Pantasya Capítulo 18 La historia de Class
Capítulo 18: La historia de Class
Mi nombre es Class, soy una Aracne de caparazón gris, soy bastante parecida a mi madre Dram pero debido a que mi padre es un beastfolk tengo pelo en algunas partes de mi cuerpo. Desde niña siempre me ha gustado crear ropa pero al vivir en los barrios bajos conseguir los materiales es horriblemente difícil.
Me gano la vida remendando ropa y haciendo pequeños bordados, mi madre y mis hermanas hacen lo mismo pero incluso entre las cuatro y el sueldo de papa no hacemos mucho y tenemos que ir de vez en cuando al templo a buscar comida. Mientras estoy en la fila para recibir algo un hombre extraño se acerca a madre, lo recuerdo, es el padre de Niha y Noha. La primera vez que lo vi pensé que era un Beastfolk de la tribu del oso pero no tenía las orejas ni la cara de esa tribu así que lo descarte. Es un buen hombre, el pan que trae está hecho para que todas las razas lo puedan comer, así que mucha gente delos barrios bajos le tiene aprecio.
Puedo ver que varias de las tías están hablando con ese señor, de repente él dice algo que hace que todas las tías queden asombradas ¿Podemos las Aracne hacer esa cara? Nunca la había visto antes, pero se nota que están todas sorprendidas. Cuando volvemos a casa mamá está feliz y nos dice que en cuatro días más quizás nuestra vida mejore, quizás papá consiguió un mejor empleo.
Después de cuatro días la que consiguió empleo fui yo y no papá. El señor Klaus, es así como se llama el papá de Niha y Noha, coloco un taller de confección de ropa interior, al principio me pareció raro, la mayoría de la ropa interior es igual y solo cambia el color, pero la ropa que confeccionamos por pedido del señor Klaus es increíble, con bordados y diseños nunca vistos. Además los hilos y telas con los que trabajamos son exquisitos, bueno no todos, pero los que pasan por mis manos lo son. Para nosotras las Aracne tejer, cocer y bordar es algo que se nos da natural y para muchas es casi una necesidad, así que si podemos hacerlo somos felices y si nos pagan por ello es casi el cielo.
Pero acá no solo nos pagan, solo trabajamos ocho horas diarias y tenemos un día libre, ¡Un día libre!, además nos dan comida tres veces al día, tres veces ¿Quién lo hubiese pensado? Al principio muchas de las tías no comían y guardaban la comida para sus hijos, así que el señor Pam les dijo que si querían, por una pequeña cantidad que se descontara de su sueldo, podían traer a sus hijos a comer en los comedores o bien a retirar en potes su comida para comerla en casa. Las tías volvieron a poner esa cara de sorpresa de antes. Por cierto, para los niños más pequeños hay una cosa llamada guardería administrada por la gente del templo, cobran una pequeña cantidad de nuestro sueldo a modo de donación, es perfecto para las tías que ya tienen bebes.
Al principio pensé que solo Aracne trabajaría aquí, pero me equivoque. Hay un gran número de enanos trabajando en un taller separado fabricando los armazones de los sostenes, los niños del orfanato trabajan como mensajeros, hay varios beastfolk en el área de bodega y seguridad así como también un enorme Lizarfolk (hombres lagartos) quien controla las entradas y salidas del taller. Al mismo tiempo en el comedor del taller trabajan varias tías de diferentes razas para asegurarse que todos podamos comer la comida sin enfermarnos.
Hace poco ocurrió algo que volvió a provocar esas caras raras, incluso creo que yo la hice. La tía Ari descubrió que estaba embarazada, dentro de las Aracne es raro embarazarse, por ello mi madre tiene un prestigio especial por tener tres hijas, cuando ocurre la madre estará bien los dos primeros meses pero luego comenzara a sentirse mal y deberá reducir su actividad hasta que nazca el niño dos meses después, luego el niño deberá ser cuidado durante su primer mes, después de eso ya no necesitara tantos cuidados a diferencia de los niños beastfolk o humanos. El problema es que por culpa del embarazo la tia Ari no podrá trabajar, las más ancianas se reunieron para ir a hablar con el señor Klaus para que no despida a la tía Ari y que la dejara trabajar hasta que ya no pudiera. El señor Klaus las escucho hasta el final pero poco a poco su cara demostraba que no entendía que pasaba, luego dijo:
– ¿No leyeron su contrato?
– No sabemos leer señor Klaus – Respondió mi madre como representante de nuestra especie.
– Ya veo, déjenme explicarles algo. En su contrato sale algo llamado “Periodo de Parto”, está pensado para que cuando una trabajadora quede embarazada pueda preocuparse de su bebe como se debe. Durante este periodo seguirá recibiendo su sueldo y beneficios y cando termine podrá elegir si quiere o no volver a trabajar aquí. En el caso de las Aracne es de 4 meses, mientras que para los enanos y beastfolk es de 6. En el caso de los Lizardfolk dependerá si es ovíparo o no. ¿Alguna duda?
– ¿Esta bromeando?- Pregunto una de las ancianas sin creer lo que oía.
– No, es más, tienen varios beneficios. Por ejemplo si se enferman pueden ir a la clínica del doctor Leonard y solo les cobrara la dos tercios del tratamiento y si no tienen como pagar podrán hacerlo a plazo desde su sueldo. Si la enfermedad no les deja trabajar el doctor les dará un certificado para que esos días puedan faltar y no se les descontara el día. Entre muchas otras cosas. Mañana a la hora de almuerzo le pediré a Eilen que les explique los beneficios y obligaciones que tienen, olvide que no es normal que la gente no sepa leer – se inclinó y nos hizo una reverencia- me disculpo.
Nos petrificamos, el señor Klaus no solo era nuestro jefe, era nuestro benefactor y que él nos pidiera disculpas fue algo inesperado, la mayoría de las tías corrieron a pedirle que dejara de inclinarse. El señor Klaus es raro, pero es un buen jefe. Por cierto al otro día nos explicaron los beneficios que teníamos y eran muchos, incluso podíamos comprar ropa interior con descuento, pero lo más interesante es que se nos informó que a partir de la otra semana se darían clases de lectura y escritura en el templo para las que quisieran ir, obviamente la mayoría nos inscribimos para que nunca más el señor Klaus pasara vergüenza por nuestra culpa.
tunovelaligeras.com