The Loud House: New Lincoln - V2C17 - Sospecha
V2C17: Sospecha
Luna estaba en su cuarto cuando escuchó por los gritos de sus hermanas que su hermano mayor había vuelto de donde sea que se haya ido.
Eso tomó por sorpresa a todas en la casa porque se fue desde muy temprano y volvió, todavía teniendo el pijama encima, atrayendo la mirada de todas por lo que pudo escuchar de las demás.
“¿Lincoln volvió?” Le preguntó a Lana que entraba lentamente en su cuarto que, se mostraba muy molesta.
“Así es” Se sentó en su cama, cruzada de brazos. “Le pedí que me llevara al basurero para buscar piezas pero me dijo que ahora mismo, quería dormir”
“¿Por qué no pedirle a Lori entonces? Tiene carnet de conducir” Agregó. Pero ella negó con la cabeza aún más molesta.
“Si le pides que te lleve a algún lado, tienes que hacerle muchos favores que a diferencia de Lincoln, simplemente acepta sin nada a cambio” Se bajó de su cama y tomó algunas cosas, más precisamente sus herramientas. “Mejor me las arreglo con lo que tengo” Y se fue molesta de allí.
Luna también bajó de su cama mientras dejaba la guitarra a un lado. Había recibido un mensaje por parte de Sam de salir un rato el día de hoy. Pediría o mejor dicho, trataría de pedirle a su hermano mayor que le lleve a donde Sam le dijo porque sus padres, según sus palabras, debía pedirle a su hermano mayor si quería ser llevada a algún lado.
Por eso, se paró en el marco de la puerta mientras miraba la espalda de él, sintiendo una enorme familiaridad con esa sudadera que llevaba puesta e, indudablemente, la reconoció en seguida.
“¿Qué haces con la sudadera de Lance?” Le preguntó a lo que este se dio vuelta lentamente. Se acercó a él señalando esa prenda que era de Lance. No entendía la razón de que él la llevara puesta.
“Me la dio como regalo” Le respondió. Miró de cerca la sudadera para ver si realmente era la de él y sí, era de Lance. Aparte de verlo de cerca, el olor que tenía la sudadera, de alguna forma u otra, le estaba haciendo marear un momento a lo que tuvo que sacudir su cabeza para estar concentrada. “¿Hay algún problema?” Le preguntó, notando seguramente su cara.
“El problema es que es un desperdicio en alguien como tú” Le dijo a secas. “¿De seguro que era para ti?” Estaba insinuando que, posiblemente, era para ella. Aunque, todavía tenía sospecha alguna sobre este Lance ya que, si recordaba bien, Lincoln solía hacer mención de sus amigos siempre. En este caso, este amigo, nunca escuchó nada de él pero él afirmaba decir que le debía la vida.
“¿Lo quieres?” Parecía que él entendió completamente su insinuación con respecto a la sudadera. Lo quería, no podía ocultar ese hecho. Ahora, se lo estaba ofreciendo y tragando algo de saliva, queriendo ocultar un poco sus ganas de tenerlo. “Tómalo” Se sacó la sudadera y pudo ver por un segundo el vientre de su hermano, notando algunas marcas en su cuerpo y luego, notó de lleno su brazo vendado completamente. No le dio importancia y tomó la sudadera sin dudar y se fue de allí, olvidando el motivo original de su visita al cuarto de su hermano mayor.
Estando en su cuarto y con la sudadera, inmediatamente no perdió tiempo y la olfateo como si fuese un perro. El aroma, el olor de Lance se impregnó dentro de sus fosas nasales, temblando un poco hasta el punto de caer al piso. Se lo puso y era obvio que le quedaba grande pero de todas formas, lo iba a conservar. Aunque, en un momento que otro, ese aroma sentía que antes lo había olfateado pero no sabía. Ya olvidando el hecho de la invitación de Sam, se volvió a la cama para seguir disfrutando de su pequeño regalo.
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Rebuscando nuevamente en su ropa que tenía, había recordado que tenía una sudadera y si su memoria no fallaba, era de color naranja, color que era su favorito. El tema era encontrarla entre todas sus cosas que al final, pudo encontrarlo.
Se lo puso. Todavía le quedaba bastante bien y esto serviría para poder cubrir su brazo vendado que, no importa que pase, nadie debe saber sobre esto para poder evitarle problemas porque, era bastante serio.
No sabía que hacer ahora.
Se sentó en su cama mientras miraba sus redes sociales en su teléfono, encontrado para hacer nada. Aparte de que estaba suspendido y muy pocas podía hacer sin la necesidad de supervisión de sus padres que, cuando menos se lo esperaba, parecían que le estaban vigilando.
Se acostó, teniendo cuidado con su brazo. Le dolía moverlo mucho como lo estaba haciendo. Se debía acostumbrar al dolor porque, tarde o temprano, debía usar su brazo para lo que fuese si eso incluía “satisfacerse personalmente”.
Pensando levemente en eso, intentó hacerlo en el aire para comprobar si le dolía y, efectivamente, dolía mucho. Sabía que si pedía ayuda con respecto a esto, había una persona en cuestión que podría ayudarle sin pensarlo pero, conociéndola, le pediría un favor tras otro por estas ayudas hasta que su brazo mejore y pensándolo muy bien, esa persona quedó descartada.
“Será entonces semanas de abstinencia…” Cerró los ojos mientras pensaba más detenidamente en esto y los volvió a abrir. Debía hacer algo para pasar el rato. Lo único que le quedaba era molestar a alguna de sus hermanas.
Pasando por el pasillo, su anterior cuarto, ahora habitado por Lisa, sabía que no sería fácil entrar ahora. Extrañaba su cuarto pero gracias a este cambio que hizo, todo el mundo parecía estar felices con sus nuevos compañeros. Si extrañaban a sus anteriores compañeros, bueno, eso no lo sabía.
Lucy y Luan parecían llevarse bastante bien y más con su gusto de hablar con objetos inanimados que, sólo podía sonreír al verles. Luego asó a ver al cuarto compartido por Lola y Lori. Sólo la primera estaba en el cuarto mientras que la otra, por lo que podía oír, estaba en el primer piso hablando tan casualmente con su teléfono con su novio. Ni él ni Jordan actuaban de esa manera cuando estaban juntos por lo que, un poco de asco le dio.
“Ah… Cómo quisiera que mi príncipe aparezca algún día de estos…” Escuchaba suspirar a su hermana menor tras la puerta. La miró por unos segundos mientras ella jugaba con sus muñecos a tomar el té mientras estaba recargada en uno de sus brazos sirviendo té con una cara aburrida.
“¿Es un mal momento para entrar?” Preguntó Lincoln tocando la puerta mientras entraba lentamente, esperando la respuesta de Lola para que le dijera que podría entrar.
“¿Lincoln?” Unos segundos después de verle, suspiró un poco. “Puedes entrar” Él entró lentamente a lo que se sentó en una silla vacía de su mesa en donde estaba tomando té. “¿Vienes a molestar?”
“Sí” No iba a mentirle. Realmente quería molestar a alguien en la casa o en lo que podía llamarse, pasar el rato.
“Si es así, puedes irte de aquí. Lo que menos necesito es a alguien que quiera hacer perder mi tiempo”
“¿Esa es tu manera de invitar el té?” Tomó una de las tazas y empezó a beber, levantando el dedo meñique mostrando mucha clase frente a su hermana que, se lo quedó mirando un rato mientras terminaba de beber el té que había en la taza. “Exquisito” Dijo bajando la tasa con una cara de placer mientras sonreía. “¿Qué no hay nada para acompañar este té?”
“¿Eh? Oh… Ah… ¿No?” Nerviosa, no le quedó otra cosa que sonreír. No había preparado nada como aperitivo porque no pensaba que alguien jugaría con ella a tomar té. “La próxima vez prepararé algo”
“¿Cocinas?” Le preguntó bastante curioso. El hecho de que ella supiera cocinar, le llamaba la atención un poco. Asintió con una sonrisa mientras le mostraba lo que alguna vez había cocinado en el pasado. “Claro, debes saber cocinar para tus concursos…” Ahora entendía. Hizo memoria pero no recordaba un momento cuando ella cocinara para algunas de sus competencias. Por eso, la mera noticia de que ella supiera, en este momento, fue sorprendente. “¿Qué más escondes detrás de ti?” Le preguntó acercando su rostro al de ella sospechosamente.
“Esa pregunta me la gustaría hacértela a ti hermano mayor” Ella no retrocedió sino que le plantó cara con una sonrisa desafiante a lo que, no le fue difícil sentirse impresionado con su actitud. En eso, ella se levantó para buscar algo que tenía guardado. Aprovechando que su hermano frente a ella, buscó un traje que tenía guardado que esperaba que fuera la medida perfecta para él. “Ten”
“¿Por qué me das esto?” El traje que le dio era lo que podía suponer de un príncipe. De cerca, estaba seguro y esto le dio un escalofrío enorme, era de su talla. Cambió su mirada a su hermana menor que, tenía una sonrisa todavía en su rostro. En eso, se dio cuenta de la razón. “No…”
“Conoces las reglas, ¿verdad?” Juntó sus dos manos, muy complacida de que entendiera rápidamente a lo que ella se refería. “Póntelo y no diré nada. No lo haces y hablaré” Con resignación, Lincoln no le quedó otra opción que hacerle caso. “¡Pero no te desvistas aquí!” Le gritó, viendo que él, estaba desnudándose frente a su hermana menor, causándole un enorme sonrojo por verlo casi desnudo. “¡Vete!” Lo empujó fuera de su cuarto mientras trataba de calmarse y borrar la imagen de él, intentando desnudarse frente a ella. No estaba lista aún para ver ese tipo de cosas y no quería que su primera vez fuera arruinada de tal manera.
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Lincoln seguía sin entender todavía una cosa sobre el traje que tenía puesto. ¿Cómo ella sabía su talla o por qué tenía un traje de príncipe guardado? Le quedaba perfecto y eso era lo que más le estaba sorprendiendo.
Pero, lo que más coraje le estaba dando era el simple hecho de estar siendo chantajeado por su hermana menor. No importaba que información tenía para amenazarlo, seguro era algo lo suficientemente peligroso como para hacer que esté más castigado de lo que una persona normal pueda soportar.
No sabía cómo se veía por lo que, una vez puesto su traje, fue directo al cuarto para preguntarle a Lola por su apariencia. No se sentía muy convencido de estar usando esto.
“Oye Lola” La llamó entrando a su cuarto. “Ya me puse el traje…”
Ella, que estaba esperando a su hermano tomando una taza de té, al verle, dicha taza se le cayó, rompiéndose en el acto.
Se quedó sorprendida que el traje de príncipe que tenía para su hermano mayor le quedara bien y además, lo hacía ver extremadamente guapo, casi igual como el príncipe azul que siempre ella soñaba. Sólo faltaba probar su actitud. Si tenía todo lo que tenía que tener, entonces, no había duda alguna que su príncipe había venido.
“Si actúas como un verdadero príncipe, te dejaré ir” Lola no quería dejarle ir luego de verle vestido de esa manera. Caminó alrededor de él, ignorando la taza partida en su pequeña mesa para verlo de cerca. Realmente estaba creyendo que Lincoln, su hermano mayor, era un príncipe.
Él suspiró un momento, resignado por lo que estaba por hacer y no queriendo hacer esto nunca más a pesar de que el traje, era sencillamente hermoso. La tomó de la mano repentinamente mientras se arrodillaba y besaba la misma.
“Mi querida princesa… Desde que puse mis ojos en ti, no pude comprender cómo es posible que una mujer de su belleza estuviera en la tierra y no en los cielos, siendo venerada como la Diosa que debe ser. Permita que este humilde hombre pueda cortejarla y decirle en simples palabras que al verla, me he enamorado de usted perdidamente…” Hizo una pausa para besar la mano de Lola nuevamente. Para su segunda vez, le quitó el guante que tenía lentamente, besando su mano desnuda. Alzó la vista y la cara de su hermana menor no podía estar más roja. Tal parecía que sí le convenció. “¿Esto convence a la princesa de que soy un príncipe digno para usted?” Sin palabra alguna, ella asintió. Todavía estaba procesando las palabras que él le dijo y se quedó quieta, tiesa, salvo su rostro.
Se separó de ella, con una sonrisa porque ya cumplió con la parte de lo acordado. Haciendo esto, Lola se recuperó de su estupor y lo miró ahora enojada.
“¿¡A dónde crees que vas!?” Le gritó. “¿Quieres que diga lo que sé de ti?”
“Te convencí como príncipe ¿no? Ese fue el trato. Si te convencía, entonces, era libre. ¿Acaso las palabras de una princesa no valen nada?” Volvió de nuevo a su lado. Se agachó y le acarició la cabeza. Tras acariciarle, se levantó y se fue de su cuarto para ir al suyo, ahora dudando si quitarse el traje porque, ya le tomó bastante gusto.
Lola, por otro lado, apretó con fuerza sus puños pero él tenía razón. Con esas palabras que dijo, fue suficiente para hacer que viera a su hermano como un verdadero príncipe. Aunque molesta, tenía razón. Volvió a mirar su juego de té, notando una taza rota. Debía limpiar y pedir que su padre la repare o en el peor de los casos, usar el dinero que tenía escondido.
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Como si fuera por turnos, ahora la persona que iba a molestar a Lincoln era justamente Luan que, tenía un pequeño regalo que llevaba con ella.
Era para su hermano dicho regalo y seguramente al abrirlo, se llevaría una enorme sorpresa porque dicho regalo que tenía para él, era una trampa. Ni bien sacara la tapa, un pastel saldría a toda velocidad para impactar en su cara.
Entre risas, se encontraba en la puerta de su habitación, siendo expectante e imaginando la reacción de este cuando lo abriera. “¡Oye Lincoln! Tengo un regalo para…” Abrió la puerta sin tocar antes y mientras entraba y hablaba, al ver al frente, se quedó callada de inmediato.
Como si fuese aquella vez que él la vio desnuda, esta vez ella le estaba viendo desnudo a su hermano mayor. Bueno, en realidad, vio el torso totalmente desnudo, notando el vendaje en su brazo al igual que las cicatrices que tenía y su cuerpo trabajado, quedándose congelada con el regalo en mano, regalo que se le cayó y por suerte no se activó, con la boca abierta mientras su cara pasaba de un color normal a un color rojo muy fuerte, sonrojándose al máximo.
Lincoln al sentir la puerta y la voz de su hermana menor Luan, se quedó callado. Notó que ella se estaba sonrojando mucho y seguro era por verlo de este modo. Pero, le preocupaba más que pensaba sobre las marcas en su cuerpo y sobre el vendaje en su brazo.
Los dos se quedaron en silencio, observándose el uno al otro, no sabiendo que decirse.