The Loud House: New Lincoln - V2C3 - ¿Envidia o celos?
V2C3 – ¿Envidia o celos?
Lincoln pasó jugando toda la tarde con Lily, una niña que no paraba de sonreír en ningún momento, más viendo que su hermano mayor pasaba tiempo con ella y parecía disfrutarlo enormemente.
Él había ignorado los mensajes que llegaban a su teléfono. Primero porque estaba jugando con Lily y segundo, no tenía necesidad de hacerlo hasta que, en un punto, notó que uno de estos mensajes venía de Lori, pidiendo que la vaya a buscar al centro comercial debido a que fue con unas amigas de la clase que la habían invitado y necesitaba que alguien le vaya a buscar.
Para ese entonces, ya eran poco más de las 6 de la tarde.
Aunque quería seguir jugando con Lily y viceversa, tenía que ir a buscarla porque si no lo hacía, bueno, era mejor empezar a buscar un nuevo lugar para dormir así como para vivir. Esas cosas no se debían repetir por nada del mundo.
“Escucha Lily, debo ir a recoger a Lori… otro día seguimos jugando ¿quieres?” Le acariciaba la cabeza mientras ella, ponía un puchero y se cruzaba de brazos, molesta.
“Sólo si prometes que pasaras un día entero conmigo” Seguía sin mirarlo. Estaba molesta que se vaya y no podía ocultarlo. Su hermano mayor le prometió que algún día, pasaría todo el tiempo que ella quisiese juntos a lo que, feliz ya le respondió: “¡Eso espero!” Y le dio un beso en la mejilla para despedirse de él que se abrigaba y decía a toda la casa que saldría por un momento.
Al subirse a la van familiar, antes de arrancarla, se fijó que tuviera todo en mano para evitar multas. Estaban parando y haciendo multas últimamente en la zona y debía evitar cualquier mínima falla porque las multas, las malditas multas eran caras ya. Si pasabas en rojo sin darte cuenta, tenías que desenfundar casi 120 dólares por ello.
“Carnet de conducir, papeles de la van, luces funcionando perfectamente… Bien. Es hora de ir a buscar a mi querida hermana… Espero que mínimo me hayas comprado algo…”
Encendió la van, miró por los espejos retrovisores para ver que nadie viniera, puso marcha trasera para bajar a la calle, cambio la marcha a primera y de a poco iba al centro comercial de Royal Wood para buscar a Lori.
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Lincoln estaba esperando en el estacionamiento del centro comercial, mandándose mensajes con Lori para avisarle que ya se encontraba allí esperando.
“Necesito que entres para que me ayudes con algunas bolsas”
Dicho mensaje al leerlo, se echó a reír y no pudo maldecir un momento porque, literalmente, lo que menos quería leer era JUSTAMENTE eso. Pero no le quedaba otra cosa que hacerlo ya que, ya estaba allí y como buen hermano gemelo que era, lo tenía que hacer.
“Como te odio a veces Lori…” Le dio las indicaciones necesarias para que llegara a donde estaba esperando. La vio sentada, con sus amigas charlando muy alegremente mientras estas también tenían sonrisas en sus rostros. “Oh no…” Ya con ver la escena delante de él, estaba a punto de salir corriendo pero…
“¡Lincoln!” La voz de ella llamándole detuvo todos sus planes para poder correr. Ya fue descubierto y a regañadientes fue hasta el banco en donde estaban sentados, frente a una tienda de ropa que, venga las coincidencias del día de hoy, trabajaba Leni. “Hermanito querido… Me alegra que hayas venido” La sonrisa que le daba era sincera, sinceramente una mentira porque pudo notar las bolsas que llevaba.
“…Hola hermana querida y, hola chicas…” Resoplando molesto, saludo a su hermana y a sus amigas que, también le dieron un saludo bastante acogedor. “Las bolsas, ¿cierto?” No solo Lori sino que, sus amigas, extendieron sus bolsas para que las tomara.
“Nos vemos en el auto Lincoln” Le dio las llaves de la van porque seguro tardaría un momento en llegar hasta allí. Eran en total 15 bolsas que debía cargar hasta la van. Eran bastantes pero por suerte no pesaban. La ropa ciertamente, era liviana.
“Las cosas que uno hace por los demás…” Dijo por debajo mientras cargaba las bolsas una por una hasta parecer un colgador de abrigos.
“¿Necesitas ayuda?” Lincoln estaba ya por irse hasta que la mera voz de una chica le hizo frenarse de repente. Con esta acción, se le cayeron algunas bolsas a lo que tuvo que agacharse para volverlas a agarrar. “Parece que realmente necesitas algo de ayuda jeje…”
Lincoln vio que era una chica de cabello rubio largo. Llevaba una banda en el cabello de color morado, vistiendo una camisa blanca arremangada en donde las mangas sobresalían por encima de una blusa morada de mangas cortas que llevaba. La falda al igual que sus calcetines largos era también de color morado pero un poco más claro.
“No hace falta que me ayudes Carol, puedo hacerlo solo” No quiso ayuda. Estaba acostumbrado a hacer este tipo de cosas cuando se es el mayor y único hijo en una familia de todas mujeres. A su vez, tampoco le gustaba pedir a los demás ayuda y más si se aplicaba a una chica como lo era ella.
“¿Estás seguro?” Él asintió con esto. Se rió levemente al verlo. “Okey. Si tú lo dices te voy a creer… Por cierto Lincoln, ¿estás libre el viernes a la tarde?”
“Si es una cita, lo estoy” Respondió a la pregunta con una sonrisa pícara a lo que Carol, notando esa sonrisa, soltó otra leve sonrisa y apoyó su mano en su hombro.
“Que así sea… Ah, por cierto, sonríe” De la nada, ella sacó su teléfono y sacó una selfie a ambos, tomando por desprevenido a Lincoln que todavía seguía mirando la mano de ella en su hombro. El flash le aturdió unos segundos mientras ella, le miraba. “Voy a estar esperando al viernes”
Él la veía irse de allí. Parpadeó varias veces viendo la figura de ella yéndose y por un momento, se sentía bastante atraído por la apariencia física de Carol. Ella era, en cierta medida, perfecta y muy bella. Pero recordó que, esa chica que se estaba alejando era alguien que su hermana odiaba, sin saber el porqué.
Le tomó más de la cuenta y todo se debía a la repentina aparición de Carol que, seguro su hermana le diría algo si tardaba más y más por lo que fue corriendo ahora hasta el estacionamiento para evitar perder tiempo valioso.
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Llegó al estacionamiento en donde Lori y sus amigas esperaban charlando entre ellas pero notándose un poco la poca paciencia que tenían. Podían ser compañeros de clase hasta cierto punto pero, de igual forma, le daba ganas de golpear incluso a sus amigas.
Subió todas las bolsas en la parte trasera de la van, acomodando una por una hasta que quepo todo y se colocó en el asiento del conductor para dejar primero a las amigas de ella y luego, luego de todo un largo viaje, volver a casa.
Entre que dejó a las amigas de su hermana, las bolsas que le pertenecían eran 4 exactamente. No sabe el lugar de procedencia del dinero que usó para comprar tales cosas pero, a veces, en su casa, era mejor no indagar sobre estas cosas.
“Adiós chicos y gracias Lincoln por acercarme hasta mi casa” La última de las amigas de Lori se despidió de ambos, bajando con su bolsa y yendo a su casa. Espero a que entrara para luego arrancar y dirigirse a su casa.
De reojo, un momento antes de arrancar, notó que la alegría de Lori desapareció, cruzándose de brazos y teniendo una notable expresión de amargura preocupándole hasta cierto punto.
“¿Qué pasa con esa cara?” Le dijo mientras no quitaba la vista del camino. Ella de inmediato le mostró algo de su teléfono. “Espera un segundo…” Viendo que había un semáforo en rojo, frenó y con el tiempo que tenía, miró lo que ella le estaba mostrando. Era una foto de él y Carol que fue hace no mucho tiempo. Hace un rato mejor dicho hablando. “¿Pasa algo con esa foto?”
“¿Ahora tienes una cita con ella?” Le contestó con algo de molestia en su voz, aparte de tener algo de odio por su hermano que, tenía una mirada de confusión. “¿No entiendes verdad? Déjame mostrarte esto también”
“Dame un momento de nuevo” Tenía que conducir y no podía mirar el teléfono y manejar al mismo tiempo. Si ella quería morir, había mejores formas de hacerlo por lo que tuvo que estacionar un momento que para eso, tuvo que encontrarlo. Estacionado, vio un mensaje que era justamente de Carol.
[Voy a salir con tu hermano el viernes. Espero que no te moleste que de ahora en más seamos cuñadas ¿verdad? Jajaja]
“Ou…” Lincoln no dijo nada ante este mensaje que acababa de leer. Pestañeó varias veces y miró a los ojos a Lori. Si ignoraba su cara, con sus ojos, se notaba el enojo que tenía.
“¿Eso sólo tienes para decir? ¿De verdad vas a salir con Carol Lincoln?”
Encendió nuevamente la van para continuar su camino hasta casa. “¿Hay algún problema con eso?” Su tono al igual que su expresión cambio, siendo serio esta vez.
“¿No puedes darte cuenta que te está usando sólo para molestarme? ¿Acaso puedes ser incluso tan estúpido para no ver eso? ¡Incluso Lynn podría darse cuenta de ello!” De reojo, notaba que miraba ella por la ventana de la van, cruzada de brazos y muy molesta. “No quiero escuchar decirte algo si al final, yo tenía razón”
“Hay algo que no entiendo en todo esto” Lincoln seguía concentrado pero una expresión de duda surgió de la nada de su interior. “¿Alguna vez ella se mostró hostil contigo? ¿Hizo algo para que actúes de esa manera?”
“Oh… que lindo, él defiende a su novia…” Lori empezó a molestar a Lincoln con esto al ver que parecía estar defendiéndole. “…se nota que la quieres mucho ¿eh?” Empezó a codearlo.
“…” Guardó silencio absoluto mientras seguía conduciendo.
Llegaron a casa, todavía teniendo que ignorar las cosas que ella le decía sobre Carol hasta que en un punto, ambos al bajar de la van, Lincoln se quedó parado frente a la casa y con Lori detrás de ella, chocándose con su espalda al no mirar y prestar atención a su teléfono.
“A la noche hablaremos” Fue lo único que dijo mientras entraba a la casa y saludaba a sus padres y a las gemelas que, en azares del destino, se pelearon frente a él, teniendo que separarles.
Lori por otro lado, no dijo nada. Se quedó callada y como si no hubiese oído nada, fue a su cuarto, saludando a sus padres y yendo directo a su cuarto para seguir hablando a través de su teléfono.
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Por la noche, ya siendo algo tarde, Lincoln esperaba en el sofá mientras cambiaba de un canal a otro, sin saber qué ver.
Estaba aquí para poder hablar con Lori. En lo poco que quedaba de la tarde al igual que en la cena, no hablaron de nada. Ellos dos no se dijeron nada en realidad. Con las demás, hablaron y se comunicaron como si fuesen amigos de toda la vida.
Luego de la cena, se puso su pijama, saludo a todos dando las buenas noches y se fue a su cuarto para ir a dormir o eso toda la familia creyó.
Al momento de que todos se fueran a acostarse, él saldría para ver la televisión un rato y más que nada, para poder hablar con Lori. Se encargó de mandarle un mensaje para asegurarse de que viniera. Vio que lo leyó y sólo faltaba que ella viniera.
Cerró sus ojos un momento. Pudo escuchar los pasos de alguien bajando las escaleras. Ella es inteligente y vino, pensaba. Al abrir sus ojos, Lori estaba vestida como siempre aunque, los shorts cambiaron a un pantalón largo del mismo color que su camiseta a tirantes.
“Viniste” Dijo con un tono casual. Ella asintió. “¿Puedo saber a qué viene ese odio contra Carol hermana?” Sin rodeo alguno, le preguntó. La cuestión era hablar y ser claro. Esto era algo que ambos, por más veces que se dijeran cosas hirientes se digan, les ayudaba a desahogarse bastante.
“¿Hace falta hablar sobre esto Lincoln?” Se cruzó de brazos mientras estiraba sus piernas en la mesilla que había frente a ellos. “¿Acaso no puedes darte cuenta tú mismo?”
“No, por eso te estoy preguntando porque no lo sé… ¿vas a hablar sí o no Lori? Porque ahora mismo, podría estar preparándome para la cita que tendré con ella…” Sabía que eso le molestaría porque la vio irritarse por un momento cuando dijo eso. Terminó suspirando y dándose por vencido al parecer.
“Bien… Todo lo que ella haga, literalmente, siempre resulta en la perfección y mejor que todos los demás, incluyéndome. Esto es algo que tanto tú como Leni saben, ¿no recuerdas las chicas exploradoras o las competiciones que he tenido siempre con ella?” Si hacía un poco de memoria, Lincoln podía recordar todas estas cosas aunque, a pasar los años, sentía que lo iba a superar sin problemas. “Por eso mismo, no importa que tanto haga, ella aparece de la nada y lo hace a la primera e incluso, mejor que yo” Claramente, no la superaba todavía.
“¿Es envidia o celos lo que sientes por ella?” Su pregunta hizo que Lori suspiraba y resoplara bastante. Tardó un rato en responder mientras negaba con la cabeza, diciendo que ni ella sabía esto. “La pregunta, la verdadera pregunta que debería hacerte es, ¿por qué sientes envidia o celos por ella? No tienes nada que envidiarle o incluso, sentir celos”
“¿A qué te refieres?” Confundida, se sentó mejor para ver de mejor manera también a su hermano que tenía una sonrisa en su rostro.
“Me refiero a que no hay nada que tengas que envidiarle o algo para que sientas celos. Ambas son hermosas, debo reconocerlo. Pero también, tienen bastantes cosas en común si te lo pones a pensar detenidamente. Juegan al golf, viven sacándose fotos, no se despegan de sus teléfonos, comparten un gusto de ropa… ¿similar a veces? Dentro de todo, si realmente te pones a pensar en esas cosas Lori, te pareces a ella y ella se parece a ti”
No estaba mintiendo. Conocía a Carol. Recordando ahora que su hermana la consideraba una rival y una enemiga, más a fondo, ambas parecían tener una similitud. Se preocupaban por las mismas cosas de hecho y que ella la odiara por esto, bueno, le quería gritar que es estúpida pero era de noche.
“¿Tú crees que somos iguales?” Ella iba a decir algo más pero pensándolo bien, tenía su razón. Ahora que recordaba mejor, sí, habían cosas que compartían y de hecho, bastantes. Por eso, volvió a mirar a su hermano que tenía una sonrisa pero se encogió de hombros. “…No… no tengo nada que decir ahora…”
“Porque sabes que lo que te digo es verdad. Siempre lo he hecho ¿no?” A lo que hizo que ella se riera de lo que dijo. “¿Qué? No dije nada gracioso” Replicó algo molesto que, era una molestia fingida.
“Lincoln, literalmente, vives mintiendo…” Terminó de reírse y miró con una sonrisa a Lincoln. “Pero, aun así, lo que acabas de decir puede que sea cierto… Gracias” Le dio un fuerte abrazo a lo que él correspondió también con una sonrisa y palmeando su espalda. Se separaron y ella seguía sonriendo. “Por cierto hermano…”
“¿Mm…?”
“No quiero que salgas con ella…”