Throne of Magical Arcana - Capitulo 18
Capítulo 18
Nathan estaba en silencio ante la declaración de Liz. La veía y no creía que había hecho
hacerla rogar. No iba a ser un idiota y dej arla tal cual estaba pero, había un pequeño
inconveniente con la situación.
“Oye . .. Vamos, quiero sentirte. . Liz no sabía que Nathan no estaba haciendo nada no por
el hecho de que estaba ella estaba siendo directa sino que, al contrario, estaba mirando a un
costado, evitando su mirada. Miró sus ojos y vio que estaba impresionado, 10 cual miró a la
misma dirección donde él miraba. “¿¡Papál?” De acto reflejo se quitó de encima de Nathan
quien todavía seguía sin moverse para bajarse un poco el vestido que llevaba.
Dean, quién estaba esperando al peliblanco a que volviera luego de decirle que iría a buscar
a su hija, entró a su choza luego de esperarle un rato sólo para ver una escena de su hija
pidiendo que le follaran. “¿A esto te referías con buscar a mi hija para comer no?” Seguía
mirando a ambos, más a Nathan que se reía nerviosamente ante su pregunta, diciendo que
una cosa llevó a la otra y terminaron de ese modo.
“Pido disculpas, no pensaba de todas formas que ibas a entrar a vernos. . Se levantó y no
sabía cómo mirar a la cara 3 Dean quien, seguía firme en la entrada mirando a ambos pero
más a él. Su expresión facial indicaba que estaba molesto. Por eso tampoco estaba
esmerado en decir muchas cosas, sólo observar lo que hace.
“¿Tienes un lugar en dónde dormir?” Negó a la pregunta repentina luego de procesar si 10
que le preguntó era si tenía un lugar donde dormir. “Pues que mala suerte, sigue buscando”
Dicho eso, Dean se retiró de su choza para seguir comiendo con su gente.
Nathan y Liz intercambiaron miradas luego de esto, siendo el primero más impresionado de
que no le ofreciera un lugar donde quedarse pero, viendo cómo estaba la situación al entrar
en su hogar. .. como padre hubiese hecho lo mismo sino que haberlo echado a patadas. No
le quedaba otra que terminar lo que estaban haciendo. Liz quería seguir pero, después de
que su padre se mostrara y “echara” a Nathan, suspiraba disgustada. Este le saludó y se fue
de allí con su tigre en busca de un lugar en dónde dormir siendo la cueva de los osos, el
mejor lugar.
Unos días pasaron luego de aquel momento donde fueron interrumpidos.
Nathan estaba dispuesto a ayudar en 10 que fuese para enmendar ese pequeño encuentro con
Liz y por eso, ayudaba 3 Dean a cazar.
Este estaba interesado en saber cómo había cazado al oso muy fácil a 10 cual, le dijo que los
osos en esta época de año, en invierno solamente, dormían en cuevas o en lugares en donde
el frío no llegase de ninguna forma hasta que esta estación termine. Al escuchar esa
explicación, dudaba de ello, no lo creía posible.
Pero tales cosas se tienen que demostrar y eso fue 10 que hizo. Dean llevando una lanza y
Nathan su espada de acero junto con Tora para ir a las cuevas que se encontraban a unos
kilómetros de donde estaban y a unos cuantos metros de donde estaba durmiendo él.
Y efectivamente era como él dijo. Había osos durmiendo dentro de una cueva. Nathan le
dijo que debía ser cuidadoso y atacar directo en la cabeza múltiples veces para que mueran.
Una vez muertos, ya podía hacer 10 que quisiesen con ellos.
Al ver que ahora tenía una forma más fácil de cazar osos, Dean no dudó en preguntarle si
había otros animales que duerman hasta que terminase en el invierno a 10 que Nathan no
pudo responderle claro o mejor dicho, no pudo responderle con toda la sinceridad. No
conocía otro como el oso. Quizás había pequeños animales que descansaban durante todo el
invierno, eso fue lo único que pudo decirle sobre ello. Pero Dean no le importó. Ahora que
sabe sobre los grandes animales, podía cazarlos tranquilamente y sin sufrir pérdidas eso si
tiene cuidado.
Cargaban y llevaban los osos ya muertos a los demás, aprovechando su carne para comerla
o almacenadas siendo carne seca y sus pieles para más abrigos para el invierno. Incluso él
pudo obtener un nuevo abrigo de oso, siendo mejor que el que llevaba puesto. No lo
rechazó y lo aceptó con gusto. A diferencia de donde venía, se podía ver que las pocas
personas que aquí vivían podían trabajar como si fueran muchos, dándose a notar en la
forma que trabajaban las pieles.
Estaba decidido a volver con los otros pero de momento quería explorar un poco más. Oír
que más adelante le esperaba zonas en donde había cosas que por las dos tribus que estaban
no había, estaba muy tentando. Además, aquella montaña donde un 110 bajaba de ella, había
otra tn’bu así como en los lugares en donde cazaron osos junto con Dean, una tribu se podía
encontrar al otro lado. Esto él no 10 notó y 10 relaciono cuando en uno de esos días, en una
cueva que había dejado algo de comida para Tora, no estaba.
Más días pasaban y al parecer, el clima poco a poco llegaba a empeorar. Las nevadas ahora
eran un poco más fuerte que antes y el frío, como era normal, era peor. Al menos, ellos
tenían bastantes pieles, suficientes para poder abñgarse y aguantar el frío, sumando el
hecho de que estaban dentro de sus chozas con algo de fuego que les salvaguardaba de
congelarse. Aunque la estructura de sus hogares contenía un pequeño agujero que aparte de
salir el humo del fuego, entraba algo de frío pero, no se sentía. Era curioso ver esto a veces.
Poco días más después, Nathan llegaba a la conclusión de que, le faltaba conocimiento de
este mundo.
Esto vino a su mente luego de escuchar por Dean que al decirle que era hora de viajar para
explorar más sobre las tierras, este le contó la verdad del por qué sería peligroso si se
adentra más y más.
No había problema con el invierno, eso ya lo sabía Dean por 10 que obvio eso como
peligro. Miraba a un peliblanco que ni siquiera sufría con las bajas temperaturas y su tigre,
inclusive un animal que se esconden de estos climas tampoco le pasaba nada. Era
simplemente que si se adentraba más allá, no sólo encontraría un lugar en donde el frío no
llegaba a afectar del todo sino que ese lugar en donde habitaban muchas tn’bus, tribus que
parecían ser normales pero por cosas que escuchó de aquellos que escaparon de allí, eran
caníbales.
Le advirtió de que había otras tribus en el alrededor de donde estaba, siendo aquellas que
había hablado pasando esas montañas así como la que estaba en la montaña, habiendo una
en cuestión que a veces, ellos venían para ofrecer cosas pero nunca siendo capaces de poder
intercambiar cosas por ellas. Pero ahora, con tantas pieles, podían intercambiar. No solo
ellos, como la piel de oso era valiosa por el simple hecho de que un animal de tal tamaño,
aumentaba su valor.
“¿Las pieles de los animales qué tanto pueden valer?”
Su pregunta tuvo una respuesta sencilla: 10 que una persona pudiera ofrecer. Dependiendo
las pieles, siendo en este caso como ejemplo la de un oso, puede ser considerado un valioso
regalo para una mujer. Aparte, podía valer una cantidad considerable de comida y si se
piensa en armas, lanzas, pequeñas hachas, tienen otro valor. El intercambio era la forma de
comerciar que tenían.
“En ese caso, ¿Cuánto crees que pueda valer mi espada?” Nathan y Dean se encontraba
charlando dentro de su hogar, siendo un espectador Liz, su hija. El primero le entrego la
espada con funda y todo. Dean miraba la funda que estaba hecho de cuero, un cuero fino y
bien trabajado. Miraba extrañado de todos lados esto. Una vez sacada la espada, miró que
este tenía un color de gris fuerte. La movía para verla de todos lados, incluso abanicó con la
espada varias veces. También mordió la espada para saber el material. No lo conocía en
absoluto.
“¿De dónde la obtuviste?”
“Digamos que fue un regalo de mi padre antes de. .. bueno, morir” En su mente, no
olvidaba su historia que había contado antes. Dean se disculpó si dijo algo que le recordaba
algo feo a 10 que Nathan le dijo que no importaba, que eso ya era el pasado.
“He visto un material similar antes. Si mi memoria no me falla, había una tribu que tenía
armas de este tipo, estas “espadas” a la cual tú tienes. Pero, se dicen que están pasando a los
caníbales”
La cabeza de Nathan hizo un pequeño click. “¿Puede que los asaltantes sean mayormente
caníbales? Has dicho que ellos son bastantes”
“Y no sólo ellos, hay más gente que son asaltantes” Dean le dijo más información. El
territorio, que según la descripción que dio, parecía ser una especie de desierto, terreno
árido. No era pequeño, era enorme, tan enorme como lo sería algunos bosques juntos.
Luego de poder pasar por aquellas tierras, vendrían más tierras fértiles, tierras verdes. En
esas tierras verdes, también había algunas partes donde el color verde iba degradando. Más
descripciones sobre terrenos entraba en la cabeza de Nathan. Estepas, llanuras, terrenos
áridos y también, tierras blancas. No podía hacerse una imagen mental del mundo. Pero si
sabía que era enorme. Buscaba conocer aquellos lugares así sean muy peligrosos.
“¿En serio buscas explorar en esas tierras? ¿No tienes miedo de 10 que te llegue a pasar?”
Nathan sonreía. Quen’a explorar antes de volver. Aparte, seguía insistiendo que como era
invierno, pocas personas harían algo sino era protegerse del frío.
“No pierdo nada de todas formas. Tarde o temprano debo volver a mi hogar pero, debo ver
el mundo. He estado atrapado por 15 años por 10 que, quiero realmente ver 10 que hay por
esos lugares” Su respuesta si bien fue sincera, Dean y Liz se miraban entre sí. No por el
hecho de su frase sino por otra cosa.
“15 años encerrados ¿Qué edad tienes?” Volvió a decir 10 que dijo, ahora especificando que
tenía 15 años. Dean miraba a la persona que tenía frente y consideraba que era joven, al
menos más de 20 años. Su físico y apariencia que tenía así como su actitud era de alguien
más grande, ¿cómo tiene este chico tan sólo 15 años y tiene ya ese físico? “¿En serio tienes
esa edad?”
“¿Acaso es relevante? Huh. .. Sí, tengo 15 años”
“Así que eres menor que yo . . Decía Liz por debajo a 10 que Nathan le miró a la cara con
una sonrisa de oreja a oreja, asustándola.
“No creas que ser menor sea un obstáculo para mí” Se echó a reír sabiendo que padre e hija
se miraban con los ojos grandes como dos bolas de osos. No estaban al tanto de su edad y
por 10 que fuera, que alguien que apenas era un adulto sea muy fuerte.
Tres días después, a la pequeña tribu llegó varias personas irrumpiendo 10 que era la
tranquilidad de la gente quienes estaban trabajando en algunas pieles para hacer botas,
pieles que había obtenido Nathan cazando entre las montañas, encontrando algunos
animales peculiares.
Alguien fue a avisar 3 Dean el cual estaba tranquilo y relajado en su choza mientras miraba
a su hija, feliz y de buen ánimo. Parecía que la mera presencia de Nathan le ponía contenta
y cuando no estaba, su actitud, la actitud que su madre alguna vez tuvo, se hacía presente.
Cuando escuchó que había gente que vino, salió sin pensarlo.
Vio varios hombres parados en frente de todos, uno de ellos, al parecer, contenía un arma
parecida a la que Nathan portaba en su cintura. Los otros, al igual que este, llevaban abrigos
de piel o estaban cubiertos de pieles, casi parecido a el.
“¿Tú eres el líder de esta tribu verdad?” Preguntó uno de ellos quien estando frente a los
demás, era el presunto jefe.
“Si, 10 soy. ¿Qué buscas aquí?”
Dentro de la choza donde estaban tanto Nathan como su mascota y Liz, esta se encontraba
acomodando el largo cabello de él, quien ella decía que tenía celos porque tenía un cabello
especial, uno hermoso y uno que desearía toda mujer. Necesitaba que alguien se 10 atase.
“Dime algo, ¿es cierto que tienes más mujeres aparte de mí?” No había respuesta que
pudiera darle, salvo decirle la verdad. .. o no.
“Muchas, no te imaginas la cantidad de mujeres que quieren un poco de mi viene . . No
pudo mantener la risa. Con 10 que dijo, incluso el queriendo bromear no pudo evitar
tentarse. La respuesta era obvia que no fue bien recibida por la peliblanca que tiro del largo
cabello de el para mirarlo a la cara y tomarlo con fuerza de las mejillas.
“Pues parece que deberia hacer algo con ellas, ¿no te parece?” Efectivamente, ella es
celosa. Como pudo se apartó de ella quien no quería soltarlo. Le tuvo que explicar BIEN la
situación, ignorando ese momento en el que confundió a alguien con otra persona y
terminaron haciéndolo. “Mm. . Liz parecía escuchar 10 que dijo Nathan, teniendo sus
propias ideas y propias conclusiones.
De repente, Tora, quien estaba dormida o relajada a un costado de ellos, levantó su cabeza
y empezaba a levantarse, estirando un poco y mostrando sus dientes. Liz no sabía que era
esta señal por más que llevaba casi dos semanas. Nathan, por otro lado, lo sabía y al ver
esto, se levantó rápidamente y se puso su cinturón con su espada y cuchillo.
“Te quedas aquí” Le dijo antes de salir afuera. Tora le seguía detrás. Vio que la gente
estaba parada cerca de la hoguera viendo a donde estaba Dean charlando con una persona
quien detrás tenía a varias personas. Parecía que la señal de Tora debía venir de estas
personas. Las miraba a cada una de ellas. Lanzas llevaban en sus manos. Todos altos y
peludos, llenos de cabello y barba y una mirada de pocos amigos. Eso si, tenían botas de
piel así como enormes abrigos del mismo material.
“ . . .10 que es nuestro” Fue lo que alcanzó a escuchar cuando paró oreja para oír su charla.
Se mantuvo a una distancia relativamente mediana, lo suficiente para poder saber de 10 que
dicen.
“¿Lo que es suyo? ¿A qué te refieres?” Dean estaba confundido, ¿devolver lo suyo? No
había nada que darles. No lo conocía para nada.
“ALGUIEN estuvo matando a nuestros osos y la piel que llevas, no creo que sea de otro
animal que la de un oso. Menos de la gente que está aquí presente. Nosotros nos morimos
tratando de matar a esos osos y tu tribu tiene muchas pieles de ellos, no hay duda alguna de
ello. Queremos que nos las den 0 no habrá compasión”
“¿Cómo que esos osos son tuyos? ¿Tienen tu nombre acaso?” Nathan se acercó hasta ellos
cuando escuchó esa lógica. ¿Sus osos? ¡Que broma! Dean vio que este había hablado y no
quería que interviniera por 10 que, quiso apartarlo pero este se liberó de su mano en su
hombro, mirando a los hombres con mala cara.
“¿Oh?” Lo miraba a Nathan, mirando más que nada su cabello blanco. “¿También tienes a
alguien de las montañas? Esto es inclusive mejor” La mente del hombre recordó que esta
gente, como esclavos eran valiosos, incluso mejor que la comida de mamuts. “Tras pensarlo
mejor, si me das a este muchacho puede que te perdonemos”
“Trato” No fue Dean que 10 dijo sino Nathan que para sorpresa para los hombres y el
mismo Dean, 10 miraron con ojos abiertos. El sólo sonreía, tanto que podía llegar un poco
de miedo. Pero al hombre frente a el no le importaba, solo pensaba en la cantidad de cosas
que podían darle por el.
“Vaya, sí que debes querer a estar personas para aceptar tan rápido” Giro su torso para ver a
los que estaban detrás de el un momento para darles una orden. “Agarren al peliblanco y
llevenlo con nosotros” Los hombres asintieron pero se detuvieron al escuchar como este
pliblanco se reía fuertemente y con una sonrisa que al verla, era más grande que antes e
incluso, ahora daba miedo con su mirada sin vida. “¿De qué te ries?”
“Jeje . .. Nunca dije que iba a entregarme tan fácil ¿verdad? Si quieren atrapanne, primero
deben encargarse de ella”
“¿De quién?” Nathan apartó 3 Dean a un costado y también el dio un paso a un costado. Un
tigre enorme saltó encima del hombre con la boca abierta. Se abalanzo contra él, siendo
derribado y sin poder librarse de la boca del tigre quien mordía y despedazaba al hombre.
Gritaba y pedía ayuda pero era en vano, nadie se movía. La imagen de como Tora se estaba
devorando vivo a su líder, era una imagen bastante fuerte.
Por otro lado, la gente de la tribu, incluso Dean miraba a Nathan quien estaba parado. Dean
tenía a vista la cara de este quien sonreía tenebrosamente. Parecía otra persona cuando veía
esto. Por suerte, si los demás veían su rostro, estarían sorprendidos de como una cara tan
buena podía tener tal expresión. Con unos nuevos ojos debía verlo ahora.
Nathan se acercó a Tora quien en entre sus dientes colgaba los órganos del hombre. Todo
su estómago estaba abierto y su rostro aún con la expresión de desesperación y agonía
persistía en el. Acarició a Tora quien no se movía para nada. Aceptaba la acaricia pero en
sus ojos estaban los demás. “¿Vez aquellos? También son tu comida. Amenazaron con
matarme, son todos tuyos” La tigresa al escuchar eso, no dudo en cargar contra ellos
quienes a pesar de su temerosa apariencia, no esperaban a tal animal que estuviera con ellos
y 10 que es más, que obedeciera 10 que Nathan dijera.
Uno por uno los hombres fueron mordidos, rasguñados y casi devorados. Cuando todos
fueron asesinados, Tora volvía al lado de su amo, sentándose con la boca ensangrentada y
con algo de carne colgando en ella, daba una imagen nueva de Nathan.
Aparte de respeto, lo veían con temor.