Throne of Magical Arcana - Capitulo 17
Capítulo 1 7
Los presentes miraban a un peliblanco irse por donde vino tras escuchar que Liz dijera que
un solo oso no merecía la pena o no demostraba ser digno de ella. Por el contrario, ella
estaba segura que había obtenido ayuda de su tigre para casar un enorme oso por 10 que, si
fuese así el caso, entonces que cazara otro.
Nadie sabía que decir ante estas declaraciones de la hija de Dean. Era hija de uno de los
hombres más fuertes que había conocido y también era un hueso difícil de roer. De 10 que
sabían de su líder, oyeron por parte de él que una vez mató a un enorme oso con sus manos
desnudas y que, la prueba de ello era la piel que albergaba encima de suya como trofeo de
aquella vez.
Liz, su hija, teniendo su fuerza y la belleza de su madre, había cazado con sólo 13 años un
tigre, uno parecido al que tenía Nathan pero, el que tenía el peliblanco era por lejos más
grande y por ende, en forma de juego y queriendo retarlo, dijo que un oso no bastaba para
que ella sea la mujer de él y que debía traerle otro.
Hasta la tarde, todos estaban comiendo la abundante carne del oso que había traído antes en
ronda alrededor de una enorme hoguera. Ignoraban el frío por estar todos casi juntos debido
a que por ser pocos, eran una comunidad comunal. El fuego se alzaba y como en este
momento no había correntadas de vientos, el fuego era estable y calentaba el lugar.
No había señales de que Nathan volviera habiendo dicho que volvería enseguida. El mismo
afirmó que cazar un oso sería bastante fácil y que si podía, traería hasta 5 de ellos. Pero
como no se veía aún, no se podía esperar lo mejor.
“¿No crees que pides mucho a una persona?”
Escuchar esa pregunta hizo que Liz mirara a sus espaldas. Su padre, Dean, le miraba con
una sonrisa mientras apoyaba su mano en su cabeza y revoleteaba su blanco cabello.
“Si realmente me quiere, tiene que demostrarlo. Mamá y tú me han dicho eso siempre” Se
separa de la mano de su padre y trataba de acomodar su cabello revoloteado. Miraba a su
padre con una mirada seria, una mirada que Dean le recordaba mucho a su esposa. “¿Crees
que por qué él tenga un tigre como montura debería dejar que me haga lo que sea? Tú
mismo me has hablado de la gente de mamá y más los hombres, ¡son unos maníacos!”
“Jeje . . Dean se reía y le dio la espalda. Liz estaba confundida con esta repentina acción y
antes de poder decir algo, su padre justo habló: “A veces la gente no es como uno cree hija.
Mira sus ojos la próxima vez y dime lo que vez” Dicho eso, se volvió a meter en su choza
dejando a todos viendo una escena de padre e hija donde ésta, se quedaba parada mirando
la espalda de su padre sin entender lo que dijo y procesando dicha información.
En otro lado donde se encontraba Nathan, no era que se había perdido o algo malo le había
ocurrido. Como toda persona normal hasta donde él seguía siendo, estaba cansado y tenía
que dormir. En el mismo lugar donde había encontrado el oso, allí, juntando algo de madera
y algunas rocas, encendió una pequeña fogata dentro de una pequeña cueva y durmió un
poco.
A pocos metros de la tribu, habiendo un terrero irregular donde abundaban pequeñas
montañas, donde él se encontraba, estaba entre medio de pequeñas elevaciones que al
formar montañas, mejor nombradas sierras, habían cuevas donde encontró para su sorpresa
osos durmiendo.
Invierno, época donde algunos animales hibernaban y los osos eran uno de ellos. Por eso,
no le fue difícil matar al oso. Y justamente donde estaba había otro donde estaba
hibernando, solamente necesitando desenfundar su espada y clavarla repetidamente en su
cabeza hasta que muriera. Muerto, su cansancio se hizo notar y ordenando a Tora que haga
guardia, se acomodó cerca del fuego que encendió y como almohada uso el cadáver del
oso.
El tiempo pasó y cuando despertó, miró fuera de la cueva que la luz con la que había
entrado no estaba. Se levantó, estiró un poco y se acercó hasta la entrada de la cueva sólo
para ver, antes a Tora durmiendo cerca de la pequeña fogata ya apagada, que realmente el
día estaba oscureciendo. Había dicho que volvería luego, más precisamente para divertirse
con Liz quien había intentado hacer algo. Negaba con la cabeza con una sonrisa mientras se
daba la vuelta para despertar a Tora. Ella también sabía que él mintió con aquello y ella le
seguía eljuego.
Tras molestar a Tora para que despertara y con algo de fuerza debido al pequeño descanso
que había tomado, empezó a cargar al oso que a diferencia del anterior, este era un poco
más pequeño deduciendo que posiblemente era hembra 0 un joven oso.
La primera vez que trató de bajar con el oso por las pequeñas montañas, casi se cae varias
veces debido a los desniveles que había. Ahora, era un poco más fácil aunque en donde
estaba era diferente que antes. Sumo cuidado debía tener. Un movimiento en falso y podría
morir. Sumando el peso del oso, debía bajar lento y con cuidado, nada que ver por como
Tora bajaba despreocupada y casi corriendo colina abajo.
Una vez abajo y viéndola a ella tan tranquila y enérgica, del pequeño bolso de cuero que
aquella vez había obtenido que se encontraba a un costado del cuerpo de Tora, sacó una
cuerda hecha de los tendones de animales. Esto lo hizo con tantos animales que había
cazado. El daba los animales para que obtuvieran su carne y piel y le daban los tendones
que al juntarlos todos, con algo de esfuerzo había hecho una cuerda resistente. Y no sólo
eso, ese pequeño bolso también iba a atado en Tora al igual que la piel que usaba como
montura sobre ella. Por eso como castigo, planeaba atarle el oso para que la llevase, porque
bajó corriendo y pensaba que cosas que había allí se habían caído.
“Vamos a ver si ahora tienes la misma energía” Había atado un extremo en la cabeza
perforada del oso y con la otra parte, lo puso directo en la boca de Tora para que esta al
caminar o correr, moviera al animal. Para variar, como Nathan se encontraba aburrido, no
decidió subirse arriba de ella sino arriba del animal muerto sumando un pequeño peso más
para cargar. Sabía que, luego de esto, intentaría morderlo o comerle la cabeza por 10 que
debía darle de comer lo más pronto posible.
Una hora, casi dos tardo en llegar. Tora empujaba a un ritmo lento y calmado y eso le sirvió
a Nathan para mirar los alrededores.
Terrenos llanos así como algunas elevaciones en las tierras, siendo estos pequeños
montículos o a veces, mini montañas y siempre cubiertos de nieve. A medida que
avanzaban, un largo rastro dejaban a su paso por arrastrar al animal. Otra cosa que miraba
era que el mar se encontraba no muy lejos de donde estaban y pensando en esa tribu que se
encontraba cerca del bosque, empezaba a preguntarse de dónde conseguían agua potable. Si
encontraron agua para beber en las cercanías de las cuevas donde se encontraba, entonces
se terminaría enseguida porque no encontró ninguna corriente o desembocaduras cuando
miraba el paisaje.
Sus pensamientos acerca de los alrededores así como los relieves, le atraían bastante.
Mientras más pensaba, más interesado se disponía.
Miró al cielo y aparte de notar el día acabando, vio una hilera de humo negro en dirección a
la que iba. No podía haber nada malo pasando, seguro era la enorme hoguera en el centro
de la tribu. No le importo de todas formas bajar y que Tora siga empujando. Tampoco le
importaba si decían algo, de todas formas esto era algo que sólo un problema de amo y
señor, dueño y mascota.
Como era de esperarse, al aparecer luego de no volver a la hora esperada, todo el mundo se
volteaba a ver al escuchar que Nathan había vuelto. Miraban a un joven encima de un oso,
otro con un tamaño similar al anterior, muerto mientras el tigre empujaba a ambos. Entre
ellos mismos se miraban incapaces de comprender por qué de esa forma.
Se bajó y saludo a todos nuevamente con una sonrisa en su rostro. Todos fueron a recibirle
y preguntarle si esta vez tuvo algún problema en cazar otro oso. Negó manteniendo una
expresión agradable, hermosa y su sonrisa seguía de igual manera, hermosa.
“Has vuelto. .. Creíamos que no volverías Nathan” Dean se acercaba saliendo de su choza
al escuchar la llegada de este. Todos al ver como se acercaba hasta él se apartaron unos
pasos quedando ambos cara a cara. “Y encima has traido otro oso, tal como 10 has dicho.
¡Oye Liz! ¡Mira quién ha vuelto!” Nadie salió de la choza cuando todos miraban hacia allí.
“¡LIZ!” Con ese gn’to, una malhumorada mujer salió de dentro respondiendo a gritos e
insultos.
“¿QUE DIABLOS QUIERES…? ¿Papá?” Estaba ignorando los ruidos de las personas.
Quería dormir. Había comido parte del oso, salido a explorar para encontrar algo que matar
o algo que le sirva para ella misma y vuelto viendo que anochecía. Por eso al ver la gente
reunida porque Nathan había vuelto, le tomó por sorpresa.
“Mira, ha vuelto y esta vez ha traido otro oso consigo” Dean pasaba su brazo detrás del
peliblanco con una sonrisa, una sonrisa sincera de aprobación para que este estuviera su
hija, una sonrisa que Nathan nunca había visto antes en su anterior vida con su pareja en
aquel momento pero que la conocía bastante siendo algo que deseaba.
“Yo . .. Eh. . Estaba con la guardia baja. Tampoco esperaba que pudiera cazar otro oso. No
tenía heridas algunas y el tigre menos. Dudaba en su corazón y en su mente que recibió
ayuda pero, esto fue negado al contarles de cómo había matado al oso sin ningún problema
y además, sin ayuda.
“¿Ahora si esto demuestra que valgo la pena para ti Liz?” Nathan se soltó del fuerte agarre
de Dean quién al ver su cara, notó que quería ir con su hija por 10 que no lo detuvo, es más,
le incitaba a ir. Unos pasos después, le tenía en frente, cara a cara y no podía reírse de la
cara de ella quien le miraba inclinando un poco su cabeza. De cerca, realmente se podía
apreciar su belleza, comparable con 10 que había ya visto. Mandíbula pequeña, pequeños
labios y una nariz pequeña, salvo sus ojos el resto de su cara era pequeño. Pero si vamos
más abajo . .. Ya no era pequeño. Lo que le llamaba la atención era el vestido de piel de
tigre que llevaba encima y para variar, a través de ese vestido se podía ver una buena
figura, una delgada pero buena figura. “¿No me vas a responder?”
“ . . . Suertudo” Fue su única palabra antes de volver a dormir. Los demás vieron esto y no
dijeron nada, en alto claro. Entre ellos munnuraban diciendo y sintiendo que otra vez le
había rechazado.
Nathan se rió, se volteó y extendió ambos brazos. “Pues parece que hoy comerán oso de
nuevo. Espero que hagan espacio para más”
Lo que pensaba que terminaría enseguida con el juego, terminó siendo peor.
Su padre ahora veía con buenos ojos a Nathan y 10 que es más, este le ofrecía que le
aceptara ya que nunca imaginaria ver a alguien que pudiera cazar muy fácilmente a unos
osos en un lapso de tiempo tan corto. Pero ella se negaba a eso. Le caía mal sin saber por
qué.
Escuchaba desde dentro como todos reían y hablaban mientras cocinaban y comían la carne
del oso. Tenía hambre pero no quería ver al otro peliblanco para nada. De sólo pensar que
su padre le estaba ofreciendo a él su cuerpo, su madre probablemente estada
completamente enojada y furiosa.
“Maldito bastardo de mierda. .. ¿por qué tuvo que terminar así? Sabía que no debía seguirle
la corriente” Ella misma se reprendía. Pensar que al final, conseguida traer otro animal y
hacer que su padre 10 amara. Era muy tonta.
“Puedo darte la respuesta si quieres” La voz, esa voz hizo que se asustara y tomara un
cuchillo hecha por ella misma por uno de los dientes. Se movió rápido así como se levantó
y apuñaló directo y en dirección a 10 que fuese que estuviese hablando. La persona que
habló detuvo a tiempo el ataque, tomando su muñeca y la punta del diente, frenando cerca
de uno de sus ojos. “Bueno… tomaré eso como un no” No soltaba su muñeca para nada
mientras ojeaba el interior mejor.
Parecía que usaban los palos y de a varios para usarlos como soportes mientras que estos
eran cubiertos por otros materiales, pieles al parecer. A diferencia de 10 que él recuerda,
estas construcciones de chozas nunca las había visto. En el centro, entrando antes y notado
esto, un pequeño agujero de 10 que era el tejado donde el humo del fuego salía por allí.
Luego, estaban las pieles desparramadas en dos partes siendo cama de Dean y Liz. En otro
extremo de este, varias herramientas y armas notando una de ellas que le llamó la atención.
Luego de terminar de mirar un poco, se daba cuenta que seguía apretando su muñeca, una
que había soltado el cuchillo y parecía sufrir por el agarre, soltándole. “Pudiste usar tu otra
mano para defenderte. Por cierto, bonito hogar ahora que lo veo mejor”
“¿Qué haces aquí? ¿No sabes que mi padre y yo vivimos aquí? ¿Acaso quieres morir?” Liz
estaba enojada por como Nathan entró sin decir nada mientras tomaba su muñeca que había
quedado en parte roja por tal fuerza de agarre.
“Tu padre no me hará nada. Es más, no soy quién para decir pero seguro quiere un nieto”
Empezaba a soltar carcajadas imposibles de contener. Ahora estaba siendo malo y jugaba
con la mente de Liz. No era cierto lo que dijo pero tampoco mentira del todo. Sólo se ganó
ser golpeado, golpes que esquivaba. Dio pasos atrás y terminada sus carcajadas, le miró
seriamente. “Vine a ver cómo estabas y si querías algo para comer. Tu padre me hizo que
viniera para verte y para que te unas con los otros pocos. La noche es mejor mientras pasas
con seres queridos y no sola aquí”
“Sería mejor si te fueras de aquí”
“Pero no puedo hasta que alguien cumpla 10 que prometió. “Seré tuya si me traes otro oso”
has dicho. Lo he hecho y no veo que seas mía ahora. ¿Acaso debo mostrarte o hacer otra
cosa?”
Hizo silencio. Le miró unos segundos con sus grandes ojos claros como el cielo y
puros como el agua y suspiró cerrándolos. Se fue hasta la entrada del lugar sólo para decirle
de espalda: “No quiero nada que venga de ti” Acto seguido, iba a irse de allí con tal de no
tener cerca o siquiera respirar el mismo aire que él, pero algo no la dejaba. “¿Qué haces?”
Su furia se encendía y estaba dispuesta a golpear hasta la muerte cuando le rodeo con sus
brazos.
“Me prometiste que serías mi mujer. Una promesa es una promesa y créeme que te haré una
por completa. .. Te gustará” Nathan no quería que ella se fuera, es más, su figura de espalda
hizo algo que otras mujeres no habían hecho: encenderlo.
Tenía sus brazos encima de ella, rodeando todo su cuerpo y apoyando el suyo, usando sus
manos para tomar sus pechos y moverlos un poco mientras le daba pequeños besos en la
nuca así como pequeñas mordidas para dejarle numerosas y pequeñas marcas a las cuales,
Liz respondía sólo con al sonidos salidos de su boca y sin capaz de poder decir algo.
Tras unos cuantos besos y mordidas así como apretar sus pechos, Nathan le soltó para
tomarla del mentón y ver a una Liz, una muj er que parecía ser orgullosa y fuerte, con sus
ojos con algunas pequeñas lágrimas y una cara que pese a su piel morena, se podía notar un
sonrojo en ella. “¿Quieres que siga o me detengo aquí?” Notaba que su orgullosa expresión
de hace un día contra él ahora no existía, era sólo una chica que estaba perdiendo 10 que
más tenía dentro de su ser.
Ambos estaban muy cerca del otro. Ella sentía la respiración de este y no sabía que hacer
debido a que no experimento esto antes y por otro lado, Nathan estaba que no aguantaba
más, que si le decía que no la tirada contra una de las pieles y la violaría.
“Yo . .. No . .. No . . No podía hablar. Su cabeza daba vueltas, no podía hablar tampoco.
Nathan también no ayudaba. Le generaba nerviosismo. También, había que pensar, algo
que él no sabía, ella era una niña a pesar de que tenía unos pocos años más que Nathan.
Nunca había experimentado 10 que estaba pasando ahora debido a sus padres y por ende, no
sabía ella que hacer. “No . .. pares. . Al final y luego de seguir siendo tocada por una de las
manos de él, ante el toque suave, quería resistirse pero, a duras penas podía y por ende,
estaba perdiendo contra el deseo.
Nathan sonrió y aún su mentón tomado y con otra mano tomando con delicadeza su pecho,
le dio un pequeño beso al cual, sorprendentemente su cabeza, Liz correspondió soltando sus
manos y usando las de ellas para pasarlas detrás de su cabeza y agarrarse de allí. Como tal,
el beso fue escalando poco a poco hasta convertirse en un beso más caliente, más fogoso.
La experiencia de besar para Liz era nueva pero para Nathan no 10 era. No había forma que
una mujer de esta época lo supiera y por eso, ella estaba sonrojada a un gran nivel y sentía
que cada vez más y más una llama, una llama de lujuria despertaba, más si este la agarraba
el trasero y se 10 apretaba.
Tuvieron que separarse para tomar algo de aire. No se separó él sino ella se separó quien
habiendo hecho esto, empujó a Nathan contra su cama, cayendo este de espalda con una
cara de no entender qué diablos estaba pasando mientras que ella se lanzaba encima de él al
mismo tiempo que este caía.
Para cuando Nathan miró la situación, estaba de espalda contra el suelo y ella estaba con la
cara sonrojada, respirando con gran dificultad y su cara roja, ahora siendo más visible
debido a la pequeña fogata que aún permanecía. Sus pechos estaban casi en su rostro y los
ojos claros estaban cn»stalizados y mirando fijamente a sus ojos.
“Hah… hah… Por favor… quiero tenerte dentro…”