde allí abajo y con un gancho, lo elevó hasta la mandíbula que impactó fuertemente levantando a Lynn unos cuantos metros hasta caer de espalda al suelo del ring.
Intentó levantarse pero al querer hacerlo, sin perder tiempo, el peliblanco fue corriendo con el puño levantado, lanzando un tremendo golpe a su cara que con la fuerza con la que vino, la terminó sacando del ring, cayendo al suelo pero con suerte, estaban las colchonetas para amortiguar parte de la caída.
El peliblanco notando que la sacó del ring, se miró un momento la mano. La mano y el brazo entero quedaron entumecidos. Para sacarla a volar así, uso toda su fuerza. Como tal, no esperaba que la cara de ella fuese realmente un muro de piedra. Murmuraba cosas con respecto a esto.
Bajó del ring, dirigiéndose a ella caminando lentamente. Los tatuajes que llevaba encima hacían que todos mirasen impresionados. De cerca, eran realmente imponentes. Aunque los de sus hombros y pecho no eran muy llamativos, el de su espalda, eso era otra cosa.
Se paró frente a Lynn que se estaba recomponiendo. Tenía ganas de seguir peleando. Quería darle la paliza que se merecía por decir las cosas que dijo de él en todo este tiempo que no estuvo y gracias a que Ronnie Anne le dijo, si de verdad era cierto, la paliza que le daría sería enorme.
Quiso dar un paso más pero varias personas se pararon frente a ella, interponiéndose en el medio de ellos dos. Notó que uno de ellos era una cara conocida que vio estando en Japón. Cara algo arrugada, cuerpo fornido y marcado pese a lo ligero que se lo podía notar. Cabello teñido que a día de hoy, para un hombre casi viejo, era raro.
“No hace falta que te diga que esto es un problema personal entre ella y yo, ¿no Serpiente Venenosa?” El mencionado de esa manera, abrió los ojos notando las palabras con las que se refirió. Pocas personas lo hacían y en este tiempo, ahora mismo mejor dicho, casi nadie le llamaba como el peliblanco lo hizo.
“El Tigre Blanco…” Las personas que estaban interviniendo entre ellos dos, también conocedores de la serpiente que llevaba en la espalda su amigo, reconocieron ese apodo.
El Tigre Blanco. Era un apodo en los yakuzas más respetados y de los más temidos. Al igual que aquella persona que logró asesinar casi 20 personas a mano limpia, él se ganó esa reputación por la ferocidad con la que peleaba así como la gente que mataba. Cuando se lo proponía, era demasiado sanguinario pero cuando no lo era, era la persona que más confianza uno podía depositar para hacer cualquier trabajo que no generase violencia. Calmado siempre estaba pero hacerlo enojar, era pedir por tu propia muerte. Se dice que incluso rechazó la idea de tener su propia familia y permaneció siendo la mano derecha de su patriarca. Lo que pasó luego de tales hechos, no lo conocían. Para ese entonces, ya estaba aquí en Estados Unidos y por suerte, vivían una buena vida.
Lynn se estaba recomponiendo cuando vio que las personas que tenía en frente, asegurando que en años atrás eran parte de la mafia japonesa, gente que a veces podía ser despiadada, estaban parados mirando con mucho asombro al peliblanco.
“¿Pueden apartarse?” Preguntó. Su tono era serio, bastante de hecho. Los hombres miraron al peliblanco con respeto y se apartaron de su camino. En parte, había que aclarar que estos hombres pudieron venir al país gracias a él o mejor dicho, eso era lo que sabía la persona con un tatuaje de serpiente en su espalda. Los demás no tenían idea de esto pero ver que su “jefe” se apartaba de su camino, hicieron lo mismo. “¿Eso era realmente todo lo que podías ofrecer?” Se dirigió a Lynn que estaba levantándose tomándose el rostro y tocándose las rodillas que le dolían bastante.
“Tienes suerte de que haya peleado antes, de no ser así, seguro te hubiese vencido”
“Y ahora pones excusas cuando pierdes… Realmente no cambiaste para nada en estos 5 años Lynn” Ella se quedó mirando y alzó una ceja aun expresando una cara de dolor. Lo miró por un largo rato pero no podía reconocer a la persona frente a ella. “Ah, esto es por decir que estuve muerto en estos 5 años” Le volvió a dar otro fuerte golpe en el rostro, haciéndola caer nuevamente y parecía casi imposible poder levantarse pero lo hacía, impresionándolo bastante por la fuerza de voluntad que tenía. Todos lo miraban con odio ahora al peliblanco y estaban dispuestos a golpearlo por actuar así con una niña de apenas 18 años. Notó la mirada de todos y extendiendo sus brazos los miró a todos con una sonrisa. “¿Acaso no tengo derecho de golpear a mi hermana menor por decir que estuve muerto todo este tiempo?” Dijo. Todos quedaron callados Aunque dijo que era su hermano, dudaron pero tampoco decidieron correr el riesgo. Lynn al escuchar eso, abrió los ojos en asombro y sorpresa, casi en shock. Sus piernas temblaron un momento, haciendo que no pudiera mantenerse parada y calló al suelo nuevamente, impactada totalmente.
Lincoln miró a Lynn que seguro se dio cuenta ahora de quién era. Miró a los que eran ex yakuzas y les dio a ellos una sonrisa, sobre todo al que tenía a la serpiente en la espalda. “Veo que la entrenaste bien… Aunque no tanto” Se burló de él un momento antes de que este también se riera. Lynn era espectadora de esta escena al igual que todos, mirándose entre ellos y al final, decidieron seguir entrenando y practicando pero sin quitar la vista de ellos. “Cuando pueda reaccionar, dile que estoy fuera esperando” Tomó sus cosas, se vistió nuevamente y se fue de allí.
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Lincoln estaba apoyado en su auto mientras fumaba un cigarro. Miraba al cielo mientras liberaba el humo del cigarro y miraba su teléfono, teniendo todavía mensajes sin responder por parte de sus hermanas. Los ignoró a todos porque no quería hablar con nadie salvo Lynn.
Se miró la mano un momento y todavía la seguía teniendo dura. Le costaba mover sus dedos. El rostro duro que tenía le serviría para seguir las luchas. Si realmente entrara al círculo profesional, entonces por más golpes que reciba en la cara, no caería. Si pelearan con guantes, claro que no caería. Ahora sin guantes, como lo acababan de hacer, podían sentir por completo los golpes. Esto le costaba admitir pero, cuando se cubría de sus golpes, sus manos también las sentía como piedras. Era parecida a Roberto Durán que tenía unas manos que haría caer a cualquiera.
Miró al frente de nuevo. Tomó su teléfono de nuevo para buscar el contacto de Ronnie Anne para avisarle y agradecerle en serio por lo que le contó. Le prometió que en el futuro, como en los viejos tiempos, iban a salir juntos nuevamente. Luego de eso, lo guardó. Miró al frente y tenía a Lynn que estaba cruzada de brazos con un bolso colgando mientras le miraba enojada.
“Sube” Fue lo que le dijo tras unos segundos. Tiró el cigarro al piso y lo piso mientras iba al asiento del conductor mientras ella se subía en el asiento de acompañante. Ya ambos en el auto, antes de arrancar, él le miró un momento con el mismo rostro serio de siempre que llevaba cada día. “¿Tengo que preguntarte o lo vas a decir por cuenta propia?”
“¿Por qué volviste?” Le replicó Lynn cruzada de brazos mientras lanzaba el bolso a los asientos traseros. Estando así, la mirada que le devolvió a su hermano era feroz. “¿Después de 5 años te acordaste que tenías familia?”
“Sí, me acordé que tenía familia. Pero ese no es el caso. ¿Por qué le dijiste a las demás que estaba muerto?” Encendió el auto y empezaron a alejarse del gimnasio sin ningún punto en concreto. Tan sólo era dar vueltas por toda la ciudad.
“Porque quería que estuvieras muerto antes de saber que estabas por allí, viviendo la buena vida mientras nosotras estábamos sola” No paraba de mirarlo muy mal. “Todas estaban preocupadas de que te haya pasado algo y no paraban de estar buscándote en todos lados. ¿Realmente querías ver a nosotras recorrer toda la ciudad por tu culpa? Yo no quería eso así que un día, volví a casa fingiendo llanto y les dije a todas que estabas muerto”
Lincoln se quedó callado mientras manejaba. Pensó en lo que dijo ella. No estaba viviendo la buena vida como ella lo dijo. Al contrario, estos 5 años estuvo derramando sangre como un desquiciado por el “trabajo” que estaba haciendo.
“A día de hoy, creo que fue la mejor decisión que habré tomado en toda mi vida”
“¿En serio? ¿Cómo reaccionarían las demás si se enterasen de que estoy vivo y lo que has dicho resulta ser mentira?” Había pedido que nadie dijera nada, en especial a Lynn. Eso fue lo que le dijo en el momento que se enteró de todo esto y por favor se lo pidió a Lola y a Lana que estaba muy seguro que algo iba a decir. Ella se empezó a reír de lo que dijo.
“No lo van a creer para nada. Por suerte no son tan idiotas para creer… ¿Qué es esto?” Mientras Lynn hablaba, Lincoln le pasó su teléfono con una foto en particular. Era una foto de él junto con Luan y Lola con una enorme sonrisa y si deslizaba a un costado la foto, saldría él nuevamente junto con ellas pero esta vez estaría Lana encima. Ella abrió los ojos sorprendidos viendo que al final se había reunido con sus hermanas y no tenía palabras.
“Al parecer, son muy idiotas, ¿no?” Se burló de Lynn que seguía mirando la foto de sus hermanas y las de él. Intercambiaba miradas entre el teléfono y su hermano mayor que seguía manejando a través de la ciudad dando un paseo. “De todas formas, ahora quiero que vayas y les digas a ellas lo que has hecho”
“No lo voy a hacer. Ya te dije que a día de hoy, es la mejor decisión que tomé” Pero ella se negó y simplemente dejó el teléfono cerca del portavasos que había en el auto. Se cruzó de brazos nuevamente y seguía mirando de una manera desafiante a su hermano mayor. “¿Por qué haría caso a una persona que está muerta?” Ella sonrió con una malicia en su rostro a lo que Lincoln, con la misma sonrisa, frenó de golpe haciendo que ella se golpeara contra el panel del auto, golpeándose la cabeza. “¡Oye! ¡Eso dolió bastante!” Gritó enojándose con Lincoln que sonreía todavía. Lo volvió a hacer de nuevo y esta se golpeó otra vez haciendo que Lincoln se riera fuertemente. “¡Basta!”
“¡Entonces irás y le dirás a tus hermanas la maldita verdad porque estoy a nada de querer chocarme contra un camión y morir ambos!” Lynn se asustó de la nada cuando él gritó. Es más, realmente estaba apuntando contra un camión a lo que ella cerró los ojos.
5 minutos después, ella abrió los ojos, muy preocupada y mirando para todos lados. Estaban andando todavía y nada malo había pasado. Miró a su hermano que estaba conduciendo tranquilo ahora pero la cara que tenía era horrible.
“Te lo voy a preguntar nuevamente” Dijo notando que ella abrió los ojos. “Fuiste la única que me vio irme de casa por la noche y te pedí que dijeras que había salido y luego aclararas todo, ¿por qué dijiste aquello?”
Lynn se recompuso y dejó de mirar de mala manera a su hermano. Subió las piernas al asiento y empezó a abrazarlas. “Todas empezaron a buscarte, día y noche. Sobre todo las mayores empezaron a buscarte. Mamá y papá también. Nadie quería descansar hasta que te encontraran pero, al final, sabía yo que nunca te iban a encontrar por lo que luego de ver el estado de todos, aparecí un día y dije que habías muerto…” Hizo una pausa intentando recordar el esfuerzo sobrehumano que su familia hizo para buscar a alguien que se había ido. “…Aunque lo que hice estaba muy mal, te repito que no me arrepiento para nada. Es más, si no hubieses venido, sería mejor y todos estaríamos como estábamos: bien. Lamentablemente, no puedo decir lo mismo de nuestros padres…”
“No hace falta aclarar lo de papá y mamá… ni lo de mis amigos… están muertos y lo sé” Lincoln se adelantó para decir que ya sabía aquello. Buscó lo del accidente y lo que leyó de aquello, diablos, hasta se sorprendió de que no hubiera más muertos debido al accidente que fue. Bueno, accidente no era del todo, más bien era una tragedia y una muy grande. “¿Sólo por eso dijiste aquello?” Dejó de manejar. Había estacionado el auto cerca de la residencia Loud. Esto era para dejarla a ella y de paso, atestiguar que dijera a todas lo que tenía que decir. Notó su mirada unos segundos y luego la esquivo. “Lynn… La verdad por favor. No hagas que te golpee de nuevo como en el gimnasio”
“Todos estos años, siempre asegurando que tenías tiempo para todas nosotras, lo único que hacías era pasar tiempo con Luna, siempre. No te despegabas de ella para nada y cuando las demás teníamos tiempo para pasarlo contigo, lo único que parecías pensar era sobre ella. Sí, tenemos recuerdos y fotos juntos pero, a la larga te distanciabas de todas nosotras” Hizo una pausa y lo miró a los ojos, con un poco de lágrimas. “¿Era tan difícil dedicarnos a nosotras un poco más de tiempo que a ella?” Lincoln se quedó callado y no dijo nada. No estaba a favor de lo que acababa de decir. Realmente tenía tiempo para las demás por aquel entonces pero, sentía que exageraba las cosas.
“Tenía tiempo para todos ustedes, no sólo para ella” Replicó ante todo lo escuchado.
“¿En serio? Entonces dime y también quiero la verdad. ¿Acaso te fuiste luego de que lo hiciste con Luna sí o no?” La pregunta que le hizo fue tremenda. Se quedó callado por un rato. Dejó de verla un momento para ver a la nada misma, recordando lo que hizo antes de irse.
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Recordó la noche en la que había recogido a Luna, demasiado preocupado cuando escuchó que ella se había escapado de casa para irse a un concierto junto con sus amigos. No solo escuchó esto sino que esa noche, estaba junto a Lori porque sus padres salieron a una cita y tenían que cuidar a todos sus hermanos menores. Mientras ellos estaban en el sofá con sus teléfonos y viendo la televisión, él vio una publicación en donde salían Luna y su mejor amiga Sam y detrás de ella, salía un escenario y muchas luces. Le dijo a Lori que fuera a ver al cuarto de Luan y Luna, haciendo caso omiso fue y bajó a los gritos diciendo que ella no estaba. Se abrigó y salió disparando en su auto a buscarla ordenando que mantuviera a todas en la casa y que nadie saliera. Arribó al concierto una hora después. Buscando entre la multitud, pudo a ver a su hermana muy alegre junto con sus amigos. No intervino de momento hasta que vio que estaba siguiendo a otras personas con un aspecto muy dudoso. Su desconfianza fue notoria al ver que estaban yendo al estacionamiento del estado, siendo ella llevada hasta una van blanca. Esos autos no tenían la mejor reputación de todas y cuando veía que la estaban raptando, salió disparado para rescatarla. Sufrió una paliza en el proceso pero al final, terminó salvándola de alguna manera si se lo podía llamar así. Tuvo que ser hospitalizado luego de eso. Por suerte, aquellas personas terminaron tras las rejas y uno de ellos muertos por culpa de él. Su amiga, sus amigos más que nada, no pudieron tampoco escapar de su furia porque pudo darse cuenta que esto era todo planeado. Casi mataba a los amigos de Luna cuando “aparecieron” de la nada para ayudar.
Era una bomba de tiempo Luna por aquel entonces antes de aquello. Siempre debía estar pendiente de ella porque sus padres no podían hacer nada con ella. Por eso él estaba encima de ella todo tiempo, preocupado y renegando por las cosas que hacía así como los destrozos.
Pero, al estar hospitalizado toda la noche, la actitud de Luna rebelde que tenía parecía haberse esfumado aunque no del todo. Nunca parecía hacer caso a lo que otros le decían, respondía a todos con una muy mala actitud, básicamente se había convertido en un punk en toda regla. Pero cuando él le decía algo o este le hablaba, no sólo se comportaba como una dama sino que era demasiado sumisa. Si le decía de hacer algo, lo hacía el doble, todo para que este le alabara y si lo hacía, parecía la chica más contenta del mundo. Ahora no estaba él pendiente de ella en todo momento, era al revés y cuando las demás querían ayudarlo, Luna se interponía y obligaba a todas a que se vayan de su cuarto.
Estuvo en cama por una semana hasta que se mejoraría y cuando lo hizo, le agradeció por todo a Luna con un abrazo y que por favor, no hiciera nada de esas cosas. Que puede hacer las cosas que quiera pero que se cuide. Ella en ese momento lo besó. Un sentimiento extraño nació aquel día cuando salió para ir a ver a su novia Ronnie Anne.
En un momento dado, estando en casa, ya habiendo pasado casi dos meses de aquel cambio radical de Luna, recordaba que estaba en casa mientras estaba desplomado en su cama de su cuarto pensando en la pelea que tuvo con Ronnie. Una escena de celos que la verdad, fue demasiado estúpida. Incluso su cuñado Bobby, el hermano menor por un año de Ronnie, se puso de su lado diciendo que no era para tanto. Eso la hizo enojar tanto que los dos sufrieron su ira.
La puerta se abrió cuando miraba el techo y vio a Luna entrar. El cambio de actitud que tuvo hasta ahora le hizo darse cuenta que estaba obsesionada con él. Aparte, en todo ese tiempo, cuando volvía a casa, ella no se despegaba de él. Después lo del beso, ese sentimiento extraño que sentía cuando la veía era fuerte ahora. Los momentos que pasaron juntos hasta entonces, ahora, fueron bastantes y cosas incómodas así como “románticas” eran frecuentes, sintiéndose mal Lincoln por lo que le hacía sin darse cuenta a Ronnie. Ella supo de alguna forma los problemas con su pareja y vino para animarlo. Ambos tenían un conocimiento de la palabra distinta y él pensando que tocaría algo de música para él, ella se desnudó frente a él, diciendo y afirmando que en caso de estar algo recargado, no le importaría que la usara. Además, confesó que estaba enamorada y que le quería dar su primera vez. Cuando esta le besó luego de decirle eso y más, se sentía como en el cielo, tanto que la beso una y otra vez sin parar hasta que también se quitó toda la ropa y tuvieron relaciones toda la noche. Pero esto no fue algo de una noche. Fueron varias veces que lo repitieron. Él al final se había dado cuenta que aparte de ser compatibles (demasiado), se había de alguna forma enamorado de ella. Entre esos descubrimientos que hacía sobre él mismo, se dio cuenta que había hecho algo que no debía, varias de hecho. Con su cabeza que daba enormes vueltas sabiendo que hizo cosas que no debía, aparte de otras que en su momento no quería ni nombrarlas (ni el autor ahora mismo), aprovechando una noche en la que todos se fueron a dormir temprano, tomó todas sus cosas en un bolso, sacó anticipado un boleto para irse del país y estaba a punto de irse de allí hasta que Lynn le vio que iba a irse. Le dijo que por favor dijera iba a volver. Se fue de allí al aeropuerto. Espero a que su vuelo estuviera listo y se subió en él, mirando por la ventana mientras lloraba un poco por lo que hizo que en ese momento, fue lo mejor que se le había ocurrido.
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“Sí” Fue lo que le dijo a Lynn que se reía sarcásticamente de su respuesta. “Pero también hubo otras cosas…” Agregó y Lynn se calló la boca al escuchar esto siguiente. “Al parecer alguien puso precio a mi cabeza por aquella persona que había matado y me enteré cuando alguien vino una noche que volvía a casa, diciendo que no iban a parar hasta matarme. Parece que había matado en aquel entonces a su líder… Aunque ahora eso no es excusa…”
Las palabras de aquella persona que buscaba matarle y diciendo que en el mundo bajo alguien puso precio por su cabeza, pudo fácilmente enfrentar sus problemas pero, al final eligió escapar de ellos, dejando a toda su familia detrás. Tenía miedo de que estas personas tocaran a su familia si no podían localizarlo. El mundo era muy pequeño porque incluso hasta en Japón fueron a buscarlo y su mejor opción aquel entonces fue unirse a los yakuzas que, con eso, se ganó la reputación suficiente para evitar ser molestado.
“Por eso te fuiste…” Ella ahora podía comprender mejor la situación. Sabía lo que le preguntó pero el resto no. Si seguía aquí, entonces la gente que mandaban para matarlo entonces fallaba. Además, antes de encontrarse con él para estar en donde estaba ahora, aquellos hombres que eran curiosamente ex yakuzas, le comentaron que su hermano era conocido como “El Tigre Blanco”, siendo una figura muy reconocida y admirada por todos, jóvenes y adultos yakuzas, alegando que era uno de los más sanguinarios pero de las personas más buenas si nunca se le buscaba con malas intenciones. Con algunas declaraciones más, comprendió que su hermano era lo que se puede decir como “persona sin alma”. Pero la persona que tenía frente, parecía ahora bastante dolida con la cara que llevaba y una persona que no tiene alma, no tiene esas expresiones para nada. “Oye…” Intentó apoyar su mano en su hombro para querer consolarlo un poco pero la aparto y con su cara triste, le miró con enojo.
“Abajo, debemos aclarar todo esto a las demás” Se bajó del auto y empezó a caminar esperando a que Lynn bajara. Le tomó un poco de tiempo para bajar hasta que lo hizo. La cara enojada y la mirada de una fiera desaparecieron por completo y ahora estaba seria. “Bien, vamos…” Pero hizo una pausa al igual que ella. Se pudo escuchar un fuerte grito desde la residencia que ambos, por un segundo se miraron y fueron corriendo.
Ella abrió la puerta de la casa con las llaves que llevaba en su chaqueta deportiva y entraron. Los gritos se hicieron más claros ahora, comprendiendo lo que se estaban gritando.
“¡Sabiendo que a día de hoy creía que estaba muerto y ahora me dices que está vivo y que lo hiciste con él! ¡Debería matarte ahora mismo Luan!” Sólo Lynn fue a intervenir en la situación mientras que Lincoln se quedó congelado escuchando aquella voz. No había duda, era Luna y escuchar aquello que dijo, tragó saliva.
“¡Ya te dije que me disculpo por aquello! ¿¡Cuántas veces debo decirte que no quise hacer eso Luna!? Luan intentó replicar pero, la risa de Luna se escuchó desde la puerta.
“¿¡De verdad!? ¿¡Cómo no te das cuenta cuando lo haces con alguien eh!? ¿¡Eres estúpida o te haces!? ¡Debería matarte y cuando vea a aquel idiota, lo voy a matar más que a ti!” Volvió a tragar saliva y se golpeó un poco la cara para ir a donde estaban gritando.
Estaban en donde siempre cenaban. El lugar era un completo desastre por lo que parecía una pelea campal entre ellas dos. Pudo notar a todas intentando separarlas pero era imposible. Nadie podía separar a Luna de Luan que estaban en el suelo. Allí vio de paso a Lisa y a Lily que, ambas pero sobre todo la segunda, habían crecido tanto que le daba ganas de llorar. Definitivamente Lily se llevó el podio a la niña más hermosa de la casa, ganándole a Lana por mucha diferencia.
Su presencia fue notada lentamente. Todas que intentaban separar a sus hermanas mayores, voltearon la cabeza al verlo. No sabía que sentir con todas las miradas de cada una de ellas por lo que permaneció callado.
Las gemelas al verle, luego de tanto tiempo, fueron corriendo contra él y lo abrazaron con mucha fuerza gritando y haciendo énfasis en la palabra “¡Hermano mayor!” sorprendiendo bastante a Lisa y a Lily que se acercaron a él con cautela.
“¿Esta persona de aquí realmente es nuestro hermano mayor?” Preguntó Lisa viéndolo mientras se acomodaba sus gafas. Creció, eso sí. Se veía bastante madura para su edad y vestía la misma ropa que de niña ahora llevando una bata de doctor. Él le extendió el brazo y le dijo que hiciera una muestra de sangre para corroborarlo y en tan sólo unos segundos, sacando siempre artefactos de la nada, pudo notar que realmente lo era. “Sip, efectivamente, eres Lincoln Loud” Lisa sin comprender lo que le pasaba ahora, sus ojos estaban brillosos y antes de poder darse cuenta, estaba abrazando a Lincoln.
Lily estaba de igual manera. Si Lisa, su hermana que era muy inteligente decía que esta persona frente a ella era Lincoln, su hermano mayor, entonces no había forma de dudarlo. A diferencia de sus hermanas mayores, ella casi teniendo cataratas en sus ojos, saltó encima de él y este le atrapó y la cargaba mientras le abrazaba y enterraba su cabeza en su cuello. Pero su vista se centró en aquellas dos chicas que se estaban peleando. Ambas miraron a donde estaba él, mirando realmente que la persona que estaba allí era su hermano mayor. Él miraba a la chica de blusa violeta y cabello corto a los costados pero un poco más largo de lo normal arriba. Las dos se separaron y se acercaron hasta él de a poco. Se quedaron en silencio mientras lo miraban pero más que nada, Luna a la cual también tenía sus ojos puestos encima de ella.
“Chicas, todas, necesito que se vayan, ahora” Bajó a Lily y a sus hermanas menores que le estaban abrazando, las apartó a lo que ellas no querían. Pero tuvo que hacerlo porque debía hablar con Luna por sobre todas las cosas. “Vamos, no lo voy a repetir dos veces” Y con algo de reproche, todas hicieron caso y empezaron a irse con indicación de Lynn que con la mirada fue simple para que comprendiera lo que quería dar a entender, llevándose a todas.
Se quedó a solas con Luna que seguía mirándolo como lo hizo por aquel entonces Ronnie, impresionada y creyendo que estaba viendo un fantasma. Pero no hizo lo mismo que ella, claro que no. Lincoln no era para nada optimista de lo que podría pasar y más escuchando lo discutido con Luan antes, no esperaba nada bueno. Ella lo que hizo fue lanzar un golpe a su estómago pero no se inmutó para nada. Siguió golpeándolo pero no sentía nada. Levantó la cabeza y pudo ver de cerca su cara. Dentro de su cabeza la miraba como hace 5 años pero, su rostro había cambiado, todo de ella había cambiado como todas. Simplemente no podía aceptar que crecieron sin él.
“Luna…” Pero fue callado de inmediato mientras esta agarraba con fuerza su camisa y pegaba su rostro contra él. No intentó hacer nada. Ni consolarla ni abrazarle. A diferencia del resto, ella era la única persona que no sabía que decirle.
“Sólo dime que lo que dijo Luan no es cierto…” Recordando lo de hace ya momentos atrás, algo que escuchó con claridad, suspiró pesadamente porque no podía mentirle.
“Es cierto” Notó que Luna tembló levemente y apretaba más fuerte que antes su camisa. No podía hacer nada. Lo hecho, hecho está. No había forma alguna de revertir todo lo que hizo y, realmente entrando en debate, todo lo que hizo hasta el día de hoy, ahora lo consideraba como la peor decisión del mundo. Ella volvió a golpearlo pero, todavía seguía sin sentir nada.
“Lo primero que haces luego de volver es acostarte con una de tus hermanas… Eres la persona más asquerosa que puede existir…” Soltó a su hermano luego de decir eso pero no despegándose de su lado. La mirada que tenía en ella cuando volvió a verlo no era de odio ni de tristeza, era una mirada seria. Entre más lo miraba, viendo que estaba frente a ella, las lágrimas empezaron a recorrer sus mejillas mientras estaba callada. Allí fue cuando Lincoln puso un dedo encima de ella, nervioso y temblando un poco. Cuando le tocó, tanto ella como él sintieron una sensación de anhelo. Ella tomó su mano y pasaba su mejilla en su mano. La acaricio un poco y empezó a sonreír mientras seguía llorando. “Bueno… no soy quién para decirte aquello ¿no?”
Ella soltó una leve risa pero él no quiso reírse por aquello. Pero la insistencia por parte de ella le hizo soltar una leve risa también. Negó con la cabeza mientras se reía pero, al final, se puso serio nuevamente porque no era algo para reírse al final.
“¿Mamá?” Escuchar la palabra “mamá” hizo que ambos miraran a un costado viendo a un niño que estaba parado frente a ellos. Iba vestido con un polo naranja y unos jeans claros. Se acercó hasta ellos. “¿Quién es él mami?”
Lincoln vio como el niño le señalaba mientras su rostro serio cambió a un extremado shock. Con los ojos muy abiertos, miraba al niño. Tenía los ojos marrones su rostro era parecido al suyo de niño, parecía su calco mejor dicho. Pasando de la diferencia de color de ojos, la ropa que llevaba era la misma de niño.
Luna se arrodillo y se puso a su altura. Le revolvió el cabello mientras le dijo con una enorme sonrisa. “Él es tu padre Lance”
Lincoln escuchando esto, miró con nuevos ojos al niño mencionado como Lance y entonces, por un momento, estaba perdiendo la compostura a un nivel tan alto que tuvo que sentarse en una de las sillas que había allí, incapaz de procesar dicha información que acaba de recibir. Fue una revelación importante aunque viera al niño que era exactamente como él.
El niño, Lance, miró a su madre y luego miró al hombre frente a él que le dijo que era su padre. Vio que estaba tomándose la cabeza mientras estaba sentado. Su tía siempre le dijo que él había muerto antes de que naciera. Por lo tanto, realmente miró al peliblanco frente a él entrecerrando los ojos y se acercaba a él. Los ojos que este tenía cuando posó sobre él, se sintió algo nervioso y se alejó algunos pasos.
“Él no es mi padre, mi padre está muerto” Miró a su madre y dijo, “Que conozcas a otra persona no significa que vaya a ser mi padre, por favor mamá…” Replicó a lo que su madre dijo sobre el peliblanco. Iba a irse porque no quería conocer al “nuevo novio” de su madre pero algo le tomó el hombro. Se dio la vuelta y era justamente el peliblanco que le tenía del hombro. Quiso separarse pero este no le dejó. “¡Mamá! ¡Ayúdame!” Intentaba separarse pero no podía.
Lincoln notando más de cerca al muchacho y por cómo reaccionaba, lo bajó enseguida. Se levantó de la silla al escuchar cómo le terminó contestando de una muy mala manera a su gusto por lo que no quería dejarlo ir. Al alzarlo un momento, mirando su cara de tan cerca, pudo darse una idea por lo que le dejó irse.
“Quédate tranquilo. En tu situación, pensaría exactamente lo mismo…” Lance intentaba irse pero Lincoln le vio caminar y preguntó. “¿Sabe tu madre que tienes lastimada la pierna?” El muchacho paró de caminar y Luna miró a Lincoln con lo que dijo y luego miró a su hijo algo preocupada.
“Bueno… Em…” Se empezó a frotar los codos mientras estaba queriendo dar una respuesta a lo que no pudo porque Lincoln miró a Luna con una sonrisa.
“Creo que algo rompió. Se frota los codos y eso lo hacía cuando era niño y rompía algunas cosas de nuestros padres” No tenía dudas ahora. Luna escuchando esto y mirando a Lance, cuando Lincoln dijo eso, el niño se rió y se fue corriendo de allí mientras le seguía para regañarle. Lincoln por otro lado, se quedó parado allí negando con la cabeza. “Tengo un hijo…” Se dijo a sí mismo.
De pronto, escuchó gritos por parte de Luna que parecía llamar a su hijo que no parecía hacerle caso. Fue a verlos. Estaban en el patio por lo que pudo escuchar los gritos de ambos.
Los recuerdos en el patio que tenía cuando lo vio eran muchos. El pasto como siempre bien cuidado y no perdía el color. Vio a Luna gritando cerca de un árbol mientras Lance estaba arriba de él negando todo ante su madre.
“¿Qué pasa?” Preguntó mirando a ambos. “¿No puede bajar?” Preguntó.
“¡Sí puedo pero no quiero!” Gritó Lance. Lincoln y Luna se miraron y negaron con la cabeza. “¿Por qué niegan con la cabeza?”
“No puedes bajar ¿verdad?” Preguntaron ambos. Al final, admitió que no podía hacerlo. Lincoln se ofreció para subir al árbol y que sostuviera todas sus cosas mientras lo hacía. “Ya va tu padre a por ti” Ese término de padre era algo que no se acostumbraba pero, no se podía hacer nada. Negó con la cabeza mientras subía y subía. Estaba impresionado por lo tanto que un niño de su edad puede subirse a un árbol alto como el que había en el patio.
Lance se mostraba reacio a aceptar que era su padre. Sus tías dijeron que estaba muerto, más que nada su tía Lynn por lo que no quería creerlo de todas formas. Su cara fue vista por el peliblanco que se llamaba Lincoln negando con una sonrisa.
“Tan sólo no te muevas. Es posible que se rompa la rama en la que estás si lo haces” Lincoln estaba viendo todo el panorama. Si se movía mucho, la casi delgada rama podría quebrarse y caerse. Era una caída bastante alta la verdad y podría pasarle cosas malas si se cae. Primero se lastimaría bastante. Luego vendría su madre a golpearlo por lastimarse y seguro eso iba a pasar si caía por lo que, debería ahorrarle todo el dolor posible.
Pero Lance, dudando de la palabra de él, lo que hizo fue moverse un poco de la rama y al rama como bien dijo Lincoln, se estaba rompiendo hasta que se rompió, maldiciendo muy internamente porque el niño no hizo caso a lo que dijo. Estaba escalando el árbol y cuando pasó esto, lo menos que iba a dejar pasar, era dejar que cayera por lo que saltó mientras escalaba y lo atrapó en el aire y siendo él la persona que se llevara todo el golpe de la caída.
Luna se acercó hasta los dos, tomando a Lance en sus brazos. Le iba a golpear pero viendo que había caído, entonces miró por su estado primero. “Menos mal que Lincoln te salvó ¿eh?” Le dijo picando su nariz un momento. Lance por otra parte, se mostró molesto con esto. “¿Verdad Lincoln?” Le preguntó viéndolo.
Pero este no se movía. Estaba quieto, tieso y mirando su pecho. Lincoln estaba sintiéndose mal, su vista estaba nublándose y empezaba a sentir que sus ojos se estaban cerrando solos sintiendo algo de sangre en sus labios. Empezó a sonreír mientras miraba que Luna estaba gritándole aunque no podía escuchar para nada. Sólo pudo murmurar diciendo que le niño estaba bien y luego, con una sonrisa claro, todo lo que pudo ver fue oscuridad.
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En el momento que toda la oscuridad era lo único que podía ver, se sorprendió que de la nada pudiera verse a sí mismo. No comprendía que estaba pasando para que estuviera como estaba ahora mismo.
Mirando a cada lado que podía, pudo ver todos los recuerdos, cada uno de ellos. Desde que nació hasta el momento antes de que cayera por intentar atrapar a lo que era su supuesto hijo. No había nada que él no podía ver de sí mismo.
Pero más le asustó que otros recuerdos que aseguraba no ser de él, empezaran a aparecer en su rostro. Más todavía era el hecho que esos recuerdos, eran de su familia, toda su familia. A diferencia de su recuerdo con este, se mostraba a él mismo con una apariencia de niño, alrededor de 11, 12 años. Mientras miraba esto, todo volvió a oscurecerse nuevamente mientras miraba alarmado a su alrededor, asustado. Algo nuevo como esto era demasiado para procesar.
Lo siguiente que estaba viendo era el baño. Pero más que nada, pudo verse al espejo. Se vio a sí mismo en el espejo del baño, mirándose muy confundido. El tema era que por más que se veía a sí mismo, no podía mover ninguna parte de su cuerpo. Conforme se movía el Lincoln que se miraba al espejo, su reflejo (él) se movía también. Fue hasta ese entonces que su cuerpo empezó a desaparecer como lo había hecho aquel super héroe que se desintegraba a pedazos.
No pudo ver nada de nada. Por más que intentase ver algo, recordar algo, lo único que pudo ver fue oscuridad absoluta. Con eso, estaba seguro que estaba muerto de una vez y por todas. Era lo único que quería en vez de estar pasando lo que estaba pasando.
Estuvo así un largo tiempo. Pensaba que estaba muerto ya luego de intentar de todo para poder ver algo. Al final, no hubo resultado de nada. Ya cansado se dio por vencido y simplemente cerró los ojos. Ya quería ir al cielo para poder encontrarse con sus padres, sus amigos y no separarse de ellos nunca más.
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Pensando en que ya estaría en el cielo, de la nada, empezó a sentir ganas de despertarse. Abrió los ojos de a poco, sintiéndose demasiado pesado cuando intentaba despertarse.
El entorno que le estaba rodeando no era otro que su habitación. Lo reconoció con todas las cosas que había en él. Los afiches pegados en las paredes de las cosas que le gustaban así como otras. A su vez, mientras miraba todo, se miró a sí mismo, notando que podía mover las manos, viéndolas muy pequeñas a comparación de antes. A su costado, luego notó a alguien que reposaba su cabeza en la cama en donde estaba recostado y su cuerpo estaba en una silla. Viendo de mejor manera, era Luna que parecía cansada por la cara que tenía. Pensando un poco, esto le hizo recordar cuando él tenía que hacer reposo y ella estaba siempre para él para lo que fuera por lo que, le dio un beso en la cabeza y se levantó sin hacer ruido mientras iba al baño.
Todo le pareció muy familiar. No había nada de cambio en la casa a excepción de algunas cosas en el pasillo que le hizo sentir confundido. De todas formas, pasó de largo y entró al baño, llevándose la sorpresa de su vida.
No tenía la apariencia que tenía a sus 18 años. Al contrario, tenía simplemente con verse al espejo 11 años, incluso podría decir que tenía 12. La marca en su ojo le hizo asombrarse porque aquello no le pasaría hasta los 20 años. La cara que tenía era casi parecida a la que tenía antes. Para ser un niño, si bien tenía rasgos para alguien de su edad, sus ojos eran diferentes. Se tocaba el rostro, pensando un momento que no era él sino aquello que vio anteriormente y sí, podía moverse a su voluntad. Los recuerdos que le invadieron en ese momento aparte de los suyos, parecía que eran de lo que llegó a deducir de este Lincoln. No recordaba del todo porque parecía que sufrió un golpe en la cabeza y perdió parte de su memoria, recordando algunos hechos puntuales. Además, pudo ver cosas hasta el día de hoy. Los recuerdos que pudo ver en ese momento eran de él recibiendo una paliza por parte de Ronnie Anne, algo que la verdad no le sorprendió, entre otras cosas. Pero más que nada, él no era ya el hermano mayor. Seguía siendo el único hijo, eso se mantenía igual. Ahora, era el del medio; 5 hermanas mayores y 5 hermanas menores. ¿Eran igual de actitud y personalidad que él siendo el mayor de todas? De recuerdos que pudo hacer memoria, más o menos. Aun así, seguían siendo sus hermanas. Con eso en mente, sonreía de oreja a oreja mientras tocaba su rostro, su rostro de niño nuevamente.
“Al fin desperté…” Se dijo a sí mismo mientras intentaba salir del baño y volver a su cuarto para buscar algo de ropa y poder salir. Llevaba puesto el pijama de siempre y con la memoria que pudo hacer, Luna se lo había puesto.
Cuando intentaba ir a su cuarto, se chocó con alguien que iba dormida al parecer. Viendo mejor, era Lynn. Esta Lynn era su hermana mayor. Pero en sus recuerdos, aparte de salir esta que tenía frente, salía la otra que era su hermana menor.
“¡Lincoln!” Gritó casi en voz baja. Ella se despertó de casualidad al sentir un ruido y salió a ver. La suerte estaba de su lado al ver que su hermano que estaba dormido por una semana al fin despertó y al parecer, se encontraba bien. Le dio un fuerte abrazo y se separó al instante. “¿Estás bien?” Pero ella vio que la cara que tenía él no era alegre sino seria. Le estaba mirando de esa manera e incluso pudo sentir un poco de ira. “Viejo, ¿qué pasa que me ves de esa manera?”
Lincoln estaba teniendo un conflicto mental con sus recuerdos. Estaba mirando a Lynn de la manera que miraba siempre a la Lynn que era su hermana menor, recordando que siempre le molestaba pero nunca podía vencerle para nada. Ella como era terriblemente competidora, como no podía vencerle en nada, siempre le molestaba a tal punto de que a veces le quería matar. Pero ahora, en los recuerdos que tenía, era él que nunca podía vencer a su hermana. Esto le hizo sentir algo dentro de él. Una nueva sensación empezó a aparecer. Un nuevo propósito de vida así como otras tantas cosas.
Su cara seria se deshizo y de la nada, empezó a sonreír y mostrar expresiones faciales bastantes cálidas a su hermana mayor. “Vístete” Le dijo.
“¿Para qué o qué?” Preguntó con cierta duda.
“Tú, yo, patio, una pelea de práctica, ¿qué te parece?” Se tronaba los nudillos mientras le sonreía a lo que Lynn, tomada por sorpresa por lo que proponía, entonces con una sonrisa asintió felizmente y fue a buscar algo de ropa. Él hizo lo mismo, poniéndose lo que tenía al alcance y salió de su cuarto sin despertar a Luna. Se reunió con Lynn en el pasillo nuevamente y le dijo: “Esta vez te voy a ganar”
“Hmmp, sigue soñando perdedor” Y le siguió hasta el patio, con una sonrisa enorme y feliz.
Aparte de saber que iba a ganarle, estaba feliz, feliz de la nueva oportunidad que estaba teniendo en la vida.