The Loud House: New Lincoln - V2C22 - Juntos... pero enfermos
V2C22: Juntos… pero enfermos
La preocupación de ella por su hermano mayor aumentaba a cada segundo que lo veía de la nada estremecerse, moverse de un lado a otro y notando las arrugas que en su rostro había, tanto que estaba teniendo claramente una pesadilla por las cosas que estaba murmurando.
Por suerte no gritaba o no hablaba en voz alta para que las demás vinieran y entraran a su cuarto para saber qué estaba pasando por la cabeza de su hermano para estar en la situación que se encontraba que, realmente, Luan empezaba a preocuparse ya bastante.
“¡Lincoln! ¡Lincoln!” Le gritaba en voz baja mientras movía un poco su cuerpo que, difícilmente podía moverle por lo pesado que se había vuelto. Se dio cuenta aquí que, el cuerpo de su hermano había cambiado. Lo miró por encima cuando le vio descambiarse, prestando atención más que nada a las cicatrices al igual que el brazo vendado, cosa que seguía con él todavía.
En esos movimientos que estaba haciendo, Luan no se le ocurrió mejor forma de despertarlo que buscar algo de agua y tirársela encima, algo así con las bromas que había hecho en el pasado, justamente a él y que cada vez que lo hacía, este se enojaba. Esperaba que no pasara eso.
Salió del cuarto, mirando para todos lados para asegurarse de que nadie estuviese rondando por la noche y nadie lo estaba. Fue al baño, aprovechando que en el baño había un balde, lo llenó con un poco de agua y volviendo a su cuarto, no dudó y tiró toda el agua encima de él.
Lincoln se despertó enseguida, sentando en su lugar con los ojos bien abiertos al igual que la boca, respirando de una manera entre cortada y muy agitado tomándose todo su cuerpo y viendo que nada le estuviese faltando. Ahí se dio cuenta que su camisa de pijama estaba totalmente abierta y su manga estaba arremangada, aquella en donde tenía su vendaje.
“¿Qué… me pasó?” Mirándose a sí mismo en su estado actual (todo mojado), levantó la cabeza, notando a Luan que le miraba muy preocupada y teniendo un balde en sus manos. “¿Por… qué tienes ese balde?” Señalaba el balde que, él de a poco, se sentía que no podía ni mover su cuerpo.
“No parabas de moverte y hablar dormido, sudando en el proceso de todo eso” Le respondió dejando el balde y sentándose en la silla frente a su hermano. “Parecías tener una pesadilla así que… creo que tirarte agua encima para que despertaras fue la mejor”
“¿Pesadilla?” No fue una pesadilla, fue completamente real lo que estaba “soñando” pero no dijo nada con respecto a esto. Suficiente que Lori sabía del tema. “Sí… de hecho sí… Gracias” Ahora, despierto, se dio cuenta que no podía moverse para nada o mejor dicho sí que podía. El calor que sentía en su cuerpo le dificultaba moverse. “No puedo moverme” Le dijo.
“¿No puedes moverte?” Le miró confundida. Pese a la poca luz, mejor dicho casi nada, se podía y podía ver la cara de su hermano que era seria con respecto al tema. “¿Necesitas ayuda en algo?”
“Una toalla me vendría bien”
“¿Quieres que te ayude a secarte?”
“Sería lo más lógico”
“Todo porque no puedes moverte ¿no?”
“Así es”
“¿De verdad quieres que te ayu–“
“Luan, por favor, para”
Soltando una risilla, Luan fue a buscar una toalla para poder limpiar un poco el sudor y el agua que llevaba encima. Cuando la tenía en mano y ahora tenía que pasar dicha toalla por todo el cuerpo de su hermano que estaba o empapado o sudado, se sonrojo levemente a lo que ahora, fue el turno de Lincoln para soltar una risilla.
———
Lunes por la mañana.
Todos tenían que despertarse en la casa para asistir a la escuela y en caso de los padres, tenían que ir a trabajar.
Mientras todos se despertaban, Lucy se dio cuenta que no había o no estaba su compañera de cuarto. Por un momento, uno de sus ojos se pudo ver a través de su cabello, un ojo completamente celeste tan claro como el cielo mismo, sintiendo claramente el lugar en donde podría estar.
“Chicas, dijo Lori que se apresuren para prepararse” Lola entró de manera casual al cuarto de Luan y Lucy, solamente notando a la segunda mencionada y buscando por todos lados con la vista a la primera. “¿Dónde está Luan?”
“Suspiro… No sé dónde está” Respondió. Se ahorró el comentario de decirle en dónde se encontraba ella.
“¿Ni siquiera tú lo sabes? Ya revisamos en todas las habitaciones”
“¿Se fijaron en la de Lincoln?” Lola estaba pensando un poco y Lucy en seguida comentó esto, mirando a Lola.
“¿En la habitación de Lincoln?” Preguntó también con dudas. “¿Por qué estaría allí…?” Se puso a pensar a fondo pero no encontraba alguna idea del porqué estar allí. Entonces, por curiosidad, se fue al cuarto de Lincoln. “¿Hermano mayor?” Entró lentamente, también pasando por alto todas las precauciones que había y, notando claramente a su hermano recostado allí mientras estaba mirando al techo.
“¿Eh?” Lincoln movió la cabeza a un costado y la volteó también, notando que estaba Lola allí parada llevando encima su vestido típico rosa. “¿Lola? ¿Por qué has entrado?” Estaba enfermo y si alguien más entraba, seguro que otra persona más se enfermaría.
“Estamos buscando a…”
“¿Ya es de mañana?” Lola vio a otra persona asomarse por encima de Lincoln que se refregaba los ojos, notando la mala apariencia que esta tenía. Era Luan que no se veía para nada bien y, hablando con la verdad, se veía igual de mal que Lincoln. “Mm… ¿Lola?” Al verla bien, se dio cuenta que verle estando en la misma cama que su hermano, le preocupó un poco más que su estado de salud.
“¿Luan?” Lola en serio no creía que ella estuviera aquí, con su hermano mayor. “¿Qué haces allí en la cama con él?” Se mantuvo algo alejada pero mirando con cierta duda a su hermana mayor.
“Me estuvo cuidando toda la noche y, bueno, una cosa llevó a la otra y la terminé contagiando. Por eso está conmigo aquí en mi cuarto porque seguro que contagiará a las demás”
Lincoln intervino en nombre de ella, respondiendo con mucha seguridad, alegando que realmente le estaba cuidando pero, bueno, la terminó contagiando. Con esto Luan se quedó callada mientras se escondía detrás de Lincoln, avergonzada de verdad.
“¿En serio?” Volvió a preguntar mirando ahora a Lincoln. Podía tener 7 años ella pero no era tonta como no para darse cuenta de lo que posiblemente ambos hicieron.
“Se enferma porque la contagié, ¿dónde más podría ir?” Se encogió de hombros. Lola entonces, comprendió lo que dijo. Si lo que dijo que ella le cuidó por la noche, se enfermó y estaba en mal estado, entonces, su cuarto que fue hecho una zona no habitable para gente sana, era el mejor lugar. “¿Entiendes hermanita?”
“…Siento mucho dudar de ustedes… Por un momento pensé que estaba haciendo otras cosas…” Fue muy casual por cómo lo dijo y aliviada. Los dos se quedaron callados por cómo lo dijo y pensando que realmente habían hecho algo que no debían. No hicieron nada de eso pero que lo diga sonando como muy normal, por eso ambos se quedaron callados. “Iré a avisar a Lori entonces… ¡Cuídense mucho!”
Viendo que Lola se fue, Lincoln y Luan se miraron nuevamente por un rato hasta que decidieron volver a dormir un momento o esperando a que todos se fueran para así poder levantarse de la cama.
———
“Pensé que no podías moverte para nada Lincoln”
“Apenas puedo caminar de todas formas y con suerte, moverme como una persona normal. ¿No deberías alegrarte al menos de que este un poco bien?”
Viendo la hora que era, los dos, como pudieron, se levantaron y se dirigieron envueltos en una manta para el sofá y poder ver algo de televisión juntos.
Luan se encontraba enferma, igual que Lincoln. La diferencia era que ella no estaba teniendo los mismos problemas para moverse que él. Tenía fiebre y quizás algo más. Podía moverse mucho mejor que él si se lo comparaba. Él tenía que caminar lenta y suavemente porque realmente se sentía pesado todavía. Era sinónimo de que estaba enfermo literalmente.
“Me preocupa que estés realmente mal y te fuerces a ti mismo” Resoplaba mientras con la manta cubierta, se cruzaba de brazos negándose a mirarlo a la cara.
“Por algo tengo a mi enferma que me va a cuidar ¿verdad que sí?” Le miró con una sonrisa a lo que ella, sin mirarle, empezaba a sonrojarse mientras se mostraba molesta todavía. “Quizás esté mareado o piense cualquier cosa pero, te ves hermosa cuando te sonrojas”
Estando pálida, escuchar eso fue una bomba para Luan, poniéndose completamente roja por lo que dijo y quedándose muda. Le miró un momento también, de reojo más que nada, notando que Lincoln estaba igual de pálido que ella, no sabía si poco más. Ambos estaban mal pero, por suerte, su suerte mejor dicho, estaba a su lado.
“¿De… de ver- verdad?” Preguntó con algo de tartamudez. Simplemente asintió. “Bu- bueno… Y que lo di- dices de esa manera…” Lincoln simplemente podía reír internamente porque, reírse ahora mismo, era pedir a gritos morir. Inconscientemente, la acercó más a él, quedando los dos pegados. Luan no pudo decir nada.
“Así podemos mantenernos juntos” Fue lo que dijo. Ni él mismo sabía lo que estaba haciendo, alegando que seguramente tendría que ver por lo mareado que se encontraba o lo que fuese, ya realmente no tenía idea alguna. “¿Cuánto tiempo crees que estemos así?” Preguntó de la nada mientras trataba de pensar en otras cosas.
“No lo sé pero, mientras podamos estar así…” Se acurrucó mejor en su pecho mientras cerraba los ojos y se sentía, aunque enferma, realmente feliz.
“Así de enfermos ¿eh? Bueno, la verdad que yo quiero estar bien pero si tú quieres estar enferma, eso ya es tu decisión” Le pinchó la mejilla como pudo. Ella se molestó mucho con esto y le pinchó su mejilla a él. Se quejó un poco porque no entendió a lo que respondió: “Quieres que estemos así, juntos, lo sé hermana” Le pasó el brazo por la espalda para abrazarla un poco, teniéndola más cerca todavía y compartiendo las mantas para estar más abrigados.
Luan, simplemente, no dijo nada. Era absurdo comentar algo por lo que, en silencio, se acomodó mejor en la cercanía de su hermano mayor mientras miraban la televisión.
Lincoln lo único que hacía era consentirla un poco. Aunque él estaba peor, debía cuidar a su hermana pese a que esta asegure que la que debía cuidarle era ella. No lo sabía pero, en realidad, cada segundo que pasaban de esa manera, hacía afirmar el sentimiento de amor que tenía ella por él. Amor que, dentro de la cabeza de Luan, era amor de hombre y mujer.
———
Así estuvieron hasta que la familia llegó a casa, notando que ellos dos estaban fuera de su zona de cuarentena, encontrándolos en el sofá, Lincoln recostado mientras que Luan estaba encima de él, sobre su pecho, sobre su cuerpo entero mejor dicho, tapados y sin dejar que ninguna parte de su cuerpo estuviera descubierta.
Sorprendidos y asustados de que fueran a contagiarse, al cabo de unos minutos, todos estaban ya vestidos con trajes anti-enfermedades para llevarlos al cuarto de Lincoln para que se queden allí y no trataran de infestar a nadie más.
Luan la cargó el padre de todos y a Lincoln, tuvieron que cargarle entre 4 personas mínimo para llevarlo a su cuarto. Realmente tendrían que ver la dieta que este seguía para conocer la razón de su peso exagerado. No lo veían gordo para nada, al contrario de esto, estaba realmente en forma, desconociendo completamente de verdad su exagerado peso.
Fueron dejados allí y se alejaron rápidamente, dejando al menos comida para que estos consumieran luego de que despertasen. El caldo de pollo era la solución para su fiebre o posible enfermedad.
Lamentablemente, ninguno de los dos mostró mejora alguna. Mejor hablando, ninguno de los dos mostró cambios significativos con el paso de los días. Se mantenían igual y de igual forma, aislados del resto.
Esto a los dos no les detuvo para nada. Como estaban juntos en el cuarto de él, charlaban y charlaban de la vida, relacionándose bastante mejor que antes y compartiendo mucho más tiempo juntos que con sus demás hermanas.
Hacían sus necesidades en el baño como toda persona normal pese a que estaban realmente encerrados.
Pero, ambos no estaban tristes ni descontentos para nada con su familia por dejarles encerrados, es más, estaban contentos los dos.
Luan, pese a su felicidad, no podía avanzar mucho más en su relación con él porque, siempre parecía ella sentir bastante miedo de que realmente arruinara la relación que estaba manteniendo y si la arruinaba confesando lo que sentía, posiblemente su hermano la viera muy rara y le diera asco, alejándose de ella.
Si eso llegaba a pasar, sería un fuerte golpe para ella por lo que decidió mantener en silencio este asunto hasta que realmente llegara el momento adecuado para confesarse ante él.