The Loud House: New Lincoln - V2C16 - Lo siento
V2C16: Lo siento
Lincoln ahora estaba siendo atendido tanto el padre como la madre de Tabby que se encontraba durmiendo ahora mismo en su cuarto mientras ellos tres, estaban ahora en la sala, mirando la quemadura que tenía en su brazo teniendo.
“¿De verdad se te cayó café encima?” Preguntaba el padre de Tabby mientras él aplicaba vendaje y notando las muecas de dolor que este tenía.
“Sí… más o menos” No quería contarle que Lynn “accidentalmente” le tiró el café encima por insinuar que no era lo suficiente femenina como para preocuparse de un baile. Ahora se arrepentía de haberlo hecho.
Minutos después, ambos terminaron de aplicar el vendaje al igual que decirle que la quemadura que sufrió era de segundo grado, casi diciendo que podría ser de tercer grado. Se sorprendieron que fuera descuidado para que se le cayera el café encima.
“Listo…” Terminado de aplicar el vendaje y de informarle lo que tenía que hacer, que básicamente era tener cuidado a la hora de exponer su brazo o que sufriera más heridas en el mismo brazo. “¿Te sientes bien?”
“Sí, me siento bien aunque me duele un poco” Miró su brazo derecho viendo toda la venda. Solo su brazo derecho sufrió un gran daño. El brazo izquierdo por suerte, tenía algunas partes pequeñas quemadas pero, no eran dignas de preocupación.
“¿Te gustaría quedarte hasta que nuestra hija despierte?” La madre invitaba al peliblanco a quedarse porque, obviamente, no era difícil adivinar que su hija le gustaba bastante el chico frente a ella que, si tenía que decirlo, se veía bastante bien y si era cierto las cosas que ella a veces contaba de él, entonces, no tendría problema alguno de dejarlo quedarse.
“En caso de no ser una molestia, entonces sí” Se quedó sentado en la mesa mientras ambos lo miraron y sonreían. Por dentro él se sentía muy incómodo. El simple hecho de estar rodeado de una casa lujosa, ese lugar pensaba que no era para él para nada. “Gracias” Fue lo dijo luego de un rato, agradeciendo por haberse encargado de la quemadura de su brazo que, entre más lo movía, más le dolía.
No quiso tomar nada, no después de ser quemado por su hermana menor. Aunque sea, los padres de Tabby le dieron algo para comer. Aceptó todo sin dudar. Mientras tenía las cosas frente a él, mandó un mensaje a Lori que en caso de necesitar la van, que pedía disculpas porque la estaba usando él al igual que un mensaje a sus padres.
En eso, una adormilada Tabby aparecía en la cocina bostezando y rascándose la cabeza mientras caminaba, dormida todavía. “Mamaaaa, ¿hace falta hacer tanto ruido con tus cosas?” No notó que estaba Lincoln allí sentado, comiendo un poco las tostadas con mermelada que le ofrecieron.
“Lo siento querida, era necesario” Respondió ella pidiendo disculpas con una sonrisa.
“¿Necesario?” También vio a su padre, ambos estaban con sus pijamas. Su madre, de repente y para su sorpresa, le señaló a un costado y lo vio allí, a Lincoln con todo su brazo vendado. “¿¡Lincoln!?” Como por arte de magia, abrió los ojos y se acercó a él, muy preocupada al ver que tenía el brazo vendado. Quiso tocarlo pero, se mantuvo en eso. “¿¡Qué te pasó!?”
“Se… me cayó café encima…” La mirada, los ojos que tenía él, se dio cuenta que lo que dijo, de alguna manera, era mentira. Asintió comprendiendo un poco pero quedándose callada frente a sus padres.
“¿Cómo te encuentras? ¿Te duele? ¿Necesitas ayuda alguna?” Pero la preocupación no podía ser ignorada o fingida en ella. Sí, estaba realmente preocupada por Lincoln. De fondo, escuchó la risita de su madre que, frente al peliblanco, trató de ignorarlo. Incluso estando frente a sus padres, apoyó la mano en su cara a lo que Lincoln, no dijo nada y no la apartó tampoco. “¿En serio estás bien?”
“Estoy bien, en serio. Gracias por preocuparte… querida mía” Estando los padres de ella detrás, le dijo eso último que, con éxito, hizo que Tabby se sonrojara. En eso, los padres de ella de a poco se iban de allí dejándolos solos. “Siento llamarte de esa manera…” Se disculpó porque seguro no lo esperaba para nada.
“No… no pasa nada…” Se dio vuelta también porque Lincoln no paraba de ver detrás de ella. No había nadie por lo que podían hablar con naturalidad ahora. “Ahora, ¿qué pasó realmente?” Él le contó lo sucedido hace no más de una hora, asintiendo en cada palabra que le daba. “Mm… Lincoln, puedo decirte con todo el respeto que te tengo que eres idiota”
“Vaya… eso explica muchas cosas” Respondió riéndose de lo que ella dijo pero, Tabby apoyó su dedo en su boca.
“No, en serio. Lincoln, de verdad que lo que hiciste es algo para golpearte pero… Tienes suerte de estar lastimado” Se tocaba la sien mientras no quería golpearlo. “Sigue siendo una mujer tu hermana ¿sabes? No puedes decirle eso” Le comentaba esto. Realmente, tenía que golpearle para que aprenda pero, no podía. No con ese estado que estaba.
“Tabby… ya me invitaron a ese baile aparte” Eso no lo dijo antes y lo dijo ahora, cambiando ahora su forma de pensar con respecto a la situación.
“¿Te invitaron? ¿Quién?” Incluso ella estaba intrigada ahora. Aparte, estaba sintiendo un poco de celos que alguien le haya invitado.
“Luan” Dijo a secas. Tabby alzó la ceja, curiosa de que la hermana menor de él le haya invitado.
“¿Vas a ir?” El tono de ella era de burla. Ya con lo de su hermana Lynn y ahora sabiendo lo de Luan, bueno, ella quería reírse de sus hermanas de no tener a alguien con quien ir e invitarlo a Lincoln.
“Sí, voy a ir” La cara de incredulidad de Tabby al escuchar que iba a ir le hizo sonreír un poco. Se notaba que ella no quería que vaya al baile. No importa que le dijera, iba a ir porque lo prometió a su hermana y si no cumplía aquella promesa, como hombre, no tendría cara. En eso, ella se levantó de su silla y se sentó encima de él, tomando con cuidado su brazo vendado y haciendo que le tomara de los pechos. “Oye…”
“¿No te gustaría quedarte ese día conmigo?” Se inclinó encima de él hasta que su cara, su boca mejor dicho, estuviera a la altura de su oreja para suspirar aquella pregunta mientras mordía levemente la misma. Lincoln apretó con algo de fuerza sus pechos y le dio un leve beso en el cuello, haciéndola suspirar un momento pero soltándola luego de esto.
“Prometí acompañarla Tabby…” La sacó de encima y se levantó mientras tomaba la tostada que le quedaba allí. “Espero que no te moleste querida” Se volvió a burlar un poco de ella mientras le dio un pequeño beso en la frente. “Saluda a tus padres de mi parte” Tomo sus cosas y se fue directo a su casa. Agradecía bastante a los padres de ella que le atendieran sin la necesidad de cobrarle porque, ahora mismo, en tema de dinero, apenas tenía para comprar un dulce.
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“Oye Lynn, ¿qué te pasa que tienes esa mala cara?” Leni miraba a Lynn que estaba sentada en su cama, abrazando sus rodillas mientras se meneaba un poco con los ojos abiertos. Verla de esa manera, incluso una persona tonta como ella se podía dar cuenta que algo malo pasaba.
“Hice… hice algo malo” La mera imagen de ella tirándole el café caliente encima a su hermano mayor, le estaba pasando factura porque seguro hizo algo que no debía. Pensaba en el daño de haberle tirado algo caliente encima, algo que hizo en producto de que él insinuara que no era para nada femenina. Ahora que estaban en frío, hizo algo atroz. Por eso estaba como estaba ahora mismo, realmente preocupada por él porque hace horas que se fue y no volvía.
“¿Algo malo? ¿Qué has hecho esta vez? ¿Tirarle algo encima a alguien?” Leni se rió pensando en esto porque sería bastante tonto de su parte si lo hacía. Cuando terminó de reírse, notó que la mirada de ella no cambió para nada. Se sentó a su lado, apoyando su mano en su espalda mientras también le abrazaba. “Sea lo que sea que has hecho, estoy segura que con unas disculpas, estará todo bien” Trató de tranquilizarla porque cuando la tocó, notó que estaba temblando un poco. Como hermana mayor que era, debía al menos tratar de calmarla porque, era anormal verla de ese modo. “¿No crees que con unas disculpas se arregle todo?” Insistió en volver a preguntar.
“No…” Pensando todavía en la cara de Lincoln, las disculpas no servirían para nada. Miró a la cara a su hermana mayor un momento. Ella tenía una sonrisa enorme pero, no podía sonreír de esa misma manera que ella lo hacía. “Si alguien te tira algo caliente encima, ¿cuál sería tu reacción?”
“Mm…” Leni se puso a pensar con su pregunta. “No lo sé” Respondió encogiéndose de hombros mientras la miraba con una enorme sonrisa. Cerró los ojos para evitar hacer algo innecesario nuevamente. Los volvió a abrir, suspirando y recostándose en su cama. “¿Volverás a dormir?”
“Sí” Fue su única respuesta.
“Oh, bueno. Cualquier cosa, no dudes en llamarme” Leni se apartó de su cama y se fue del cuarto.
Lo que menos quería hacer ahora era salir a entrenar o hacer algo. No importaba que tanto pensara en otra cosa, la cara de shock de su hermano no se la iba a olvidar y más sabiendo que le había hecho daño, bastante.
En eso de intentar dormir un poco, el ruido del primer piso no la dejó para nada pegar los ojos.
Esto se debía a que, al parecer, Lincoln había vuelto a casa, atrayendo la atención de todas por lo que estaba escuchando, gritándole para saber la razón de que se haya ido llevándose la van familiar porque, entre los gritos de todas, parecía que tenían planes para el día de hoy.
Se tapó la cabeza con su almohada mientras pegaba con fuerza sus ojos para olvidarse del día de hoy y para ver si luego de dormir un rato, ya no pensaba tanto en aquello.
La puerta de su habitación se abrió y luego se cerró. Pasos que venían a su dirección se escuchaban. Algo o alguien se sentó en su cama. Al sentir algo que tocaba su pierna, ya no era algo sino alguien. Apartó su pierna para que no la tocara.
“Un poco más y pateabas mi brazo” Abrió los ojos al escuchar esa voz. Se quitó la almohada de encima y se sentó rápidamente. Lincoln estaba allí, sentado seriamente mientras todavía tenía el pijama puesto. Iba a decir algo pero, se quedó callada al ver que Lincoln le dijo que no dijera nada de nada. Se arremangó la manga del pijama, mostrando su brazo derecho casi vendado por completo. Se bajó la manga y sonrió. “Estoy bien si eso quieres saber” Dijo a secas.
“Yo… Yo…” Pero de nuevo le hizo callarse. Lincoln le acarició la cara mientras pasaba sus dedos por sus ojos. Quería llorar. Por un impulso, por enojo más que nada, hizo lo que hizo.
“No te disculpes conmigo. YO debo disculparme contigo” Agregó.
“¿Eh?” Confundida con esas palabras de él, se le quedó mirando como una tonta sin entenderlo para nada. “¿Tú… disculparte?”
“Fue un error pensar que no te interesaban esas cosas sólo porque ames los deportes más que nada… Después de todo, sigues siendo una mujer… Siento mucho haber dudado de tu feminidad hermanita” La persona que debía disculparse debería ser ella y no él. Pero, no podía creer todavía que realmente él se estuviera disculpando por lo que dijo. Al menos, ahora, se sentía un poco mejor y se sentiría mucho mejor si pudiera decir lo que siente con respecto al tema. El problema era que Lincoln todavía no le dejaba hablar para nada. “Pero, no puedo aceptar ir al baile contigo Lynn. Alguien más me invitó a ir”
La última frase, esa última frase que dijo su hermano, le hizo apretar el pecho fuertemente. Apretó con fuerza su labio inferior, tratando de no mostrar algún signo de preocupación con respecto a esto. Alguien fue más rápida que él. Pensó por un momento que Ronnie le había invitado pero, no había valor ahora mismo para preguntarle.
“De todas formas… no quería ir al final” Inventó una excusa. Ya con saber que alguien más le había invitado, por más que se lo pidiese, no iría con ella sino con la persona que le invitó. Por lo tanto, era una pérdida de tiempo.
“¿En serio?” Ella asintió ante la pregunta de su hermano, recostándose nuevamente en su cama mientras no miraba su cara. No sabía que cara hacía por lo que, podía estipular un poco. “Okey…” El pequeño bulto que sentía en la punta de su cama dejó de estar, sintiendo los pasos de su hermano yéndose y escuchando la puerta de su cuarto abrirse y luego cerrarse.
Apretó con fuerza sus ojos para evitar soltar lágrimas. No quería llorar y no iba a llorar para nada. Debía borrar esa idea de su cabeza para siempre y seguir adelante con su vida como si nada hubiese pasado, ser feliz y vivir una buena vida.
Mientras tanto, Lincoln fue a su cuarto. No estaba Lily por suerte así que pudo sacarse su pijama sin la necesidad de tener que ver si había alguien o no.
Lo único que tenía con mangas largas era una sudadera negra, la misma que usó para hacerse pasar por Lance. Estaba en conflicto para ponérsela porque, por un lado, Luna podría sospechar pero por otro lado, la idea de que las demás pregunten por su brazo, no le gustaba. Iban a matar a Lynn si se enteraban y más Lori.
Era que una sospechara o la otra hiciera un escándalo.
Con la sudadera negra puesta, era obvio que preferiría la sospecha antes que el desastre de pelea de hermanas. Si Luna era perspicaz, era rápida mejor dicho, sabría de dónde sacó la sudadera y si no lo hacía, bueno, entonces estaba de suerte.
“Lincoln” La voz de Luna llamándole desde el pasillo le hizo volver al mundo real enseguida. Como estaba sumergido en sus pensamientos, no notó que ahora estaba parada en la puerta mientras le miraba. “Necesito que me lleves a…” Se dio la vuelta lentamente. Ella estaba hablando pero se quedó callada por unos segundos porque se le quedó viendo detenidamente. En eso, le señaló mientras se acercaba lentamente. “¿Qué haces con la sudadera de Lance?”
Oh mierda pensó. Ahora, debía inventar una excusa mientras, internamente, maldecía su increíble buena suerte.