Capítulo 2
¡Me gusta este juego!
Tiempo después de salir del supermercado se encuentra con más catástrofe que ignora sin mas, una moto en particular del tipo grande pero liviana a la vista se haya estacionada con llaves…
—Se conducir…—sonríe al escuchar de su propia boca esas palabras como si fuera un aliento de ánimos a sí misma.
Hubo un tiempo en el que ella se juntaba con alguien de no tan buena estima a vista de otros, su pariente más cercana a edad, su prima Marina, ella era una zorrita con cara de ángel, sin más se acercaba a hombres desconocidos y los cautivaba con su carisma con aquel toque seductor, así terminaba con ella en fiestas donde había drogas y alcohol en su pequeño pueblo, de las cuales siempre terminaba como conductora asignada en la fea bici vieja, a pesar de ser tal mala junta era la única chica de su edad cercana que la escuchaba y comprendía, o solamente fingía, entre sus aventuras donde siempre terminaba borracha su prima, ella aprendió algunas, no tan buenas, cosas de la vida callejera, entre esas a conducir en motocicleta.
«Nunca pensé que mi pasado oscuro seria útil…»
—Veamos…
Subiéndose y acomodando sus cosas, siente que su vestido se sube.
—Esta ropa no sirve para conducir en moto.—se sonroja al pesar que si alguien al verla será algo revelador, después de todo ella nunca llego más allá de un simple beso con algún chico.
Se trató de acomodarnos pero su nueva adquisición, la espada, incomodo un poco al estar colgando de un cinturón con funda, se imaginó a sí misma en que tipo de aspecto está mostrando a los demás y trato de guardarlo en su interior.
«¡Después de todo no soy la de antes, ya nadie ni nada puede decirme lo que quiera porque sí!»
Preparada arranca la moto, está en punto negro y la cambia a marcha, arranca un poco y pronto acelera despacio.
Termina recorriendo la calle lento y después rápido, queriendo no centrarse en el caos piensa por primera vez en su familia…
A estas alturas es en vano preocuparse, es más, ella pensaba que no debía hacerlo de ahora en adelante era libre y no se veía más como la hija que crearon, pensándolo bien quizá nunca sintió amor verdadero y tantos años de maltrato por parte de ellos causo un vacío frio en su corazón. O simplemente ella es alguien insensible y empática.
—Yo morí a causa de ese humo rosa y renací como otra persona…
Pensado en que es una persona nueva se pregunta cómo tendría que llamarse, nunca le gusto su nombre verdadero.
Le gustaba mucho algunos con un significado que nadie entendería, un nombre sin sentido se le cruzo por la mente.
—Luzxia…—susurro su nuevo nombre ante los vientos cálidos.
Su pelo melocotón flotaba rápido ante la velocidad, no quería ir rápido ni lento se lo tomaría con calma.
«¿A dónde iré?» Preguntándose cuando llego a una gasolinera.
En esta zona todavía no había rastro alguno de esas cosas.
Se bajó y apago la moto, la llevo hasta donde estaba el tanque y dejo en busca de la llave que permitirá cargar de gasolina la moto.
«Debería llevar un poco en un envase…»
Cuando entro escucho el ruido que ya adopto como algo natural, la carga de un arma. Un chico joven tenía una escopeta en mano, nervioso la miro de abajo hasta arriba apuntándole todo el tiempo. Sorprendido de la mirada sin ánimos de ella, la misma solo se acercó ignorandolo como si no estuviera el mirando lascivamente su cuerpo moverse.
—Creo que a estas alturas sabes la situación… busco la llave para cargar la moto, también necesito un envase con unos litros…
—¿Dónde iras?—pregunta confundido—¿Crees que es seguro en alguna parte? ¡No hay escapatoria! ¡Moriremos todos!—gritando el chico sale del mostrador y toma el brazo de la joven.
—Ven conmigo, a estas alturas seguro somos los únicos… ¡divirtámonos como queramos!
El joven provoco la mala sensación que le dio ese hombre gordo y pelado, algo iba a hacer…
Ella sonrió levemente y tomo el brazo del chico, en ese segundo aprovecho para quitarle la escopeta en la otra mano, saco las balas con rapidez y frente al joven doblo la escopeta como si fuera papel.
«¡Ni yo lo creo posible pero lo hice! Jaja»
La reacción del chico fue diferente de lo que pensó, este grito horrorizado y salió corriendo.
Ella suspiro y se dirigió al mostrador, tomo las llaves y al ver los dulces se tentó demasiado, guardo muchos en la mochila hasta que casi explota.
Sabía dónde iría, una quinta de unos no familiares lejanos. Su prima hermana de parte de su padre una vez la llevo, su nombre Celine, era todo lo contrario a su otra prima hermana, ella es hija de una cuna de plata, con apariencia delicada y personalidad inteligente con gran soberbia pero no tanta en esa época como la actual, por casualidad de la vida una vez la invitó en verano a pasar unos días pero lo que no previo es que sería la última vez que quisiera estar junto a Luzxia, aquello hizo que varios recuerdos vergonzosos salten a la superficie… pero ignorando ello, Luzxia se concentró en recordar solamente el camino a ese lugar. Previo que tardaría unas pocas horas, pero viendo el desastre de autos que se instalan en la ruta seguramente llegaría para la noche.
El pensar que si alguien se encuentra en ese lugar a ella no le importaría compartir la vivienda, pero si recibe la señal de peligro no dejara que alguien la sobre pase…
—¿Mataría a un humano?—se preguntó y la respuesta callada fue un sí.
Así ella aprovecho el tiempo que cargaba la moto para comerse el helado medio derretido y la crema, su estomago era lo único que no cambio, seguía siendo un pozo sin fondo.
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Las rutas son como ella lo esperaba, horribles y demasiado. Esos autos estaban calcinados. Salía humo algo denso en algunos pero no le tomo importancia, al tener constantemente aire puro no había problema alguno con intoxicarse.
Después de esquivar un tiempo los autos ella freno al notar que no podía seguir en ello, había zanjas en los costados de la ruta por varios tramos impidiendo andar por suelo firme, sin pensar más de dos veces se bajó de la moto.
Decidió mover los autos a mano limpia…
«Locura o no, veré que tal se me da esto»
Con fuerza empuja con las manos uno, nota dos cosas, que el calor de estos no le afectaba tanto y el moverlos hacia chocar con los de atrás sin que hubiera efecto alguno de su meta.
Sin pensarlo alzo su pierna derecha para atrás y con una fuerte patada levanto el auto por los aires.
—¡Auch! ¡Eso dolió!—gritaba tomándose la pierna.
Al segundo el dolor mengua, sonriendo y exaltada continua con los otros, poco después del quinto se acostumbró y lo empezó a tomar como un juego, a este le llamo «Cuanto más lejos tires el auto, más espacio tendrás para pasar» un título largo pero le gustaba.
—Ah, por fin termine.
Se dirigió a paso rápido hasta la moto, subió y continuo, ahora cada vez que veía una juntada de autos de esa manera los lanzaba a patadas sonriendo.
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La aventura terminó cuando en la oscura noche no veía por dónde ir, podía admitir que veía mejor que antes e incluso sus otros sentidos mejoraron notablemente.
—Me siento un súper soldado~~
Freno cuando noto un cartel que conocía junto con un pilar y alambrado casi oculto, a partir de ahí debía doblar y seguir por el camino de tierra, en minutos ya estaba frente a la quinta bien resguardada con gran diseño campestre.
El lugar se encontraba sutilmente enrejado por todo el perímetro y tenía cámaras de vigilancia.
Cuando ya estaba por dejar su moto, en la puerta se escuchó un ladrido.
Un perro se encontraba detrás de la reja ladrándole a un no humano, sintió lastima ella por eso, así que termino por forzar la reja abriendo a mano viva un espacio para pasar un poco agachada.
Cuando el animal estaba acorralado y ya mostrando signos de temor puro, Luzxia usa su pierna para encestar le un puntapié potente contra el no humano, termino más lejos que los autos…
El animal se quedó tenso y ella lo miro con amor.
Le encantan los animales pero desde que murió su preciada perra de doce años le duele ver otro animal. Nunca alguno reemplazaría el lugar de ella.
—Ven aquí lindo, es tan bonito el señorito—con un tono de voz como se usan con los bebés, el perro reacciona alegre y acepta los mimos.
Rascándole con ánimos el perro termina jugueteando.
«Es un cachorro al parecer… pero tan grande como debe ser un Golden»
—Bueno busquemos las llaves…—viendo la reja por última vez nota en la cerradura un destello familiar—o mejor no.
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Cuando ya acomodo su moto y carga en la cochera, con las cosas entra a la casa, al parecer la llave eran las llaves maestras, todo un juego entero de la casa quinta.
Abrió la entrada de la gran puerta de madera oscura y entro. Lo primero que noto fue que el perro se paseaba alegre, ella también se percató de que nada malo se hallaba.
—¡A inspeccionar todo!—en voz alta empieza su búsqueda del tesoro.
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Cuando termino de inspeccionar encontró varios puntos a favor del lugar.
Primero al parecer este lugar tiene debajo de la casa un generador y un depósito de nafta para cargarlo y el agua es suministrada desde aquí, deben tener un arroyo cerca. Por ahora el agua y luz no le preocupaba. Seguía lo segundo y esencial, la seguridad, el lugar posee pocas ventanas y todas están cerradas, las cámaras estaban activas pero ella decidió solo dejar en funcionamiento la frontal. Solo había tres puertas principales que dan a la casa, una que por la que paso, otra para servicios de atención en un apartado que da al jardín con sillas y mesas y otra trasera que da a la pileta.
La estructura se basaba en una casa de dos pisos, habitaciones arriba con un baño principal, abajo un comedor conectado a una sala de estar, una mesa grande para varias personas a lo lejos, una puerta que da a la sala de juegos, el baño inferior y más apartado la lavandería. En el sótano había un lugar de encuentro para familias, dos mesas de billar mas un mini bar, videos juegos y almacenes llenos de dulces chocolates y entre otros tipos.
Recuerda que se había acabado el helado por lo cual fue hacia la heladera en el comdedor para inspeccionar el contenido, cuando abre el frezar hay muchos de estos.
—¡Es el paraíso!—grito asustando al perro que se llama Dogi.—Perdón Dogi…y también por tu nombre, ojala no te hubieras acostumbrado a el.—el perro llega alegre moviendo la cola como si no se diera cuenta que fue insultado al tener tan nombre común.
—Y ahora… seguro tienes hambre, en el almacén tienes mucha comida ¡vayamos a por ello!
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—Estoy que exploto~~ Pero el helado valió la pena y esos chocolates…
Suspirando sobre el sofá, como de costumbre toma el control y prende la televisión.
Empiezan a sonar fuertes sonidos retorcidos por toda la casa.
—¡Muy fuerte!—ella reacciona y baja el volumen.
Queda solo la pantalla con la horrible estática. Lo primero que muere siempre son las cosas que dependen de la electricidad, ella ya de por si lo sabía cuándo vio al primer no humano.
—Nada emociónate… quisiera saber si solo fue acá en Argentina o si fue en todo el mundo…
Pensado con la cabeza entre las manos nota un detalle que paso por alto…
—¡Hay una radio!—se levantó de golpe asustando al perro y subió las escaleras.
Al llegar a una habitación de un hombre mayor nota la vieja radio y la toma, es de pilas y parece que anda porque al prenderla se nota la luz parpadeante roja y los sonidos un tanto perturbadores.
Moviendo lentamente la perilla con su oído agudo capta un mensaje.
—Todo…occidente…caos….muertos viven…peligrosos…humo…el país de…guerras…inmunes… aquí…ayudar…exterminar a…
La transmisión se corta en esas palabras frustrando a la joven.
—¡¿Por qué tanta estática?! No pensándolo bien al parecer es algo mundial, y menciono el humo debió ser la causa… ¿pero hay gente inmune? ¿Yo soy parte? Aun así… tengo una duda sobre «exterminio» ¿Sera qué quieren matar a esos no humanos? Mejor dicho, ¿Mi país quiere eliminarlos? Por favor no más datos que pronto me reiré de la ironía.
Si más que hacer o preguntarse la joven piensa nada más que en relajarse y que los días tomen su color como antes, ya que si hay comida y videos juegos todo es aceptable.
Por ahora.
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