The Loud House - Nuevo Comienzo - Capítulo 0 - Prólogo
Hice algunos cambios con respecto a la historia que había aquí antes, algo así como un cambio de administración y lo que conlleva a una historia totalmente diferente. Espero que les guste tanto como a mí. Saludos y disfruten.
* * *
The Loud House — Nuevo comienzo
Capítulo 0 – Prólogo
Fue un día difícil pero, tras unas largas horas por la noche en el trabajo que llevaba, Lincoln al fin pudo volver a su casa, cansado, agotado y con unas enormes ojeras que colgaban debajo de sus ojos, pareciendo dos bolsas de basura.
Con ese agotamiento físico y mental que llevaba, de todas formas, no iba a detenerle para hacerle algo de comer de manera rápida. Calentó algo de agua y tomó dicha agua caliente para verterla en un pequeño envase de lo que eran fideos instantáneos que había estado guardando por algunos días, dejando esto para comer como “lo mejor de la semana”.
Antes de comer, algo que había aprendido en el lugar que se estaba quedando y trabajando, era hacer una pequeña reverencia para tomar los palillos y empezar a tragar los fideos, siendo derretido su paladar con tal comida que a día de hoy, no escatimaría en decir que era una comida digna de dioses.
— ¿De verdad estás comiendo eso? —La mera voz que escuchó, le hizo apoyar el pote de fideos porque nunca pensó que alguien entrara así de repente a su casa. Podía esperarlo de la persona que lo consideraba su hermano pero, recordó que este se había ido a un camino diferente. Levantó la cabeza para ver a una persona sentada en la mesa que tenía una sonrisa enorme y de oreja a oreja, asustándolo un poco. Se alejó rápidamente, algo nervioso—. Oye, tranquilo viejo, no te voy a hacer nada.
— ¿Cómo diablos entraste a mi casa? —Preguntó tenso y nervioso. La presencia de esta persona le hacía poner los pelos de punta a tal punto de que lo único que podía esperar de él era peligro a todo momento—. Mejor dicho, ¿quién eres y por qué me ves de esa manera? —
Era un peliblanco, joven de hecho de cabello largo que llegaba hasta poco más del pecho. Vestía ropa completamente blanca. Se acercó algunos pasos con ambas manos arriba, haciendo que por un momento, se relajara ya que podía sentir que no quería pelear.
— Piensas en pelear, ¿no? —Abrió los ojos un poco sorprendidos de que supiera lo que estaba pensando—. Escucha, no vengo a hacerte daño ni nada, simplemente, necesito hablar contigo sobre algo importante…
— ¿Algo importante?… No, no te conozco y fue una casualidad que pudieras leer mi mente… Por favor, te pido que te vayas ahora mismo de mi casa si no quieres problemas —Aunque dudoso, dejó salir su rasgo autoritario frente al peliblanco que no tenía idea alguna de que entrara a su casa. Él se rió por lo que dijo a lo que hacía que se molestara un poco—. Oye, no es gracioso. Es por tu propio bi–
— ¿Qué darías por volver a ver a tus hermanas? —La pregunta del peliblanco hizo que a Lincoln abriera los ojos y quedara congelado.
(¿Cómo sabe de mis hermanas?) Pensaba dentro de él al escuchar esta pregunta. El peliblanco echó una breve carcajada al ver su cara y se acercó unos cuantos pasos más, quedando cara a cara de él.
— Conozco todo de ti… ¿Lincoln Loud? —Hizo una pausa para sacar de su bolsillo un pequeño paquete de cigarros y ofreciéndole. Él al ver esto, todavía sorprendido, decidió tomar uno y encenderlo para luego sentarse en el sofá que había en la sala de estar. Se sentaron uno frente al otro mientras ambos, tenían un cigarro en su boca—. ¿Quieres saber más?
— ¿Quién eres y cómo sabes sobre mis hermanas y sobre quién soy? No recuerdo haberte visto nunca antes en mi vida…
— Mi nombre ahora no importa sino que, importa quién soy… Soy tu Guardián… si es que se puede llamar de esa manera, claro
— ¿Guardián? ¿Qué, eres un ángel? —Empezó a reírse un poco a lo que, la cara sería del peliblanco le hizo callarse de repente y poner cara incrédula—. Debe… Debe ser una broma, ¿verdad? —
— Lincoln Loud, 35 años, soltero, el sexto hijo e único de una familia de solamente hijas… Es bastante interesante también saber que fuiste maltratado, abusado, golpeado, incluso casi que mutilado… Vaya, esto es sorprendente
— Una historia única —Dijo Lincoln a lo que el peliblanco nuevamente se echó a reír. Terminó su cigarro y luego, de un pequeño armario, sacó algunas bebidas alcohólicas junto con unos hielos de la nevera, poniéndose a beber en ese momento—. ¿Quieres? —El peliblanco aceptó y ambos tomaron un pequeño sorbo.
— Mm… No eres el único que ha sufrido de tal manera… Digamos que hay más guardianes que les ha tocado una situación similar a la tuya. Mira —Él se sentó a su lado a lo que parecía una pantalla holográfica se proyectó frente a sus ojos—. Seguro que estás al tanto de las tantas líneas de tiempo y tiempos alternativos ¿no? Bueno, aquí puedes ver a otros Lincoln que como tú, han sufrido abuso, fueron golpeados, maltratados, otros mutilados o lastimados a tal punto que alguna que otra extremidad no funciona, asesinados incluso, algo realmente macabro y siempre aislados de los demás… Todos siguiendo el mismo patrón pero de manera diferente aunque hay algo en el que todos estos Lincoln comparten…
— Wow… —No se podía negar que Lincoln al ver lo que sus ojos estaban viendo, se quedó sin habla y tan sorprendido que viendo el destino de lo que él dijo de “otros Lincolns”, se sirvió otro vaso de whisky y encendió otro cigarro. Todos al igual que él, sufrieron más o menos de lo que él sufrió en todo este tiempo hasta que se fue de casa y del país. Algunos murieron, otros parecían perdonar todo lo que sus hermanas le hicieron, algunos se suicidaron, fueron fuertes imágenes lo que estaba viendo, casi tan fuerte como las cosas que él había pasado—. Y… ¿qué es esa cosa en la que tengo igual con estas… personas?
— La mala suerte —Hizo una pausa para terminarse el vaso de whisky y volver a pasar de nuevo la secuencia de los miles de Lincolns en la pantalla holográfica—. No sé cómo puede suceder esto pero, todos ustedes, incluyéndote, tienen una enorme mala suerte y todo porque al parecer…
— Lynn dijo que daba mala suerte que vaya a los partidos —Respondieron ambos al unísono, haciendo que Lincoln haya previsto esto porque, por ella, todos los sucesos sucedieron e incluso, tras sentir que esa mentira fue borrada de sus cabezas, fue tratado incluso peor.
— Sí, justamente eso viejo —De nuevo hizo una pausa para mostrarle más cosas sobre más Lincolns, siendo pocos que tenían un buen futuro o una buena vida, sin necesidad de tener que pasar por malos momentos e incluso, vio cosas que sería mejor no ver—. Lo siento, esas cosas no se suponía que debías verlas, mi error… Y ahora que has visto un poco, dime, ¿qué darías por volver a comenzar tu vida? —Su pregunta le hizo quedar confundido a tal punto de sorprenderse y pensar que estaba mintiendo ya que se daba una idea de dónde venía esto ya que era algo que había leído en su momento en los mangas. Vio que los ojos de este “guardián”, esos ojos morados, empezaron a iluminarse hasta tener un color intenso, haciendo que se tomara la cabeza—. No me compares con los mangas que has leído, esto no es algo parecido a esas mierdas que sueles leer… Esto es diferente y muy serio… Y te lo vuelvo a preguntar, ¿qué darías por comenzar tu vida de nuevo?
— Sí… explicaras un poco mejor… te respondería —El dolor de cabeza fue intenso y pudo darse cuenta que podría tener la capacidad de leer las mentes a lo que, no trató de pensar mucho.
— Bueno, tienes razón… Verás, los guardianes, yo por ejemplo, estamos a cargo de alguna manera, “escribir” la vida de las personas a las cuales se supone que debemos cuidar y por decirlo amablemente, tú al igual que estas miles de tú de otras líneas, su vida fueron escritas por… ¿cómo decirlo para que un mortal como tú entienda? ¡Rebeldes! Sí, esa palabra
— Mi vida… ¿escrita? —Lincoln no entendió para nada lo que dijo el peliblanco a lo que este, tosiendo un poco, se levantó del sofá e hizo una pequeña reverencia.
— Lo siento, dije algo que no deberías saber… aún. A lo que me refiero es que estos rebeldes se debían encargar de protegerlos a todos ustedes pero, bueno, cosas que pasan… por suerte, nos hemos encargado de esos rebeldes… —El peliblanco le dio la espalda un momento a lo que su mirada se oscureció completamente al recordar esto. Se dio la vuelta rápidamente para mirar con una sonrisa a Lincoln que seguía tomándose la cabeza—. Por eso, como tu nuevo guardián, te lo propondré nuevamente y esta vez seré directo: me gustaría darte la oportunidad de comenzar de nuevo, ¿lo aceptas? —Estiró su mano, extendiendo su brazo y dándole una sonrisa en la que este pudiera confiar. Pero, la duda en su rostro era obvia.
— ¿Comenzar de nuevo? ¿Para sufrir lo mismo que he sufrido?
— Te repito que como tu nuevo guardián, puedo darte la seguridad que esa vida que has tenido en el pasado, no pasará… Bueno, todo dependiendo de las acciones que tomes, claro. Y te aclaro que esta nueva vida, no será la misma que has tenido hasta ahora —Leyó brevemente sus pensamientos a lo que pudo escuchar que tenía duda con esto último—. No, no volverás a vivir esta vida, por algo se llama “Nuevo comienzo” ¿no?
— Yo… no lo sé… esto… esto es demasiado repentino y bueno para ser realidad…
— Entiendo que dudes, no es la primera vez que me pasa esto… —Suspiró y se tomaba el cabello por unos segundos, entrelazándolo con sus dedos y luego soltándolo—. Pero, lo que te estoy diciendo y la oportunidad que te estoy dando, es de verdad y creo que te la mereces luego de todas las cosas que has sufrido… ¿Realmente no quieres tener otra oportunidad y comenzar de nuevo tu vida? Y como te dije, no sufrirás todas estas cosas, todo dependiendo de tus acciones…
—… ¿No tendré que soportar lo mismo que me pasó en esta vida? —Lincoln, ya pensando bastante y seguramente sintiendo que él podría leer su mente de nuevo, se hizo la idea en crecer en un lugar en donde no sufriera lo que sufrió. Claro, entendió completamente cuando este le dijo que dependiendo de lo que hacía, podría evitar lo sufrido aunque aseguraba que no pasaría algo como esto. Chasqueó los dedos nuevamente el guardián a lo que un espiral de color naranja apareció frente a él y a su costado—. ¿Esto?
— Este portal te llevará a tu nueva vida. Serás tú nuevamente con 11 años de edad y las cosas que hayas sufrido en esta vida, no pasarán si cruzas el portal… como dije, todavía. Aparte, una vez que entres, los recuerdos que alguna vez hayas tenido aquí en esta línea de tiempo se borraran completamente… Aunque, puede que algunas cosas se queden en tu mente…
— ¿Qué hay de mis hermanas? ¿Qué pasa si preguntar sobre…
— Tus cicatrices, ¿no? No te preocupes, se pueden borrar… Bueno, veo que no quieres que se vayan… Es comprensible… —El guardián leyó y vio en sus recuerdos que él casi se muere por salvar a su mejor amigo y, la cara seria al hablar sobre esto, junto con el pequeño pensamiento que tenía, le hizo saber que lo quería conservar—. ¿Alguna otra cosa que quieras conservar?
— ¿En serio olvidaré todo lo que pasé aquí? Me gustaría… conservarlo de alguna manera… ¿No puedes hacer algo
— Soy un guardián, sé que soy un ángel pero no soy un arcángel como para poder hacer eso… Simplemente dime que recuerdos quieres guardar… —Él los pensó ya que sería una pérdida de tiempo hablar o mencionar algo de esto. Los leyó y no se sorprendió. Eran recuerdos válidos y entraban en el poder que tenía—. Una vez que cruces este portal, tendrás este comienzo nuevo y espero que lo puedas disfrutar y hacer una buena vida
— Gracias…
Lincoln, antes de pasar por el portal, miró al peliblanco y le dio las gracias por haber hecho esto, aun sintiendo desde lo más profundo de su corazón que no se lo merecía. Pero, de alguna forma u otra, se sentía eufórico, tanto que apenas podía aguantar el temblor de su cuerpo.
A pasos seguros, pasó por el portal desapareciendo de la vista del peliblanco que se quedó con una sonrisa y viendo como dicho portal se cerraba hasta desaparecer.
— Espero que tengas una buena vida… —El peliblanco de la nada, miró la frente, como si estuviese mirando a alguien que le estuviera viendo —. Bastante sorprendente, ¿verdad? No se sorprendan. Este Lincoln es igual que los miles que los guardianes han cuidado y han escrito y asegurado sus vidas que, todos tienen mala suerte, doble personalidad, varios “yo” dentro de su cabeza, torturados, abusados, abandonados e incluso, asesinados o siendo conducidos al suicidio —Hizo una pausa para servirse otro trago del whisky que Lincoln dejó y agregando algunos hielos a lo que lo bebió enseguida—. Ah… Bebidas humanas, nunca me cansaré de estás… ¿En qué iba? Oh sí, ya recuerdo. Este Lincoln tuvo una vida al igual que esos miles, nada más que su suerte era incluso más baja que las de los demás pero, teniendo como diferencia la oportunidad de seguir viviendo y pese a que daría lo que fuera por volver a ver a sus hermanas, sabía que no había perdón alguno para darles… Así que después de todo esto, decidí darle la oportunidad de volver a comenzar de nuevo su vida tras haber asesina… Digo, reemplazado a su anterior guardián… por si hay preguntas con respecto al tema…
Hizo aparecer un pequeño portal, mirando por última vez la casa de este Lincoln y bebiendo de nuevo y por última vez la bebida de él.
— Espero que al igual que yo, sigan la nueva vida de este Lincoln.
Y cruzando el portal, desapareció completamente así como el entorno que le rodeaba hasta convertirse en un punto de color negro.