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The Loud House: New Lincoln - V2C23 - Nieve

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V2C23: Nieve 

Para el fin de semana, los dos se sentían mucho mejor que toda la semana encerrada y sola en el cuarto de Lincoln y, cuando se levantaron para poder al fin salir un poco para rodearse con un hermoso clima, la sorpresa les llegó como un gancho al estómago.

No había un clima cálido para nada, al contrario, hacía frío, bastante de hecho.

Se abrigaron completamente, estando vestidos con sus ropas de siempre pero teniendo un abrigo encima de este atuendo casual. Su familia estaba sentada en el sofá, mirando muy detalladamente la televisión con unas enormes sonrisas.

“¿Qué pasa?” Preguntó Lincoln a lo que fue callado enseguida. Miró de nuevo a todas y luego a la televisión para darse cuenta, junto a Luan, miraban el noticiero casi estando pegadas a este.

“Queridos televidentes, debo decirles que la nieve que acaba de caer es la suficiente como para que esta se quedé por algunos días, incluso puede que sea una semana que dure la nevada. Por lo tanto, la semana que viene, no habrá clases para las siguientes escuelas…” Y nombró específicamente a las escuelas de Royal Wood, alegrando mucho a todas en la casa. Luan se sumó a ellas a lo que Lincoln se quedó callado y entendiendo la situación ahora.

Todas se fueron a poner sus abrigos. Una vez que se lo pusieron, salieron corriendo afuera para empezar a jugar en la nieve.

Él fue el único que se rehusó a cambiarse la ropa que tenía. No iba a salir de todas formas porque acababa de salir de su enfermedad y por lo tanto, quedarse en casa, tomar algo caliente, va a ser mucho mejor que salir. Por parte de Luan, que estaba mejor que él, creía que era mejor idea quedarse en casa para ella también pero, nada le detuvo salir de casa.

Aunque con algo de dudas, iba a hacerse un café hasta que se dio cuenta que podía tomar chocolate caliente para un día de este tipo.

Con preocupación se sentó en el sofá, esperando a que nada le pase como la otra vez con el café y estando ya sentado y teniendo la televisión para él solo, lo iba a disfrutar como nadie lo podía imaginar.

“Por fin puedo ver algo de televisión después de tanto tiempo” Le dio un sorbo pequeño a su chocolate caliente, disfrutando la gran sensación que pasaba por su garganta mientras llenaba su nariz de ese aroma bastante rico.

Miraba el televisor muy tranquilo, alternando los canales un poco para poder ver algo de caricaturas así como algunas películas que estaban pasando por la mañana.

“¿Por qué no sales?” La mera voz de Lana cerca de su oído casi hace que se asustara y tirara su chocolate caliente encima pero, se quedó tieso y no se le cayó nada encima por suerte.

“Me puedo volver a enfermar” Le dijo a secas a Lana. Le ofreció un poco de su chocolate caliente a lo que esta aceptó darle un sorbo y luego devolvérselo. Llevaba todo un abrigo completo de color amarrillo junto con blanco y su gorra hacia atrás, tan característica en ella seguía y no un gorro como casi las demás tenía.

“Luan acaba de recuperarse y está fuera jugando con las demás. ¿Qué te detiene a ti?” La razón de preguntarle era obvia. Quería jugar con él a lo que Lincoln le quitó la gorra y le pasó la mano por el cabello. “¡Ey! ¡La gorra!”

“Si me enfermo, ¿quién me va a cuidar? Nadie. Se enferman ustedes, ¿quién va a cuidarlas? Yo, porque eso he hecho siempre ¿no?” Estaba por decir algo más pero, con esa lógica que él estaba dando, era imposible encontrar alguna falla. Suspiró como respuesta. “¿Tengo razón entonces?”

“Sí, tienes razón en eso. Pero, ¿de verdad vas a quedarte?” Él le señaló la tasa con chocolate caliente. “¿No te vas a ir si no terminas eso?” Asintió. Le sacó la tasa y se fue hasta la puerta para tirar el contenido de la misma fuera. Lincoln quiso decir algo pero incluso la tasa revoleó fuera de la casa. Se acercó nuevamente a su lado con una sonrisa. “Ahora puedes salir afuera”

“…” Se la quedó mirando y le dio la gorra nuevamente. “Ya vengo” Se quedó en silencio con lo que escuchó y lo miró irse y volver nuevamente para estar abrigado con una chaqueta naranja y un gorro de lana del mismo color. La cargó como si fuese un saco de papas y la llevó fuera.

“¡Bájame Lincoln!”

“En vez de luchas en el lodo, vamos a jugar: luchas en la nieve…”

———

La lanzó de la puerta de la casa a la nieve que estaba delante de su casa, realmente como si fuese basura ahora y no una bolsa de papas.

El hecho de que rompiera su taza, quitándole el chocolate caliente que estaba tomando le hizo enojar y por ende, la tiró como lo había hecho.

Ella no se molestó, al contrario, estaba más que animada de que pudiera jugar a las luchas con su hermano mayor, persona que, ahora mismo, sin importar su estado actual, se puso a jugar con ella por un largo rato mientras las demás estaban básicamente en su propio mundo con respecto a un día nevado.

Tras un rato, rendido, cayó en la nieve mientras trataba de recuperarse al igual que Lana que estaba tirada encima de la nieve mientras su cabeza reposaba en su estómago, escuchando claramente lo agitada que ella estaba. Era imposible decir que él no lo estaba. Su estado era igual al de ella con respecto a la cantidad de energía que gastó para este pequeño juego. No parecía tener 7 años con el difícil trabajo que le dio “jugar a las luchas” con Lana.

“¿Cansados?” Los dos movieron sus ojos, siguiendo a la dueña de la voz. Tanto Lola como Lynn estaban mirándolos a los dos. Asintieron porque estaban cansados realmente. “¿Quieres un poco de ayuda?” Los dos intercambiaron miradas y asintieron. “Bueno”

Lola y Lynn bombardearon con bolas de nieve a Lana y a Lincoln, sufriendo un ataque sin defensa alguno debido a que estaban tratando de recuperar algo de aire.

La risa que ambas soltaron al hacer esto fue enorme. Se escuchó cómo chocaron los cincos mientras seguían riéndose de los dos muñecos de nieve que se hicieron en el suelo con Lincoln y Lana que, rápidamente se quitaron toda la nieve de encima y mientras las otras dos dieron la espalda, atacaron sin compasión alguna tampoco, cayendo Lola y Lynn al suelo al recibir un impacto en la nuca.

Ahora fue el turno de ellos para reírse de ellas dos mientras no esperaban para nada a que se reincorporaran. Aunque lo hacían con dificultad, seguían lanzando y lanzando bolas de nieve mientras estas dos corrían y empezaban a cubrirse.

Una pequeña guerra comenzó entre los 4, haciendo que justamente los 4 tuvieran enormes sonrisas en sus rostros mientras jugaban y jugaban.

Las demás que estaban jugando también entre ellas, notaron a estos 4 divirtiéndose tanto que, al mirarse las unas a las otras, sonrisas aparecieron en sus rostros y de la nada, empezaron a lanzarle a Lincoln, Lynn, Lana y Lola bolas de nieve.

Ellos 4 entonces se dieron cuenta que el resto de la casa estaban en su contra y notando esto rápidamente, dejaron de tirarse entre ellos y empezaron la guerra contra sus demás hermanas, tirándose con pequeñas bolas hasta enormes bolas del tamaño de la cabeza de una persona, casi que rompiendo las ventanas de la casa en esta “hermosa” disputa familiar.

Tras un largo día fuera de casa, todos entraron de nuevo para ahora, mantenerse completamente calientes y tomar un buen chocolate caliente mientras miraban todos el televisor juntos.

Se quitaron sus abrigos y con los chocolates calientes en mano, se sentaron todos a ver la televisión, siendo Lincoln el único que no estaba dispuesto a tomar algo caliente al igual que ver con todas la serie que habían puesto.

“¿No vas a quedarte con nosotras?” Le preguntó Lori que le estaba viendo subir las escaleras. Se frenó y le miro.

“Paso” Respondió mientras iba a su cuarto. Las demás lo miraron y no dijeron nada al final. Tal vez quería descansar y volver a dormir, quién sabe. Simplemente, lo dejarían ser y listo.

Lincoln, estando encerrado en su cuarto y tapándose hasta el cuello con la manta de su cama, se tomaba la cara un poco, tratando de recordar un poco todo lo que había pasado en la semana que estuvo enfermo junto con Luan.

Su problema ahora mismo era que recordaba vagamente las cosas que había pasado pero sabía de alguna manera adivinando lo que había pasado junto a ella.

No le fue difícil darse cuenta de alguna manera que Luan parecía estar enamorada de él o en tal caso, que parecía quererle un poco más que de hermanos. En todo caso, le quería por sobre todas las cosas.

No tenía mucha idea realmente qué hacer con su hermana menor en caso hipotético que le dijera que lo amaba y no le importaba para que sean hermanos. En ese caso si llegara realmente a pasar, tendría que decirle no puede aceptar sus sentimientos pese a que esto le rompa el corazón.

Por otro lado, si llegaba a aceptar sus sentimientos, entonces estaría entablando una relación con su propia hermana, su hermana menor que, estando mucho mejor para poder pensar, no sabía la razón de sentir que le hacía parecer bastante familiar.

Tragó saliva al pensar esto segundo, bastante.

Literalmente, le estaba haciendo sentir como si ya hubiese pasado antes, temblando ante esto y acomodándose mejor en su cama para volver a dormir pero no sin antes, recordar que debía comer algo porque su estómago estaba rugiendo y como se encontraba en buen estado, no le pasarían comida como lo hicieron en toda la semana.

Molesto porque estaba realmente cómodo, bajó de nuevo, notando que sus hermanas seguían realmente viendo la serie por ende, estaban muy concentradas. En silencio pasó por la habitación en donde siempre cenaban para llegar a la cocina de manera más fácil y no pasar por el ojo de sus hermanas.

Lentamente abrió el refrigerador, buscando restos de comidas de su padre que guardaban sus hermanas para ellas mismas. Había de todo un poco mejor dicho y de todo lo que encontró, había casi nada que quisiera comer ahora mismo. Por lo tanto, esperando a que realmente no le viera nadie, se acercó a su pequeño lugar secreto de la cocina en donde guardaba específicamente varios chocolates vino guardando por algunos meses y sabía que no se echarían a perder cuando vio el pequeño montículo que tenía.

Sacó alguno de ellos, abriendo uno por uno y con sumo cuidado de no hacer más ruido del que podría estar haciendo. Una vez abiertos todos, tomó las envolturas para hacer una gran bola y luego tirarla al cesto de basura para correr de nuevo a su cuarto.

“¿Qué tienes ahí?” La voz de Luna, como siempre, le pareció una enorme mala suerte que justamente ella estuviera detrás de él. Apretó con fuerza los ojos, suspirando y poniendo una mala cara porque, no sabía que decir ni hacer. “Es algo para comer ¿eh? Vamos, ¿qué escondes hermanito?” Apoyó sus manos en su espalda y se asomó, viendo varias barras de chocolates con los ojos brillantes. “¡Oh! ¡Tienes chocolates!” Se tapaba la boca para tampoco querer alertar a sus hermanas. “¿Me vas a dar algunos?”

“¿Tengo acaso otra opción?” Resopló.

“Puedes decirme que no pero… ya sabemos que va a pasar… No sé… algo como que las demás supieran de dónde sacas tus chocolates o que… “Una sonrisa maliciosa apareció en su rostro mientras pensó en otra cosa “… tuviste el valor de hacerle algo a tu hermana menor…” Lincoln se dio vuelta, notando que Luna ahora tenía una sonrisa de ángel y brillaba como si realmente lo fuera.

“¿Qué cosa pensé en hacerte querida hermana favorita mía?” Notando el juego que le estaba haciendo su hermana pequeña, entonces, ¿por qué no seguirle el juego? Hizo una sonrisa mientras se cruzaba de brazos, teniendo a su espalda los chocolates ya desenvueltos.

Luna, no esperando esta reacción para nada, se acercó hasta él con una cara seria ahora, tomando las manos de su hermano y haciendo que este tocara sus pechos. Aunque la intención con la que hacía esto era maliciosa, el simple toque de Lincoln hizo que casi soltara un leve gemido, asombrándose internamente con esto. Pero no podía flaquear ahora mismo y mostró una sonrisa con un rostro algo sonrojado.

“Esto y algo más puede dejar claro a las demás…” Soltando una de las manos de Lincoln, con un simple movimiento de manos, se quitó incluso la falda que llevaba puesta, quedando con sus bragas. Acercó la mano con la que se quitó la falda, acercándola a la mejilla de Lincoln y acariciándola mientras la otra le sostenía la muñeca para que siguiera tomando su pecho “… puedo decir que intentaste hacerme daño o peor… violarme…”

Lincoln no fue intimidado para nada, es más, fue incentivado e incluso, cuando escuchó esto último, un impulso de hacer esto fue borrado completamente de su cerebro porque, no le se pasaría por la cabeza hacer dichas cosas pero, ahora, teniéndola de esa forma frente a él, queriéndose burlar o mejor, chantajearlo, entonces no iba a no hacer nada.

Lincoln apartó su mano de su pecho de ella, liberándose fácilmente y llevando sus dos manos al trasero de ella, agarrándolo con fuerza notando lo firme y duro que estaba. Esto que hizo fue suficiente para sorprender a tal punto de hacer que Luna se sonrojada al máximo mientras él pegaba su frente a la de ella mientras sonreía.

“Y en cualquier momento, puede que se haga realidad…” Le respondió, apretando un poco más su trasero. Lo soltó al cabo de unos segundos más de disfrutarlo, aparte del rostro pálido que ella puso con su respuesta, haciéndole sentir bien dentro de sí. “Puedes quedarte con los chocolates que quieras, de todas formas, no los quería” La soltó y la apartó un poco. Se empezó a ir hasta que se paró en la puerta de la cocina para mirarla nuevamente, viendo que ella seguía quieta y mirando a su dirección. “Ya toqué lo que quería tocar” Moviendo sus manos abiertas con una sonrisa. Paró y se fue de allí.

Luna no esperaba para nada esto. Lo que empezó como algo para chantajear a su hermano para que le dé todos sus chocolates al igual que otras cosas que usaría como pretexto el tema de violación para tener cosas de él, terminó con una enorme sorpresa, dos de hecho.

La primera era su forma de actuar ante lo que dijo. Antes lo tenía comiendo de la palma de la mano pero ahora, luego de notar un poco su forma de ser, se dio cuenta que las cosas que pasaba por alto antes ahora estaba muy al tanto y casi que cuando notaba que hacía algo malo, algo pequeño a sus hermanas menores, casi que le gritaba hasta morir.

Pero lo que más sorpresa le dio, fue que cuando hizo que le tocara, sintió una sensación diferente a lo que antes había sentido y, cuando le agarró el trasero, sin saber la razón, se quedó paralizaba por las manos de su hermano, casi como que si supiera dónde tocar. Con sus simples manos, podía sentir muchas cosas.

Ya con su ropa de nuevo acomodada y sacudiendo su cabeza para olvidar esto, se quedó mirando en la dirección que se fue su hermano, teniendo ahora, un cierto interés en el cambió que tuvo ahora.

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