Capítulo 1
¡Sigo viva, maldita sea!
Paso bastante tiempo para que el humo rosa se desvanezca, ella era ya consciente de su entorno y empieza a respirar profundo sin que duela. Es como si recién puede dar la primera bocanada de aire después de un largo tiempo sin obtener aquella naturalidad de la cual predomina desde que nace.
Sintiendo su cuerpo estar raro, se retorció para probar si era factible empezar a levantarse. Notando estar más ligera que antes se levanta y en ese momento su cara chorrea un líquido pegajoso.
Olía a sangre y es sangre, ella por su mente proceso que todo su cuerpo estaba bañado de sangre y otras sustancias de color marrón rojizo. Se levantó y patino un poco, su estatura no era la misma que antes, sin duda noto un cambio en su cuerpo.
Entonces se exalto y se dirigió al baño, abrió la ducha, se metió y empezó a restregarse con fuerza, se quitó la ropa rápida mente, todo chorreaba rojo y empezar a traer arcadas aquel olor y aspecto.
Se sentó nerviosa y cuando pudo notar una capa de cabello de otro color, se espantó… largo y sedoso, su color como un melocotón la sorprendió bastante.
Se levantó con agilidad gatuna y agazapada tomó un espejo de mano sobre el lavado.
Su rostro cambio a proporciones dramáticas, ya no se ve como debía, era otra persona reflejada, su rostro es en forma de corazón la nariz es recta y pequeña, parece tierna pero lo que resaltaba en ese bello rostro de muñeca eran los ojos grandes verdosos con toque azules, como olas en constante movimiento combinándose y no logrando captar que color es en realidad…
—¡Qué está pasándome!—lanzando el espejo lo estrella contra la pared, este cae y deja vidrios esparcidos en la cerámica.
Sale del baño desnuda, ella nota las piernas largas y pálidas sin ninguna vellosidad, comprueba que es verdad y se inmuta. Su cuerpo es largo y esbelto tiene curvas que antes no tenía, su pecho se alza como dos melocotones maduros y firmes, su pieles suave sin marcas de cicatrices o manchas de nacimiento de las cuales recuerda.
Siguiendo su camino protesta tomándose del cabello y tironea con fuerza. Sentía que estaba volviendose loca, sin explicación… Sin nada que pudiera calmarla ..
Pero, en ese momento pensó si era posible que fuera realidad…
Una sonrisa de alegría se asomó en su ahora bello y atractivo rostro, una oculta cara de ella en su interior se abalanzó floreciendo sentimientos guardados, alivio y felicidad, cuando fue así lo asimiló tan rápido que cualquiera tendria miedo de su inestable humor, después de todo no solo ella cambio.
Cuando llega a su cuarto se prueba ropa…ninguna le queda a su talla, todas parecían mantas y se caen de su cuerpo, incluso la ropa interior de la parte de abajo parecía hecha para tres de la actual ella, pero el sostén era otro problema, es pequeño y no logra mantener en su lugar sus nuevas compañeras.
Sin saber cómo reaccionar, su mente trabaja rápido y se acuerda de un vestido que su madre compro hace mucho tiempo pensando que su hija terminaría bajando de peso y tener cuerpo de modelo, esperanzas banales de alguien que también tenia los mismos problemas que su hija.
Era de tiras color negro que terminaba en corte de copa, al probárselo noto que le quedaba un poco ajustado arriba y le llegaba justo sobre sus rodillas, en el espejo de cuerpo entero de su pieza, que esta roto, se reflejó una chica que no era ella… Alta, bella, con curvas y con una arrolladora belleza fantasiosa.
Sin palabras pero sonriente, toma un par de zapatillas que por suerte caben casi perfectamente.
Desde que asimiló su estado actual, sabía que algo afuera también tendría que hacerlo y averiguar qué tan grave seria. Además claro, si más gente termino sufriendo por ese humo y obtuvo tal cambio como ella.
Cuando sale de su casa nota que el incendio se multiplico en una casa y así a la otra, se escuchan los sonidos recientes de ambulancia y bomberos, poco después se une la policía. No más de tres minutos ya esa melodía de caos se desvanece para solo escuchar a autos chocar, gente gritar y las llamas más sus chispas hacer presencia mayor.
Mira el fuego por segundos, vio que el pasto cerca de su casa empezó a ceder y pensandolo mejor ella se aleja…
Alarmada por el caos sin explicación, busca con la mirada a alguna persona, como no era de mirar televisión si algo salió en esta y justamente esa persona supo sobre este caos podría orientarla mejor.
Nota la sombra de alguien asomarse de un vehículo y se acerca, a solo unos centímetros de la evidente sombra de una mujer nota que no se ha movido para nada…
—Disculpe…—al llamar la atención a esa persona, saliendo del todo detrás del vehículo un rostro chorreante de sangre se muestra, los gruñidos en respuesta hacen que la joven retroceda.
La cara de lo que sería una mujer está colgando y se ve la carne interna, la sangre ya cuajada y de color morada. En algunas partes indicaban que hace rato padeció esa tragedia más aún sumándole las mosca rodeándola con gustosidad.
Lo raro, si eso fuera normal a ojos de alguien, es solo que esa parte del cuerpo es así de tenebrosa.
Unos ruidos incómodos de parte de la ex-persona hacen ver a la joven que algo no está bien y cuando esa mujer se le abalanza la chica retrocede rápido, tan rápido que no se percata de estar a muchos metros…
Corre de donde se allá esa mujer y en su camino más personas se le cruzan.
Una sin un brazo, otro que está arrastrando sus piernas dobladas de una forma antinatural e incluso un niño bañado en sangre sin la mitad de su cabeza.
Y más muerte viviente reflejada en sus ojos ya cristalinos y llenos de angustia…
Parando para vomitar deja que fluidos inexistentes caigan, el olor del pueblo donde vive ya se volvió una mezcla de sangre, cenizas y carne quemada.
—Es… ¿es…mi culpa?—incrédula se pregunta en voz alta como si fuera la causante, por el simple hecho de que sea una coincidencia con lo que deseo.
Impaciente su rostro se tensa y empieza a pensar sobre los hechos y que debería hacer… Ella vivirá, no importa que tan al traste se fue el mundo o lo que ve ahora, tomaría está oportunidad para cambiar…
Aunque no lo admitiera su momento de pánico paso tan rápido que lo único que importo fue vivir y pensar en adaptarse rápidamente.
—Primero comida…no, ropa, no, zapatillas, no, algo para llevar todo…espera faltaría lo más importante…armas.
Decidida piensa en donde conseguiría un arma… no existía tal cosa en este lugar, y menos aún… No sabe cómo usar tales armas.
Deprimida se agacha un segundo lamentándose detrás de un muro que momentáneamente la protege de ser vista.
—Bueno esas cosas son lentas así que no me hará mal buscar lo otro…
Animada se levanta y camina viendo a su alrededor atenta, hay autos quemándose y otros conductores que esquivan y pasan por otras calles más lejos, algunos cuerpos en el suelo sin evidentes partes del cuerpo decoran el ambiente para que sea aún más irreal.
Escucha que un auto que se acerca a ella, sin mirar se percata que frena lentamente y se da vuelta ella, la figura de un hombre corpulento y sudoroso con manchas de sangre en el cuerpo hace que ella dude en si quedarse a escuchar para responder a lo que dice.
—¡Súbete! ¡esas cosas te mataran!—la voz sonó ronca, como si dudará en gritar ello, pero sus ojos mostraban algo que la joven le disgusto.
Solo con ese presentimiento y su cuerpo levemente alerta supo que no estaría a salvo con él, pensaba que seguiría mejor caminando y en peligro de muerte que de lo que él pensaba hacer con ella.
Corrió rápido, tanto que no noto dejar al auto estacionado a cuadras después un minuto.
Cuando sintió el caos de ruidos de ambulancias cobrar vida, más algunos disparos paro su carrera.
Miro a lo lejos como las personas se agazapaban por la comida y los monstruos se comían a las mismas que salían, se habían juntado los dos bandos aquí en el supermercado, la policía gritaba y disparaba a lo loco, los enfermeros estaban tirados en el suelo siendo comidos y los gritos de algunos niños empeoraban el caos.
Atónita se queda parada tras un árbol, tan silenciosa y sigilosa que logró pasar desapercibida hasta que la última gota humana se desvaneció y las bestias comían completamente atentos y satisfechos su cacería, aprovecho para pasar por la puerta de este lugar y recorrer los pasillos, estaba entre calmada y atenta a la vez, y sabía que debía acostumbrarse a partir de ahora.
—Si no me apuro vendrán por mí..—dijo mientras se dirigía a buscar una mochila.
En la sección de camping encontró una mochila y una bolsa de dormir juntas, aunque seguro no la usaría si lograba encontrar alguna casa segura.
—Agua.
Se dirigió a la zona alimenticia y vio lo peor, cerca del agua se entraba un gordo sangriento y alrededor suyo se amontonaban cuerpos de personas, esta bestia los estaba desmembrando y riendo cuando los huesos se rompían, era la imagen de un bebé gigante jugando con muñecos de porcelana.
Ella pensó un momento y decidió pasar de aquello…
Cuando se dio vuelta una lata cae cerca suyo, llamando la atención de esa cosa.
El ruido de la abominación levantándose provoco que ella este alerta, pero algo dice que no debe huir…
«No… No huyas… Escucha atentamente como se mueve…»
Cuando se acercaba rápidamente a ella, la misma se da vuelta y de instinto dio un bofetón al gordo rostro ya a pocos centímetros de morderla.
El golpe de ella afecto tanto que lo lanzo a metros estrellándose contra las heladeras, litros de cerveza hacen un pequeño mar que roso sus zapatillas.
Sorprendida la joven mira su mano, nada fuera de lo normal.
«No hay dolor… Tampoco se siente anormal… A menos que»
Ella movía su mano rápido y entre movimiento a movimiento se levantaba la velocidad, aunque ella no lo notara en un principio gradualmente noto que esa velocidad no es normal y tampoco ver su brazo hacer el movimiento de zigzag con precisión detallada.
«Correr rápido, instinto de peligro y ahora una mano que es capaz de mandar a volar a más de 300kg»
Suspiro cuando ya no tenía otra opción que aceptar el hecho de que no era normal lo que le sucedió a ella y que padecía ese nuevo cuerpo suyo.
Tomando las aguas de la góndola se percata que a lo lejos se encuentran los lácteos…
—¿Helado…gratis?—sus ojos brillaron avariciosos y llenos de gula.
Caminando mientras deja las cuatro botellas de un litro de agua en la mochila, termina frente a los helados, yogures y cremas, con expresión seria y sin preocupaciones empieza a elegir.
—Veamos…crema en aerosol…helado de banana Split ¡con eso soy feliz!
Metiendo su nueva mercancía dos aerosoles de crema instantánea y un pote de 1kg de helado, va a buscar los siguientes productos no perecederos.
«Este es el paraíso de latas, aunque estén todas tiradas y haya gente muerta….¡Bueno iremos a todo lo comestible y que no sé venza!»
Casi llenando la mochila se dirige a su nuevo destino, un poco de ropa nueva.
—Oye preciosa por qué no te nos unes.
De lejos en la sección de ropas se encuentran jóvenes con armas.
Son cuatro, tres chicos y una chica, tenían pinta gótica lo cual se le hizo raro a la joven, algunos mechones teñidos disparejos, manchas en la piel de extrañas formas…
Acercándose y mirando con un poco de recelo, al terminar su análisis, suspira aliviada cuando no siente tanto peligro como el hombre de antes, aún así una breve chispa aromática amarga salía de ellos que la hacía tener cautela.
—Hola no quiero molestar, pero estoy buscando ropa…
—¿Buscas ropa?—la chica del grupo se acerca, tiene el pelo teñido de rojo y su rostro perforado en bastantes lugares, lleva ropa de lolita.
—Sí, pero…—antes que termine de hablar, la chica gótica la arrastra a la sección femenina.
—Yo te ayudo conseguiré buenos conjuntos para ti…—sonríe con satisfacción la chica gótica.
Cuando menos se lo espero la joven consigue una futura amiga… Nunca tuvo una, lo más cercano eran sus primas… Pero como siempre termino sola…
«Quizá deba darle una oportunidad… Después de todo ya no soy la de antes.»
Sonriendo por dentro se anima a probar los conjuntos de ropa interior y más otros accesorios que le daba la gótica.
Cuando menos lo pensó todo era negro, corto y revelador… Lo único que le gustó fueron unas botas militares negras con tachas plateadas.
Guardando los conjuntos, y eran muchos por ser ropas finas, se percató de una gabardina de cuero negro, un poco larga y gruesa con detalles de tiras rojas a lo largo, la tomo con gusto y se la probo parecía pesada pero le resulto ser muy ligera, era como otra capa fina de ropa.
Cálida por dentro y ya dejando de mostrar tanta piel, la gótica se percata de su nueva adquisición.
—¡Quítatela!—gritando se le acerca con furia.
—¿Eh? ¿Por qué?
—¡Las muñecas son para mostrar el cuerpo! ¡Solo debes usar lo que te elijo! ¡Ya mismo tira eso!
Gritando cosas sin sentido para la joven, ella no sede ante esa locura.
«Me arrepiento de darle una oportunidad, no cometeré el mismo error.»
—Jajaja—riéndose los otros chicos a lo lejos uno en especial grita un tanto sin conciencia de la situación—A la pequeña loca de Antonella se le salió otra tuerca.
Ellos no sabían que todavía seguían en peligro, y ese grito llamó la atención de los muertos vivientes. En especial el bebé gigante liderando el grupo con furia evidente, su gruñido antinatural parecía de guerra y atrajo a más monstruos a unirse a la lucha.
En ese momento para un humano normal el correr de esas cosas sería rápido pero para la joven era un paso lento y normal.
—¡Cuidadooo!—grita la gótica y toma su arma, es una pistola y parece ser de aquellas que usan la policía.
Los jóvenes reaccionaron, todos tenían armas de fuego excepto uno de ellos que poseía un especie de cuchillo filoso y largo, sin duda es una espada pero más fina y ligera a la vista…
«Se ve muy genial…»
Cuando el chico la agito hacia el gordo y quiso cortarle, de inmediato esta reboto y salió disparada a metros, el primero en caer fue ese chico indefenso pidiendo ayuda a sus amigos inertes que sacudidos por ello empezaron a accionar.
Con lastima ella los observa…
—¿Yo puedo ayudar?—se preguntaba en voz alta la chica de pelo melocotón, ignorando disparos y gritos…
Los otros dos chicos cayeron ante las garras de los monstruos, uno pareció afectar más a la gótica quien se fue a su lado abrazándolo con lágrimas, tratando de sacar el cuerpo de las garras de los monstruos.
«Deberia… Intentarlo.»
—Soy rápida—corrió y se acercó a una criatura—Fuerte—con una cachetada salió el monstruo despedido a metros estrellándose con la pared liza.
Los otros muertos vivientes se acercaban entusiasmados a la nueva presa que se les acerco sin miedo, pero rápida la joven termino a cada uno le dedico un breve movimiento de manos que provocó a cada uno estrellarse contra los objetos cercanos, mientras se entretenía experimentando su nueva capacidad, sintió que el gordo se aprovechó de la gótica y empezó a masticarla.
«Debio correr, pero se quedó cerca del cuerpo masticado de ese chico… Qué tonta.»
Sin que mucho que le afecte a la joven se acercó al gordo zombie.
Cuando analizo como atacar al gordo, no se decidia si con jna cachetada o puñetazo ya que anteriormente no logro noquear a esa masa gigante.
Dio un visto alrededor, como cuando uno busca las respuestas de la prueba en el aire y noto la espada.
La tomo con paciencia y observo el brillo del filo.
«En verdad es filosa…»
Con una agitación de esta sintió la fuerte que se volvía al unirse con su brazo, con ella.
«Extraño, se siente como una extensión de mí…»
Cuando movió por última vez sintió de reojo al gordo acercarse con rapidez, pero no sobre paso la de ella.
Solo una vez, con fuerza y velocidad, uniendo sus dos manos en el mango cortó la cabeza del gordo, ríos de sangre corrieron a saltos desde el cuello y el cuerpo por la gravedad cayó al suelo con un fuerte estruendo que hizo eco en el silencio supermercado.
Parada y viendo lo que causo sabía que no tendría problema con sobrevivir en este nuevo mundo…
Solo temería a los humanos…
O personas como ella… pero eso no lo sabia.
tunovelaligeras.com