The Loud House: New Lincoln - V2C29 - Apuesta
V2C29: Apuesta
La mera apariencia nueva de Lincoln y de Leni fue algo de discusión a la hora de la cena para las personas restantes de la familia que no estaban cuando ambos llegaron.
Claro que cuando supieron que estos ya habían cenado antes que ellos y menuda cena se habían pegado, el resto estaba muy descontento con el ahora castaño Lincoln que, cuando fue llamado junto con Leni para recibir un regaño por no comprar para las demás, allí lo vieron a los dos, teniendo una nueva apariencia.
Por fin Leni recibió los cumplidos por su nuevo atuendo, sintiéndose bastante contenta y aclarando que esto se debió a las sugerencias por parte de su hermano mayor y a su vez, ella le recomendó vestir como lo estaba haciendo. Con el saco abierto y ahora la camisa dentro de su pantalón de vestir y descalzo ahora. También estaban mirando el color de su cabello que, a decir verdad, no entendían la razón de teñirse de ese dichoso color pero, de todas formas le quedaba bastante bien.
Verlo vestido de esa manera “elegante” que llevaba, su gemela Lori, se sorprendió bastante y pensaba que, viendo el día que era, a dónde llevaría a su cita en la noche ya que, un hombre vestirse de esa manera significaba que iría a cenar a un lugar bastante elegante.
Lucy alababa el color negro que llevaba, alegando que este color era bastante bueno para él aunque, sobre el cabello, no le gustó para nada y se lo hizo saber, comparándolo con mierda de perro. Un comentario que le sorprendió un poco pero no le dio mucha importancia.
De Lola solamente le dijo que si el traje hubiese sido blanco, le quedaría mucho mejor con la apariencia que tenía y el aire que daba. Vamos, que realmente lo quería convertir en un príncipe en toda regla.
Llegando a Luan, ella no tenía palabras para su hermano mayor. Estaba en silencio, mirándolo fijamente mientras este estaba siendo alabado por sus hermanas. Le pareció bastante guapo, a tal punto de que su corazón empezó a palpitar rápidamente y se pusiera un poco roja. Por suerte nadie la notó y simplemente se alejó de allí, dirigiéndose a su cuarto rápidamente, ignorando si alguna de sus hermanas presentes le vio irse tan rápido. Lo que menos quería hacer era quedarse viéndole más tiempo porque en su cabeza, esa imagen de él y Luna estando agarrándose tan íntimamente, le causaba un poco de dolor.
Encerrada en su cuarto y metida en su cama, lo único que iba a hacer ahora era dormir aunque, la idea de seguir viendo aquellos videos estaba dentro suya, simplemente optó por dormir y esperar que el sueño a la larga le borre todos esos malos pensamientos.
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Para el siguiente día, la lluvia parecía estar aumentando cada vez más y eso hacía que todos en la casa se le arruinaran los planes para poder salir.
Aunque, para ser honestos, la persona que estaba muy feliz con respecto a la lluvia era Lana porque con esta lluvia, el lodo (barro mejor dicho) se presentaría en grandes cantidades y como era casi más un animal que persona, revolcarse en él es, para ella, casi la gloria.
“¿A dónde crees que vas?” Como si fuera un perro tomado del pellejo, Lincoln le tomó de su ropa, evitando que saliera desesperada totalmente afuera.
“¡Suéltame! ¡Quiero salir!” Pero no podía liberarse del agarre de Lincoln. Lo tenía totalmente sostenida. “¡Por favor! ¡Ese lodo me está llamando!” Se acercaba al marco de la puerta, queriendo salir pero no podía.
“El lodo no se va a ir a ningún lado Lana. Aparte, no puedes ensuciarte porque es tu último juego de ropa” Escuchando esto, finalmente se quedó quieta y cruzada de brazos mientras él cerraba la puerta lentamente. “Deberías quejarte con Lori que no limpia la ropa por estar siempre con su teléfono” Le señaló a su hermana que estaba con su teléfono.
“Oigan, literalmente, no es fácil estar lavando ropa cuando tienes a alguien que aparte de ensuciarla como Lana, tienes a alguien que la suda siempre o la moja… siempre” Esto iba dirigido contra Lynn y contra Luan, la primera siendo referida a que ensuciaba mucho y sudaba bastante su ropa al igual que Luan que, esta, en cambio, la ensuciaba pero ajena… y algo de la suya por sus bromas.
“Podría hacer mis bromas tranquila si no fuera por los ruidos incesantes de Luna con su guitarra o los gritos por parte de Lola, siempre quejándose de alguien más y haciendo que me asuste, malogrando mis bromas a ustedes… Eso o los experimentos de Lisa”
Ahora también eran mencionadas las demás. Lisa por sus experimentos que causaban mayormente explosiones, Luna por su música a todo volumen y Lola porque, literalmente, se la pasaba gritando a todo el mundo, aparte de que nunca dejaba de maquillarse.
“Tampoco es fácil vivir en una casa en donde todos no notan tu presencia” Dicho comentario de Lucy, como siempre de la nada, hizo que todos se asustaran por la repentina aparecieron de la pelinegra. “¿Lo ven?” Dijo quejándose mirando a los demás.
La única o las únicas sin mencionar fueron tanto Lily como Leni que simplemente estaban en lo suyo sin tomarle mucha importancia su alrededor. Lily tenía en manos una 3DS que usaba su hermano, disfrutándola al máximo y Leni estaba también concentrada en su teléfono.
Entre tanto, los demás empezaron a discutir por todas estas cosas, elevando su voz de la nada y casi que empezaron a pelear todos contra todos hasta que Lincoln, con algo de racionalidad, hizo que todas se callaran y le escucharan.
“¿Qué tal una apuesta?” Dijo con una sonrisa a lo que todas se miraron entre sí, escuchando ahora lo que tenía que decir Lincoln. “Verán, la apuesta es…”
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¿Qué iban a hacer en un día de lluvia torrencial?
Todos no podían hacer lo que siempre hacían cuando estaban en casa.
Lincoln no podía estar con su teléfono al igual que Lori que, viendo la cantidad de tiempo que le dedicaban, parecía casi las 24 horas del día. Ellos dos no podían tocarlo por nada del mundo y aunque él hubiese preferido que le quitaran las historietas, que siempre leía en ropa interior por la casa, fue mejor lo del teléfono. Ya saben, para evitar preguntas por las heridas de su cuerpo. Leni incluso también cayó en esta categoría al igual que una frase en particular que no podía decir.
Luna no podía escuchar música que ella misma pusiera (ósea, que si alguien decide poner música, no contaba como descalificación) ni tocarla para nada.
Luan tenía prohibido cualquier chiste o broma a los demás. Debía aguantar y por cómo venía la cosa, seguro que no tardaría mucho en perder.
Lynn no podía hacer cualquier cosa sin relacionarlo como si fuese un deporte. Esto para ella fue un golpe extremadamente fuerte y más porque debía hacer tareas de la casa del modo aburrido.
Lucy no podía hacer su magia y aparecer detrás de la gente como si nada.
Lola no podía ni maquillarse ni gritar para quejarse y Lana, no podía jugar en el lodo fuera de casa.
Lisa tenía prohibido todo experimento conocido o que tengan los demás conocimientos y Lily, no podía jugar a NADA.
La última persona que resista, quedará exenta de hacer cualquier tarea de la casa, firmando un contrato entre todos para no dar vuelta atrás con su palabra y si alguien, luego de esto negaba hacer alguna tarea del ganador, habría castigo alguno.
“La apuesta comienza… ¡ahora!” Dijo Lincoln, sentándose en el sofá individual y dejando su celular en la pequeña mesita de televisor junto al de Lori y Leni.
“Como que no voy a perder…” Dicho eso por Leni, Lincoln como pudo aguantó la carcajada junto a Lynn que ambos estaban sentados en el mismo sillón, casi que no querían compartirlo pero, era el único lugar para sentarse disponible. Las demás se miraron y se llevaron la mano a la cara. “¿Qué?” Preguntó confundida a lo que segundos después, se dio cuenta de lo que hizo. “Oh bueno, ya perdí, una lástima”
“Una menos” La voz de Lucy hizo que Lincoln y Lynn del susto de su hermana, se asustaran y se cayeran del sofá. “Suspiro… Se asustaron… Rayos” Se dio cuenta enseguida de lo que hizo. Aunque no le importaba perder del todo, la reacción de Lincoln al asustarse fue buena y no tenía nada que retractarse.
“Dos menos” Dijo Lincoln mientras se sentaba en el sofá nuevamente junto a Lynn que, notando algo en ella, tenía su teléfono en sus manos. “¿Qué haces con mi teléfono?” Preguntó algo preocupado. La sonrisa maliciosa de ella fue tan vista por él por como las demás.
“¿Tienes algo que no debemos ver?” Como si fuese un incentivo, Luna miró con una sonrisa a Lori por unos segundos y luego tomó ella su teléfono.
“¿Será lo mismo con nuestra hermana mayor?” Lori se dio cuenta que Luna tenía su teléfono en mano. Los dos mayores de pronto empezaron a seguir por toda la casa a sus hermanas menores con sus “preciosos” bastantes enojados.
Ya que estaban haciendo esto, Luan, queriéndose unir a lo que sus hermanas hacían, tomó un espejo y un poco de maquillaje.
“Vaya… No puedo creer lo hermosa que me veo cuando me miro al espejo y más cuando me aplico algo de maquillaje” Miró de reojo a Lola, notando que esta estaba asomándose por encima de ella, casi para poder verse al espejo a lo que cerró dicho espejo de mano. “Oh bueno, creo que verme al espejo y admirar mi belleza ha terminado…”
“Oye Lana… ¿por qué la gallina cruzó la calle?” Ella también podía jugar fuego con fuego. Lana le miró confundida pero luego miró la cara de Luan, apretando con bastante fuerza sus labios para evitar responder.
“No lo sé Lola… ¿Por qué una gallina querría cruzar la calle?” Las gemelas se pegaron junto a Luan, tratando de realmente aguantar responder ante eso, casi que no podía aguantar más.
La tercera perdedora con respecto a esto fue Lisa que, analizando un poco el tiempo que llevaban con esto desperdiciado a lo que estaría con sus respectivos experimentos, mandó todo al diablo y continuó con ellos, ya dándole igual con respecto a perder la apuesta.
Lily, estaba sentada en el suelo, mirando atentamente al 3DS, abrazando sus rodillas, meneándose de adelante a atrás con un pequeño tic en el ojo. Se decía a sí mismo que no debía acercarse o verlo porque, entre más lo veía, más ganas le daban de usarlo.
Todos estaban teniendo sus propias batallas, casi decidiendo rendirse y hacer las cosas de siempre pero, el que persiste, se verá totalmente recompensado.
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Con mucha fuerza de voluntad, en la competencia que parecía durar todo el día, quedaban Lincoln y Luna que estaban en el sofá, cada uno mirando la televisión pero siguiendo la competición.
Lynn al final terminó cediendo cuando Lincoln empezó a tirar papeles al cesto de basura como si fueran pelotas de baloncesto, haciendo que ella no se resistiera para nada, quitándole las bolas de papel y haciendo lo mismo.
Luan, por insistencia de las gemelas, terminó perdiendo su fuerza de voluntad, empezando a contar chistes, uno tras otro, siendo en 10 segundos, casi 100 chistes. Fue tanta la risa que largó que cayó al suelo rendida, sintiéndose a gusto luego de haber dicho todos esos chistes.
A Lori no paraba de llamarle Bobby para saber cómo estaba. Cuando Luna soltó su preciado teléfono con su novio al habla, lo tomó enseguida, perdiendo también de manera rápida pero, hablando con el que decía que era “el amor de su vida”.
Lana tampoco pudo resistirse al ver a perro y gato de la casa revolcarse en el lodo, saltando por la ventana que justo fue una casualidad que alguien la haya abierto porque si no, la hubiese destrozado por completo.
Lola, notando que Luan había soltado el espejo de mano, temblando agarró dicho objeto, mirándose en él y notando lo fea que se veía ahora mismo, dando un grito enorme y rápidamente poniendo el esfuerzo posible para recuperar la belleza que antes tenía.
Por ende, en este momento, sólo Lincoln y Luna seguían en la apuesta. Aunque fue difícil para Luna, estaba resistiendo bastante porque, cada vez que miraba a su hermano mayor, este parecía tararear canciones de rock. Le miraba de reojo y le daba una enorme sonrisa con algo de burla.
“¿Te vas a rendir?” Le dijo mientras se rascaba un poco el estómago. Ella notó nuevamente que cuando puso su mano debajo de su camiseta blanca, unas cuantas marcas en su cuerpo. Lo había visto antes cuando se quitó la sudadera de Lance pero lo vio por encima. Ahora, estando concentrada en él, lo notó mejor.
“¿Qué te pasó allí?” Le señaló su vientre a lo que Lincoln se quitó la mano de allí, mirando al frente y sin mover sus ojos.
“Nada que te gustaría saber…” Dijo fríamente. “¿Vas a rendirte al final o qué?”
“¿Por qué debería rendirme contra mi patético hermano mayor eh?” Le tomó su teléfono un momento y marcó un número en especial. “La pregunta es… ¿te vas a rendir?” Pero negó con la cabeza.
“¿Hola?” Lincoln que estaba concentrado en la televisión, miró a Luna molesto. No podía creer que la persona que había marcado era Jordan. “¿Lincoln?”
“No, soy su hermana Luna, ¿me recuerdas?” Miraba a su hermano mayor con una sonrisa al ver la cara que este tenía.
“¿Por qué tienes el teléfono de tu hermano? ¿Le pasó algo?” Jordan parecía preocupada porque cuando estaban juntos, recordó Lincoln que en caso de pasarle algo, alguna de sus hermanas hablarían por él a través de su teléfono.
“¿Por qué terminaron?” Esa era la pregunta que quería hacerle. Lo mejor para hacerle sufrir, era ponerlo en altavoz. Las demás no estaban porque si llegaban a estarlo, sería mucho mejor.
“…” Silencio. Silencio por un pequeño rato hubo. Ella estaba muy interesada en saber la verdadera respuesta o una respuesta para saber porque a día de hoy, nadie sabía bien cómo terminaron. “Él… me dijo que no me amaba más…” En eso, Luna abrió sus ojos un poco sorprendida porque escuchó sollozos desde el otro lado, estando segura que empezó a escuchar algún llanto. “Que no podía estar con alguien que no amaba para nada…”
Tras esa última palabra, la llamada finalizó.
Luna miró a su hermano mayor que pasó de tener una cara mala a una cara algo arrepentida, algo triste. Evitó su mirada por unos segundos a lo que se levantó y se acercó hasta ella. La mirada que le dio por unos segundos le hizo quedarse helada. Sus ojos pasaron de tener brillo a no tener vida alguna. Se apartó de su camino cuando estiró su brazo. Tomó el teléfono y lo miro unos cuantos segundos.
“… ¿era necesario hacer eso?” Preguntó. Dejó de nuevo el teléfono en la mesilla a lo que se cruzó de brazos, no mirándola a la cara.
“Pensé que así, tomarías el teléfono y ganaría…” Respondió con algo de duda. La voluntad de él seguro se doblegaría cuando llamara a Jordan pero no funcionó.
“Luna… eres mi favorita y por eso no hice nada malo contra ti” No tenía idea del porqué pero escuchar de él y frente a ella decir que era la favorita, le dio calidez en todo su cuerpo. “Pero, ahora, ya que has hecho eso, me da vía libre a mí…” Le dio una sonrisa y subió rápidamente no sin antes, frenarse a mitad de las escaleras. “Tu poster de tu ídolo es bonito… me pregunto… ¿cómo se veía en mi cuarto?” Echó una risilla y siguió subiendo.
Luna escuchando eso, abrió los ojos y luego su rostro cambió a uno totalmente arrugado, frunciendo el ceño y apretando sus dientes, corriendo detrás de él. Si llegaba a tocar ese bendito poster, lo iba a matar dicho y hecho.
“¡Ni se te ocurra tocar mi poster maldito pedazo de basura!” Entró pateando la puerta de su cuarto, mirando para todos lados y luego notando que su poster estaba intacto. El sonido de la puerta cerrándose le hizo dar la vuelta, notando a Lincoln que estaba cerrándola con seguro para que nadie saliera o entrara. “¿¡Qué estás haciendo!?” Gritó. “¿¡Por qué cerraste la puerta de mi cuarto eh!?”
“Para que nadie interrumpa la lección que voy a darte…”