The Loud House: New Lincoln - V2C27 - ¿Eres Lincoln?
V2C27: ¿Eres Lincoln?
Lynn se quedó congelada, sonrojada y sin poder siquiera decir algo o respirar incluso porque ahora se dio cuenta de que lo que hizo fue producto de un impulso y no poder escuchar lo que iba a decir su hermano mayor o terminar de decir.
La cara estoica que tenía su hermana frente a ella, esbozando una pequeña sonrisa poco a poco, le hacía poner mucho más nerviosa de lo que haría la final de un partido de baloncesto.
“¿Qué pasa? ¿Te confundiste de lugar?” Incluso la burla que le hizo le hizo sentirme mucho más apenada que antes, queriendo ocultar su cara y no sabía dónde porque Lincoln le estaba abrazando fuertemente y no parecía poder salirse de encima de él. “Tranquila Lynn, basta”
“¡No puedo tranquilizarme al saber que besé a mi hermano por error!” Esto lo intentó gritar con todas sus fuerzas pero, Lincoln sabía que habría problemas en la casa si esto se llegaba a escuchar porque indagarían en el tema, siendo él el responsable de que seguramente “la obligó” a que le besara. Intentó seguir hablando tras la mano de él pero no podía.
“Ya, ya, esto nunca pasó Lynn, tranquila…” Trató de calmarla y poco a poco, ella pareció calmarse hasta dejar de moverse con la desesperación que estaba teniendo. “”Bien, bien, mejor así Lynn… Los errores siempre ocurren, no hace falta comerte la cabeza…” Ya que ella estaba en sus brazos, se calmó tanto que no se movía ahora. La miró y se durmió en sus brazos, notando la cara de frustración que tenía. “¿Habré sido su primer beso?” Se preguntaba por debajo. La cargó en su espalda para llevarla a su cuarto para que reposara allí y luego se centrara en mirar a las menores que parecía que estaban jugando todavía en el cuarto de Lola.
Con cuidado la colocó en su cama, procurando que estuviera bien tapada al igual que bien cómoda para que no despertara en ningún momento de la noche. Le acariciaba el cabello un poco mientras también su rostro.
De la nada, el mero reflejo de una mujer con su misma apariencia apareció a su costado a lo que Lincoln tuvo que refregarse los ojos solo para darse cuenta que ese reflejo que vio, desapareció en el momento que se refregó los ojos.
No sabía si ese reflejo pertenecía a otra persona o, pensamiento que le vino en seguida luego de un rato, era ella cuando esta tuviera más edad que estipulaba con lo que vio que seguro era alguien de casi 18 años.
Se intentó separar de ella pero, su mano fue tomada por esta, escuchando nombrar su nombre por debajo mientras parecía ya roncar fuertemente. Le pareció una escena tierna de hecho, algo que nunca se le hubiese pasado por la cabeza. Aunque sin muchas ganas, se acomodó a un costado de ella y se recostó a su lado, viendo que enseguida subió su cabeza a su pecho.
Sin escatimar mucho más, esperó a que estuviera más dormida para luego levantarse.
———
Al final también se terminó durmiendo a su lado, siendo notado por las demás cuando aparecieron y sacándoles fotos de todos los ángulos posibles.
Tampoco escatimaron en querer moverlos porque los dos parecían pesos pesados y, por lo tanto, dejaron que los “tortolos” descansaran plácidamente porque estaba incluso que si los querían apartar, no se dejaban apartar.
Cuando Lincoln abrió los ojos, notó que se había dormido completamente y que era ya de noche porque su teléfono marcaba que eran las 10 de la noche, abriendo los ojos bastante sorprendido y algo preocupado por dormirse tanto.
Se pudo terminar separando de ella pero con sumo cuidado, tratando de que no se despertara para nada y lo consiguió con éxito. Cerró la puerta de la habitación y fue bajando lentamente porque sabía que las escaleras rechinaban y bastante.
No había nadie ahora por lo que podía caminar tranquilo y relajado siempre y cuando no hiciera mucho ruido.
Entró en la cocina, buscando algo para comer y teniendo como sorpresa que alguien había dejado sobrar de lo que podía llegar a ver que era una hamburguesa. No hubo ningún error en lo que sus ojos veían y por lo tanto, lo tomó con ambas manos y lo devoró como si fuese un niño con mucha hambre.
Ya comido y con su panza algo llena, se dispuso a ver la televisión ya que de noche, daban siempre los mejores programas.
Fue una grata sorpresa ver que la televisión estaba encendida y al asomarse por el respaldo del sofá, notar a Lucy sentada allí le hizo preguntarse cuánto tiempo llevaba allí porque no recordaba verla para nada cuando había bajado.
“¿Qué haces despierta tan tarde?” Fue lo único que atinó a preguntarle al verla sentada muy cómodamente. Miraba un canal de vampiros que a decir verdad, no tuvo palabras para describirlo pero se sintió como que lo había visto antes. Lo había hecho una vez, ver las cosas que a Lucy le gustaba y conocía un poco el programa pero, esta sensación que estaba teniendo últimamente con la mayoría de cosas que veía eran de familiaridad extrema.
“Suspiro… Estoy viendo una maratón de mi programa favorito…” Respondió. En eso, volteó su cabeza para verle, notando que a ella se le veían los ojos. Esa mirada sintió que penetraba todo dentro de su ser, sintiéndose invadido y expuesto ante ella. “¿Quieres unirte?” Saliendo un poco de su asombro, sacudió su cabeza y sentó a su costado mientras miraba el programa tranquilamente y notaba las golosinas que tenía. “Ey Lincoln…”
“¿Qué pasa?” No quitó su vista del show y tomó algo de los Dorilocos (Doritos por favor) ya que pocas veces podía comer esto. Notando que había, tomó un gran puñado.
“¿De verdad eres Lincoln?” Tal pregunta de tal magnitud, hizo que se quedara congelado y no se moviera ni un pelo de su cabello. “En todo este tiempo, tu actitud a lo que era siempre cambió enormemente de un día a otro, no te comportas como siempre, haces y dices otras cosas y tus gustos parecen incluso que cambiaron un poco… a lo que me lleva a pensar que el alma de mi hermano ya no está en ese cuerpo sino el de otra persona que no lo es… ¿quién eres?”
Lincoln escuchando toda esa explicación por parte de Lucy, dejó las Dorilocos en su lugar y se quedó pensativo un momento hasta que se sentó bien para poder ver a los ojos azules de Lucy que, tenía una mirada seria pero más que nada, se notaba la pizca de ira en su tono de voz.
“Lo que has dicho no está mal pero tampoco está bien” Le respondió. Se puso incluso más serio que ella.
“¿Ni bien ni mal?” Le preguntó. Estaba algo confundida ahora. Pero la idea de que el alma de otra persona dentro del cuerpo de su hermano seguía allí. Estaba segura por las cosas que había entendido en sus rituales que hacía a veces con los animales de la casa. “¿A qué te refieres?”
Suspiró un poco, muy pesadamente. Tendría que explicarle las cosas, las mismas cosas, que le dijo alguna vez a Lori.
“Soy, sigo y seguiré siendo tu hermano ante todas las cosas… El problema es que desde que sufrí un golpe en la cabeza, he empezado a tener sueños extremadamente raros y bastantes caóticos, sintiéndose bastante real a tal punto de lo que sufro allí, también lo sufro yo” En eso, se levantó la sudadera y la camiseta, dejando ver a Lucy el cuerpo que tenía. Seguro que aparte de notar lo bien trabajado que estaba, las cantidades de marcas que tenía, se debió de haber sorprendido bastante y casi preocupándose por él. “… También tengo recuerdos, recuerdos que estoy seguro que no son mío pero, de alguna manera u otra, se sienten bastante como si lo fuesen… No lo sé… A día de hoy, todavía sigo tratando saberlo…” Había buscado esto que le estaba pasando y, pocas cosas le convencieron. No quiso indagar más sobre el tema y decidió seguir con esto como si nada. Él mismo se podía dar cuenta que sus formas de pensar sobre la vida y otras cosas más cambiaron enormemente, comprendiendo que, en parte de ser por estas cosas que solía ver de sus recuerdos y sueños, era porque debía madurar forzosamente.
Lucy, que escuchó todo, comprendió al instante. Lo que no sabía él era que seguro, el alma de otra persona estaba depositaba dentro de su cuerpo, intentando al parecer fusionarse por lo que sería cuestión de tiempo aunque, lo que dijo que esos recuerdos que tenía y esos sueños que le parecían muy familiares, a eso no encontró alguna explicación alguna.
Pero podía confirmar al menos que la persona frente a él era su hermano… hasta que la otra alma llegue a asimilarse a él o tome por completo su cuerpo.
“¿Me crees Lucy?” Le preguntó. Se pudo dar cuenta rápidamente que no parecía creerle para nada o tal vez, no del todo. Su desconfianza lo decía todo y viendo sus ojos, era más notoria.
“No del todo. Todavía tengo preguntas para ti…” Lucy le hizo preguntas que solo el verdadero Lincoln podría responder. Con el tema de dos o más almas dentro de un cuerpo, era posible que los recuerdos de la persona pudieran distorsionarse y confundir las realidades en las que vivían. El tema de esto fue que él respondió todas y sin olvidarse ningún detalle, haciendo que se sorprendiera bastante.
“¿Aprobé tu examen Lucy?” Lincoln tenía una sonrisa. Que pensara que no fuera su hermano mayor, le dolía bastante. Era él y lo tenía claro. Que tuviera todos esos recuerdos y raros sueños que eran motivos de su cambio de actitud y todo lo demás, no era su culpa y no era algo que deseaba para nada. Ahora, si se lo preguntan, fue un mal necesario para hacerle ver muchas cosas de la vida que antes no lo hacía.
Ella como respuesta solamente le dio un abrazo y le miró con una sonrisa, haciendo que Lincoln, aparte de sentir un temblor en su cuerpo por ver sus ojos, se quedara sin palabras. “Aprobaste con todos los honores” Le dio un fuerte abrazo. Lincoln le correspondió con algo de duda pero le terminó correspondiendo.
Lo hizo porque si realmente llegaba a ser otra persona en el cuerpo de su hermano, entonces la relación de “hermanos” no podía tenerla nunca más. Tener a un extraño en el cuerpo de su hermano mayor sería algo perturbador y a la vez peligroso para las demás. Pero, ver que realmente era él y, sabiendo muchas cosas ahora de lo que estuvo pasando, todo él asegurando un poco más por la seguridad de su familia, le puso contenta y su sonrisa era reflejo de esa alegría de no perder a su hermano mayor.
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Luan se despertó temprano el día de hoy.
La razón de esto era porque luego de un tiempo, las cámaras que tenía escondida por toda la casa para no poder perderse nada divertido de lo que sucedía en la casa, era momento de poder verlas ya que el tiempo que pasó, como bien pensaba, seguro tendría muchas cosas graciosas de ver de sus hermanas y claramente, de su hermano mayor.
Sí, lo que estaba haciendo podía ser un poco excesivo. Ver a su hermano mayor en todo momento era algo que haría una persona acosadora pero, esto pasaba los últimos meses que, cuando se daba cuenta que en vez de ver las cosas graciosas de su familia miraba a su hermano solamente, ya no había forma de poder sacárselo de la cabeza.
Lo primero que hizo fue notar que Lucy no estaba en el cuarto. No perdió tiempo y preparó sus cosas para ponerse a ver los vídeos a través de su computadora portátil. Tenía todo armado y orquestado para poder reproducir grabaciones por medio de su portátil. Agradecía a Lisa por esto y tener una mayor facilidad para verlos.
Empezó a reproducir los vídeos, uno por uno y de cada momento y cada lugar de su casa sin perderse nada de nada.
Entre las cosas que vio, en un momento, la cámara se puso en la cocina, mostrando tanto a Lincoln como a Lynn, desayunando y sonriendo él un poco. No sabía de lo que hablaban porque no tenía audio, algo que debía modificar en los siguientes días. Unos movimientos de bocas después, la cara y expresión de su hermano cambio. La cámara no podía ver la cara de Lynn porque estaba de espaldas pero sí notó que esta le tiró galletas encima y luego, le tiró su taza que, notando la expresión y cómo tenía el brazo, Lynn fue la causante de que este sufriera esa quemadura. Ver la carne viva a diferencia del vendaje, fue fuerte para ella.
Cambió a otros videos, mostrando algunas que otras cosas graciosas de todas, pero seguía en mente aquello que vio de sus hermanos, lo de Lincoln y Lynn más que nada.
Luego, otra vez volvió a la cocina y esta vez, era tanto Lincoln como Luna que aparecía lentamente por detrás de él. Su hermano tenía chocolates en su poder, sorprendiéndose bastante porque juraba por Dios que no hubiera para nada chocolates por más que todas buscaran. Lo tenía muy bien escondido.
Un pequeño ataque de ansiedad al ver que de la nada Luna se quitaba la falta para quedar con sus bragas, acercándose a él lentamente y tomando sus manos para que tocara sus pechos y, como respuesta, este le manoseara todo el trasero, teniendo una sonrisa y jurando por un momento que había visto una sonrisa por parte de su hermana mayor.
Sí algo sucedió luego de eso, no lo sabía. Ver eso fue suficiente para hacer que dejara de ver todas las grabaciones y se quedara congelada por un momento. Quería incluso querer llorar, mordiéndose fuertemente el labio inferior para aguantar incluso las ganas de gritar.
Se pudo calmar un poco luego de un rato. Su cara estaba muy mala y ya ni tenía ganas de despertarse o levantarse de su cama. Con eso, al menos intentó seguir viendo más cosas de estas grabaciones, solamente encontrando cosas más graciosas que, por lo menos, una pequeña sonrisa pudo esbozarle porque además de eso, se pudo ver a ella y a él juntos, felices en su cuarto cuando estaban enfermos, entre risas y entre abrazos, no separándose nunca.
Cerró su portátil en el momento que escuchó la puerta de su cuarto abrirse de la nada, asustándose un momento de que le hayan visto ver a los demás. Fingió estar dormida para que le dejaran en paz porque ahora, lo que menos quería era levantarse.
“¿Está dormida?” La voz de Lincoln mientras miraba a la pared (con los ojos cerrados claro), sonaba y zumbaba en sus oídos. Los pasos de él se acercaba hasta su cama, de la nada, sentándose a su costado y apoyando su mano en su hombro. “Ey, ¿estás despierta?” Pero siguió sin responder. “Oye Luan, ¿quieres desayunar?” Movió un poco su cuerpo pero quería seguir fingiendo dormir para no verlo porque seguro que le echaría en cara estas cosas. “Sé que me estás escuchando Luan así que… ¿quieres desayunar?”
“…Bien” Respondió un poco molesta. No le quedó otra más que aceptar porque se dio cuenta que estaba dormida falsamente. Se levantó de su cama, apartándose Lincoln de su cama para que tuviera espacio y se fue para darle su privacidad. Cuando se fue, se puso la ropa típica de siempre y mirando de reojo un momento a su portátil y recordando lo que vio.
Sacudió la cabeza y se dirigía fuera, viendo que su hermano le estaba esperando tranquilamente con los brazos cruzados y con una sonrisa. Le correspondió la sonrisa y le siguió detrás de él, todavía recordando aquellas dos cosas que vio.
Tarde o temprano, ella debía saber la verdad de estas cosas.