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The Loud House: New Lincoln - V2C2 - Ambas queremos pedir perdón

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V2C2 – Ambas queremos pedir perdón

Luego de que las clases finalizaran, Lincoln le dijo a su hermana Lori que no se preocupe por él, que volvería a casa más tarde y que se encargara de buscar y recoger a todas para llevarlas a casa.

Ella le miró con bastante duda con respecto a esto y le dijo de ir a ver a un amigo que estaba en mal estado y que, junto con sus otros amigos, le llevarían la tarea para que no se pierda ningún día de clases. Lo peor que podía pasar era que se atrasara y eso, para cualquier persona, era bastante feo.

Lori asintió ante la buena obra de su hermano y se fue con las demás directo para casa mientras él, junto con sus mejores amigos, visitaría a Liam para ver cómo se encontraba, darle la tarea y claro, pasar el rato.

Cuando Lincoln supo en el camino que Liam en realidad no estaba enfermo sino que faltó porque no quería hacer el examen, no mostró sorpresa alguna. Al contrario, se rio diciendo que era algo que haría pero, aparte de no querer hacerlo, sabía de la existencia de otra razón por ello.

“¿Esto que me están diciendo es de verdad o es una simple broma?” Sólo Zach sabía la razón de que Liam faltara a clases y cuando lo contó, Lincoln no pudo evitar no reírse por lo sucedido. Al final, resulta ser que él faltó a clases porque mientras trabajaba en el campo, curiosamente y extrañamente, una vaca salió corriendo cuando con hierro caliente le dejaron una marca en el trasero, haciendo que gritara y de la nada, soltara una patada trasera, impactando en el brazo de él y quebrándolo.

Era serio y él lo sabía. Pero las risas no podían faltar para nada. Ante la desgracia de uno, era la risa de otro. Sus amigos le miraron mal pero, al rato se recompuso luego de escuchar tal historia, pidiendo perdón y llegando al hogar de su amigo.

“Hola chicos” Dijo tan casualmente mientras saludaba con una de sus brazos. El otro, estaba enyesado. “¿Vieron? Sigo vivo jaja” Vestía ropa de campo y no se le notaba que estuviera preocupado o sufriendo algún dolor por el brazo, al contrario, estaba muy feliz.

“Te trajimos la tarea Liam” Clyde sacó de su mochila algunas cosas que hicieron el día de hoy, obviando el examen del día de hoy. “No todo es para mañana. Algunas de estas cosas son para el viernes y el resto, para la otra semana”

“Bueno. Gracias chicos… Y… ¿quieren salir a montar a caballo por el campo?” Aunque Liam con un brazo roto, podía salir a galopar con su caballo como el  mejor del mundo. Él al ver a sus cuatro mejores amigos dudando un poco de lo que pedía, se echó a reír. “No se preocupen muchachos, puedo hacerlo sin ningún problema… ¿aceptan al final?”

Se miraron un momento y luego asintieron con una enorme sonrisa. Querían despejarse un poco del hecho de hacer un examen y pasar una agradable tarde sin preocupaciones.

———

Ya siendo un poco más de las 6 de la tarde, el sol de a poco se estaría escondiendo pero todavía habiendo un brillo de luz. De todas formas, luego de estar con Liam y pasar un rato cabalgando por los campos de su familia, tuvo que volver a casa.

Tenía algo de dinero para el bus pero optó por caminar un poco. Ver su figura le hizo pensar que necesitaría algo de ejercicio y seguramente, Lynn estaría encantada de ayudarle con esto.

El tema era que, le esperaba un largo viaje de al menos dos horas si caminaba con el ritmo que iba pero, viendo esto, aceleró un poco para acortar el tiempo de viaje.

Al cabo de una hora llegó a su casa pero estaba reventado.

Para acortar tiempo como bien pensaba, se le ocurrió la brillante idea de salir a correr un poco y si bien llegó hasta su casa en una hora, ahora apenas podía moverse lo suficiente como para que la gente pensara que era una persona normal. Sudada y sudaba como si no hubiese un mañana, echándose a perder claramente su ropa por lo mojada que estaba.

“¡Llegué!” Entró a la casa lentamente, viendo a sus hermanas, algunas de ellas, estando en el sofá mientras o miraban la televisión o estaban con sus teléfonos muy concentradas.

Viendo que nadie le estaba recibiendo o diciendo algo, suspiró y simplemente dejó que ellas hagan lo que quieran y empezó a dirigirse al baño, queriéndose duchar para quitarse ese mal olor y aparte, comer algo y luego dormir.

“¡Espera Lincoln!” Casi entrando al baño, se tuvo que detener porque Luan le había tomado de la camisa. Se dio la vuelta y allí estaba junto con Lynn que, ambas, parecía tener una mala cara. “¿Podemos hablar un momento antes que entres al baño?” Las dos se frotaban el brazo, algo nerviosas aparte de la mala cara.

“Mañana me lo dirán. Ahora, quiero bañarme…” Pero se golpeó la nariz. La puerta estaba cerrada a diferencia de hace unos segundos que estaba abierta. “¿Quién está dentro?” Tocó la puerta y la imagen de Leni apareció.

“Lo siento. No saldré hasta que este pequeño grano en mi nariz se vaya hasta nuevo aviso” Cerró de un portazo la puerta del baño, dejando sin palabras a Lincoln que buscaba querer bañarse pero, abriendo la puerta nuevamente, se acercó hasta ella que estaba tratando de hacerle explotar pero no podía. “¡Oye! ¡Espera…!” Trató de decir algo pero con dos dedos, explotó dicho grano y la empujó fuera del baño. “¿Oh? ¿Ya no tengo el grano? ¡Gracias Linky!” Le agradeció y se fue a su cuarto. Por impulso lo había hecho.

“Ahora, como dije, esperen hasta mañana” Asomó su cabeza y luego cerró la puerta, entrando en la ducha y bañándose por un largo rato mientras disfrutaba el agua caliente recorriendo por todo su cuerpo.

Al salir, sus hermanas menores estaban esperando a por él para hablar realmente pero les volvió a decir que quería hablar el día de mañana ya que, ahora mismo, les dijo que quería descansar por el largo día que tuvo.

Para el siguiente día, luego de tener un día bastante normal de clases junto a sus compañeros de clases, volvió esta vez con sus hermanas a casa porque no había nada que hacer por la tarde ya que debería descansar un poco sus músculos, sus hermanas, Luan y Lynn se acercaron nuevamente a él mientras estaba en el sofá sólo mientras las demás estaban en sus cuartos.

“En serio Lincoln, debemos hablar contigo”

“Bien… ¿qué sucede?” Lincoln dejó de lado lo que estaba viendo en la tele y centró su vista en sus dos hermanas menores que, al igual que ayer, ambas tenían un rostro de culpa al igual que sus acciones demostraban esto.

“Pues… Veras… Lo que sucede es que… Lynn tiene algo que decirte” Luan empujó a la mencionada frente a él, poniéndose detrás de ella.

“Sí… Espera, ¿a qué te refieres con que yo tengo algo que decirle? ¡Tú también eres culpable lo que le pasó!” Lynn respondió agresivamente al ver que su hermana mayor le empujaba para que hablara y contara lo que había sucedido el día de ayer, haciendo que Lincoln viera a las dos casi a punto de pelear y sintiendo bastante curiosidad con lo que ambas se decían.

“Alto” Las dos pararon y él se levantó para ponerse en el medio. “¿Qué pasa que están actuando tan extraño?” Miró a los ojos a cada una, ambas evitando su mirada. “¿No van a hablar?”

“¿Recuerdas el dolor de cabeza que ayer tenías? Resulta ser que puede que tengamos que ver un poquito con respecto a ello” Luan hacía una expresión diminuta con su mano mientras sonreía nerviosamente, respondiéndole.

“¿Un poco?” Se volvió a sentar mientras las dos seguían paradas frente a él. Mirando a detalle, Luan vestía una falta a cuadros amarilla junto a camisa blanca sin mangas con el cuello del mismo color amarilla. Tenía una pequeña cola de caballo y en su cabello había una pequeña flor que, si uno se acercara para verla, se llevaría una agradable sorpresa. Lynn por otro lado, su vestimenta era completamente deportiva. Camiseta a tirantes blanca con el número 1 en el centro con los bordes de esta de color rojo, unos shorts rojos con una franja color blanca, medias altas rojas y blancas y tacos (en sentido de botines también, calzado para jugar al soccer) junto con una chaqueta deportiva del mismo color de siempre, roja. Al igual que Luan, tenía una cola de caballo pero el de ella era más alta y más larga. “¿De qué diablos hablan?”

“Hablamos de que si la señorita chistes no se hubiese agachado, nada de esto hubiese pasado” Increpo Lynn mirando a Luan y señalándola. Lincoln le bajó el dedo porque era de mala educación señalar a los demás.

“¡Alto! ¿Cómo que mi culpa? ¿¡A quién se le ocurre patear un balón en la cara de la otra persona cuando discute!?”

“¿¡A quién se le ocurre también tirarle agua encima cuando discute con otra persona porque no puede ganar un argumento!?”

Más cosas se dijeron entre las dos, ahora poniendo una mano en los hombros de ambas, mirándoles de manera seria haciendo que se callaran sin siquiera hablar.

Las dos vieron una mirada de su hermano mayor que no pensaron ver que hicieron que las dos se callaran repentinamente y dejaran de discutir, recordando que habían venido solamente para decirle algo a Lincoln.

“¿Van a decirme algo sí o no?” Soltó a ambas y las dos, se pararon frente a él mientras seguían todavía con una mirada de sorpresa en sus ojos y en su rostro, se podía notar todavía la sorpresa.

“Bueno… Queríamos disculparnos las dos porque… tu dolor de cabeza fue por nuestra culpa… Digamos que Lynn y yo tuvimos una pequeña discusión y… ese balón que ella terminó pateando, de alguna manera, terminó golpeándote a ti y bueno… Dijimos que tenías dolor de cabeza y que ibas a dormir…”

Lincoln le hizo que parara allí. Ahora pudo entender el dolor de su cabeza tan fuerte. Aunque, el dolor que sentía se debía a ese extraño sueño que tuvo que le hacía todavía pensar si no se debía en gran parte a aquello.

Lincoln le hizo una seña para seguir y aquí, Luan no habló sino Lynn. “La señorita risas se agachó cuando patee el balón luego de que ella me tirara algo de agua encima. No pensé que pudiera esquivarlo a tiempo y justo, te golpeó en la cabeza cuando ibas pasando por allí en la mañana… Tuvimos que mentir para que nada malo pasara… hehe…” Lynn se rió nerviosamente pensando en el hecho de que hubiesen sido castigadas si las demás supieran que por culpa de ella y Luan, su hermano mayor había sido golpeado por un balón e impactado con mucha fuerza su cabeza con el pequeño estante que había en el pasillo, ocasionando que cayera al suelo sin reaccionar.

“¿Vinieron a pedir perdón?” Preguntó a lo que ambas asintieron y le pidieron disculpas por lo que pasó, sintiéndose un poco mal por él. “Acepto sus disculpas… Aunque… Espero que no quieran ir a ningún lugar por algún tiempo…” Sonrió maliciosamente mientras acariciaba el cabello de ambas, ambas que comprendieron lo que su hermano mayor dijo, mostrando y quejándose por esto a lo que sólo pudo reírse muy casualmente. “No tienen idea de cómo sufrí todo el día de ayer por ese dolor… Espero que ahora entiendan ese dolor…” Les volvió a revolver el cabello, ignorando las quejas de esta y se sentó nuevamente en el sofá a ver la tele mientras ambas, incapaces de hacer que este cambiara de opinión, se fueron de allí al segundo piso y posiblemente, a sus cuartos.

Justo en ese momento, se acordó de algo que debía decir. “¡Lynn!” Le gritó. Ella al escuchar que su hermano le llamaba le miró extrañado desde las escaleras, apoyándose en ellas. “Puede que te lleve a algún lado si me haces un favor” Interesada por lo que le dijo, salió corriendo y saltó al sofá, cayendo encima de él. “No hagas eso de nuevo…” La separó porque cuando cayó encima de él, casi que pierde el aire que tenía dentro.

“¿Qué favor quieres entonces?” Le miró con ojos expectantes.

“Necesito entrenarme un poco…” Sólo con decir eso, Lynn tenía brillos que posaban en sus alrededores pero más que nada, en sus ojos que miraban a Lincoln como si hubiese dicho unas palabras gloriosas. “…y creo que eres la mejor para pedirte esto… ¿puedes ayudarme?”

“¿Qué si puedo ayudarte? ¡Claro que puedo ayudarte!” Tomó las manos de Lincoln con suma alegría mientras las estiraba para todos lados. “¡Te convertirás gracias a mí en la persona más fuerte que pueda existir en el mundo! Pero…”

“¿Pero…?” Lincoln notó que la felicidad de ella cambió. Se veía seria pero seguía teniendo una sonrisa en su rostro. En eso, su mente hizo click enseguida, sintiendo que iba a ser chantajeado por lo que se preparó mentalmente.

“Deberás hacer todo lo que te diga sin pregunta alguna y ninguna queja…” Su sonrisa era algo maliciosa. No podía saber que estaba pensando pero, seguramente le haría hacer cosas vergonzosas a lo que, rápidamente tuvo que pensar en algo.

“Sólo si involucra el entrenamiento. Cualquier otra cosa no relacionado con ello, créeme, te lo voy a hacer pagar hermanita” Le dio un pequeño golpe en su nariz, haciendo que se retirara tomándosela y mostrándose molesta. “Empezaremos el fin de semana. Puedes irte a tu cuarto ahora, quiero ver la tele en paz”

Sin decir nada más, ella fue a su cuarto. Pese a que se fue molesta por el pequeño golpe, se mostraba realmente emocionada y su compañera de cuarto, no pudo hacer mucho para tratar de calmarla porque, su hermano mayor le pidió ayuda para entrenarse y lo cual pondría enormemente su esfuerzo en esto para convertirlo en alguien con un físico increíble, aparte de querer compartir tiempo con él.

Por otro lado, Lincoln estaba sentado y relajado, mirando la televisión sin muchas distracciones. El descanso que estaba teniendo ahora era relajante para sus músculos. Su mente por otro lado, su cabeza, pensaba en otra cosa y no estaba concentrado en la televisión.

No creía que le había pedido ayuda para entrenar a su hermana menor. Eso por su cabeza no se le hubiese pasado antes, ¿por qué ahora sí? Se rascó un poco la cabeza hasta que, negando con la misma y riéndose, ya era tarde para arrepentirse.

“¿Por qué sonríes tanto hermanito?” La repentina aparición de Lily hizo que Lincoln se diera cuenta que no estaba sólo. Vestida con una camisa negra y chaleco de color violeta claro al igual que la falda que llevaba, ella se subió al sofá y se sentó encima de su hermano mayor que su sonrisa desapareció cuando esta le había hablado. “¿No me vas a responder?”

“Digamos que tu hermano mayor recordó algo gracioso, nada más…”

“¿Eso gracioso involucra a Lynn?” Le acarició la cabeza y le dio un beso en la frente al escuchar esta pregunta.

“La incluye y de una buena manera… ¿cómo te fue el día de hoy?” La sentó a su costado mientras la miraba. Ambos se miraban. La sonrisa de Lily al verla, un sentimiento enorme y más allá de felicidad le invadió todo el cuerpo, incapaz de comprender dicho sentimiento.

“¡Bien! Hoy aprendía a contar hasta el número 100…” Asentía escuchando las cosas que ella aprendía. Si no aprendía en el jardín de niños, aprendería de Lisa que, a día de hoy, no había alguien más lista y genia que ella. Ella no paraba de hablar en cierto punto. Parecía su hermana gemela Lori. “… oye, hermanito…”

“¿Qué pasa? Te callaste de la nada” El breve silencio que hizo le preocupó un poco, haciendo que la cargara y la pusiera encima de él.

“… ¿Quieres jugar conmigo un rato?” Lincoln pensaba que había pasado algo y escuchar que ella quería solamente jugar, soltó un suspiro relajado.

“¡Claro!” Exclamó alegre mientras la bajaba y ella, contenta con la respuesta de su hermano mayor, empezó a tirar de su mano para subir a su cuarto y jugar toda la tarde.

No está mal de vez en cuando jugar con tu hermana menor ¿no?

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