Pequeña Quin Capítulo 127

Modo noche

¿Qué era esto?…

¿Un mar?… ¿Un mar de oscuridad?…

¿Un mar de oscuridad donde vivían muchas luciérnagas?…

¿Y por qué esas pequeñas luciérnagas eran tan esquivas?… ¿Se podrían comer?…

Mmm… lucían tan sabrosas.

¡Sobre todo esa!… La mamá luciérnaga.

Nadando y nadando, empujando y empujando… ¿Por cuánto tiempo siguió la misma rutina?

Cada vez que parecía estar al alcance de la mano… se esfumaba y volvía a estar como al principio.

¡Espera!… ¡Ni siquiera tenía una mano, en primer lugar!

Algo estaba seriamente mal con esta situación. Si no tenía una mano para tomarlas… ¿Por qué tendría una boca para comerlas?…

Además… ¿Por qué querría comer una luciérnaga?…

Mmm… pero se veían tan sabrosas.

Definitivamente, algo sucedería, si tan solo pudiera alcanzarlas.

¿Qué era?…

A todo esto… ¿Por qué estaba intentándolo?…

Hacía mucho tiempo que sólo seguía un deseo instintivo… y, había perdido toda noción de la realidad.

¿Por qué está tan oscuro?… ¿Qué era este mar?… y ¿Dónde estaban las olas?…

Menudo mar más aburrido.

– No importa qué… ¡Debo seguir nadando!…

Y la negrura ilimitada continuo… un día… dos… diez… cien…

Arrastrándose hacia la luz… arrastrándose hacia la gran madre de todas las luces… ¿Se acercaba?… ¿Se alejaba?… ¿Estaba aún en el mismo lugar?… Por momentos era imposible saberlo.

Pero, hoy…

Podía verla… ¡Ya podía verla!…

Bueno… vagamente… ¿Qué era eso?…

– Eso no es una luciérnaga… pero… que sabrosa se ve.

– ¿Debo tomarla?… No tengo manos…

– ¿Debo comerla?… No tengo boca…

– ¿Siquiera tengo cuerpo?… ¿Ojos?… ¿Siquiera existo?… ¿Existe este mar?…

– No importa qué… ¡Debo seguir nadando!…

Estaba tan cerca de esa luz… un día después… dos… diez…

– ¿Y qué si no puedo tomarla?… Sólo entraré en ella… entrar… debo entrar… más cerca… más profundo… señora luz, no me vencerá.

Más cerca… más profundo…

Era casi cegador, pero, no tenía ojos…

¿Los tenía?…

De un mar de oscuridad, a un punto de luz… un radiante punto de luz… un irresistible punto de luz… pero a la vez tan esquivo.

Empuje tras empuje, día a día… hasta que posaba firme a un centímetro de su rostro…

Espera… ¿Tenía rostro?

– Debo llegar… debo tocarlo… ya estoy allí… ¡Sólo un poco más!… ya… estoy… ¡Allí!…

Boom

– ¡Ahhhhhhhhhh!… – clamó, tapando sus ojos enceguecidos, al contactar con la luz. Al cabo de unos instantes, retiró sus manos, parpadeando en total confusión – ¿Eh?…

Miró hacia la izquierda… luego la derecha… luego sus dedos, moviéndolos en secuencia… sacudió sus manos y, por último, las extendió en señal de desconcierto, mientras inclinaba la cabeza.

– ¿Ehhhhhhhhh?… – repitió con más énfasis.

|| El desarrollo se ha actualizado.

Estado: Básico A

Sistema de puntos desbloqueado.

Bonificaciones retroactivas:

Estudios primarios completos: + 2p

Obtención de compañero: + 7p

Confianza férrea: + 1p

Penalizaciones retroactivas:

Compañero reacio: – 3pts

Nombramiento deficiente: – 1p

Bonificación por avance: + 5pts

Penalización por demora: – 1p

Puntos disponibles: 10

La interfaz ha sido reestablecida ||

Silencio.

Sentada en posición de loto, Quin reposaba en una lujosa cama, con el ceño fruncido. No importa que tan lúcida y vivaz fuera normalmente, no había modo de que saliera pronto de su embotamiento… mucho menos de que analice esas palabras.

– Mmmmmm… – apretó los labios, mientras frotaba su mentón, pensativa – … mmmmmm…

Miró hacia abajo, donde reposaba una piedra rojiza. Poco a poco sus ojos volvieron a una claridad habitual.

– ¡Lo tengo!… – alzándola frente a ella – … ¡Tú eres la señora luciérnaga!… – asintió, efusiva.

|| Posible deterioro de las funciones lógicas. Se recomienda meditación ||

– ¡No, no!… ¡Estoy segura!… – rechazó, sacudiendo la cabeza – … ella se escapaba para evitar ser comida, pero, yo no tenía boca… ¿Entiendes?…

|| Daño severo. Analizando medidas de emergencia ||

–  Buuuuu… Lily… ¡No entiendes nada!… Es tan simple, si lo piensas. El maestro tenía razón al dejarme a la mamá luciérnaga… jamás hubiera encontrado un camino en ese mar aburrido… – confirmó, convencida – … por cierto… ¿Cuánto tardé en llegar?…

|| Si te refieres al periodo de cultivo, la inmersión ha durado 197 días, 18 horas ||

– ¡Wooooooh!… eso es… increíble… – exclamó, con los ojos bien abiertos – … ¿Todo ese tiempo?… ¿Sin probar un solo bocado?… vaya… tal vez si haya enloquecido después de todo…

|| ……… ||

Inconscientemente se llevó un dedo a la boca y comenzó a chuparlo.

– Me comería una montaña… – murmuró.

|| La necesidad de ingesta responde a un fenómeno psicológico. Rodeada de esencias, tu cuerpo sostiene un crecimiento pasivo más que suficiente, en relación al consumo ||

– No entiendes la importancia de los pasteles para una niña en desarrollo… – refutó, aun probando su dedo, dejando volar su imaginación hacia una montaña de chocolate.

|| La lista de prioridades, previas a la vana ingesta, es extensa.

A saber. Comprobación del avance, revisión del sistema, análisis de inventario… entre otros ||

– ¡Es cierto!… – cayó en la cuenta – … ya debería poder hacer todo lo de la energía… ¡Igual que hermano!… ¿Eh?… – se frenó, cómo procesando por primera vez, con notable retraso, todos los sucesos previos – … eso me recuerda… ¿Qué es eso de los puntos?…

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