Pantasya Capítulo 19: El chico Guapo
Capitulo 19 : El chico Guapo
Ha pasado un mes desde que abrí la fábrica de ropa interior, como lo predije ese tipo de ropa se vende increíblemente bien, tanto que voy a tener que expandir la fábrica si quiero cumplir con la demanda actual. Eilen renuncio al gremio de comerciantes y oficialmente se convirtió en la gerente general de Industrias Klaus ¿Cómo paso eso? Ni idea, un día me pregunto si necesitaba un gerente, le dije que sí y al otro se presentó en mi casa con su currículo, cartas de referencia y pretensiones de sueldo para el puesto de gerente, así que la contrate antes de darme cuenta. Pero siendo sincero no hay nadie mejor, usando sus contactos y habilidades no solo administra la fábrica de ropa interior, sino también un taller de zapatos, una confitería y una chocolatería. La zapatería fue un negocio que ya estaba funcionando que compramos gracias a un remate fiscal, la confitería y chocolatería nacieron después de que hice algunos dulces para que las niñas compartieran con sus amigos, Eilen realmente daba miedo cuando me exigió que comercializara los dulces con su cara inexpresiva y su boca llena de chocolate.
Hasta ahí todo bien, pero hay un problema, un serio problema ¡NO HE PODIDO HORNEAR PAN! Saben, esa terrible agonía de no poder sentir la masa entre mis manos, el calor de los hornos y el suave aroma del pan perfectamente horneado me estaba matando, las niñas se dieron cuenta y hablaron con Eilen, así que fui relevado del cargo de presidente/gerente durante un tiempo para que pudiera abrir la panadería y hacer pan. Por cierto, la nueva cafetería estará lista pronto, el personal ya fue contratado y ahora están siendo entrenadas por una profesora de etiqueta que encontró Eilen, creo que últimamente estoy dependiendo demasiado Eilen.
Pero ahora nada importa, tengo pan en el horno, unos pasteles trozados en vitrina y una excelente dotación de galletas para el té. Mientras termino de limpiar el mostrador un joven entro a la tienda. Es hermoso, no hay mejor manera de describirlo, es alto en comparación a las personas normales, su piel es blanca como la harina, su cabello negro despeinado sirve de marco para una cara que solo se suele encontrar en los cuadros. Por su ropa puedo deducir que es un noble, viste una túnica bastante manchada pero los botones son de metal y fueron pulidos, los bordados de las mangas, cuello y cintura están hechos con hilo de oro. Me miro y puso una moneda de oro grande en el mostrador y dijo:
– Una hogaza de pan suave suave con cosa amarilla adentro que hace slurp cuando se cae.
– ¿ha? – Realimente no entendí lo que dijo
– Quiere un pan relleno de crema suave capitán – Respondió Noha, quien me acompañaba como si fuese la seguridad de la tienda, hoy vestía un traje similar al que usan los capitanes de la guardia. Rápidamente le serví su pan al cliente, mientras contaba las monedas para darle su cambio el hombre hermoso, este se marchaba por la puerta. Rápidamente corrí y le tome el hombro:
– Señor cliente espere su cambio.
– ¿Cambio? – Me miro con una cara que solo reflejaba duda.
– Si, el pan que compro cuesta 3 monedas de cobre pequeña, su cambio es nueve monedas de oro, nueve monedas de plata grande, nueve monedas de plata pequeña, nueve monedas de cobre grande y siete monedas de cobre.
– ¿Hay otras monedas además de esa?
Me congele, este tipo realmente era un niño rico. Algo me dice que no sabe cómo funciona el mundo, lo cual es realmente preocupante ya que incluso la maniaca de lo militar de Noha sabe cómo funciona el sistema monetario que rige dentro de estas tierras. Lo hice acompañarme y mientras estábamos sentados frente a la única mesa de mi panadería comencé a explicarle cómo funcionaban las monedas y le di los precios aproximados de varios productos comunes para que supiera cuando algo era caro o barato. El me miro con atención y parecía ser que absorbía todo lo que le decía, extrañamente Noha a su lado estaba haciendo lo mismo. Cuando termine de explicarle, él me dio las gracias y se macho, aunque antes de irse me dijo su nombre: Alexander.
Sinceramente pensé que no vería a Alexander nunca más, pero después de ese día vino todos los días a la tienda, me preguntaba cosas relacionadas con la vida común mientras comía postres. Aunque me distraía no me podía quejar de su presencia, en primer lugar se notaba que era un buen hombre y me caia bien. En segundo lugar su sola presencia hacia que la clientela, especialmente la femenina, aumentara, y en tercer lugar, su presencia mantenía alejado a Kevin de la panadería y las galletas que aún no salían del horno, el porqué de esto último era un misterio, pero desde que Kevin lo vio huyo de la panadería indicando que el joven le producía miedo, cosa que no me provoca queja alguna.
Así pasaron los días y luego las semanas, cuando quedaban 3 días para abrir la nueva cafetería llego Alexander con una caja, lo salude como siempre pero antes de que terminara de levantar mi mano vi que su cara mostraba preocupación.
-¿Qué ocurre Alexander? No te veo muy bien.
– Hui de casa señor Pam, me enfade y hui. Ahora no sé qué hacer. Vine a pedirle su ayuda.
– Mmm… ¡Lo tengo! Trabajaras para mi Alexander, incluiré el alojamiento y las comidas en el trato. Así tendrás un lugar donde quedarte, yo un nuevo dependiente y ninguno de los dos le deberá algo al otro ¿Qué te parece?
– Muy bien jefe, déjemelo a mí.
Entonces sonrió con una sonrisa que me hubiese hecho dudar de mi sexualidad si mi corazón no le perteneciera a alguien más.
tunovelaligeras.com