The Loud House: New Lincoln - V2C30 - Esto te levantará el ánimo
V2C30: Esto te levantará el ánimo
Durante una hora completa y exacta, Lincoln estuvo esquivando todos los golpes que su hermana menor tiraba y tiraba, golpeando solamente el aire. Aparte de esquivarlos, también la tomaba de la muñeca varias veces y la empujaba contra las cosas de la habitación.
Él se cansó de esquivar un poco pero ella estaba agotada porque no importaba que tanto intentara golpearle, no había forma de hacerlo, impacientándose tanto que de la nada, había sacado una navaja de quién sabe dónde.
Fue allí cuando realmente se puso serio contra ella, esquivando el navajazo y dándole un limpio rodillazo a la boca de su estómago, escupiendo algo de saliva y sangre y cayendo arrodillada al suelo, tomándose el lugar golpeado.
Soltó la navaja, cosa que lo pateó lejos de ella que intentó agarrarlo nuevamente pero le negó dicho privilegio.
Ahora se daba cuenta que su hermana, su hermana favorita que tanto quería y amaba y velaba a veces por su seguridad, estaría más que dispuesta a dañarlo con un arma blanca, rompiendo dentro de él su corazón pero manteniéndose fuertemente serio y sin ganas de demostrar sentimiento alguno.
“No parece que vayas a cambiar nunca Luna…” Trataba de hablar normal, no mostrando desprecio por realmente querer herirle. Todavía con sus manos en su estómago, la cara de odio que le daba le hizo suspirar y resignarse a encontrar algún cambio en ella. Se puso a su altura, de cuclillas, mirándola a la cara. “¿Por qué eres así?” Apoyó su dedo en su mejilla. Se notaba que no tenía fuerzas para apartarle su mano. Le dio un fuerte golpe en el estómago para que no pudiera moverse y para poder acariciar su cara una vez más. “¿Por qué no puedes cambiar si te lo pido Luna? Al final, me haces más daño a mí que a tu propia vida…” Cerró sus ojos, ya dándose al final por vencido por querer buscar un cambio en ella.
“¿A… qué te… refieres?” Entre cortada, habló. No apartó su mano, porque no podía, y simplemente preguntó cómo podía. Notó la cara que tenía su hermano. De cerca, notó realmente la cara de tristeza a lo que luego empezó a llorar un poco. “¿Lin…coln?”
“Me rindo contigo…” Se levantó, siendo su voz sonando algo quebradiza. “Has lo que quieras…” Le dio la espalda y abrió la puerta para luego entrecerrarla.
Se quedó callada luego de verlo llorar como lo estaba haciendo. No tenía palabras para describir dicha imagen porque, era la primera vez que lo veía llorar de esa forma o mejor dicho, la primera vez que lo veía.
Se sentó en el suelo, respirando mejor ahora, tratando de pensar lo que acababa de pasar.
———
Los días pasaron hasta que se hizo ya miércoles por la noche.
Lincoln se encontraba sentado fuera de su casa, debajo del techo que había en la entrada del mismo, admirando el cielo anaranjado mientras el sonido de lluvia entraba por sus oídos, generando un tanto de placer en él, acompañado con un cigarro en su boca y disfrutándolo de una manera que nadie podía imaginar.
No faltaba mucho para las vacaciones de verano empezaran. Además de eso, volvería cuando faltaran algunos días para que terminaran y donde tendría que tomar miles de exámenes en palabras de Lori que realmente estaba tomando nota de las clases para que él tuviera a mano, agradeciendo bastante a ella por esto que estaba haciendo y que tarde o temprano, debía comprar algo a modo de recompensa.
Estaba vistiendo ropa casual, ropa que se compró con el dinero que hacía por internet, dinero que nadie sabía que ganaba. Una sudadera de color blanco y un pantalón negro, ambos de la marca Nike, marca que estaba dispuesto a pagar siempre por lo buena que era y unas zapatillas negras de la misma marca, claro.
A su lado, tenía un cenicero en donde, si se miraba bien, habían al menos 4 cigarros ya consumidos totalmente.
Ya no podía parar de fumar. Aunque fumase uno por día, era suficiente para hacer que se quedara enganchado y, más teniendo en su cabeza el mero recuerdo de que su hermana Luna, su favorita, realmente buscara herirle de gravedad, no paraba de estar triste y esto fue algo que en los dos días que pasaron junto con el de hoy, nadie dejó pasar.
Negó en todo momento que le pasaba algo pero su cara con esas dos bolsas debajo de sus ojos al igual que la apariencia algo mal mantenida era producto de una situación que estaba pasando, mala para ser claros.
A su lado, aparte del cenicero, tenía una foto de él y Luna, ambos sonriendo. Una foto que le hizo poner una sonrisa en su rostro porque era antes de que ella cogiera el gusto por el rock. Pelo largo y bien vestida como una dama con su violín en mano y él a su lado, con una sonrisa de oreja a oreja, luego de haber estado como espectador en un pequeño concierto que tuvo.
Entre más la veía, más ganas de llorar tenía por lo que, al final, tomó la foto y la terminó rompiendo, sin haber arrepentimientos en su decisión.
Prendió fuego los restos de papel, deshaciéndose completamente de la foto.
Encendió otro cigarro dándose cuenta que el que estaba fumando ya se le había acabado. Se dio la vuelta para agarrar uno para encenderlo y, sorpresivamente, vio un pie alado de la caja de cigarros lo que le hizo alzar la ceja un poco, levantando la cabeza.
“¿Leni?” Preguntó confundido. “¿Qué haces aquí?” No llevaba ropa sino su pijama por lo que podía ver y una bata encima de este. Se sentó a su lado mientras le daba una sonrisa.
“Fui al baño y luego a tomar algo y cuando me di cuenta, la puerta de casa estaba abierta. Pensé que alguien había entrado pero eras tú que habías salido” Hizo una pausa para ver que estaba fumando debido al cenicero. “¿Ahora fumas Linky? ¿Qué te pasó?” Se acercó hasta él para pasar su mano por su espalda.
“Simplemente… estoy mal nada más Leni… Gracias por preguntar” No quería hablar del tema y si llegaba a ser Lori, quizás allí sí diría lo que estaba sintiendo en este mismo momento. Era diferente contarles las cosas a las demás que a tu gemela. Aun así, miró de reojo la cara de Leni que se mostraba muy preocupada lo que hizo que se rindiera con esto. “Bueno… estoy algo mal por Luna, nada más…”
“Oh, ¿tiene que ver algo con su actitud? No te preocupes. Sé que tarde o temprano, va a cambiar”
“Ese es el problema, no creo que lo haga y cada vez hace que me ponga peor y peor…” Se puso melancólico mientras seguía recordando esto. No quería verle a la cara a su hermana porque no quería dar una peor imagen de la cual ya tenía. Pero esta de la nada le tomó del mentón, haciendo que viera sus ojos cansados.
“En serio estás mal… Se lo que te puede hacer mejor y animar” Contuvo su emoción por el horario y luego miró a un costado. “Oh… iba a decirte que la lluvia es una forma de hacerte calmar pero veo que ya está lloviendo…” Hizo un pequeño puchero y se cruzaba de brazos a lo que Lincoln esbozó una sonrisa leve al ver lo bien que se veía su hermana con esa cara. “Bueno, sé que otra cosa te puede animar”
Le dio un fuerte abrazo, haciendo que su cabeza reposara en sus pechos, acariciando su cabello teñido y un poco su mejilla y cabeza, incapaz de poder moverse por cómo estaba.
No hubo forma tampoco de decir algo porque, al cabo de unos segundos y luego minutos, sus ojos empezaron a cerrarse poco a poco debido a la comodidad que estaba sintiendo, además de la dulce y amable canción que le cantaba cerca de su oído, sintiéndose como un niño nuevamente y por esta vez, sintiéndose casi como si fuese el menor de la casa.
En un momento, luego de que casi se estuviera durmiendo, Leni le pinchó la mejilla, apartándose y tomándose el lugar donde le picó y mirando algo confundido.
“Acabo de recordar que estamos afuera y si te duermes, no sería bueno…” Ambos se echaron a reír y entraron a casa nuevamente, ahora agradeciendo y mucho lo que ella hizo por él en ese pequeño rato. “No te preocupes Linky, para eso está tu hermana, para apoyarte en todo lo que necesites”
Como algo que siempre hacía, le dio un leve beso en la frente como otra forma de agradecerle a lo que Leni, hizo lo mismo que él pero cerca de sus labios lo que lo dejó anonadado y parado allí frente a la puerta, yéndose rápidamente con una enorme sonrisa en su rostro de nuevo a su cuarto.
Él, seguía parado allí, tocándose en donde le había dado un pequeño beso, todavía, impresionado por ello.
———
Con ese pequeño gesto que Leni tuvo con él ayer por la noche, fue suficiente para aumentar un poco su ánimo y hacer que al menos tenga una sonrisa que, pese a su mala cara todavía, su sonrisa se veía más que perfecta en su rostro.
Esto fue un comentario de Lucy porque, realmente ahora parecía un emo y aunque no era la onda que mucho le gustaba, le quedaba bastante bien de hecho, esos ojos decaídos y esa apariencia mal arreglada, era perfecta para alguien que estaba sufrido.
Claro que le llamase emo, le ofendió por lo que trataría de verse de mejor manera.
Lo que seguía siendo normal ahora con esto de los días pasados era la relación que tenía con Luna que casi que no podía cruzar miradas con ella ahora mismo e incluso, si realmente sus ojos se cruzaban, esta parecía evitarla por extraño que le parecía. Pero daba igual ya. No podía ya pensar en ella como antes.
En eso, con sus pensamientos en su ahora pequeño escritorio en donde tenía su portátil para hacer los trabajos donde conseguía dinero en su cuarto, el sonido de su puerta siendo tocada levemente atravesó sus oídos.
“Adelante” Dijo de manera calmada mientras miraba a la puerta no con una muy buena cara que digamos pero lo suficiente como para poder transmitir algo de calma de que posiblemente estaba bien. “¿Qué necesitas Luan?” Preguntó. Creía que de todas en la casa, ella era la que más se acercó en este momento, algo raro pero no le importó, agradeciendo dentro de su ser la mera actitud que estaba teniendo con él. Claro que las demás también querían saber cómo se encontraba y siempre dijo que estaba bien y mejorando de a poco pero, Luan parecía saber mñás que las demás, ahora, juzgándola desde su mente.
“Te necesito a ti” Cerró la puerta detrás de ella con algo de calma mientras se acercaba hasta él y le tomaba de las mejillas. “Lincoln, quiero saber de ti”
“¿Qué más quieres saber de mí?” Le preguntó sintiendo que las manos de ella apretaban un poco más sus mejillas. No le dolía para nada y tampoco sentía algo. El tema era la mirada seria y clavada que tenía en su ser.
“Quiero saber cómo te encuentras Lincoln. Sé que te sientes mal por algo en específico… ¿no puedes contarme a mí también?”
“Bueno…” En ese momento, Lincoln se dio cuenta de algo que ella había dicho, tomando lentamente las manos de Luan y haciendo que las apartada de su rostro. “¿Qué dijiste?”
“Que si quieres, puedes decirme cómo te sientes si necesitas a alguien… sabes que estoy siempre para ti hermano…” No era lo que había escuchado pero estaba satisfecho al menos de que más o menos repitiera las mismas palabras. Es más, ahora ella se había sentado encima suya mientras de la nada e inesperadamente, le terminó dando un beso, más precisamente en sus labios.
Lo único que veía era el rostro de su hermana con los ojos cerrados, notando cómo esta tenía un sonrojo bastante notorio en su rostro a lo que él simplemente estaba con los ojos bien abiertos e incapaz de moverse debido al shock que estaba teniendo de que su hermana menor, ahora Luan, le diera un beso y en la boca que a diferencia de Leni, fue cerca de ella.
Estuvo pegada con su boca por al menos 1 minuto si tenía que sacar un cálculo rápido y viendo su reloj que había en su cuarto de reojo, literalmente había pasado 1 minuto exacto.
¿Y bien?” Dijo mientras se limpiaba los labios con su lengua, teniendo todavía su sonrojo en su rostro que no se iba para nada. “¿El amor de tu hermana es suficiente para animarte…?” Se había separado pero estaba susurrando ahora cerca de su oído, soplando un poco y mordiéndola mismo tiempo.
“Luan, ¿qué te pasa?” Preguntó con un tono de desesperación.
“¿Cómo que me pasa? No me pasa nada hermano… estoy muy bien…” Iba a besarlo de nuevo por lo que parecía por lo que Lincoln puso su mano de por medio. “Vamos… por favor Linky… uno más por favor…” Y de la nada, cayó rendida encima de él. La movió un poco pero no despertaba. Pensó que la mató por unos segundos a lo que escuchó y sintió su respiración, alegrándose.
Había algo que rondaba en su cabeza: ¿qué mierda acaba de pasar?